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domingo, 25 de agosto de 2024

Divorcio y Economía: Hacia la crisis financiera y emocional

El amor se termina, y el dinero también:
lo que pierden las parejas que rompen.
La disolución del matrimonio multiplica la posibilidad de caer en la pobreza, limita los ingresos futuros y aumenta el riesgo de sufrir depresión.
MIGUEL Á. GARCÍA VEGA, Madrid - 24 Agosto 2024 
Una vez más, el viento se había calmado. Sólo una última hoja golpeaba contra el ventanal blanco y polvoriento. Quizá detrás de él había alguien que era feliz. Si fuera posible mirar a través de ese cristal veríamos que el año pasado se vivieron 80.065 casos de separación y divorcio en España. 
Las cifras son muy recientes. Las publicó en julio pasado el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esa infelicidad que atraviesa toda ruptura se ralentiza. Supone un 5,3% menos de fracasos que durante 2022. “Una relación es como un tiburón: tiene que seguir avanzando o se muere”, contaba el director de cine Woody Allen.

Nadie quiere tener una historia de amor que semeje un escualo muerto. Porque es un destrozo sentimental, pero, a la vez, y está bien estudiado, económico. Caen las rentas de la familia, baja la productividad, se multiplica la posibilidad de entrar en la pobreza —avisa José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra—, crecen los gastos de atención médica, desciende el potencial de ingresos futuros, aumenta la demanda de los servicios sociales y las mujeres son las más vulnerables porque ellas suelen acarrear los papeles domésticos. 
Y como la ruptura es cara, en ocasiones la pareja continúa viviendo junta y aumenta la posibilidad de sufrir violencia machista.


Ya sea separarse o divorciarse, ambas son una pena en observación. 
La 1ª suspende los efectos del matrimonio (no puedes volver a casarte mientras decides), y la 2ª resulta definitiva y se extinguen los efectos patrimoniales. 
Si regresamos a la cifra inicial, los divorcios (76.685) superaron de largo a las separaciones (3.380). Las parejas, o al menos 1 de los miembros, pues cualquiera de los 2 puede instar el proceso, lo tenían claro: demoler la vida conjunta. 
El 32% de los divorcios se vive después de 2 décadas de matrimonio o más. Y el momento de mayor “riesgo” va desde los 40 hasta los 49 años. Quizá el tiempo sea cómo inventamos el amor. Tal vez, pero si hay hijos se negocian horas contra dinero. Esa es la certeza. Aunque se busque siempre un “acuerdo amistoso”. “Al final lo que se impone es el materialismo; da pena”, observa Nuria Chinchilla, profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones de IESE Business School.


Es triste; es así. Todo lo fija, explica Pilar Pérez-Valenzuela, experta en derecho de sucesiones del bufete Cuatrecasas, el convenio regulador. Un documento de respuestas. ¿Qué sucede con la custodia de los niños? ¿Cuánto se abona de pensión alimenticia? ¿Cuál es el destino de la vivienda? Si no hay hijos se puede validar ante notario. Aunque en caso de tener descendencia exige llegar a un juez. El acuerdo de este desamor rubricado negro sobre blanco lo impone la dificultad. Entre 3.000 y 5.000 € los convenios sencillos, y de 10.000 a 15.000 los más complejos. “Y la gran protegida siempre, junto con los hijos, es la vivienda familiar”, apunta la letrada. No se puede vender sin el consentimiento del cónyuge.

Un relato de ladrillos
Diríase que en España, aunque se hable de sentimientos o amor, casi todo termina en un relato de ladrillos. “El mayor impacto de un divorcio se siente en la vivienda”, reflexiona Mª Romero, socia directora de Economía de Analistas Financieros Internacionales (AFI). “Se rompe el núcleo familiar y suele haber la necesidad de encontrar otra casa, que puede ser en alquiler y en una zona colindante; y empuja la demanda inmobiliaria y sus precios”. 
El hogar familiar es la joya de la corona. Incluso aunque fuera adquirida antes de casarse por una de las partes, el juez puede otorgarla a uno de ellos, por un tiempo definido, a cambio, por ejemplo, de una renta, si existe mucha diferencia de ingresos en la pareja. En este trance o trauma, el Estado cuenta con centros de atención a las familias, ofrecen ayuda en situaciones de crisis, pero no son abogados ni servicios de mediación. Divorciarse, aunque se tenga apoyo legal, es igual que nacer o morir; uno llega y se va solo.

Puede que el mundo progrese, pero cada persona empieza una y otra vez por el principio. David Cortés (nombre ficticio de una persona real) ha pasado un divorcio “duro, largo y caro”. Pagó un precio alto. Le costó la salud, una depresión, ansiedad e insomnio. “Cuál sería el futuro de los chicos, esa era mi obsesión”, recuerda. 
En este miedo perdió 20 kilos. Abogado, con dos niños menores de 10 años e ingresos elevados, solo la minuta de la letrada superó los 18.000 €, a lo que hay sumar las costas del juicio y la redacción del convenio. El litigio terminó en custodia compartida. “Los precios varían según la complejidad de cada caso y el tiempo dedicado”, precisa Leire Ecenarro, socia en Fuster-Fabra Abogados y profesora en el máster de Derecho de Familia de la Universidad de Navarra. 
“Sin embargo, no se aplica una tarifa por horas dedicadas porque sería inasumible para el cliente. Somos letrados pero también psicólogos y amigos en uno de los momentos más difíciles de la vida de una persona, sobre todo si hay menores”.



Al final es transformar el amor en el paisaje que deja una batalla. Una de las preguntas habituales en un despacho de familia es: “¿Sabe su marido o su esposa todas las cuentas que tiene?”. “Ocultar el dinero resulta cada vez más complicado”, avisa Leire Ecenarro. El juzgado lo busca de oficio (“averiguaciones patrimoniales”, en la jerga), y el día de la vista se piden las 6 últimas nóminas y las declaraciones del IRPF de los 2 años anteriores. Si se incumple es posible incurrir en un delito de ocultación patrimonial. Aunque siempre hay sorpresas. En 2023 ocurrió algo único. Por 1ª vez en supuestos de divorcio, la custodia compartida (48,4%) superó a la que se concede a la madre (47,8%). Los jueces confían en una figura jurídica que ni siquiera forma parte del Código Civil sino que ha sido incorporada por el Tribunal Supremo. Pero trae ese eco de ser la forma más equitativa. Y las mismas reglas afectan a parejas de idéntico sexo.

Divorciarse es similar a caer por el tronco de Alicia en el país de las maravillas; las leyes físicas pierden su lógica. “Los divorciados ganan menos que las personas casadas, pero resulta difícil averiguar las razones”, comenta Guillaume Vandenbroucke, asesor de Política Económica del Banco de la Reserva Federal de Saint Louis (EE.UU.). “Es factible que cambien sus pautas laborales, trabajen menos horas o acepten empleos mal pagados”. 
En 2022, casi el 14% de la población de distinto sexo estadounidense, entre 25 y 65 años, estaba divorciada o separada. Y el propio economista plantea preguntas para las que carece de respuesta pese a la evidencia estadística. ¿Por qué la pérdida de ingresos de las mujeres es menor que la de los hombres después de un divorcio? ¿Es permanente esta caída o se recuperan los ingresos de los trabajadores recién divorciados?

Prima el lado emocional
Buscando causas, tal vez divorciarse sea consecuencia de no haberse hecho, como pareja, las preguntas correctas durante años. “Las partes no siempre son conscientes del coste físico, emocional y monetario para ellas y sus hijos, ni del impacto económico en la sociedad de sus decisiones de ruptura”, explica por correo electrónico Elisa Rodrigues de Araújo, jueza y profesora de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra. 
“Suelen enfocarse en el aspecto emocional al decidir sobre convivencia y separación. El Estado debería apoyar a las parejas en el proceso de ruptura, proporcionando ayudas y subvencionando servicios de mediación y terapia conyugal durante las crisis y antes de que se produzcan las separaciones”.

Antes del fin tituló el novelista Ernesto Sábato su autobiografía. Ahí es donde escribe el terapeuta y psicólogo Martiño Rodríguez-González. Las terapias de pareja tienen que luchar contra sus propios recelos; sobre todo el precio del apoyo psicológico. 
El coste está asociado con el nivel de vida de la ciudad. En Barcelona, Madrid o Bilbao oscila entre 120 y 140 € por sesión, que suele durar de 60 a 90 minutos. 
La horquilla media enlaza los 70 y los 140 € y son necesarios de 10 a 25 encuentros. Es un esfuerzo económico. 

¿Qué valor posee salvar un matrimonio? “Las personas que vienen a terapia tienen un planteamiento serio de relación. Y acuden, muchas veces, cuando atraviesan una situación crítica: como las infidelidades”, subraya el especialista. Desde luego, si el momento económico de la pareja es malo no suena el timbre. Pero también, se queja el psicólogo, existe una barrera cultural. “En EE.UU. se entiende como una inversión en el proyecto de vida común y, siempre, es mejor acudir a un consejero, antes que divorciarse, algo que, además, resulta muy caro”, lamenta. Su tasa de éxito oscila —asegura— entre el 60% y un 80% “¿La terapia es costosa? ¿Comparado con qué? ¿Cuánto vale el último iphone? ¿Hicieron todo lo posible para evitar fracasar?”, se pregunta Rodríguez-González. Las respuestas flotarán en la sala del juicio cuando un día se sienten ante el juez.

A través de la ventana, o del espejo, diría Alicia, la que resulta nítida es la fiscalidad. No existen diferencias entre autonomías ni entre divorciarse o separarse en términos de base imponible. Breves apuntes, por ejemplo, en el IRPF a los que le sienta bien la ayuda de un especialista. En el supuesto —narran los técnicos de Hacienda, Gestha— de separación legal existe la posibilidad de presentar declaraciones conjuntas monoparentales (unidades familiares formadas por el padre, la madre y todos los hijos menores o mayores de edad sujetos a la patria potestad) que convivan con 1 de los 2. La base imponible se reduce en 2.150 € anuales. Además, los progenitores que tengan la guardia y custodia exclusiva o compartida pueden aplicarse por los hijos el “mínimo por descendientes”. 
En el supuesto del 1º se podrá deducir 2.400 € al año; 2º (2.700); 3º (4.000), y 4º y siguientes (4.500 €). También reducen esa base las pensiones compensatorias a favor del cónyuge y las anualidades en el supuesto de alimentos de los hijos. La casa podrá mantener las rebajas por las aportaciones que se emplean en su compra.

Pese a todo, las parejas españolas aún tienen esperanzas en un futuro juntas. “Me casé contigo no porque te quisiera, sino para quererte”, escribió, en una carta, el 1º ministro británico, Winston Churchill (1874-1965), a su mujer, preocupada porque la estuviese olvidando, tras meses separados por sus obligaciones. 
Las estadísticas del INE muestran una cercanía inédita en mucho tiempo. 
En 2022 (datos más recientes) se celebraron 179.107 matrimonios, la cifra más elevada de la década. Es fácil recordar que “bastantes celebraciones fueron suspendidas en 2020 y 2021 por la pandemia”, describe Ecenarro.

En la orilla más distante de la alegría hay quienes han tirado ya la toalla, son católicos y buscan la nulidad matrimonial en el derecho canónico, que imparte justicia desde hace más de 1.000 años. “La nulidad es una declaración judicial de que el matrimonio nunca fue válido desde el principio, a diferencia del divorcio, que disuelve un matrimonio válido”, aclara Elisa Rodrigues de Araújo. 
El derecho canónico propone 3 elementos para volver a estar solos. Impedimentos: por ejemplo, no haber alcanzado la edad mínima requerida por la ley; defectos o ausencia de la forma canónica matrimonial, pensemos en la falta de testigos, o los vicios de consentimiento (la razón más común), cuando una de las partes no comprende lo que significa el enlace, ya sea por inmadurez afectiva o una patología. Todas las diócesis tienen un tribunal eclesiástico que tramita las nulidades, y en caso de apelación se puede acudir a un tribunal superior o al Tribunal de la Rota. 
El proceso carece de costas, o son muy bajas, y tarda 1 año en resolverse. 
Tampoco resultan necesarios ni abogado ni procurador.

Leído todo el relato, el divorcio es enemigo de la prosperidad. Algunas aseguradoras, pocas, incluyen dentro de los seguros de contingencia pólizas contra las rupturas. Otro recurso son los acuerdos prematrimoniales. Desde luego son poco románticos y China, un pueblo muy supersticioso, no les tiene mucho cariño, mientras “en España”, explica Pilar Pérez-Valenzuela, “son vinculantes entre las partes y su uso va en aumento. Pero cada lado debe tener muy claras las concesiones que hace al otro”. Se parecen a “una forma de seguro a todo riesgo”, concede Ivan Cheong, responsable de derecho de familia en Singapur del bufete Withersworldwide, entre cuyos representados figuran varias personas y familias que ocupan el ranking de los privilegiados del dinero de Forbes Asia. 
“El objetivo es garantizar que la riqueza patrimonial y la general se preserven y no estén sujetas a división con un excónyuge si se divorcian”. 
En el mundo anglosajón forman parte del imprevisible oficio de vivir. La artista Ariana Grande se divorció en 2023 del agente inmobiliario Dalton Gómez. Tenían firmado un acuerdo de este tipo. Consiguió mantener intacto su patrimonio de 240 millones de dólares (unos 222 millones de euros). Sólo tuvo que pagar 1,25 millones a su expareja, el 0,52% de su fortuna. Nada de manutención ni la mitad del valor de la casa.

Acuerdos de oro
Los divorcios son más complicados cuando se trata de personas multimillonarias quienes disuelven los vínculos. El más caro de la historia fue el de Bill y Melinda Gates (2021), donde había encima del tapete 76.000 millones de dólares (unos 70.000 millones euros) en propiedades. El 2º (2019) coincidió con la ruptura entre Jeff Bezos, fundador de Amazon, y la escritora MacKenzie Scott. El dinero en discusión, 38.300 millones, resultó más modesto que en el caso de los Gates. Aunque permanece la pregunta: ¿qué lógica social tiene que una sola persona acumule ese patrimonio? Las rupturas también revelan la desigualdad del mundo.

Queda la mezcla entre tradición y vanguardia. El sistema legal de Hong Kong, por ejemplo, se basa en que el punto de partida para la división de los bienes es la regla 50/50, pues se supone que ambos contribuirán por igual al matrimonio. “Incluso si una mujer se divorcia porque su pareja la engaña tendría que desprenderse de su riqueza y pagarle una manutención si fuese la parte financiera más fuerte”, detalla Jocelyn Tsao, jefa de derecho de familia en Hong Kong de Withersworldwide. 

Las leyes van por detrás de los tiempos. “Las 1ª generaciones de familias ricas entienden los acuerdos prematrimoniales como una herramienta que garantiza la transmisión de la riqueza entre generaciones de forma que no termina siendo compartida por un cónyuge que se divorcia”, describe. En este conflicto de dinero y afectos “las emociones están a flor de piel”, admite Nuria Chinchilla. 
Algunos son capaces de aprender de esta experiencia tan dura; quizá, todavía, hay alguien detrás del ventanal blanco que es feliz.

Ecos laborales del mal de amores
Divorciarse es un proceso muy difícil y estresante. El ensayo (paper, en su acepción inglesa), His, Her or Their Divorce? Marital Dissolution and Sickness Absence in Norway (¿El divorcio de él, de ella o de ellos? Disolución matrimonial y baja por enfermedad en Noruega), publicado por la Universidad de Bergen (Noruega), revela que aumenta el riesgo de absentismo debido a la pérdida de salud, sobre todo el año anterior a la ruptura y durante la separación. 
Y a la vez, otro informe, Divorce Burnout (Agotamiento por divorcio), de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), sostiene que quienes rompen pueden sufrir depresión, ansiedad y algún tipo de enfermedad física. Los empleados bajan su productividad y la concentración. Un descenso a plomo. “Los estudios demuestran que, por término medio, los divorciados tienen peor salud mental y peor calidad de vida durante los 12 primeros meses tras la ruptura y hasta 3 años después”, corrobora Gert Martin Hald, profesor de psicología médica de la Universidad de Copenhague. “Es probable que afecte de forma negativa al rendimiento laboral y a la productividad, y que suponga más días de baja por enfermedad. Añadir los hijos a la ecuación suele acelerar esos efectos. El resultado neto es una pérdida de dinero para las empresas y la sociedad”. 

Faltan los recursos físicos y psicológicos con el fin de afrontar lo que en realidad son 2 fracturas: el hogar y la oficina.
Una situación especial de esa fragilidad que provoca la ruptura llega a los consejeros delegados. Otro informe —CEO Divorce and Firm Operating Performance (Divorcio del CEO y resultados de la empresa), firmado por expertos del Banco Mundial, canadienses y de Dinamarca— advierte de que la fractura puede tener consecuencias importantes para el rendimiento económico de la compañía. “Hay que terminar con esa idea de que como soy consejero puedo con todo. Necesita equipo, acompañamiento y apoyo”, subraya Nuria Chinchilla, profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones de IESE Business School. 
El relato es fieramente humano: nadie quiere vadear solo una crisis —tomando el verso de Leonard Cohen— a cientos de besos de profundidad. Los consejeros son “personas” como las demás —resume Gert Martin Hald— y les afecta de la misma manera. Además puede repercutir negativamente en su capacidad de negociación, paciencia, memoria, toma de decisiones o el tiempo dedicado al trabajo. 
Romper resulta un mal negocio.

miércoles, 12 de octubre de 2022

Finanzas en pareja: 5 errores que matan el amor

PODCAST 'BOLSILLO': La infidelidad financiera o gestionar mal la desigualdad salarial puede acabar en divorcio.
Los divorcios repuntaron casi un 13% el año pasado respecto al 2020, año en el que la crisis de la pandemia frenó las demandas de divorcio.
Raquel Quelart, 10/10/2022 
Tomar decisiones que afectan a nuestro bolsillo es complejo, pero aún lo es más cuando se hace entre 2. Cuando las necesidades difieren, hay desigualdad salarial y el dinero escasea las fricciones en la pareja aumentan. Por eso no es de extrañar que los problemas económicos figuren entre las principales causas de divorcio.

En este nuevo capítulo de Bolsillo explicamos cuáles son los mejores métodos para evitar llegar a este extremo. La coach y consultora financiera Patricia Caro detalla los principales errores a la hora de gestionar el dinero en este tipo de relaciones y advierte sobre "las infidelidades financieras". Mientras que el terapeuta de pareja Antoni Bolinches nos cuenta por qué la abundancia de dinero puede echar a perder una relación amorosa.

El podcast Bolsillo, de periodicidad quincenal, también se puede escuchar y seguir en plataformas de audio como Spotify, Apple Podcasts o Google Podcasts, entre otras.

miércoles, 20 de abril de 2022

¿En números rojos? Estos son los bienes que el Estado NO puede embargarte

Los muebles de tu casa o la ropa son imposibles de incautar.
En 1º lugar te retendrán tus ahorros, y después podrán embargarte el sueldo.
elEconomista.es, 20/04/2022 
La inflación y el menor crecimiento económico para este año ya provoca que muchas familias ingresen menos de lo esperado en 2022. Al mismo tiempo, la subida del euríbor de los últimos meses ha encarecido la hipoteca de miles de personas, por lo que es probable que algunos hogares incurran en impagos en los próximos meses con la Administración, con el banco o con sus compromisos personales.
Para sufragar la deuda impagada, ya sea de un procedimiento como civil o penal, o por impago a la Hacienda pública, un juez puede decretar el embargo (la retención o inmovilización) de los bienes presentes y futuros del deudor.
En el caso de un impago a Hacienda, la Administración iniciará un periodo de apremio sobre el afectado, donde podrá devolverse la deuda con un recargo del 10%, según recoge la Ley General Tributaria. 
Si la deuda no se atiende en ese periodo, se procederá al embargo, aunque no todos los bienes pueden ser congelados.
Estos son los bienes inembargables según la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Bienes absolutamente inembargables
-Los animales de compañía. Sí pueden ser embargadas las rentas que se obtengan a través de ellos.
-Los bienes que hayan sido declarados inalienables, aquellos cuya transmisión a terceros no tienen validez legal, como bienes del Estado o las Comunidades.
-Los derechos accesorios, que no sean alienables con independencia del
 principal.
-Los bienes que carezcan, por sí solos, de contenido patrimonial. 
 Esto es, los bienes sin valor que estén relacionados con la persona, como
 el derecho a la vida.
-Los bienes expresamente declarados inembargables por alguna
 disposición legal.
Bienes inembargables del ejecutado
-El mobiliario y el menaje de la casa, así como las ropas del ejecutado y de
 su familia, en lo que no pueda considerarse superfluo. En general,
 aquellos bienes como alimentos, combustible y otros que, a juicio del
 tribunal, resulten imprescindibles para que el ejecutado y las personas de
 él dependientes puedan atender con razonable dignidad a su subsistencia
-Los libros e instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión, arte
 u oficio a que se dedique el ejecutado, cuando su valor no guarde
 proporción con la cuantía de la deuda reclamada.
-Los bienes sacros y los dedicados al culto de las religiones legalmente
 registradas.
-Las cantidades expresamente declaradas inembargables por Ley.
-Los bienes y cantidades declarados inembargables por Tratados
 ratificados por España.
¿Pueden embargarme el salario?
El sueldo puede ser embargado bajo orden de un juez, pero siempre se respetará una cantidad mínima para que el afectado pueda subsistir. Además, antes de retener el sueldo, la ley obliga a incautar 1º los ahorros del banco y el dinero en efectivo del deudor, y sus créditos o valores que puedan ser convertibles a corto plazo.
En caso de no ser suficiente, la Administración sí puede embargar el sueldo, pero hasta un límite. Si el afectado gana el equivalente al Salario Mínimo Interprofesional (1.000 €) no podrán embargarle el sueldo.
Si gana por encima del SMI, podrán embargarle las siguientes cantidades sobre cada uno de los tramos que excedan el SMI:
-Hasta 2 SMI (el doble) es posible embargar el 30%.
-La cuantía adicional es de hasta 3 SMI, el 50%.
-El importe que supere hasta 4 SMI, 75%.
-Todo lo que exceda de los 4 salarios mínimos interprofesionales es embargable un 90%.

domingo, 13 de febrero de 2022

Los 5 errores financieros que pueden provocar un divorcio

Convertir el dinero en un tema tabú
es uno de los errores más frecuentes.
finanzas.com, 12 febrero 2022
En España, uno de los principales motivos por los que la gente se divorcia son las dificultades económicas, de acuerdo con la Asociación Española de Abogados de Familia.
Para evitar que una relación se rompa, no basta con ser romántico, sino que hay que adoptar una serie de hábitos saludables que fortalezcan el vínculo.
Convertir el dinero en un tema tabú, no definir un plan en común y no ser honestos son algunos de los errores que no debemos cometer si no queremos que el dinero termine con nuestra relación, tal y como explica el comparador de productos financieros HelpMyCash.com en su guía para gestionar las finanzas en pareja con éxito.
1-No hablar de dinero
Hay que hablar de dinero con la pareja. Es cierto que no es un tema muy romántico y menos ahora que se acerca San Valentín, pero es importante ponerlo sobre la mesa.
Y no vale con tratarlo una vez, sino que hay que hablar de dinero de forma regular. Analizar las finanzas en común, los gastos y los proyectos conjuntos es una forma sana de fortalecer la relación y de evitar problemas en el futuro.
2-No tener una estrategia común
Es importante definir cómo se van a gestionar las finanzas en pareja desde el 1º momento. La clave es llegar a acuerdos para evitar malentendidos, por eso los expertos de HelpMyCash recomiendan revisar regularmente el presupuesto común y adaptarlo a las circunstancias de cada momento.
Un tema que no debe pasarse por alto es cómo se reparten los gastos y cuánto aporta cada uno al fondo común. Si se abre una cuenta conjunta y cada miembro de la pareja ingresa la misma cantidad, todo se pagará a medias.
Pero es probable que uno de los miembros de la pareja cobre más que el otro o que uno no tenga un empleo, pero dedique su tiempo a las tareas del hogar o la crianza de los niños.
En esos casos, es muy importante acordar cómo se repartirán los gastos y cuánto dinero aportará cada uno y, sobre todo, estar de acuerdo con la decisión para evitar futuros reproches.
Tampoco está de más establecer metas de ahorro comunes, por ejemplo la compra de un coche o de una vivienda, y fijar un plan para lograrlas que sea realista y acorde a la situación de cada miembro de la pareja.
3- No cumplir los compromisos
De nada sirve hablar de dinero y fijarse unos objetivos comunes si luego no se cumplen. Es importante priorizar las finanzas en común para que la relación no se resienta.
Si cada miembro de la pareja cobra su nómina en su cuenta y ambos son titulares de una cuenta conjunta para gestionar los gastos comunes, hay que darle prioridad a esta cuenta.
Conviene transferir a principios de mes el dinero que se haya acordado al bote común para asegurarse de que se respetan los acuerdos alcanzados.
Para hacerlo más cómodo, se puede programar una transferencia automática desde la cuenta individual a la cuenta compartida.
4-No ser honesto
La falta de transparencia puede pasar factura. Esconder las deudas, adquirir obligaciones que no permitan cumplir con los compromisos comunes o ser demasiado derrochador puede acabar con una relación de pareja.
Contraer deudas a espaldas de la pareja puede acabar siendo muy dañino, sobre todo si lo que en un principio parecía un crédito asequible acaba derivando en una espiral de deudas que minan el ánimo e impiden cumplir los objetivos comunes.
5- No tener un fondo de emergencia
Una avería en un electrodoméstico, una fuga de agua, una visita con los niños al dentista… “En cualquier momento puede surgir un imprevisto y conviene contar con un fondo para emergencias que no nos impida hacer frente a estas situaciones sobrevenidas”, afirman desde HelpMyCash.
En este caso, se puede abrir una 2ª cuenta compartida destinada única-mente a ahorrar para futuros imprevistos, así se evitará gastar el dinero y se podrá construir un colchón financiero.

¿Cómo gestionar las finanzas en pareja? y no acabar en Divorcio.

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10 errores que debes evitar a toda costa al ahorrar dinero.
Más de la mitad de la gente no habla de finanzas con su pareja hasta que su relación ha superado el año.
Consejos para no acabar con el corazón roto en San Valentín. 
La gestión del dinero es uno de los asuntos más controvertidos en una pareja.
"Tuve una pareja de clientes en la que él ganaba el doble pero los gastos se repartían a medias y ella estaba asfixiada”.
Se acerca el Día de San Valentín y muchas parejas empiezan a planificar cómo pasarán juntos el día de los enamorados. Comprar un regalo especial, organizar una escapada romántica o reservar una cena en un restaurante son algunas de las opciones más recurrentes para la celebración. El amor no tiene precio, pero estar en una relación suele suponer un incremento del gasto.
La gestión del dinero es uno de los asuntos más controvertidos en una relación. Puede suponer un verdadero quebradero de cabeza y, en los peores casos, el final del noviazgo. Muchas parejas directamente evitan hablar del tema, especialmente durante los primeros meses. Según una encuesta realizada por Finect hace 1 año, el 58% de los españoles deja esta conversación para después del año.
Si se quiere disfrutar de la relación sin ningún problema, conviene ser transparente con el otro miembro de la pareja. Los expertos recomiendan hablar de las finanzas personales para evitar que el dinero sea un motivo de discusión. El equipo de contenidos de Finect ha consultado a varios agentes y asesores financieros sobre cómo gestionar las finanzas en pareja. Te traemos una serie de consejos para no acabar con el corazón roto en San Valentín por culpa del dinero.
El pago de los gastos comunes, en función de los ingresos
Una de las cuestiones más espinosas es decidir cuánto dinero aporta cada uno de los miembros de la pareja para sufragar los gastos comunes. ¿Cómo se divide el importe de una comida juntos en un restaurante? ¿Quién abona la compra en el supermercado? ¿Cuánto pone cada uno para el alquiler o la hipoteca de la casa? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes, sobre todo en el inicio de una relación.
A menudo, las parejas recurren a la clásica división de los gastos comunes por la mitad. Por ejemplo, si una cena cuesta 50 euros, cada uno de ellos abona 25 euros. Se trata de una solución que puede servir para gastos pequeños, pero que puede generar algún conflicto cuando se habla de cantidades más grandes como la hipoteca. El problema crece aún más cuando los ingresos de los 2 miembros son muy dispares. La división de todos los gastos por la mitad puede perjudicar especialmente a la persona con menor sueldo.
Los profesionales financieros consultados recomiendan hablar sin tapujos sobre la división de los gastos con la pareja para llegar a un acuerdo y evitar malentendidos en el futuro. 
“¿Los gastos deben dividirse en 2? La respuesta no va a ser sí o no, sino que dependerá de lo que la pareja quiera y el acuerdo al que llegue”, señala Aina Pérez Lavado, asesora financiera de Inversimply.
Cuando los ingresos son muy dispares y los gastos se dividen por la mitad, el dinero puede generar un problema en la relación. “Tuve el caso de una pareja de clientes en la que él ganaba el doble que ella pero los gastos se repartían a medias y el nivel de vida era el del sueldo de él, ella estaba asfixiada como es natural”, señala Manuel Gil del Castillo, consultor financiero de Inversimply.
Si los miembros de la pareja tienen salarios muy diferentes, la aportación de dinero para cubrir los gastos comunes puede ser proporcional a los ingresos de cada uno. “Si los 2 miembros de la pareja trabajan y su salario es similar, pues al 50% los 2. Si alguno de los 2 tiene más capacidad económica, se puede pactar que destine una cantidad mayor o aporte más por ejemplo para realizar un viaje”, aseguran agentes de la aseguradora Nationale-Nederlanden.
Realizar un presupuesto y revisarlo
Si se quieren ordenar las finanzas de la pareja, resulta conveniente hacer un presupuesto teniendo en cuenta los objetivos vitales. BBVA recomienda en su blog algunas normas para que este presupuesto conjunto funcione correctamente. En 1º lugar, la pareja debe intentar que los gastos sean menores que los ingresos. También hay que llevar un seguimiento de las deudas y una planificación para afrontarlas. Además, conviene destinar una parte de los ingresos al ahorro.
Este presupuesto debe revisarse de forma habitual. La conservación sobre las finanzas personales no puede darse una única vez en la vida de la pareja, ya que las condiciones vitales suelen cambiar a medida que pasa el tiempo. Las deudas, los gastos en educación, la jubilación y los gastos relacionados con la salud al envejecer son algunas de las cuestiones que suelen desestabilizar una relación, según un estudio realizado por la gestora de activos Fidelity Investment.
Mantener cuentas separadas y abrir una cuenta conjunta
Otra discusión financiera importante en las parejas es qué hacer con las cuentas bancarias. Los expertos recomiendan mantener cuentas bancarias separadas, protegiendo la independencia financiera de los miembros, y abrir una cuenta bancaria conjunta donde cada uno aporte el dinero suficiente para pagar los gastos comunes.
Esta fórmula mixta permite afrontar los gastos de la pareja, como el pago del alquiler y de los recibos de la casa, y mantener una cierta independencia económica. Si se produjera una ruptura, la separación sería más sencilla, ya que cada uno mantiene el control de sus finanzas personales.
¿Invertir de forma conjunta o separada?
Una vez la pareja controla su situación financiera, puede querer dar el paso de ahorradores a inversores. Ahora bien, ¿conviene invertir los 2 juntos o cada uno por su lado? Obviamente no hay una respuesta única, ya que dependerá de muchos factores.
Los asesores financieros consultados apuntan a que dependerá de los objetivos económicos. Por ejemplo, la compra de una casa será un objetivo común, pero la planificación de la jubilación puede ser personal. “En el caso de la inversión, normalmente la hipoteca es el producto financiero que contratan los 2, así como ahorro para sus hijos. Ahora bien, en el tema de planes a futuro cuyo objetivo sea la jubilación debe ser individual y un porcentaje también destinarlo a inversiones para planes individuales a futuro”, aseguran agentes de Nationale-Nederlanden.
Asimismo, hay que tener en cuenta que el perfil de riesgo es una de las cuestiones fundamentales a la hora de invertir. Existen personas más atrevidas con el dinero y otras más conservadoras. Cada una de ellas debe optar por aquel producto financiero que se ajuste a sus necesidades. “Es recomendable invertir de forma individual para personalizar las inversiones y adecuarlas a cada perfil de riesgo, ya que no tienen porqué coincidir. No hay que olvidar que el perfil viene definido por el plazo de inversión, la situación financiera y la aversión al riesgo”, señala Francisco Martínez, asesor financiero de Andbank.
Si se opta por invertir de forma individual, cada miembro puede escoger aquel vehículo de inversión que más le guste. 
“Cada uno por su lado porque para gustos colores. A cada uno nos gustan las cosas de una manera: a ti puede gustar el value y a la otra parte el growth, a ti los indexados y a la otra parte la gestión activa, a ti los depósitos y a la otra parte fondos de inversión”, afirma José Manuel Marín, consejero delegado de Fortuna SFP.
Si un usuario no ha invertido nunca, puede ser un buen momento para dar el paso...........

martes, 29 de septiembre de 2020

Divorcio y Finanzas: Prepárate para la banca rota.

Otros Medios: msn,
Claves para afrontar un divorcio: todo lo que debes saber y hacer antes de la separación.
Héctor Chamizo, 26 Sept 2020 
Sigue leyendo para ver las cosas que tienes que tener presente si tu cónyuge se quiere divorciar y que no afecte a tu salud económica con el paso del tiempo.
El divorcio no resulta un plato de buen gusto para ninguna pareja. Llevar a cabo el proceso puede arrastrar muchas dificultades y hay que tener en cuenta muchos factores para que todo salga correctamente.
También en el plano de las finanzas personales, puesto que divorciarse puede comprometer los ahorros que se tienen entre los 2 cónyuges.
Pese a que es cierto que el régimen del matrimonio importa, hay una serie de factores que has de tener en cuenta para hacer que económicamente no tengas ningún problema durante el proceso de divorcio: desde contar con un abogado, hasta poner todas las cuentas en común con tu ex pareja.
Contar con un abogado
Un divorcio es un proceso muy complicado y personal, en el que se toman decisiones que van a regir y van a marcar la vida de las personas involucradas. “En este tipo de procesos, es esencial contar con el asesoramiento de especialistas en derecho de familia, que nos expliquen y nos guíen a lo largo del proceso, que luche por nuestros intereses, y eviten la toma de decisiones que puedan perjudicarnos”, comenta para Business Insider España Maite Pozo, abogada independiente.
Según palabras para Business Insider España de Amalia Fernández Doyague, Socia Fundadora del Bufete Fernández Doyague: “Siempre es necesario contratar los servicios de un abogado para llevar a cabo el trámite judicial de una separación o divorcio, y que este adquiera la legalidad y validez que se desea ante los tribunales una vez que la relación de pareja no funciona”.
Por eso, se debe tener en cuenta que un buen o mal abogado puede marcar la diferencia en un procedimiento de divorcio, cuyas consecuencias sufrirás para siempre.
Además, el abogado te asesorará e informará de cuáles son los trámites a seguir, y de cuáles son los deberes u obligaciones de la ex-pareja. “Como expertos en la materia, los abogados tenemos los conocimientos suficientes para comprender el proceso de separación y llegar a un acuerdo entre ambos, haciendo que el divorcio sea lo más sencillo posible,
afirma Fernández.
La vigilancia del historial de crédito
Una vez que la convivencia familiar comienza a deteriorarse y 1 de los cónyuges se plantea iniciar el procedimiento de divorcio, es necesario recopilar la máxima información posible sobre las operaciones económicas de la familia. “Esto se hace con el fin de conocer los gastos, deudas e ingresos del núcleo familiar y comenzar a preparar la demanda de divorcio basándose en esta documental”, dice Fernández.
En los supuestos de divorcio en los que te puedes encontrar con situaciones controvertidas entre las partes, nunca se sabe si tu ex-pareja realizará un cambio que afecte en el reporte del crédito. 
“Esta cuestión cobra especial importancia sobre todo en aquellos matrimonios casados bajo el régimen de gananciales en los que el patrimonio a dividir es cuantioso”, resalta Poza.
En el caso de existencias de créditos, las abogadas recomiendan de recopilar la titularidad de los mismos, el destino del crédito, los desembolsos realizados, desde qué cuentas se han realizado, y el planteamiento para encarar el destino de dicho crédito.
Poner las cuentas en común
Durante el matrimonio, se presume que el gasto del dinero existente en cuentas corrientes de titularidad común se realiza para el sostenimiento de la familia.
Si bien, una vez que comienza la ruptura matrimonial, y en el caso de que no sea una ruptura amistosa, suele conllevar que 1 de los cónyuges realice disposiciones del dinero existente en la cuenta común para beneficio propio, o incluso suscribir un contrato de crédito a pagar desde dicha cuenta.
“Estas acciones tendrán su repercusión en el proceso de liquidación de gananciales, en las que el cónyuge que haya sustraído el dinero deberá acreditar si el gasto era para el sostenimiento de la familia, en caso contrario se considera realizado en beneficio propio”, asevera Fernández. Si bien hasta entonces, el otro cónyuge quedará desprotegido y vulnerable económicamente.
Con el fin de evitar este tipo de problemas, la principal recomendación es que, en el caso de iniciar un procedimiento de divorcio, cada 1 de los cónyuges se reparta el 50% del dinero existente en las cuentas comunes y se proceda a cerrar las mismas.
La protección de los ahorros
Lo 1º de todo, es que debes tener en cuenta que la protección de tu patrimonio dependerá del régimen económico matrimonial que rija en el mismo.
“La problemática en torno al mantenimiento de los ahorros se vería aún más reducida en aquellos supuestos en los que el régimen establecido por los cónyuges fuera el de separación de bienes y cada uno de ellos mantuviera su independencia económica”, explica Poza.
No obstante, en aquellos supuestos en los que se sea propietario de dinero en común, es preciso disponer de una cuenta conjunta en la que ambos sean titulares y haya sido abierta y esté firmada por ambos. 
Y es que en el caso de que los cónyuges hayan contraído matrimonio en gananciales, se debe conocer que únicamente parte de los bienes conservan su carácter privativo, como por ejemplo el dinero percibido de herencias o donaciones.
En este caso, y con el fin de proteger nuestro patrimonio, se debe de reflejar por escrito el destino del mismo. “Por ejemplo, en el caso de que parte del dinero percibido por una herencia se destine a la compra de la vivienda habitual, la aportación que realice el cónyuge deberá reflejarse en la escritura de compraventa, especificándose la cuantía de dinero aportada, entendiéndose que posteriormente el reparto se realizará dependiendo de las aportaciones de cada cónyuge”, describe Fernández.
Otras recomendaciones
Desde el inicio de tu relación debes conocer el dinero que tienes, cuánto aportas al sostenimiento de la familia, y cuánto aporta tu cónyuge, diferenciando y especificando las cuentas bancarias, hipotecas, inversiones y otros activos. 
Eso tiene que quedar claro, aunque parezca una obviedad.
“Es increíble la cantidad de personas que llegan a nuestro despacho desconociendo sus gastos e ingresos totales, o incluso la cuantía por la que se suscribió un préstamo o cuanto les resta por pagar del mismo”, apunta Fernández.
De ahí a que se deba tener en cuenta que, en materia económica, el divorcio se va a regir por el régimen económico que hayan pactado los cónyuges (gananciales, separación de bienes o participación). 
“Por ello, es esencial que previamente a contraer matrimonio, se acuda a un abogado matrimonialista para recibir información sobre lo que conlleva cada régimen económico y lo más beneficioso para cada uno”, añade.
“Podrían adaptarse muchas medidas, aunque todo dependerá de la relación de confianza y de respeto que se mantenga entre la pareja que se está divorciando, ya que en cada uno de ellos concurrirán una serie de circunstancias”, concluye Poza.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Divorcio y el Plan de Pensiones.

¿Qué pasa con mi plan de jubilación si me divorcio?
Averigua qué hacer si las aportaciones al plan se hacen bajo el régimen de gananciales y el matrimonio se disuelve.
PILAR CALLEJA, 18 DIC 2019
Los planes de pensiones solo pueden estar a nombre de una persona, por tanto, en un matrimonio cada cónyuge tendrá el suyo. Esto quiere decir que se trata de un bien privativo, en contraposición a los bienes gananciales, que pertenecen por igual a ambos miembros del matrimonio.
¿Qué hago entonces con el plan de pensiones?
Si la pareja se divorcia, cada cónyuge se queda con su plan de pensiones. La extinción del matrimonio no figura entre las razones por las que se pueden rescatar el plan, es decir, recuperar el dinero acumulado antes de la jubilación.
El problema surge cuando la pareja que quiere divorciarse ha aportado a los planes de pensiones dinero en régimen de gananciales. En la liquidación, es decir, en la repartición a partes iguales de todos los bienes originados durante el matrimonio, habrá que dirimir qué se hace. La resolución de esta situación no está regulada por ley. La pareja puede, por tanto, llegar a un acuerdo y si no, recurrir a un tribunal que tome la última palabra.
¿Puedo rescatar mi plan de pensiones si me divorcio antes de jubilarme?
En principio, no. Un plan de pensiones es un producto de ahorro a largo plazo orientado a la jubilación y por tanto solo se puede recuperar el dinero cuando nos retiremos. El Reglamento de planes y fondos de pensiones aprobado por el Gobierno en 2018 expone las situaciones en las que un plan de pensiones sí puede ser rescatado:
Incapacidad laboral o gran invalidez
Fallecimiento
Desempleo de larga duración 
Enfermedad grave
Desahucio de la vivienda habitual
Aportaciones con al menos de 10 años de antigüedad. Por ejemplo, en 2025 se podrán recuperar las aportaciones hechas hasta 2015
El divorcio, por tanto, no forma parte de estas situaciones. 
Solo podrán retirarse las aportaciones realizadas 10 años antes.
Entonces, ¿quién se queda con el plan de pensiones?
Partiendo de la base de que un plan de pensiones no es un producto compartido, sino propiedad de una sola persona, ¿qué ocurre si las aportaciones se han hecho desde el seno de los ingresos de la pareja casada en régimen de gananciales?
La decisión suele quedar en manos de los tribunales al no haber una ley que lo regule. Lo que sí está claro es que, aunque se trate de un producto privativo, si el dinero se ha aportado por los dos miembros de la pareja, el cónyuge no titular del plan está en su derecho de que el plan de pensiones de su pareja se incluya en el inventario de bienes a repartir tras la separación.
Así, desde el portal Mundo Jurídico explican que “el plan de pensiones no puede considerarse ganancial ya que la titularidad del mismo es necesariamente individual. En los planes de pensiones no cabe la titularidad compartida, por tanto los eventos que determinarán su futuro pago (jubilación, muerte, incapacidad, desempleo, etc.) siempre han de referirse a una sola persona. Sin embargo, las aportaciones que se hacen al mismo durante el matrimonio han de considerarse gananciales”.
Si hay mutuo acuerdo en el divorcio
En este mismo sentido, Marisa Sandoval, abogada especialista en Derecho Matrimonial, subraya que “si hay un divorcio de mutuo acuerdo y el plan de pensiones está a nombre de uno de los cónyuges, lo normal es incluir una cláusula en el convenio regulador para el reparto de bienes, en la que se acuerde que cuando llegue el retiro de la persona que tiene a su nombre el plan, esta tenga que desembolsar la mitad de la cantidad ahorrada hasta la firma del convenio”. Por otro lado, si la familia dispone de liquidez, “podría compensarse al cónyuge que no es titular del plan con la cantidad que estipulen las partes”, apunta la abogada.
Si no hay mutuo acuerdo en el divorcio
El problema surge cuando no hay acuerdo entre cónyuges para liquidar los bienes gananciales y hay que acudir a un tribunal para que dirima sobre este tema. La jurisprudencia hasta el momento cita que un plan de pensiones es un bien del matrimonio si se ha pagado con dinero ganancial, aunque cada caso es diferente y habrá que tener en cuenta las particularidades del producto y la situación del matrimonio. 
En una sentencia de la A. P. de Lugo se citó textualmente “siempre que se haya pagado con dinero ganancial, procederá el reparto”. En otras ocasiones, el juez puede sentenciar una compensación con bienes al otro cónyuge, que suponga la parte que le correspondería de ese plan de pensiones.
Plan de pensiones de empresa
En el caso de que se trate de un plan de pensiones de una empresa no habrá problema en caso de divorcio, aunque la pareja esté en régimen de gananciales.
Pero aquí también podrían surgir 2 circunstancias:
Si las aportaciones las hace la empresa al margen del salario, se considerarán privativas de esa persona y no habrá duda de que el cónyuge no titular no tiene derecho a ellas.
Si las aportaciones al plan están incluidas dentro del salario podrían considerarse como bienes gananciales. 
Aquí el proceso sería igual que si fuera un plan de pensiones al uso.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Infidelidad financiera, otra forma de engañar a la pareja

Un nuevo estudio revela los comportamientos de esta forma de traición.
BUENAVIDA, 8 DIC 2019
El engaño en las parejas es mucho más común de lo que pensamos. Solo en España, un 26% de las mujeres y un 31% de los hombres reconocen haber puesto los cuernos a sus medias naranjas en alguna ocasión. Pero no es necesario tener un desliz con una 3ª persona para que haya una traición. 
Según una reciente investigación de la Universidad de Notre Dame (EE.UU.) que ha sido aceptada para revisión por la revista Journal of Consumer Research, existe un tipo de infidelidad de la que se habla mucho menos: la financiera.
Tras realizar una serie de 10 evaluaciones a más de un centenar de parejas y analizar los movimientos de sus cuentas bancarias, los expertos descubrieron que cuando hay dinero de por medio, muchas parejas no son honestas a la hora de hablar sobre sus gastos y hábitos económicos. "La infidelidad financiera es llevar a cabo comportamientos que la pareja desaprobaría, por lo que se ocultan intencionadamente", explican los expertos en su estudio.
El problema ocurre, principalmente, cuando una parte es más ahorradora que la otra. Por ejemplo, las 2 personas acuerdan unos límites de gasto, pero una quiere adquirir más cosas de lo pactado. 
Ante el problema, solo quedan 2 opciones: asumir el trato y reprimir esa necesidad de gastar más o priorizar las preferencias propias frente a lo acordado. El problema de la 2ª opción es que, al saber que a la pareja no le gustará, se acaba violando la confianza.
La cuenta conjunta no es la solución
"Es un comportamiento mucho más frecuente de lo que podemos pensar", asegura una de las autoras de la investigación, Emily Garbinsky. Además de gastar más de lo acordado y no contarlo, hay otros ejemplos que suelen ser comunes en este tipo de infidelidad, según las conclusiones del trabajo: optar por métodos de pago más discretos y que no dejen rastro, que los empaques no tengan distintivos fáciles de identificar u ocultar información de la cuenta bancaria. Pero, ¿significa esto que para ser honesto con la pareja hay que tener una misma cuenta en la que ambos puedan vigilar cada movimiento? No necesariamente.
Es normal que "cada uno tenga un criterio de gasto diferente. Hay personas más conservadoras y otras, más derrochadoras", explica Pilar Sacristán Bergía, abogada especializada en Derecho de Familia. 
Si se tiene una cuenta conjunta, los gastos extra (todos aquellos que no sean para pagar hipoteca, luz, agua y otras necesidades comunes) pueden acabar generando conflictos. Así que la recomendación es clara: "Por muy bien compenetrada que esté la pareja, es más que recomendable que cada uno disponga de su propia cuenta con dinero para sus gastos personales, tal y como recomienda el Banco de España", añade.
"Tener cuentas separadas o conjuntas no mide el grado de seguridad del vínculo ni tampoco del compromiso", añade Mercedes Bermejo, coordinadora del Máster Terapia Familiar Sistémica de la Universidad Complutense de Madrid. El problema surge cuando la comunicación en la pareja no es transparente. Cuentas separadas o conjuntas, la recomendación es clara: hablar y mucho. Ser honestos sobre lo que paga cada uno y ponerse de acuerdo en la toma de decisiones económicas. Solo así se podrá evitar caer en la infidelidad financiera y en las discusiones por dinero, que —según un estudio de las universidades de Kansa, Utah y Texas Tech (EE UU)— son uno de los motivos principales de ruptura.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Divorcio y Plan de Pensiones

¿Hay que repartir el plan de pensiones cuando se produce un divorcio?
La jurisprudencia establece que las aportaciones vayan a la sociedad de gananciales.
EVA RUIZ-HIDALGO, 05/11/2019
Los planes de pensiones tienen carácter privativo. Pero qué ocurre cuando se produce un divorcio y hay que liquidar la sociedad de gananciales, cuyas aportaciones se han realizado durante el tiempo que ha durado el matrimonio. A falta de una referencia normativa que clarifique estas situaciones, existe bastante jurisprudencia para aclarar estas circunstancias.
A pesar, por tanto, de que los planes de pensiones tienen carácter privativo, las cantidades aportadas al plan durante el tiempo que dure la sociedad de gananciales deben ser reembolsadas a ésta si se presumen que han sido efectuadas con dinero ganancial.
La duda surge entonces cuando se ‘rompe’ el matrimonio, en casos de separación o divorcio. La pregunta es si entonces conservan el carácter privativo del cónyuge a cuyo nombre se han constituido el plan o, por el contrario dicho plan es ganancial.
Los tribunales consideran que las cantidades aportadas al plan, o bien a la póliza de seguro, efectuadas y de forma constante a la sociedad de gananciales, “deben ser reembolsadas a ésta, en cuanto se presumen realizadas con dinero de carácter ganancial, salvo prueba en contrario”.
En todos los casos, el cónyuge no titular está en su derecho de solicitar que el plan de pensiones de su pareja o al menos parte del él, pase a formar parte del inventario de bienes a repartir en el momento de la separación.
En conclusión, si el régimen matrimonial es el de gananciales, las aportaciones al plan de pensiones que se hayan realizado durante el matrimonio con dinero supondrán un crédito a favor de la sociedad de gananciales cuando esta se liquide frente al cónyuge titular del plan de pensiones, por lo que las cantidades «actualizadas» deberán incluirse en el activo del inventario, explican los abogados de mundojuridico.
¿SE REPARTIRÁ EL PLAN DE PENSIONES EN EL MOMENTO DEL RESCATE?
Otra cosa distinta es si en el momento del rescate de ese plan habría que repartirlo. Como norma general, cuenta con que el titular del plan de pensiones es su único beneficiario con independencia de en qué estado civil se hayan hecho las aportaciones a lo largo de su existencia. Cuando te jubilas, no existe la posibilidad de que el plan se rescate en forma de 2 complementos para la paga o para cada uno de los cónyuges, solo es para el titular del mismo, detallan en jubiliacionypension.com, del grupo Mapfre.
EXCEPCIONES
Sin embargo, un criterio distinto se sigue para los denominados Planes de empleo, es decir, cuando la aportación de las cantidades a ese plan de pensiones se ha realizado exclusivamente por cuenta de la empresa empleadora del titular del Plan y que no conste esa cantidad que se aporta como salario.
Uno de los cónyuges trabaja en una empresa y ésta le paga todos los meses su salario y además por convenio han acordado abrirle un plan de pensiones que va a ir pagando la empresa. En este caso las aportaciones a ese plan de pensiones son privativas, ya que no han sido pagadas con dinero del matrimonio.

lunes, 28 de octubre de 2019

¿Qué es mejor económicamente?: Casarse o hacerse pareja de hecho,

Las 2 formas jurídicas tienen sus ventajas y desventajas económicas, laborales o fiscales.
Antonio Gallardo, Iahorro.Com, 28.10.2019
La inclusión en el ordenamiento jurídico español de la figura de la pareja de hecho supuso un importante avance en los derechos de 2 personas se unen de forma estable y tienen la misma relación de afectividad que el matrimonio, pero no desean casarse.
Pero, aunque suponen más derechos no que tenga los mismos que el matrimonio, especialmente en ámbitos como el económico, laboral y fiscal en el que la diferencia entre el matrimonio es actualmente importante. Conocer estas diferencias, con sus desventajas y puntos a favor, es fundamental para evitar sorpresas.
Régimen económico
Un matrimonio conlleva la elección del régimen económico que regulará desde ese momento la titularidad de los activos -y también deudas- que se consigan desde el comienzo de esta unión. Estos regímenes son los de gananciales y separación de bienes, por defecto el más común es el de gananciales ya que salvo que especifiquemos lo contrario es el que se aplica por defecto en la mayor parte de España -con la excepción de algunas comunidades como Cataluña, Baleares, Aragón o Valencia-. Tener un régimen económico claro determina la titularidad de los bienes, tanto en el matrimonio como en un eventual posterior reparto.
En separación de bienes cada cónyuge mantendrá el patrimonio de forma independiente, aunque hayan conseguido estos activos conjuntamente. Mientras, en el caso de los bienes gananciales los beneficios que consigue cada uno de los cónyuges desde la fecha de la boda son conjuntos.
En las parejas de hecho no hay un régimen económico específico. 
Por ello es adecuado que de mutuo acuerdo se regulen sus relaciones económicas en escritura pública otorgada ante Notario, pactando aquel modelo económico que deseen.
Fiscalidad
La eterna pregunta de declaración conjunta o individual no se aplica en las parejas de hecho ya que la declaración conjunta solo se puede aplicar a una unidad familiar y esta, tal y como indica la normativa tributaria es la "integrada por los cónyuges, no separados legalmente y, si los hubiere, los hijos menores, con excepción de los que, con el consentimiento de los padres" o "en ausencia de matrimonio o en los casos de separación legal es unidad familiar la formada por el padre o la madre y la totalidad de los hijos que convivan con uno u otro".
De hecho, señala claramente que "cualquier otra agrupación familiar, distinta de las anteriores, no constituye unidad familiar a efectos del IRPF".
Las parejas de hecho solo podrán presentar la declaración de forma individual, mientras que en el matrimonio pueden analizar la conveniencia de ambas formas de presentación y elegir aquella más le beneficie.
Si existe la equiparación en otros impuestos, especialmente en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en el que la mayoría de las Comunidades Autónomas -pero no todas- equiparan los beneficios fiscales (bonificaciones) a los de un cónyuge.
Relación laboral
Es uno de los puntos que queda mucho que avanzar. El parentesco por afinidad se constituye con el matrimonio. Esto implica que las parejas de hecho no tengan acceso a diversos permisos relacionados con el parentesco como los derivados por enfermedad grave, hospitalización o incluso fallecimiento de su pareja y familiares. Este impedimento se puede salvar si el convenio colectivo de la empresa o sector equipara los derechos de parentesco a los de las parejas de hecho.
Pensión de viudedad
Si existe en este supuesto una mayor homologación, pero las parejas de hecho tendrán que cumplir 2 tipos de requisitos. Por un lado, los económicos, que son que se acredite que los ingresos durante el año natural anterior al fallecimiento no alcanzan el 50% de la suma de los ingresos del miembro sobreviviente y de los del fallecido habidos en ese año o que los ingresos del sobreviviente sean inferiores a 1,5 veces el importe del salario mínimo interprofesional en el momento del fallecimiento.
Por otro lado, los formales, además de acreditar ser pareja de hecho -estar inscrito en algún registro o documento público- y cumplir un criterio que marca la Ley General de la Seguridad Social que es tener una convivencia de al menos 5 años además de que exista una relación análoga a la conyugal, como mínimo, con 2 años de antelación. En este sentido el matrimonio permite el acceso de forma más sencilla y directa.
Ruptura y herencia
Por último, en el caso de ruptura en la pareja de hecho suele ser más sencillo el reparto de muchos bienes ya que salvo se haya especificado un régimen económico distinto los bienes suelen ser privativos. Eso sí esta división suele ser problemática en el caso de la vivienda habitual de la pareja si es propiedad de solo uno de los miembros, ya que diferentes sentencias del Tribunal Supremo han señalado que no es equiparable a los derechos que si tienen los cónyuges en un matrimonio en una situación análoga de no ser propietario.
En el caso de herencia las diferencias son importantes, ya que las parejas no son herederos forzosos. Por ello, es imperativo que exista testamento para que al menos la pareja tenga acceso a los bienes de libre disposición.

Cuentas para niños, ¿qué bancos ofrecen la mejor experiencia para tus hijos?

www.helpmycash.com, 22 de octubre 2019
Si le preguntásemos a la mayoría de los padres dónde le abrirían una cuenta a sus hijos, lo más probable es que la respuesta fuese unánime: en su banco de toda la vida. Sin embargo, si lo que queremos es que la experiencia bancaria de nuestros hijos sea didáctica y que aprendan a gestionar su dinero y a usar una tarjeta, es probable que nuestro banco no sea el más adecuado. El motivo es que solo el 60% de los bancos españoles comercializan cuentas corrientes para menores de edad y únicamente el 73% ofrece tarjetas para este segmento de clientes, según un estudio sobre cuentas para niños que acaba de presentar el comparador de productos financieros HelpMyCash.com.
No hay una oferta bancaria homogénea para los menores
Si lo que buscamos es una simple cuenta de ahorro en la que ingresar el dinero de nuestros hijos, cualquier banco nos servirá. En cambio, si queremos que la experiencia bancaria de nuestros hijos sea educativa, es decir, que aprendan a gestionar sus finanzas, a diferenciar entre los gastos y los ingresos, a controlar en qué gastan su dinero o a entender cómo funciona una tarjeta, las opciones se reducen.
Según el estudio elaborado por HelpMyCash, que ha analizado la oferta de 15 bancos presentes en España, solo el 60% de las entidades ofrece cuentas corrientes para niños y adolescentes, mientras que el 40% restante comercializa solo cuentas de ahorro cuya operativa es muy limitada. Asimismo, tan solo el 73% ofrece tarjetas de débito o de prepago a los menores de edad, generalmente disponibles a partir de los 14 años, aunque en algunas entidades la edad mínima se reduce a los 12 o, incluso, no hay ningún límite.
Por otra parte, el % de bancos que permite a los menores revisar su saldo y los movimientos de su cuenta o de su tarjeta a través de la banca online, ya sea por una web o mediante una app, es de solo el 67%, lo que significa que los niños que sean clientes del 33% de entidades restante no tienen forma de conocer su saldo, salvo que dispongan de una tarjeta o de una libreta y acudan a un cajero.
¿Qué operativa permiten las cuentas para niños y adolescentes?
No pensemos que aquellos bancos que ofrecen el trío formado por una cuenta corriente, una tarjeta y el servicio de banca online permiten realizar a los niños cualquier tipo de transacción. Lo cierto es que la operativa de las cuentas para niños es limitada. Por un lado, la mayoría de los bancos no permite a los menores realizar transferencias y ninguno les ofrece la posibilidad de usar Bizum, el servicio de pago de móvil a móvil desarrollado por el sector financiero español.
Los niños que quieran abonar compras con su móvil, por ejemplo con Apple Pay, deberán ser clientes de Bankia, CaixaBank, Liberbank, Openbank y Unicaja, ya que son las únicas entidades que ofrecen este servicio a este segmento de clientes, mientras que en el resto de los bancos el uso de los wallets se restringe a los mayores de edad. 
Las compras online también están limitadas, según se desprende del estudio: «únicamente el 27% de las entidades (4 bancos) afirman que sus clientes menores de edad pueden realizar pagos online». Se trata de Bankia, Bankinter, Liberbank y Openbank.
En cuanto a las tarjetas, con las que nuestros hijos podrán pagar compras en comercios físicos y sacar dinero en cajeros, corresponde a los padres la decisión de entregarles una de débito o bien una de prepago, ya que la mayoría de los bancos comercializan las 2. 
La que no encontraremos en ningún caso es la de crédito, ya que ninguna entidad ofrece este productos a los niños y los adolescentes.
La contratación, siempre con el consentimiento de los padres
Si queremos abrirle una cuenta corriente a nuestro hijo, tendremos que desplazarnos a una oficina. Casi la totalidad de los bancos requieren que los progenitores o los representantes legales de los niños firmen el contrato en una sucursal. Eso sí, en la mayoría de los casos no es necesaria la presencia de los 2 progenitores, basta con uno, y solo 3 bancos afirman que es necesario que el menor esté presente en el momento de la firma. 
De acuerdo con las declaraciones del Banco de España recogidas por el estudio de HelpMyCash, los menores de edad no emancipados «no tienen capacidad de obrar, por lo que solo podrán realizar válidamente negocios jurídicos (apertura y disposiciones de cuentas bancarias, solicitud de una tarjeta de débito en su consideración de acto de administración) a través de sus representantes legales».
En cualquier caso, el titular de la cuenta siempre será el menor, pero los padres o tutores figurarán como representantes legales en el contrato.
Una oferta difícil de comparar
Comparar la oferta de cuentas para niños es complicado. Las razones son varias: por un lado, las páginas webs de los bancos no incluyen toda la información sobre las condiciones de contratación y la operativa asociada de sus productos (acceso a la banca online, pago móvil, etc.) y, por el otro, los empleados de los bancos desconocen, en muchos casos, cómo son los productos para menores que ofrecen. 
De hecho, tras realizar varias acciones de mystery shopping, el equipo de HelpMyCash ha podido comprobar como en ocasiones la información que reciben los padres sobre un mismo producto varía en función de la oficina a la que se acuda.
A veces, incluso, los empleados de banca hacen referencia a leyes que en realidad no existen para justificar ciertas prácticas, como, por ejemplo, la ausencia de una tarjeta para los niños en su catálogo de productos o la imposibilidad de estos de acceder a la banca online. 
En realidad, “los servicios que las entidades ofrecen a sus clientes en general son una cuestión que pertenece al ámbito de la normativa interna de la entidad«, tal y como ha explicado el Banco de España a los autores del estudio.

lunes, 21 de octubre de 2019

La Economia en pareja: Separación de Bienes

Sí, quiero (compartir dinero): guía para empezar a organizar gastos en pareja.
No todas las parejas utilizan el mismo método, pero aquí van unos cuantos.
Pablo Cantó, 21 OCT 2019
Todo el mundo acaba hablando de dinero con su pareja, a veces más temprano que tarde: puede pasar incluso en la 1ª cita, desde el momento en el que discutimos qué hacer con la cuenta de un bar. 

Sin embargo, a medida que una relación avanza, estas conversaciones pueden volverse más serias. Hasta llegar a una de las más importantes: ¿ha llegado el momento de hablar de que compartamos nuestro dinero? ¿Cuánto? ¿Cómo lo organizamos?
La vida financiera de las parejas jóvenes actuales no suele parecerse mucho a la de nuestros padres o abuelos, cuando era mucho más común que solo uno de los miembros de la pareja aportara la mayor parte de los ingresos familiares. 
En 2002 –dato más antiguo consultable en la web del INE– el porcentaje de hombres con empleo era del 61,11% y el de las mujeres del 35,90%. En los últimos 17 años, ambos porcentajes han ido acercándose, aunque la situación dista todavía de ser igualitaria: un 56,38% de los hombres tienen empleo frente a un 44,95% de mujeres.(....)
A los cambios sociales y del mercado laboral hay que sumar las dificultades inmobiliarias actuales. Tal y como mostraron las 1ª cifras oficiales del alquiler en España, arrendar una casa con un único sueldo es complicado en la mayoría de las capitales de provincia. 
Si quieres emanciparte, es muy posible que tarde o temprano tendrás que unir fuerzas económicas con tu pareja. Por si estás en ese momento o estás pensando en dar el paso, hemos preparado una guía con preguntas que pueden surgirte y sus respuestas.
¿Cuándo es el momento para empezar a compartir?
Como ya hemos comentado, las parejas suelen compartir dinero y gastos desde el principio de las relaciones. 1º, de forma puntual e informal, como puede ser el pago de una cena, una escapada de un fin de semana, o las entradas del cine. Después, cuantos más aspectos de la vida se comparten, estos gastos o proyectos comunes suelen hacerse más frecuentes y grandes: facturas, compras, pagar un alquiler, ahorrar para un gran viaje…
La mudanza puede ser un buen momento para plantearse empezar a compartir dinero.
Uno de los mayores gastos en parejas jóvenes acostumbra a ser el alquiler –o incluso una hipoteca–, motivo por el cual muchas parejas comienzan a sentarse a hablar de dinero cuando se mudan juntos. 
Julio Gil, jefe de la división de Relaciones con la Clientela Bancaria del Banco de España, considera que ese puede ser un buen momento para dar el paso y recomienda no precipitarse: "Compartir dinero o hacerse una cuenta común sin una relación consolidada puede traer muchos problemas", cuenta a Verne.
¿Qué tengo que tener en cuenta antes de compartir?
Tener gastos y proyectos en común, como puede ser mudarse juntos, puede convertirse en el empujón para empezar a compartir ahorros, pero no debe ser lo único a tener en cuenta. Lo más importante es hablar claro de qué es lo que se va a compartir, qué no e intentar llegar a un acuerdo sobre todos los supuestos posibles que pudieran plantearse. ¿Ponemos los 2 la misma cantidad de dinero o el mismo porcentaje de nuestros ingresos? ¿Qué compartimos y qué no? ¿Qué ocurre con los gastos que no son comunes? ¿Y si 1 de los 2 perdiera su empleo? E incluso: ¿qué pasa si cortamos?
La psicóloga Clara Coria, especializada relaciones de pareja desde la perspectiva de género y autora de varios libros sobre dinero, poder y pareja, explica a Verne que es importante “establecer los compromisos económicos que [la pareja] considera comunes”, pero también establecer “una libertad de gastos considerados personales. Una pareja no es la fusión de 2 personas, sino la convivencia de 2 libertades”.
Para hacerte una idea de si tu pareja y tú estáis preparados para compartir gastos, el portal de educación financiera del Banco de España cuenta con un “test de compatibilidad financiera”. Son 10 preguntas de verdadero/falso acerca de tu educación financiera y la comunicación con tu pareja. (....)
¿Cómo lo hacemos?
Existen varias fórmulas para compartir dinero en pareja y no existe una mejor que otra, sino que depende de la situación económica de los integrantes y de los compromisos económicos que estén dispuestos a mantener. "Cada pareja debe decidir según su propio estilo, pero lo fundamental es tener una administración que no genere dependencias, porque las dependencias alimentan el poder de uno sobre otro", considera Coria. Verne ha consultado con diferentes parejas de jóvenes de entre 25 y 35 años que comparten dinero y, en líneas generales, existen 2 modelos: los que comparten gastos y los que comparten gastos y parte de los ahorros.
Compartir gastos: relaciones en las que solo ponen en común los gastos que generan en pareja: alquiler, facturas, compras de comida, productos para el hogar, etc. Para organizar estos gastos hay algunas parejas que abren una cuenta bancaria [hablamos de ellas y otras herramientas más adelante] en la que se ingresa solo el dinero necesario para hacer frente a los gastos comunes. 
Otras ni eso: cada uno va afrontando unos gastos y después se hacen cuentas. Por ejemplo, 1 de los 2 paga la factura de la luz y, a posteriori el otro miembro de la pareja le da la mitad (o lo que hayan estipulado) del dinero.
Compartir gastos y ahorros: las parejas disponen de un fondo común –generalmente en una cuenta con titularidad de ambos– con el que pagan los gastos y también ahorran para planes futuros. Este método no implica que las parejas compartan todo su dinero, sino que ponen una porción de sus ingresos en común.
Independientemente del método que escojas, desde el Banco de España señalan la importancia de que los 2 miembros de la pareja estén al tanto de los gastos, ahorros y movimientos del dinero común. "No hay que dejar que solo una de las partes gestione las cuentas", cuenta Julio Gil, "debe ser algo conjunto y ambas partes deben ser conscientes de todo lo que ocurre con el dinero de ambos, tanto gastos como ahorros, posibles productos financieros que adquieran juntos...".
Hay parejas que se decantan por compartir solo los gastos comunes. Otras, además de compartir gastos, cuentan con ahorros comunes
Para llevar las cuentas, la mayoría de las parejas consultadas utilizan una hoja de cálculo en común. Algunos incluso utilizan plantillas automatizadas, como una de las parejas con las que hemos contactado, que nos ha facilitado la suya. Puedes descargarla aquí.
Otras parejas consultadas se decantan por utilizar una app de gestión de gastos compartidos. Una de las más populares es Splitwise, una aplicación muy sencilla de utilizar en la que pueden apuntarse pagos, escoger cómo tratarlos (si pagaste tú pero el gasto se divide a partes iguales, si pagaste tú y deben devolverte todo lo que has pagado, si lo ha hecho tu pareja) y ver la situación global de la pareja o grupo.
¿Qué tengo que tener en cuenta si abrimos una cuenta bancaria?
Una cuenta común suele ser una forma cómoda de compartir ahorros y gastos, pero no hay que pasar por alto que, tal y como apunta Julio Gil, "desde el punto de vista financiero, abrirse una cuenta es un gasto más". Si tienes una cuenta en común, tendrás un gasto extra en común en forma de comisiones, cuotas de mantenimiento...
Para Gil, a la hora de abrir una cuenta "es muy importante conocer las condiciones, los plazos a los que te obliga, las comisiones y las obligaciones que se adquieren". Además, recomienda que, antes de hacerlo, peguemos un repaso al resto de nuestras cuentas: "Hay mucha gente que no tiene cuentas individuales y tal vez ni sea consciente, porque las 1ª que nos abrimos suelen estar compartidas con algún progenitor y, cuando crecemos, las compartimos con la pareja", explica. "Es recomendable organizar todo este tipo de cuentas compartidas para que sean las menos posibles ya que incluyen gastos, obligaciones... Lo ideal sería o bien modificarlas o cancelarlas".
No siempre es necesario contar con una cuenta bancaria en común.
Gil también incide en que la cuenta tiene que estar a nombre de los 2, y que ambos miembros lo tengan muy claro –y hablado– antes de abrirla. "Una cuenta común es un ejercicio de confianza ciega", cuenta. "Cualquiera de las 2 personas puede sacar todo el dinero, y si la cuenta estuviera solo a nombre de 1 de los 2 puede ser un problema".
¿Y si rompemos?
Si hablar de dinero con la pareja puede resultar complicado, hacerlo con la expareja lo es más todavía. Por eso, tal y como hemos explicado en el punto "¿qué tengo que tener en cuenta antes de compartir?", es recomendable hablar de qué hacer en caso de ruptura antes de que esto ocurra.
La psicóloga Clara Coria es más optimista en este aspecto y no cree que haya que tener previsto un plan de ruptura. Sí considera, sin embargo, que es recomendable "que cada miembro de la pareja cuente desde siempre con una cantidad propia, de administración personal", para facilitar las cosas. Si has seguido esta guía, lo más complicado va a ser pensar qué hacer con el gato y los libros en común.