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domingo, 27 de agosto de 2023

Málaga: Divorcio entre las Parejas Homosexuales

Sólo 1 de cada 10 matrimonios homosexuales de Málaga acaba en divorcio.
En el caso de las uniones heterosexuales, 4 de cada 10 firman la disolución y, a nivel nacional, hay una mayor proporción de divorcios entre parejas de mujeres que entre las de hombres.

Encarni Hinojosa, Málaga, 26  agosto 2023
El 3 de julio de 2005 entró en vigor la Ley 13/2005 por la que se modificaba el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, lo que conocemos como 'ley del matrimonio igualitario'. A partir de ese día, las parejas formadas por 2 hombres o por 2 mujeres podían solicitar en el Registro Civil su unión como cónyuges. Pero al mismo tiempo que adquiría el derecho al matrimonio, el colectivo LGTBI también accedía al divorcio.

En Málaga se han registrado 34.710 disoluciones maritales entre parejas de distinto sexo desde 2013 hasta el año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística. Entre parejas del mismo sexo, la cifra desciende hasta los 369 divorcios en el mismo periodo. Una diferencia lógica al haber también una distancia considerable entre el número de matrimonios. 
Una comparación más ajustada se encuentra en la proporción del número de divorcios con respecto al número de nupcias en cada orientación sexual. En el caso de la provincia, un 35,7% para las parejas heterosexuales y un 13,6% de divorcios para las homosexuales. Un porcentaje que sitúa a Málaga como 1 de las 10 provincias españolas con menor proporción de divorcios entre parejas del mismo sexo.

Con respecto a la diferencia en puntos porcentuales entre ambas proporciones (divorcios heterosexuales y divorcios homosexuales), Málaga es la provincia, de este 'top 10', con mayor distancia.
Francisco Cabello, sexólogo, licenciado en Medicina y doctor en Psicología da algunas claves sobre la estabilidad de los matrimonios homosexuales malagueños que evidencian los datos: «Málaga es un paraíso para el colectivo LGTBI. Sólo hay que ver el ejemplo de Torremolinos, que se publicita como destino turístico gay en el extranjero. La gente de aquí creo que se cansa pronto de esa diversidad y de las posibilidades que encuentran en Málaga y se centran más en la intimidad».

En la comparativa de provincias andaluzas, Málaga es la 2ª con mayor proporción de divorcios entre parejas heterosexuales, sólo por detrás de Almería (36,9%). Sin embargo, en el caso de las uniones del mismo sexo, es la de menor proporción. En todas las circunscripciones de Andalucía, el porcentaje de divorcios homosexuales es menor que el de divorcios entre parejas de distinto sexo. Esta tendencia generalizada no significa que no existan desavenencias entre los cónyuges del mismo sexo. 

«En los últimos 6 o 7 años, el número de parejas homosexuales que vienen a terapia ha evolucionado mucho más que el de las parejas hetero. Lo tenían tan difícil antes (acceder al derecho del matrimonio), que ahora han hecho una hiperadaptación. La intención de estas parejas es la de tener un matrimonio tradicional. En la terapia matrimonial, el objetivo es hacer una especie de contrato, con lo que tienen que hacer cada uno y, si éste no se cumple, se llega a la separación. 
Este final aparece en los heterosexuales en 4 o 5 sesiones, al no llegar a un acuerdo. Las parejas homosexuales dedican más tiempo a tener un entendimiento. Insisten mucho más en salvar el matrimonio y hay mucho más esfuerzo», explica Cabello.

El confinamiento como resorte

Con respecto a la evolución de los matrimonios y divorcios homosexuales, tanto en Andalucía como en Málaga se lee una tendencia alcista hasta la pandemia por la Covid-19. La paralización de ciertos trámites burocráticos durante un periodo de tiempo de 2020 hizo que cayeran en picado los matrimonios. No así los divorcios, que tanto a nivel andaluz como provincial experimentaron un ascenso tras el confinamiento.

Esta convivencia extrema que experimentaron todas las parejas sentimentales pasó factura a la estabilidad de algunas de ellas. Sin embargo, el médico y terapeuta apunta que, de nuevo, las uniones del mismo sexo sobrellevaron esta prueba mejor: 
«En la pandemia se rompía el espacio de cada uno. Es más fácil entenderse en relaciones homoeróticas, la comunicación es más efectiva y los gustos socioculturales son más similares. Además de que los ritmos sexuales son más parecidos».

Los matrimonios lésbicos, los más inestables
El Instituto Nacional de Estadística sólo ofrece los datos de divorcios homosexuales por sexos a nivel nacional. Aunque por una pequeña diferencia, la mayor proporción de rupturas maritales se producen entre las parejas de lesbianas (18,6%, frente al 17,9% de las parejas gais). 
Aún así, en España la diferencia con respecto a los matrimonios heterosexuales sigue siendo destacada, con una proporción de 31,9% de divorcios entre los cónyuges de distinto sexo.

El sexólogo Francisco Cabello explica el porqué de la mayor estabilidad entre las parejas formadas por hombres: «Se habla más de sexo y se dan más alternativas con respecto a él (como las parejas abiertas, tríos, etc.). Entre las mujeres, existen mayores problemas de comunicación. 
Además de que entran en una especie de fusión que, cuando se quiebra, produce un mayor impacto en la pareja».

La ley del matrimonio igualitario cumple su mayoría de edad este año. Desde su aprobación y puesta en vigor, y hasta 2021 —últimos datos publicados por el INE—, 62.553 parejas homosexuales han dado el «sí, consiento» en España.

Ley del matrimonio igualitario
Entra en vigor un día después de su publicación en el BOE del 2 de julio del mismo año.
Iª solicitud en la provincia
Un día después, 2 mujeres de Marbella se convierten en la 1ª pareja homosexual que solicita el matrimonio en la provincia de Málaga.
Iº matrimonio gay en España
El Ayuntamiento de Tres Cantos (Madrid) oficializa la 1ª boda homosexual del país.
Boda de las primeras solicitantes
La 1ª pareja de la provincia en requerir el matrimonio celebra su enlace.

Iª etapa
Tras una gran subida 1 año después de aprobarse la ley, los matrimonios homosexuales en España se estabilizan en torno a los 3 mil enlaces anuales.
IIª etapa
Al final de la misma (2015) se experimenta una subida hasta acercarse casi a las 4 mil bodas al año.
IIIª etapa
Justo antes de la pandemia por la Covid-19 se alcanzó el máximo de enlaces homosexuales en España.
Pospandemia
Aunque el confinamiento paralizó las nupcias, 1 año después se alcanzó una cifra de bodas que casi igualaron el máximo histórico de 2019.
A pesar de la tendencia alcista del matrimonio homosexual en nuestro país a lo largo de los años, el cómputo de divorcios a nivel nacional arroja la cifra de 11.401 uniones entre personas del mismo sexo a las que se les rompió el amor.

Metodología
Para realizar una comparativa lo más igualitaria posible entre las parejas heterosexuales y las homosexuales, se han recopilado los datos de matrimonios desde 2005 (aprobación de la Ley 13/2005) hasta 2021 (últimos datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística). 
Los datos de divorcios sólo están disponibles en el INE desde 2013 hasta 2022. Se han sumado ambos rangos para cada orientación sexual y se ha calculado el porcentaje que suponen los divorcios acumulados en ese periodo (2013-2022) con respecto a los matrimonios acumulados (2005-2021). El INE sólo ofrece datos por sexos de los divorcios homosexuales a nivel nacional.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Matrimonio Homosexuales, más mujeres que hombres

Ellas ya se casan más que ellos: las bodas entre parejas de mujeres superan por 1ª vez a las de hombres.
En 2006, 1º año completo tras la aprobación del matrimonio igualitario, las bodas entre hombres constituyeron el 70% del total y en 2018 las de mujeres alcanzaron el 51,5%
Las expertas identifican como factores un aumento de la visibilidad de las lesbianas y bisexuales y el hecho de que casarse sigue siendo requisito para que las parejas de mujeres puedan inscribir a sus hijos.
Los matrimonios homosexuales crecen y los heterosexuales descienden: "En muchas ocasiones, supone un reconocimiento social que estos últimos no necesitan", explica el antropólogo José Ignacio Pichardo

Marta Borraz / Ana Ordaz, 26/12/2019
Por 1ª vez desde la aprobación del matrimonio igualitario, las bodas entre mujeres superan a las bodas entre hombres. Según se desprende de la última estadística del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicada hace unas semanas, en 2018 se celebraron 2.512 matrimonios entre parejas de chicas y 2.358 entre parejas de chicos. La diferencia es escasa, pero responde a la tendencia de crecimiento de las 1ª en los últimos años que ha acabado por estrechar el amplio sesgo de género con el que se inauguró el matrimonio homosexual en 2005.
Ese año, apenas hubo 1 millar de bodas porque la ley que reformó el Código Civil entró en vigor a mitad de año, concretamente el 3 de julio. En 2006, 1º año completo, se registraron 4.131 bodas entre parejas del mismo sexo, el 70% de hombres. 
Este es el margen que se ha contraído en los últimos años: en 2018, los matrimonios de mujeres alcanzaron el 51,5% del total.
La trayectoria de lo ocurrido con ellas y ellos es similar. El siguiente gráfico muestra cómo variaron cada año unos y otros respecto al año anterior. Por ejemplo, ambos tipos de enlaces descendieron en 2007 respecto a 2006 (las bodas entre mujeres cayeron un 20% y las de hombres hasta un 29%). Pero desde 2014 los casamientos entre personas del mismo sexo siempre han aumentado respecto al año anterior. Los últimos datos muestran que los matrimonios entre mujeres aumentaron en 2018 un 8,6% respecto a los celebrados en 2017, y un 1,5% los casamientos entre hombres.
Si analizamos la variación de unas y otras y respecto a 2006, los matrimonios 'femeninos' casi se han doblado al pasar de las 1.313 bodas de ese año a las 2.512 de 2018; y los 'masculinos' han experimentado un descenso del 21,4% (de 3.000 a 2.358). Habrá que esperar a los años siguientes para constatar si las de mujeres siguen al alza o, por el contrario, se estabilizan en el equilibrio entre géneros. 
"Los estudios disponibles señalan que más o menos el porcentaje de personas homosexuales en mujeres y hombres es similar, así que lo esperable es que se quede más o menos en el 50%-50%", opina el investigador y docente de Antropología de la UC de Madrid, José Ignacio Pichardo.
Las expertas consultadas para este reportaje coinciden en señalar varios factores que podrían haber influido en esta evolución progresiva de las bodas entre mujeres. "Por una parte, la mayor visibilidad lesbiana, que se ha ido conquistando en los últimos años y que hace que la exposición pública que supone casarse, de cara a las familias respectivas, los trabajos, etc. se perciba como menos costosa", apunta Gracia Trujillo, profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y activista queer.
El mismo elemento nombra Pichardo, que ha analizado la irrupción de los nuevos modelos familiares. El experto señala, en 1º lugar, "la visibilización" que implica el matrimonio: "Por mucho que lo quieras mantener en secreto, es un acto público". En este sentido, la homosexualidad o bisexualidad femenina "ha estado y continúa estando cargada de un mayor estigma" con respecto a la que atraviesan los hombres, pero que en los últimos años se ha reducido.
Así, las expertas identifican el factor generacional como clave. "Personas que hoy tienen 30 años, tenían 15 cuando se aprobó el matrimonio igualitario. Prácticamente han crecido con ello", señala el investigador. 
¿A qué edades se casaron las mujeres entre ellas?
El cruce de los datos disponibles de bodas con la edad de los contrayentes revela que las más comunes entre mujeres son aquellas en las que ambas integrantes de la pareja tienen entre 30 y 34 años (un 11,9% del total) y entre 35 y 39 (un 7,4%).
A qué edades se casaron los hombres entre ellos?
En el caso de los casamientos entre hombres, la cosa está mucho más repartida y el mayor porcentaje se encuentra también en la franja de entre los 30 y 34 años, pero solo alcanza un 6,4% del total.
Es requisito para inscribir a los hijos
Existe, además, otra circunstancia ineludible que influye en las bodas entre mujeres. Y es que, salvo en algunas comunidades autónomas como Catalunya, el matrimonio es requisito para inscribir a los hijos o hijas en el Registro Civil. Así lo especifica el art. 7.2 de la Ley de Reproducción Asistida, que habla de la filiación y establece que una mujer puede manifestar que consiente en que se determine a su favor la filiación respecto al hijo nacido de su cónyuge siempre que esté "casada y no separada legalmente o de hecho con otra mujer".
La norma no exige esto mismo a las parejas heterosexuales porque el Registro Civil presupone que el hombre que acude a inscribir al bebé es el padre (lo sea o no). "Esto está haciendo que un número de estas bodas sea por esta imposición legal más que por voluntad o deseo, pero desconocemos los datos concretos", sostiene Trujillo. Por su parte, Elena Longares, miembro de LesBiCat, define este requisito como "discriminatorio de facto" hacia las parejas lésbicas o bisexuales y apunta a que en comunidades en las que no ocurre, como en Catalunya, donde ella reside, no es una exigencia, "pero sí facilita las cosas".
Más urbanización y turismo, más bodas
Si analizamos las bodas entre parejas del mismo sexo en términos globales, los datos del INE también permiten observar las diferencias territoriales. Por provincias, Madrid y Barcelona, las 2 más pobladas de España, son las que registran los porcentajes más altos. Junto a ellas, Alicante, Valencia, Baleares, Tenerife y Las Palmas. En el otro extremo, se encuentran provincias de interior, fundamentalmente de Castilla y León y Aragón. Así, Teruel, Zamora, Soria y Lugo son las que menos porcentaje contabilizan.
El siguiente mapa muestra la tasa por cada 1.000 matrimonios celebrados en cada provincia entre 2005 y 2018. Por ejemplo, en Las Palmas ha habido 38 bodas entre parejas del mismo sexo por cada 1.000. En Teruel, solo 4.
De acuerdo con el análisis geográfico elaborado por Alberto Capote y José Antonio Nieto con ocasión del Xº aniversario de la aprobación de la ley, la distribución del matrimonio "guarda gran paralelismo con las provincias y ciudades que presentan un grado más alto de visibilidad homosexual" y las bodas se concentran "en los mayores centros urbanos del país y los enclaves turísticos", sobre todo del Mediterráneo y los 2 archipiélagos.
En este sentido, el estudio interpreta que en las últimas décadas la diversidad sexual ha pasado a formar parte de las estrategias de márketing de algunos lugares con el objetivo de atraer a turistas homosexuales. Así, distingue 2 tipos de espacios: áreas concretas en grandes ciudades, como Chueca en Madrid, o espacios denominados "satélites" en forma de resorts para gays y lesbianas (fundamentalmente los 1º) en ciudades como Sitges en Catalunya o Torremolinos en Málaga y la España insular, por ejemplo Gran Canaria.
La importancia del reconocimiento social
La cifra de bodas entre parejas del mismo sexo contabilizada en 2006 no se volvió a repetir hasta 2016, pero esta vez motivada sobre todo por los matrimonios entre ellas. De acuerdo con los últimos datos, siguen al alza y en 2018 registraron un incremento del 12,9% con respecto a 2006. 
La trayectoria de los heterosexuales, sin embargo, es más titubeante y en los últimos años desciende ligeramente. Si comparamos la cifra registrada en 2018 con la de 2006, estas bodas han bajado un 20%.
Las expertas no dejan de lado "que, evidentemente, existe el amor romántico como base que caracteriza al matrimonio". También en las parejas homosexuales, según Longares. Pero, junto a ello, estas pueden estar usándolo "como herramienta". "Es un instrumento con el que mucha gente se siente más protegida en muchos sentidos. Las diferencias entre estar casada o no son abismales porque el imaginario tanto a nivel familiar como social cambia totalmente. Tiene más posibilidades de pasar de una carga negativa por ser LGTBI a, una vez que te casas, formar parte ya de la norma, de lo que es para ellos la vida real", señala.
Pichardo también considera clave esta explicación, "que sigue operando a día de hoy", y apunta a que el matrimonio, en muchas ocasiones, "fuerza un reconocimiento social que las parejas heterosexuales no necesitan". "Normalmente a un hombre y una mujer les van a tomar por pareja por defecto, pero en el caso de las parejas de mujeres u hombres, sobre todo las 1ªs, esto no es así", puntualiza Longares, que además incluye el elemento de la relación familiar. En base a esta idea, muchas personas LGTBI decidirían casarse para que fuera su pareja "la que decidiera sobre cuestiones como su salud" en el caso de "que hayan perdido relación con su familia" si han sido rechazados por no ser heterosexuales.
Junto a ello, también emerge el elemento de la reivindicación, citan las expertas. "Puede que haya también una parte de esto que empuje", cuenta Longares, también integrante de la Campanya Feminista pel Dret a la Reproducció Assistida. Eso teniendo en cuenta que también hubo y hay un movimiento crítico con el matrimonio dentro del propio colectivo LGTBI, pero que no es mayoritario: "Mucha gente en cuanto se aprobó quiso casarse para reivindicar que existimos. Al final, en el fondo, el tema del matrimonio es un reconocimiento de derechos civiles y, cuando la gente tiene acceso a ello, quiere reivindicarlo", concluye.

viernes, 8 de marzo de 2019

Parejas Lesbianas: Casarse para ser madre

Casarse para ser madre: el registro obliga a oficializar parejas de lesbianas para inscribir a sus hijos.
SERVIMEDIA, MADRID, 07.03.2019
En España se oficializan alrededor de 2.300 matrimonios de mujeres al año y ya alcanzan en número a los casamientos entre hombres. Muchas de ellas no lo hacen por amor, sino por un requisito que impone el Registro para filiar a sus hijos como descendientes de ambas y blindar así sus derechos ante una posible separación.
Estefanía, madre bisexual de 40 años, nunca pensó en casarse, pero tuvo que hacerlo en 2008 con quien entonces era su pareja. El motivo: iban someterse a una técnica de reproducción asistida para ser madres y, si querían que su hija fuera reconocida como niña de ambas, tenían que oficializar su relación.
"Las parejas de mujeres nos estamos viendo en la obligación de casarnos si queremos concebir; el único motivo es inscribir a nuestros hijos", explica Estefanía, ya divorciada, en declaraciones a Servimedia. De hecho, aclara que de no ser por este requisito, nunca habrían formalizado su relación.
Cuando una pareja de un hombre y una mujer tienen un hijo, basta con comunicar al Registro Civil el nacimiento del bebé y, en ocasiones, se hace desde el propio hospital, independientemente de que los padres estén casados. Sin embargo, en el caso de las parejas de mujeres, sólo la gestante es reconocida como madre. La excepción: que estén casadas.
El trámite, como señala Estefanía, es vital. En caso de no haberse casado, sólo ella tendría la custodia tras el divorcio como madre gestante, mientras que su expareja no tendría ningún derecho sobre la niña. "Si no estás casada, en el momento de la separación no hay ningún juez. Nuestros hijos tienen blindados los derechos en el momento de la separación y la mamá no es sólo la gestante", añade.
Arantxa Miranda, de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb), sostiene que es por eso que "muchísimas mujeres se están casando embarazadísimas para llegar a registrar a sus bebés", y ve en este requisito "una discriminación evidente" de la que ella también fue víctima.
Los matrimonios entre mujeres han aumentado más de un 60% entre los años 2013 y 2017, subiendo a un ritmo 20 puntos mayor que al que lo han hecho las uniones entre hombres. Y es que incluso para acceder a determinadas técnicas de reproducción asistida como la ROPA, una fecundación in vitro en que la madre gestante recibe los óvulos de su pareja, se exige a las mujeres que estén casadas.
Varias juristas consultadas por Servimedia coinciden en que el objetivo de este requisito es que, en caso de que haya un donante anónimo de esperma, no se genere ningún conflicto o inseguridad jurídica a la hora de reclamar la paternidad. Esto hace que se reclamen más documentos a las mujeres como el certificado de la clínica de reproducción asistida o el estar casadas.
"NOS HICIMOS PAREJA DE HECHO ESTANDO SEPARADAS"
Otro caso representativo de las trabas a las que se enfrentan las parejas de lesbianas es el de Mercedes -nombre ficticio-, una cooperante española en un país africano -que pide no citar al estar penada la homosexualidad y poder enfrentarse a consecuencias legales- donde adoptó a una niña en 2009 asegurando ser una madre soltera.
Una vez en España, las 2 mujeres pasaron 4 años con la niña, de la que ambas se hicieron cargo sin haber formalizado su relación de pareja. Sin embargo, cuando decidieron romper llegaron los problemas con la custodia de la menor, ya que sólo Mercedes era madre adoptiva a efectos de la ley.
"Nos hicimos pareja de hecho cuando ya estábamos separadas para compartir la custodia", explica la madre adoptiva en declaraciones a Servimedia. Fue la única solución que encontraron para que la menor pudiera seguir con sus 2 madres, dado el vínculo que había establecido tras 4 años de la adopción.
"Nos encontramos con que sólo se podía registrar como hija de ambas si nos casábamos o a través de la pareja de hecho", por lo que tuvieron que oficializar su relación cuando ya habían roto para que la menor constara como hija adoptiva de ambas, a sabiendas de que, a continuación, tocaría iniciar una disolución de la unión de hecho para que las 2 contaran con la custodia compartida.
"A nadie le gusta casarse cuando se ha separado, pero antepusimos el bienestar y la protección de la niña" -ahora tiene 10 años- que, según destaca su madre, aunque proceda de un país con "leyes homófobas", ella "no tiene ninguna homofobia asimilada".
Desde la Federación LGTB lamentaron "la exigencia de ser familias tradicionales" en procesos como el del Registro Civil, y que provocan "invisibilidad" de las familias LGTB a la hora de registrar a sus hijos o con "la diferencia de trato en los procesos de adopción y acogimiento.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Custodia Compartida para las Mascotas pero no con los hijos menores

Más Información: El Congreso apoya que los jueces decidan la custodia compartida de las mascotas.
www.periodistadigital.com/
www.diariodeleon.es/
Casi el 40% de los hogares en España tienen una mascota: cómo les afectará la nueva ley.
El Parlamento reformará el Código Civil, la Ley Hipotecaria y la de Enjuiciamiento Civil para que los animales dejen de ser «cosas»
Paloma Cervilla, 13/12/2017
El Congreso ha aprobado por unanimidad este miércoles 13 de noviembre una profunda reforma legislativa para cambiar el régimen jurídico de los animales de compañía. Hasta 3 leyes serán modificadas para adaptar la realidad social a un ordenamiento jurídico que, en su actual regulación, considera a las mascotas como «cosas», y no como seres vivos dotados de sensibilidad y sujetos de derecho. Uno de los cambios más llamativos será que los jueces decidirán la custodia compartida de las mascotas teniendo en cuenta su bienestar.
El 1º paso se dio ayer en el Congreso de los Diputados en el debate sobre la Proposición de Ley del Grupo Popular para modificar el Código Civil, la Ley Hipotecaria y la de Enjuiciamiento Civil sobre el régimen jurídico de los animales. Todos los grupos parlamentarios respaldaron la tramitación de esta ley, que hoy será votada en el Pleno. A partir de mañana se abre un plazo de enmiendas para que los grupos realicen aportaciones al texto propuesto por los populares.
El punto más destacado del Código Civil que será modificado se refiere a que, a partir de la aprobación de estos cambios, será el juez el que decida la custodia compartida de los animales de compañía. En el art. 90 se introduce un nuevo punto para señalar que al juez le corresponde «el destino de los animales de compañía, en caso de que existan, teniendo en cuenta el interés de los miembros de la familia y el bienestar del animal, pudiendo preverse el reparto de los tiempos de disfrute si fuere necesario».
Igualmente, se introduce un nuevo art. 94 bis subrayando que «la autoridad judicial confiará los animales de compañía a uno o ambos cónyuges, atendiendo al interés de los miembros de la familia y al bienestar animal».
En España, casi el 40% de los hogares tienen una mascota. En concreto, hay más 20 millones de animales de compañía, según el censo de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC). Y en caso de separación, el destino de la mascota se convierte en un motivo más de disputa.
Hasta ahora, para determinar el destino del animal, bastaba con comprobar a nombre de quién estaba inscrito, explica la abogada Helena Echeverri, de Maral Abogados. «En caso de divorcio se mide el valor de la casa, del coche, de las acciones y del perro. Muchas veces se trata de una forma muy fría, aunque hay excepciones», explica la abogada.
Una de esas excepciones la conoce el abogado Carlos Franco. Fue el 1º en lograr una custodia compartida de una mascota en España. Era 2010 y a su despacho llegó Paqui, que quería presentar una demanda para reclamarle a su expareja la «tenencia compartida» con iguales periodos de tiempo de su perra Lauda. Finalmente, el juez determinó que el perro pasara 6 meses en cada hogar. «La sociedad española ha cambiado. Ahora a las mascotas se les reconocen sus derechos, están integrados en la familia», explica Franco.
No embargables
En el caso de la Ley Hipotecaria, con la reforma planteada del art. 111 se impide que «se extienda la hipoteca a los animales colocados o destinados en una finca dedicada a la explotación ganadera, industrial o de recreo y se prohíbe el pacto de extensión de la hipoteca a los animales de compañía».
Finalmente, el cambio en el art.
 605 de la Ley de Enjuiciamiento Civil tiene como objetivo declarar «absolutamente inembargables a los animales de compañía, en atención al especial vínculo de afecto que liga a los animales de compañía con la familia con la que conviven». Porque ahora se puede embargar al perro o al gato como si de un coche se tratara. Esta previsión rige sin perjuicio de la embargabilidad de las rentas que dichos animales puedan generar. 
Animales de compañía
La clave ahora está en determinar qué es un «animal de compañía». Según explica Nuria Menéndez de Llano, presidenta del Observatorio Justicia y Defensa Animal, son aquellos que conviven con el humano por el mero disfrute de su compañía. No hay duda de que esta definición incluye perros o gatos, pero también iguanas o arañas. «Incluso aunque sea un animal exótico en cautividad, como un cerdo vietnamita», explica. «El destino que la persona le de al animal es lo que va a determinar si es un animal de compañía». Una definición que no tiene tan clara la abogada Anna Mulà, miembro de la Sección de Derecho de los Animales del Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB). «No hay una definición homogénea de qué es un animal de compañía, habría que desarrollarlo». No obstante, reconoce que «el avance viene de la mano de considerar que el juez tenga en cuenta el interés del animal a la hora de determinar quién se queda con él».
Este texto cuenta con el repaldo de la mayoría de los grupos, aunque algunos portavoces, como el socialista Javier Antón, apuntaron que falta incluir un Banco Nacional de Dueños de Animales para evitar que compren animales quienes hayan delinquido. Asimismo, abogó por la puesta en marcha de un Plan de Sensibilización y Concienciación ciudadana y la regulación de las protectoras de animales.
Por su parte, el portavoz de Ciudadanos, Guillermo Díaz, recordó que esta iniciativa del Grupo Popular llega al Pleno después de que en febrero se aprobara una Proposición no de Ley de Ciudadanos en este sentido.

Nota: Se quiere corregir los problemas que hay con los divorcios de las parejas homosexuales, fundamentalmente. Parece que al PP le interesa más las "mascotas" que los hijos (Personas).

sábado, 30 de abril de 2016

La "invisibilidad" de la violencia entre parejas gais y lesbianas,

El 'outing' o 'sacar del armario' es una de las amenazas más comúnes entre las parejas homosexuales. Getty Images/iStockphoto



Piden los mismos derechos que tienen las mujeres maltratadas por hombres. Exigen una "visibilización social" del fenómeno y la contabilización de casos. Denuncian su doble discriminación: como homosexuales y maltratados.



La violencia física y psicológica entre parejas del mismo sexo es una "realidad invisible" que sufren los gais y lesbianas, que exigen un tratamiento “específico” del problema, recursos para atender a las víctimas y la visibilización social de un fenómeno sobre el que no hay datos oficiales ni estadísticas.
Así lo denuncian organizaciones que defienden sus derechos como COLEGAS (Confederación de colectivos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales), COGAM (Colectivo de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales de Madrid) y la FELGTB (Federación estatal de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales).
Este tipo de violencia se considera doméstica o intragénero y las víctimas que la sufren no pueden acogerse a los recursos asistenciales que establece la ley integral contra la violencia de género, ya que esta norma se aplica en exclusiva al maltrato de un hombre hacia una mujer en el ámbito de la pareja o expareja, entendida esta como violencia machista. 
Piden órdenes de protección rápidas y casas de acogida
De esta manera, cuando una persona homosexual acude a denunciar un maltrato por parte de su pareja no se activan los protocolos sanitarios, jurídicos y psicológicos comunes que sí se ponen en marcha en los casos de violencia de género.
Estos colectivos exigen que estas víctimas de malos tratos tengan derecho, al igual que las mujeres heterosexuales, a una orden de protección rápida, a acudir a una casa de acogida y a asesoramiento psicológico y legal cuando quieren denunciar, así como al resto de derechos y recursos de los que disponen las mujeres maltratadas por hombres.
La reciente detención de un hombre como presunto autor de la muerte de su marido, el actor Koldo Losada, que fue hallado muerto en su domicilio de Bilbao con un fuerte golpe en la cabeza, ha hecho que, una vez más, estas organizaciones exijan una legislación específica.
“Sufrimos una doble discriminación, como homosexuales y como maltratados.¿Por qué si se nos consideró en 2005 matrimonios de 1ª, padecemos una violencia doméstica de segunda?”, asegura a RTVE.es el presidente de COLEGAS, Paco Martínez.
"La violencia y el odio no pueden tener respuestas diferentes dependiendo de la orientación sexual de la pareja", añade. 
La protección penal es menor ante determinados delitos
El magistrado del Juzgado de la Violencia sobre la Mujer nº 8 de Madrid, Francisco Javier Pérez-Olleros, considera que los gais y lesbianas maltratados tienen una mayor desprotección: “Una mujer heterosexual denuncia directamente en un Juzgado de Violencia sobre la Mujer mientras que una lesbiana debe hacerlo en un juzgado ordinario. No hay mejor ejemplo que este, es muy injusto”, apunta.
“La orden de protección se puede dictar desde un juzgado no especializado pero no con la misma celeridad que cuando se establece el protocolo de violencia de género”, dice el juez, que explica además que, aunque las consecuencias penales ante un asesinato serán las mismas en casos de parejas heterosexuales que homosexuales, la protección penal es menor en determinados delitos como amenazas leves sin arma o en maltratos ocasionales.
Las asociaciones aseguran que en las casas de acogida se ha aceptado en algún caso a alguna lesbiana maltratada y que también se les ha dado apoyo psicológico aunque de forma “no oficial” y solo por ser mujer. "¿Pero qué pasa con los gais que no tienen dónde ir?", se preguntan. 
"No es violencia de género"
Las organizaciones abogan porque se articule una ley específica para estas parejas. Así lo creen COGAM y la FELGTB. COLEGAS ve bien una ley propia pero también defiende la opción de modificar la ley integral contra la violencia de género de 2004 abriendo así el paraguas a todo tipo de maltrato en el ámbito de la pareja.
Este último colectivo es el único de los consultados que ve un “factor de género” en el maltrato homosexual porque, a su juicio, no solo hay que tener en cuenta una cuestión de sexo biológico sino “construcciones culturales de género”. COGAM y FELGTB afirman, tajantes, que las diferencias con la violencia machista "están claras".
“Lo nuestro es violencia pero no de género porque no se da la supremacía machista que es el germen del maltrato de un hombre a una mujer”, explica a RTVE.es la presidenta de FELGTB, Boti García Rodrigo, quien cree que incluir estos casos en ese marco y esa ley “no tiene ningún sentido”.
Coincide la presidenta de COGAM, Esperanza Montero, que también aboga por diferenciar ambos maltratos, aunque lógicamente ven características similares.
Todos coinciden, eso sí, en que las medidas de protección deben ser las mismas y en que el debate no debe centrarse en dar nombre a esta violencia sino en conseguir que, de la misma manera que hace 10 años se alcanzó el consenso para proteger de una forma integral a las mujeres maltratadas por sus parejas o exparejas masculinas, ahora se estudie este fenómeno y se dote a los afectados de una protección y atención "adecuada".
Desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género también aseguran que en estas relaciones "no se da el escalón de dominación de un género sobre otro, no existe el sometimiento de la mujer al hombre" y recuerdan que la violencia de género es "producto de la desigualdad arraigada ancestralmente en nuestra conciencia social". 
De esta manera, la iniciativa anunciada esta misma semana por el Gobierno de Extremadura de equiparar el maltrato entre parejas del mismo sexo a la violencia de género en una futura ley de igualdad autonómica solo es defendida por COLEGAS.
El Observatorio dice incluso que puede "crear confusión sobre la verdadera dimensión y los orígenes de la violencia machista y desvirtuar el avance hacia la completa igualdad de géneros".
El presidente de Extremadura, José Antonio Monago, llegó a puntualizar en la presentación de la iniciativa que "reconocer este problema como violencia de género no es decir que lo sea". Y añadió: "Es violencia doméstica pero merece el mismo tratamiento para que la igualdad sea total, integral y efectiva".
El magistrado especializado en violencia de género aboga por la aprobación de una ley global de protección de la pareja y la familia “en un sentido amplio” que defienda "por igual" a las víctimas de todas las orientaciones sexuales. 
El 'outing' o la amenaza de “sacar del armario”
“Si me dejas, le cuento a todo el mundo que eres homosexual”. Es una de las amenazas más frecuentes que se dan en estas situaciones de maltrato, según explican todas las asociaciones, que lamentan que son muy pocos los que se atreven a denunciar.
“Es un elemento de chantaje psicológico muy potente que lógicamente no se da en los heterosexuales. Muchos viven su condición sexual en secreto y la amenaza de que les saquen del armario sin quererlo aumenta el miedo”, explica Esperanza Montero, de COGAM.
En la violencia entre las parejas del mismo sexo, además de rasgos comúnes como los celos, el control, la obsesión del maltratador y la falta de autoestima por parte de la víctima; se producen ataques homófobos o lesbófobos, apuntan en un informe de FELGTB.
Así, argumentos del tipo “a los gais no nos quieren en ningún sitio, así que más vale que te quedes conmigo” son interiorizados por las víctimas que, en muchos casos, a lo largo de su vida ya han sufrido humillaciones, insultos, amenazas o ataques desde la infancia o la adolescencia.
Ante la ausencia de datos oficiales, en FELDTB analizaron en 2011 medio centenar de casos de violencia entre parejas homosexuales y entre las conclusiones que sacaron están que el 69% sufría violencia psicológica (sobre todo, comentarios despectivos sobre el aspecto y la orientación sexual, insultos y amenazas con descubrir la condición sexual), un 22% sufría golpes, palizas, empujones o zarandeos y un 5% acoso.
Llama la atención en este informe que un 1% de los consultados relataron que habían sido amenazados por sus parejas con contar que eran seropositivos.
Otro de los datos que destacan es que en esa muestra existía una mayor frecuencia de violencia física en los gais y de maltrato psicológico en lesbianas, pero reconocen que son datos aislados y exigen que se analice este problema y se luche contra él con el mismo consenso con el que se hace con la violencia machista.

jueves, 24 de septiembre de 2015

España: El Matrimonio homosexual

¿Ya no somos unos pervertidos?
Pascual Mogica Costa |23 de Septiembre de 2015 
“Los pervertidos son todos aquellos que critican este derecho de las personas a elegir cuál es su destino en la vida y fundamentan esta crítica en el hecho carnal o sexual”
Solía decir mi abuelo Costa: “Algunos harían muy bien en antes de hablar meterse la lengua en semejante sitio”.
El BOE de 20 de julio de 1981, publicaba el texto de la Ley 30/1981 de 7 de julio, mediante la cual se modificaba la regulación del Código Civil en lo que a la separación matrimonial y al divorcio se refería. Dicha disposición, gobernaba entonces la UCD, con Adolfo Suárez como presidente del Gobierno y Francisco Fernández Ordoñez como ministro de Justicia, levantó un gran escándalo en los medios clericales y de la derecha representada por Alianza Popular, hoy Partido Popular, llegando al punto de que tanto al presidente del Gobierno como al ministro de Justicia se les llamó de todo y se les acusó de querer destrozar a las familias españolas. Hasta tal punto llegó la cosa que el arzobispo de Toledo prohibió a Fernández Ordoñez presidir, como era tradicional, la procesión del Corpus en Toledo en su calidad de titular del Ministerio de Justicia. Posteriormente hemos podido comprobar que destacados dirigentes del Alianza Popular y del Partido Popular se han divorciado, alguno de ellos en dos ocasiones y que vistos los antecedentes es posible que llegue al “triplete”. Por lo visto el divorcio solo destruye a las familias de izquierdas pero no a las de derechas.
Más recientemente el BOE de fecha 2 de julio de 2005 publicaba el texto de la modificación del Código Civil en lo referente a los matrimonios y mediante esta modificación se legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esta disposición fue recurrida por el Partido Popular en septiembre de 2005 y dicho recurso no ha sido retirado. Aquella decisión del gobierno de Zapatero hizo que la Iglesia y el Partido Popular pusieran el grito en el cielo hasta el punto de tachar a los que somos partidarios de que estos matrimonios se pudieran llevar a efecto de forma legal, de maricones, tortilleras y pervertidos. Es evidente que los que denostaron y siguen criticando duramente esta ley, lo hacen desde una perspectiva sexual y carnal y nunca desde la óptica del amor existente entre 2 seres humanos que es lo que realmente debe primar y privar entre 2 personas sean del sexo que sean. No es el aspecto carnal el que debe llevar a 2 personas a unir sus vidas y sus destinos, si así fuera esta unión estaría de antemano condenada al fracaso, sino la querencia, el respeto y la tolerancia mutua entre ambas partes, si esto no se da el evidente que sobran todos los divinos sacramentos y el papeleo oficial. No, ni maricones ni tortilleras ni pervertidos. Los pervertidos son todos aquellos que critican este derecho de las personas a elegir cuál es su destino en la vida y fundamentan esta crítica en el hecho carnal o sexual.
Al igual que a la derecha le ha sucedido en lo concerniente al divorcio le ha vuelto a ocurrir en lo del matrimonio entre personas del mismo sexo. El pasado día 18 el vicesecretario sectorial del Partido Popular, Javier Maroto, contrajo matrimonio con su compañero con el cual mantenía una relación sentimental desde hacía 19 años, hecho por el cual les felicito y les deseo la mejor de las suertes. A esta unión asistieron aquellos que en septiembre de 2005 presentaron y mantienen, un recurso contra esta ley que posibilita el matrimonio entre personas del mismo sexo. Allí estuvieron y se fotografiaron con los contrayentes, Rajoy, Cospedal, Arenas, Casado, Floriano y otros destacados miembros de la cúpula popular dando su bendición y su beneplácito, desde el mayor de los cinismos, a esa unión entre 2 personas que ante todo se aman y por tanto tienen todo su derecho a unirse de por vida si así lo consideran oportuno.
Ante este hecho solo me queda resaltar en 1º lugar una pregunta: ¿Los que estamos a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo ya no somos maricones, ni tortilleras ni pervertidos como se afirmaba desde la derecha, o solo puedan contraer matrimonio 2 personas del mismo sexo que sean de derechas? 
En 2º lugar dejar muy claro que mi abuelo Costa tenía toda la razón del mundo.

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sábado, 19 de septiembre de 2015

Partido Popular: Historia del Divorcio y del matrimonio homosexual

Javier Maroto, en la apertura de la escuela de verano del Partido Popular en Lloret de Mar.
Javier Maroto, en la apertura de la escuela de verano del Partido Popular en Lloret de Mar.
© Gtresonline
Javier Maroto y José Manuel Rodríguez ya son marido y marido.
Por Paloma Rando | 18 de septiembre de 2015 /
22 de junio de 1981 
El Congreso de los Diputados aprueba la ley del divorcio. El proyecto de ley fue aprobado meses antes, el 8 de abril, por 102 votos a favor, 22 votos en contra y 117 abstenciones, que fueron fruto de la decisión de algunos miembros de UCD de abstenerse en lugar de seguir presentando enmiendas a un proyecto de ley contra el que finalmente no iban a poder hacer nada.  Por aquel entonces, Alianza Popular se oponía a la aprobación del divorcio. Llevaba manifestando su oposición desde 1978, cuando se opuso a que la Constitución permitiera que se pudiera aprobar en el futuro una ley al respecto.
Fraga, declaró el 12 de febrero de 1981 “no es la hora de leyes estridentes, como la del divorcio”. Las estridencias, sin embargo, no vinieron en forma de leyes como preconizó el secretario general de AP, sino del intento de golpe de Estado, que tuvo lugar solo 9 días después. Francisco Álvarez Cascos, por entonces concejal del ayuntamiento de Gijón y diputado en Asturias, escribió: "El Estado debe tener un código ético que es defender la familia indivisible, y luego debe arbitrar medidas para resolver esas otras situaciones. Contra lo que estoy es contra la forma de divorcio aprobada en España”.
30 de junio de 2005
El Congreso de los Diputados aprueba el matrimonio homosexual, esto es, aprueba la modificación pertinente del Código Civil para permitir que las parejas del mismo sexo pudieran contraer matrimonio (y obtuvieran así todos los derechos y deberes que se derivan de este). El resultado de la votación fue el siguiente:  187 votos a favor, 147 votos en contra (del PP, salvo Celia Villalobos que votó a favor, y Unió Democrática de Catalunya) y 4 abstenciones.
9 de abril de 2006
Tiene lugar la 1ª boda de un miembro homosexual del PP. José Araújo, concejal de cultura en Orense, contrajo matrimonio con su novio. Al enlace acudió la plana mayor del PP gallego, con Núñez Feijóo a la cabeza. En la ceremonia sonó un bolero de Moncho Borrajo titulado Cuando dicen que el amor es pecado.
18 de septiembre de 2015
Javier Maroto, vicesecretario sectorial del PP, se casa con su noviodetodalavida José Manuel Rodríguez. El amor en ciertos sectores del PP ya no es pecado. Y eso, más allá de ironías, sarcasmos e incoherencias, es una buena noticia por varios motivos.
1º. –una perogrullada– porque cuando se aprobó el matrimonio homosexual fue aplicable al conjunto de los españoles y por tanto con la suficiente generosidad como para que pudieran acogerse a ella incluso aquellos que, no sólo no lucharon por la causa homosexual, sino que intentaron bloquearla y los que los apoyan. Algunos se llevarán las manos a la cabeza: ¿cómo que bloquear? ¡Si solo querían cambiarle el nombre! Volvamos a las palabras de Álvarez Cascos: no es que no esté de acuerdo con el divorcio, es que no estoy de acuerdo con ese divorcio. No es que no estuvieran de acuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo, es que no estaban de acuerdo con ese matrimonio entre personas del mismo sexo. Obviamente nadie iba a decir: No creo que los homosexuales deban poder casarse, así que haré todo lo que esté en mi mano para que no sean tratados iguales.
Fraga, declaró el 12 de febrero de 1981 “no es la hora de leyes estridentes, como la del divorcio”. 
2.- porque el hecho de que un alto dirigente del PP se case con otro hombre y el presidente del gobierno acuda a su boda le da a todo un matiz diferente. Como si de alguna manera se estuvieran retractando, eso sí, por la puerta de atrás. Como si la ceremonia la presidiera un cartel que dijera la frase del rey emérito “Lo siento, nos hemos equivocado, no volverá a ocurrir”. 
En las invitaciones de boda: “Lo siento, nos hemos equivocado, no volverá a ocurrir”. En los brindis que tendrán lugar en el restaurante el caserón, acompañados de algún ¡Vivan los novios!: “Lo siento, nos hemos equivocado, no volverá a ocurrir”.
3.- porque conviene recordar que a pesar de que aún hay una gran cantidad de dirigentes políticos de nuevas generaciones en el armario, ese no es un lugar agradable para nadie. Vote a quien vote, viva donde viva, crea en lo que crea. Y que cada vez lo tengan más fácil para vivir su sexualidad y afectividad con cotidianidad aquellos que tienen cerca a quienes creen que los homosexuales, por razón de nuestra orientación, somos personas de 2ª es una victoria para todos.
Es ley de vida. Los partidos políticos conservadores tienden a rendirse a la evidencia de las ventajas para todos (ellos incluidos) que supone la igualdad de derechos a hechos consumados: ni el divorcio ha traído una Guerra Mundial Z, ni el matrimonio homosexual ha traído una Guerra Mundial Marica. 
Ojalá dentro de poco lo único que nos preocupe de las bodas de políticos sea que no tengan una lista de invitados como la de la hija de Aznar.
2 de Febrero de 2015
Moncho Borrajo, ya citado arriba, publica una carta en su Facebook criticando a Pablo Iglesias. Como respuesta, la turba furiosa 2.0 empieza a llamarle "fascista" y “maricón”. Cabe sospechar que cuando le llamaban “maricón” no lo usaban como interjección (“Maricón, qué frío hace”), ni como distintivo fuera de connotación negativa, solo como ejemplo inconsciente de que formar parte de una ideología aparentemente progresista no le exime a uno de pecar de homófobo. 
Junio de 2015 
Cuando Javier Maroto deja de ser alcalde de Vitoria es despedido en las calles por sus detractores a gritos de “¡Fascista!” y “¡Maricón!”. Cabe sospechar que tampoco se trataba de una interjección. Ay, maricón*.
*Por supuesto, se trata de una interjección. De desazón.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Mujeres lesbianas y solteras, sin derecho a la reproducción asistida y otros colectivos sociales

Diversas organizaciones denuncian la “discriminación” que supone la orden ministerial de 2014 que exige “relación vaginal con coito” para poder someterse a estas técnicas por la vía pública.
ANGEL ESPÍNOLA | Madrid - 16-09-2015 |
Un 15% de las mujeres españolas no pueden someterse a un tratamiento de reproducción asistida en la sanidad pública porque no tienen una pareja masculina. Son datos de un informe de la Asociación Pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (Adeces) a raíz de la Orden Ministerial de 31 de octubre de 2014 que excluía a mujeres solteras o lesbianas de estas técnicas reproductivas.
Hasta 2014, la Ley de reproducción asistida no distinguía estado civil ni orientación sexual
Aunque la orden, aprobada por la anterior ministra de Sanidad, Ana Mato, no especifica exactamente la exclusión de este colectivo, sí que establece como requisitos para los tratamientos de reproducción humana asistida (RHA) la necesidad de mostrar un “trastorno documentado de la capacidad reproductiva, constatado tras el correspondiente protocolo diagnóstico y no susceptible de tratamiento médico o tras la evidente ineficacia del mismo” así como la “ausencia de consecución de embarazo tras un mínimo de 12 meses de relaciones sexuales con coito vaginal sin empleo de métodos anticonceptivos”. Este último apartado, especialmente, impide a mujeres sin pareja varón acudir, por la vía pública, a dichos tratamientos. Para organizaciones de defensa de derechos de las mujeres, como Women’s Worldwide, “el Estado tiene la obligación de respetar las decisiones reproductivas de las mujeres y de garantizar el acceso en condiciones de igualdad a los servicios de salud incluidos en su cartera de servicios que les permitan llevarlas adelante”. Por ello, como comentan fuentes de la organización, “es inadmisible que el acceso a los tratamientos de reproducción asistida dependa de la orientación sexual de la mujer o de si se tiene pareja o no, o de la comunidad autónoma donde resida porque no en todas las comunidades se está aplicando esta orden ministerial”. En este sentido, aunque la norma es de aplicación estatal, existen comunidades autónomas como Cataluña o Extremadura que han aprobado leyes contra la homofobia que permiten la financiación pública de estas técnicas de reproducción asistida. Unas técnicas cuya solicitud por parte de mujeres lesbianas, según el estudio de Adeces, ha crecido en un 112% desde 2010. Desde la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) consideran que la nueva
normativa responde a "un problema presupuestario". Como asegura a este periódico su presidente, Agustín Ballesteros: "En una época en la que hay recortes, acaban pagándolo personas injustamente. Desde el punto de vista de los profesionales, todo aquello que coarte la libertad de las personas, y de las mujeres en este caso, no nos parece lo más razonable". SITUACIÓN HASTA 2014
Comunidades como Cataluña o Extremadura permiten la financiación pública de estas técnicas.
Esta situación, sin embargo, era distinta antes de la aprobación de la norma de 2014, ya que hasta entonces, la Ley de 2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida indicaba que las mujeres podía someterse a estos tratamientos “con independencia de su estado civil y orientación sexual”.
El cambio de norma ha desembocado en la aparición de casos en los que algunos hospitales han interrumpido el tratamiento de mujeres solteras u homosexuales una vez iniciado. Uno de ellos, el conocido con los pseudónimos de Tania y Verónica, ha sido llevado a los juzgados por sus protagonistas, como consecuencia de los efectos causados por la interrupción.
Como explica a Consalud.es la abogada de este caso, Carmen de Miguel, “antes de la orden ministerial no estaba habiendo ningún problema, no solía haber discriminación alguna. Pero desde entonces ha habido bastante parejas que se han visto perjudicadas por ello”. Según De Miguel, muchas de estas mujeres han acabado acudiendo a la sanidad privada, “donde los tratamientos pueden llegar a costar entre 2.000 y 8.000 euros”.