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martes, 7 de julio de 2026

Visión conservadora sobre el Divorcio: No entienden la realidad

45 años de la ley de divorcio:
el balance de una ley que debilita el núcleo social.
Redaccion, 7 julio 2026
El 7 de julio de 1981 –Ley 30/1981-, España , a través del gobierno de la UCD, aprobó la ley que introdujo el divorcio en el ordenamiento jurídico . El calendario marca ya el año 2026, lo cual significa que han transcurrido exactamente cuarenta y cinco (45) años desde aquel cambio legislativo. Este periodo ofrece un margen temporal más que suficiente para efectuar un balance sereno, profundo y riguroso de sus consecuencias reales en los ámbitos histórico, demográfico, jurídico y social. Las leyes, especialmente aquellas que alteran la línea de flotación de la familia, producen efectos profundos que la sociedad solo manifiesta con total claridad décadas después de su promulgación.

En aquel lejano año 1981, los promotores de la norma aseguraron a los españoles que el divorcio constituiría una solución absolutamente excepcional para situaciones extremas y minoritarias. Los discursos de la época afirmaban con rotundidad que la medida apenas alteraría la estructura familiar general de la nación. 4 décadas y media después, la observación directa de la realidad desmiente aquellas promesas, por lo que una pregunta resulta totalmente inevitable: 
¿Qué ha ocurrido verdaderamente en el tejido social español? La respuesta exige mirar más allá de las consignas gubernamentales y de los eslóganes ideológicos que intentan normalizar la descomposición de los hogares. La evolución de los datos objetivos demuestra una realidad elocuente y trágica.

La epidemia de la ruptura familiar: 1 matrimonio roto cada 6 minutos
Las estadísticas actuales reflejan una auténtica demolición de la estabilidad conyugal en el país. Un informe del Instituto de Política Familiar (IPF) revela que hoy se rompe 1 matrimonio cada 6,2 minutos en el territorio nacional. Los datos consolidados del año 2024 muestran un volumen de 86.595 rupturas anuales, entre las cuales los divorcios representan la inmensa mayoría con 82.991 casos, equivalentes al 95,8% del total. Por su parte, las separaciones legales quedan reducidas a una cifra residual de 3.604 situaciones, es decir, un exiguo 4,2%. Desde la aprobación de la ley en 1981, el contador global supera ya los 3,8 millones de rupturas familiares acumuladas, concretamente 3.858.003 dramas personales, donde 2,62 millones corresponden a divorcios definitivos.

El divorcio en España ha pasado de ser un recurso de última instancia a convertirse en la forma casi unánime y automatizada de ruptura de los compromisos familiares. El crecimiento de este fenómeno describe una curva espectacular y alarmante. Los divorcios anuales pasaron de rondar los 50.000 en el año 2004 a escalar hasta los 83.000 en el ejercicio de 2024. Hoy en día, esta práctica monopoliza la casi totalidad de las rupturas, protagonizando 23 de cada 24 quiebras matrimoniales. El abandono de la figura de la separación temporal confirma que las parejas descartan la reconciliación o el esfuerzo por salvar el proyecto común, optando directamente por la liquidación fulminante del vínculo. Las cifras totales reflejan una alarmante equivalencia: el país registra prácticamente 1 ruptura familiar por cada 2 nuevos matrimonios que se celebran, dado que en 2024 convivieron 175.364 bodas frente a las más de 86.000 disoluciones citadas.

El drama silencioso de los hijos ante la quiebra del hogar
La propaganda oficial suele ocultar el impacto emocional y psicológico que la fragmentación familiar provoca en las generaciones más jóvenes. El divorcio afectó de forma directa a más de 900.000 hijos dependientes a lo largo de la última década en España. Las estadísticas confirman que 5 de cada 9 parejas que deciden romper su unión tienen descendencia a su cargo. Tan solo en el periodo comprendido entre los años 2015 y 2024, un total de 862.749 hijos menores o dependientes sufrieron el trauma de la separación de sus padres. A esta inmensa cifra hay que añadir un número indeterminado, pero sumamente elevado, de hijos mayores de edad que igualmente padecen la desestabilización de sus referentes vitales.

Los datos específicos del año 2024 ponen el foco sobre los sujetos más vulnerables de este proceso: los hijos menores de edad representaron el grupo más afectado con 67.355 casos directos, a los que se sumaron 11.640 hijos mayores que todavía mantenían una dependencia económica y habitacional con sus progenitores. 
La ruptura del hogar sume a los niños en un escenario de confusión, duplicidad de viviendas, litigios judiciales y, con demasiada frecuencia, el alejamiento progresivo de uno de sus padres. La pérdida de la rutina diaria familiar y la quiebra de la seguridad afectiva que proporciona un hogar unido correlacionan de forma directa con problemas de rendimiento escolar, ansiedad y dificultades para establecer vínculos estables en su posterior vida adulta.

La fragilidad de los nuevos compromisos y la reincidencia en el fracaso
El divorcio no ha traído una era de uniones más maduras y selectivas, sino que ha instalado una cultura del descarte y de la provisionalidad afectiva. Actualmente, 1 de cada 3 matrimonios que termina en divorcio en España ni siquiera logra alcanzar los 10 años de convivencia compartida. La prisa por disolver las uniones se manifiesta con mayor gravedad en los primeros compases de la convivencia: 1 de cada 7 matrimonios, es decir, el 14% de los que se divorcian, quiebra antes de cumplir los 5 años desde la celebración de la boda.

La inestabilidad no se limita a las primeras nupcias, sino que genera un bucle de rupturas sucesivas. Las estadísticas indican que el 14,6% de los divorcios registrados, lo que equivale a 12.610 casos anuales, procede de personas que ya arrastraban un divorcio en su historial civil anterior. Quien aprende a solucionar las dificultades de la convivencia mediante la rescisión del contrato matrimonial tiende a repetir el mismo patrón ante el menor obstáculo en sus relaciones posteriores. Esta volatilidad demuestra que la familia, la natalidad, la transmisión generacional y la estabilidad social no se consolidan a través de campañas publicitarias abstractas ni de bonitas declaraciones institucionales, sino mediante el fomento del compromiso a largo plazo.

Cuando el fracaso relacional recibe el aplauso de las instituciones
Uno de los fenómenos más llamativos y perversos de las últimas décadas consiste en la capacidad de determinados grupos políticos, administraciones públicas, corporaciones mediáticas y terminales culturales para presentar como un éxito colectivo lo que, contemplado a nivel individual, constituye un auténtico drama que casi nadie desea experimentar. Absolutamente nadie asiste a su propia boda deseando un divorcio futuro. Ningún ciudadano funda una familia soñando con una ruptura traumática que divida sus bienes y rompa sus rutinas. Nadie desea de corazón que sus hijos crezcan en mitad de pleitos, tensiones continuas o el alejamiento físico de sus progenitores.

Sin embargo, las administraciones públicas y las corrientes de opinión mayoritarias llevan años presentando el divorcio como un símbolo indiscutible de modernidad, un indicador de avance social y una conquista emancipadora de la libertad individual. Este discurso tramposo confunde la existencia de un mecanismo legal con el éxito de la sociedad. El divorcio supone, en la inmensa mayoría de las ocasiones, la constatación fáctica de que un proyecto de vida y una micro-sociedad familiar han fracasado. Una familia rota constituye una tragedia social aunque los sociólogos y los políticos utilicen expresiones amables para camuflar la herida. Las graves consecuencias demográficas y la soledad que genera esta dinámica no desaparecen simplemente modificando el vocabulario oficial.

Las administraciones públicas promueven la ruptura en lugar del apoyo familiar
El gran error de las políticas públicas contemporáneas radica en su enfoque reactivo e ideológico. En lugar de diseñar e implementar verdaderas políticas de apoyo a la institución familiar, de mediación preventiva y de auxilio a los matrimonios en crisis, las administraciones públicas han construido autopistas jurídicas y de promoción de la ruptura. Las leyes estatales y autonómicas facilitan la ruptura del vínculo sin exigir plazos de reflexión, causas justificadas ni intentos previos de conciliación. 
El sistema incentiva la vía del litigio rápido y subvenciona la creación de hogares monoparentales, mientras margina o ignora a las familias estables que deciden resistir y superar las dificultades cotidianas.

Esta dejación de funciones por parte del Estado acelera el rumbo hacia el fracaso social. Al debilitar el matrimonio, las instituciones destruyen la red de seguridad más eficiente que posee el ser humano. La familia intacta ofrece protección económica, cuidado de los enfermos, educación moral de los hijos y contención frente a las crisis materiales. Cuando el Estado promueve la atomización de los ciudadanos a través de la ruptura constante, genera una sociedad de individuos aislados, dependientes de los subsidios estatales y privados de una red afectiva sólida. 
El gasto público en asistencia social, salud mental y atención a la exclusión se dispara precisamente allí donde los hogares se desintegran con mayor velocidad.

El futuro de una civilización incapaz de generar vínculos duraderos
Cuarenta y cinco (45) años después de la ley de 1981, el verdadero debate ya no se limita a la idoneidad técnica o legal del divorcio. La discusión de fondo gira hoy en torno a la propia capacidad de nuestra civilización para crear, mantener y proteger vínculos humanos duraderos en el tiempo. Las sociedades occidentales sufren una desconfianza generalizada hacia el compromiso. Los jóvenes afirman de forma mayoritaria que desean formar una familia estable en el futuro, pero al mismo tiempo rechazan masivamente la institución del matrimonio por miedo al fracaso o a las consecuencias jurídicas de una eventual ruptura. La libertad individual, entendida como la ausencia total de lazos y responsabilidades hacia el prójimo, ha provocado una crisis demográfica sin precedentes históricos y un invierno poblacional que amenaza la sostenibilidad del país.

Ninguna sociedad puede sobrevivir indefinidamente si pierde la voluntad colectiva de construir familias estables, transmitir la vida con generosidad a las nuevas generaciones y mantener relaciones basadas en la fidelidad y la confianza mutua. 
La soledad no deseada, el aislamiento existencial y la fragmentación comunitaria aumentan de forma alarmante justo en la época en la que los ciudadanos disfrutan de más medios materiales, tecnológicos y económicos que nunca.

Fracaso absoluto
El balance de estas 4 décadas no puede resultar más desolador: el divorcio ha destrozado el tejido social de España y su fracaso es absoluto. Lejos de ser una solución, la normalización e incentivo del divorcio funciona como un disolvente cultural que tritura la estabilidad emocional de los hijos, condena a las familias a la precariedad económica y condena a los ciudadanos al aislamiento de la soledad no deseada. Una sociedad que renuncia a la permanencia de sus vínculos y que fundamenta su convivencia en la caducidad del compromiso es, en esencia, una sociedad enferma, deshumanizada y herida de muerte que sabotea de forma consciente su propio relevo generacional.

sábado, 20 de diciembre de 2025

¿compartir tu premio de Lotería de Navidad con tu expareja en caso de divorcio?

El único caso en el que no te verías obligado a compartir tu premio de Lotería de Navidad con tu expareja en caso de divorcio
El Economista.es, 19/12/2025
Este lunes 22 de diciembre de 2025 se celebra el famoso sorteo de la Lotería de Navidad, que da el pistoletazo de salida a nuestras fiestas navideñas y que es sinónimo de tradición e ilusión, dando la oportunidad de compartir décimos, premios y alegrías con los seres queridos, aunque hay situaciones que no acaban precisamente de la mejor manera.

Como pasa con todo, se pueden dar situaciones en las que compartir el décimo acabe siendo un calvario. De hecho, un momento de alegría y felicidad por haber tenido la fortuna de conseguir un premio puede convertirse en una guerra entre 2 personas que un día se quisieron. Es el caso de un matrimonio que esté en trámites de divorcio en el momento en que se gana el premio.

El hecho de verse en la obligación de compartir el premio con la persona que ya consideras tu expareja va a depender mucho de cada situación, por lo que Antonio Rodríguez Bernal, socio del despacho de Abogados y Asesores Tributarios Cuena & Gómez Aguilera, en declaraciones para elEconomista.es, arroja un poco de luz a este tema que causa un gran debate.

La clave: el régimen matrimonial
Lo 1º que hay que tener en cuenta a la hora de repartir o no el premio de la Lotería de Navidad con tu expareja, en caso de que solo uno de ellos haya adquirido el décimo ganador y cuando aún continúan los trámites de divorcio, pero cuando aún no se ha firmado formalmente esta separación, es el régimen matrimonial que vincula a los cónyuges: "No es lo mismo estar casados en régimen de gananciales o régimen de separación de bienes", dice el experto.

"Si el régimen que rige el matrimonio es un régimen de separación de bienes, el premio del décimo comprado será para el miembro del matrimonio que haya adquirido dicho décimo, sin tener que compartir el premio con el otro cónyuge", dice Rodríguez Bernal, aunque lo cierto es que, si la otra persona puede acreditar que el décimo se adquirió conjuntamente, "se podrá considerar como un premio compartido y, por lo tanto, ser repartido entre los cónyuges en proporción al porcentaje destinado por cada uno de ellos a la adquisición", matiza.
"El importe del premio se considerará como un bien ganancial y pasará a formar parte de la sociedad de gananciales"

"Por el contrario, si el régimen matrimonial es el de gananciales, el décimo comprado y premiado será compartido por los cónyuges, pues el importe del premio se considerará como un bien ganancial y pasará a formar parte de la sociedad de gananciales, salvo en contadas excepciones en que se consiga acreditar que el décimo se adquirió con dinero privativo ¨(lo que no parece muy factible).

"En el supuesto de estar en trámites de separación, pero sin que el divorcio "se haya formalizado", (es decir, que no exista una Sentencia judicial o una escritura notarial que recoja dicho divorcio), y exista un régimen de gananciales, el importe del premio, como indicábamos anteriormente, será parte de la sociedad de gananciales, por lo que se deberá compartir entre los cónyuges", añade el abogado, aunque dice haber excepciones.

Excepciones a la norma
Hay un caso muy concreto en el que se podría salir de la norma explicada. Es el caso en el que las 2 personas están en pleno trámite, pero ya viviendo separados y sin ningún tipo de vínculo en la actualidad: ¿Qué pasa en estos casos?
"En este supuesto, si estamos ante una situación en la que exista una separación de hecho, por ejemplo, que se puede acreditar que no existe convivencia en los últimos meses y que no existe ningún tipo de vínculo entre los cónyuges, ese premio podrá ser considerado como un bien privativo del miembro del matrimonio que haya adquirido el décimo de lotería premiado", explica Antonio Rodríguez.

"Nuestros Tribunales han resaltado la importancia de que exista una ruptura real de la convivencia"
"Obviamente también dependerá de que haya sido adquirido a título individual y de que no haya ningún tipo de convivencia y no se trate de una mera separación transitoria", matiza. "Nuestros Tribunales han resaltado la importancia de que exista una ruptura real de la convivencia y de una voluntad real de separación para que el décimo se considere adquirido a título privativo", explica.

"En caso de que el régimen matrimonial sea el de separación de bienes, como se ha indicado anteriormente, el premio será para el cónyuge que lo haya adquirido, salvo que el otro miembro del matrimonio demuestre haber pagado parte del mismo. Este último supuesto no parece muy probable, ya que en caso de separación y con el régimen matrimonial indicado, no resulta factible que se de esta situación", concluye en su explicación.

miércoles, 1 de enero de 2025

El divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie: 8 años de litigios y un pacto de silencio

Otros Medios: infobae.
Brad Pitt y Angelina Jolie llegan a acuerdo de divorcio.
Informalia, 31/12/2024 
En el aire de este lunes de diciembre, justo cuando el calendario parecía cerrar otro capítulo de la vida, Brad Pitt y Angelina Jolie, el dios y la diosa que una vez encarnó el ideal de Hollywood, firmaron el acuerdo que puso fin a uno de los divorcios más sonados de las últimas décadas. 
8 años después de que la hija de aquel Cowboy de Medianoche llamado Jon Voight solicitara formalmente la disolución de su matrimonio, el litigio termina, no con estridencia, sino con un susurro que resuena en las colinas de Los Ángeles pero también en los viñedos de Provenza.

La historia comenzó, como tantas otras, bajo el fulgor del celuloide. Era 2005, el año en que el rodaje de Sr. y Sra. Smith encendió una chispa entre Pitt y Jolie. Él pasaba entonces de los 40 y ella aún no había llegado a los 30. En la pantalla, eran la pareja explosiva; en la vida real, parecían los herederos de una dinastía moderna, acaparando titulares con su belleza imposible y su vida de familia en expansión. 
6 hijos, 3 biológicos y 3 adoptados, formaron el núcleo de lo que muchos consideraron una versión renovada del sueño americano, cosmopolita y glamuroso. La boda de 2014, en el Château Miraval, fue la culminación de ese mito. Allí, entre viñedos y atardeceres provenzales, prometieron un amor eterno que ya comenzaba a agrietarse. Apenas 2 años después, el castillo sería el epicentro de su caída, no solo como hogar, sino como símbolo de una unión que resultó insostenible.

Pero todo comenzó a desmoronarse el 19 de septiembre de 2016, cuando Jolie presentó la solicitud de divorcio. Lo hizo con acusaciones que arrojaron una sombra oscura sobre Pitt: agresión física y verbal durante un vuelo privado, presiones para firmar acuerdos de confidencialidad, años de lo que ella describió como abuso emocional. Aunque las investigaciones lo absolvieron, el daño ya estaba hecho.

La guerra que siguió fue tanto personal como material. Por un lado, la custodia de sus 6 hijos —un campo de batalla emocional donde las relaciones familiares quedaron profundamente afectadas— y, por otro, el Château Miraval, esa propiedad que había sido un refugio de amor y que ahora se convirtió en el epicentro de los enfrentamientos legales.

James Simon, abogado de Jolie, resume el desenlace con la gravedad que merece el caso: "Este acuerdo es solo una parte de un largo proceso que comenzó hace 8 años. Angelina está agotada, pero aliviada", reza el comunicado enviado a Page Six. Su defensa, dice, ha estado centrada en el bienestar de los hijos, que han sido testigos inevitables y piezas clave en este entramado. Zahara, Shiloh y Vivienne eliminaron el apellido Pitt de sus documentos, un gesto cargado de simbolismo, mientras que Maddox y Pax, los mayores, cortaron todo contacto con su padre. Solo Knox y Vivienne mantienen algún vínculo, aunque distante. El eco de esta fragmentación familiar es el legado más doloroso de un amor que alguna vez pareció inquebrantable.

En el ámbito material, el Château Miraval quedó como la metáfora perfecta del litigio. Valorado en 140 millones de euros, con 30 hectáreas de viñedos, el castillo fue tanto un paraíso como una trampa. Las disputas por su propiedad y los ingresos de sus viñedos prolongaron la batalla legal hasta el último minuto.
Para Pitt, este acuerdo llega en un momento de relativa estabilidad. Con 61 años y 2 Oscar bajo el brazo, el actor parece haber encontrado un respiro emocional en su relación con Inés de Ramón, una diseñadora de joyas que acaba de cumplir 32 años, entró en su vida hace 2.

En el Festival de Venecia, su aparición conjunta marcó una declaración de intenciones, un gesto que sugiere que Pitt está listo para dejar atrás los fantasmas del pasado y mirar hacia adelante. "Brad está interesado en casarse nuevamente, y todo es gracias a Inés", aseguran fuentes cercanas al actor citadas por la prensa anglosajona. Incluso amigos de su círculo más íntimo, como George Clooney, han dado su visto bueno. La posibilidad de una nueva boda, lejos de los focos y las turbulencias, marca un contraste radical con el final amargo de su unión con Jolie.

El lado invisible de Angelina
Por su parte, Angelina Jolie se enfrenta al epílogo de esta historia con una mezcla de alivio y cansancio. "Ella no habla mal de Pitt ni en público ni en privado", afirma su entorno. En estos años, su enfoque ha estado en reconstruir la vida de sus hijos y en redescubrir su propia luz después de lo que describe como una época oscura. La actriz y directora, que es una de las figuras más influyentes de Hollywood, ha elegido el silencio como arma.

A través de su abogado, dejó claro que su prioridad nunca fue la venganza, sino encontrar un camino hacia la paz. La actriz está a punto de estrenar la película en la que da vida a la mítica soprano María Callas en un largometraje en el que ofrece, dicen, la que puede que sea su mejor actuación hasta la fecha y dirige Pablo Larraín.

El acuerdo de divorcio entre Pitt y Jolie pone fin a una etapa de litigios y reproches, pero también deja preguntas sin responder. ¿Qué ocurrió realmente en aquel vuelo privado? ¿Qué heridas, invisibles para el público, aún quedan abiertas en sus hijos? En el fondo, esta historia no tiene vencedores, solo sobrevivientes. Pitt y Jolie, 2 estrellas que brillaron juntas y ahora lo hacen por separado, han aprendido a vivir con las cicatrices de una unión que fue tan apasionada como destructiva. Con este pacto, Hollywood pierde una de sus sagas más polémicas y mediáticas, pero ambos actores parecen haber encontrado un mínimo de equilibrio. Pitt, con la posibilidad de un nuevo matrimonio; Jolie, con su papel de madre y defensora del bienestar familiar. El mundo seguirá observándolos, ya no como el matrimonio dorado que una vez fueron, sino como 2 individuos que, a pesar del glamour y la fama, han vivido una historia tan compleja y humana como la de cualquiera. 
Porque, al final, el amor y el desamor son el guion más antiguo y universal de todos.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

los 18 acuerdos de divorcio más locos: De deshacerse de un Da Vinci a vender un equipo

Marita Alonso, 17 Sept 2024 
En el instante en el que salió a la luz la noticia del divorcio entre Jeff y MacKenzie Bezos tras 25 años juntos, el interés del mundo se centró en descubrir cuál sería la cifra con la que la pareja se despediría de sus 25 años de historia. Conscientes del interés mediático y del morbo que rodeaba a la ruptura, ambos publicaron en sus redes sociales un comunicado conjunto que incluía la firma de ambos en el que anunciaron la noticia. 

"Nos sentimos increíblemente afortunados de habernos encontrado el uno al otro y profundamente agradecidos por cada uno de los años en que estuvimos casados. Si hubiésemos sabido que íbamos a separarnos después de 25 años lo hubiésemos hecho igual. Tuvimos una gran vida juntos como matrimonio, y vemos un futuro maravilloso como padres, amigos, socios en aventuras, proyectos y, como individuos separados, persiguiendo más aventuras. Y, a pesar de las etiquetas, seguimos siendo familia y queridos amigos". El acuerdo para poner fin al matrimonio rondó los 35.000 millones de dólares, un pacto que hizo de la filántropa, que se quedó con un 4% de acciones de Amazon, una de las mujeres más ricas del planeta.

Tras 27 años de matrimonio, Bill y Melinda Gates firmaron un acuerdo de divorcio en Washington, y del mismo modo que hicieron los Bezos, firmaron un comunicado común para dar a conocer la noticia. "Hemos creado una fundación que trabaja en todo el mundo para que todas las personas puedan llevar vidas saludables y productivas. Seguiremos compartiendo la fe en esa misión y seguiremos trabajando juntos en la fundación, pero ya no creemos que podamos seguir creciendo juntos como pareja en la próxima etapa de nuestras vidas. Pedimos espacio y privacidad para nuestra familia mientras empezamos a navegar esta nueva vida". 

Aunque la pareja no tenía un acuerdo prenupcial, ambos firmaron el 'Giving Pledge', una iniciativa creada por ellos mismos y Warren Buffett para que las personas de grandes fortunas ricos donen en vida el 90% de su dinero. 'Forbes' indicó que “el divorcio del siglo”, como el medió habló de él, tenía entre manos la complicada labor de repartir una fortuna valorada en 130.500 millones de dólares. 
Aunque la cifra final sigue siendo una incógnita, sin duda se trata de uno de los divorcios con cifras más elevadas del mundo.

Fue una infidelidad del empresario, marchante de arte y criador de caballos de carreras Alec Wildenstein el motivo por el que su esposa, Jocelyn (conocida a causa de sus cirugías estéticas como “la mujer gato”), le pidió el divorcio tras 21 años de matrimonio. Alec tuvo que pagar 2.300 millones de euros, a los que tuvo que sumar 92 millones a lo largo de los siguientes 13 años.

El divorcio de la princesa Haya de Jordania y el emir de Dubái Mohammed bin Rashid Al Maktoum marcó un hito en la historia judicial británica al llegar a un acuerdo de más de 500 millones de libras. El fallo estipuló que la princesa sería la única responsable de los menores en lo que se refiere a su educación y cuidados médicos, mientras que el emir ha de efectuar pagos continuos a sus hijos, Al Jalila y Zayed, mediante una garantía bancaria de 340 millones de euros. BENETT

Dimitri Rybolovlev, el multimillonario ruso propietario del club de fútbol AS Monaco, estuvo felizmente casado 23 años con Elena Rybolovlev, pero a causa del divorcio, en 2014, el oligarca fue condenado a pagar a su exesposa 3.200 millones de euros, que luego se rebajaron hasta los 564 millones. Tras su millonario divorcio y sumido en un litigio con su marchante de arte por fraude, se vio obligado a vender el cuadro ‘Salvator Mundi’, de Leonardo da Vinci, considerado como el mayor redescubrimiento artístico del siglo XXI.

El magnate de los medios de comunicación australiano Rupert Murdoch y la periodista y novelista Anna Murdoch estuvieron más de 3 décadas juntos, y el divorcio supuso para ella 1.700 millones de dólares, la mitad de la fortuna del magnate. Preocupada ante posibles peleas dinásticas por la sucesión, se aseguró de que el acuerdo del divorcio indicara que sus 4 hijos tendrían el mismo control sobre el imperio. 
17 días después de su divorcio, contrajo matrimonio con la emprendedora Wendi Deng, que firmó un acuerdo prenupcial antes de casarse con Murdoch. 
Tras comunicarle su voluntad de divorciarse de Jerry Hall mediante un correo electrónico consistente en 11 palabras, el magnate de los medios de comunicación se ha casado este año con Elena Zhukova, una bióloga molecular jubilada.

Infidelidades, casos de embriaguez en la carretera y adicciones sexuales hicieron que el divorcio entre el golfista Tiger Woods y la modelo sueca Elin Nordegren fuera muy mediático. Tras meses de negociaciones y 300 millones de dólares, difundieron a través de la cadena CNN un comunicado conjunto. "Estamos tristes de que nuestro matrimonio haya terminado y nos deseamos buena suerte para el futuro", dijeron. "Me siento más fuerte que nunca. Tengo confianza en mis creencias, en mis decisiones y en mí misma", dijo la modelo a la revista ‘People’, donde aseguró haber pasado "por fases de incredulidad, 'shock', enfado y últimamente de profunda pena por la pérdida de la familia que tanto quería para mis hijos". 

Cuando Mel Gibson y Robyn Gibson contrajeron matrimonio no firmaron un contrato prematrimonial, por lo que 28 años después del 'Sí, quiero', y tras 2 años de negociaciones, el actor tuvo que pagar más de 625 millones de euros a su exesposa por la liquidación de sus bienes. Un adiós realmente de cine…

El magnate del petróleo Harold Hamm tuvo que pagar a la filántropa Sue Ann Hamm 800 millones de euros a causa del divorcio, pero no fue esa generosa suma lo único que la exesposa recibió. 
En la repartición de bienes, ella se hizo también con el domicilio de la pareja, valorado en 4 millones de euros y situado en Oklahoma y con un rancho en Carmel Valley, valorado en 14,5 millones de euros. Aunque al comienzo su exesposa pidió más dinero por la separación, finalmente aceptó esa cantidad.

"He pagado 670 millones de euros a mi exmujer", declaró el magnate de la Fórmula 1 Bernie Ecclestone a un tabloide británico, evitando así que los medios especularan con las cifras. Tras 24 años de matrimonio y 2 hijas, la exmodelo croata Slavica Malic decidió crear una empresa para gestionar las riquezas del divorcio.

El empresario fundador de McCaw Cellular y Clearwire Corporation, Craig McCaw, tuvo que pagar a su exmujer, la escritora y periodista Wendy McCaw, 460 millones de dólares. 
Después de 21 años de matrimonio, ella empleó el dinero para comprar el periódico 'Santa-Barbara News-Press', que entonces pertenecía a ‘The New York Times’.

Robert L. y Sheila Johnson se convirtieron en marido y mujer en 1969, y fue en 1980 cuando fundaron la cadena Black Entertainment Television. Se convirtieron en la 1ª pareja afroamericana en ser multimillonarios, y su divorció se cifra en 327 millones de euros. En 2005, ella se casó con el juez que había tramitado su divorcio.

“Después de 10 años juntos, los 2 hemos tomado la difícil decisión de separarnos. Seguiremos siendo buenos amigos, padres y socios en los proyectos que hemos desarrollado juntos. Estamos comprometidos a criar de forma conjunta a nuestros dos hijos. También continuaremos trabajando juntos como cofundadores del Museo de Arte Contemporáneo Garage en Moscú y el Centro Cultural Isla New Holland en San Petersburgo”, anunciaron el oligarca Roman Abramóvich y la filántropa Dasha Zhukova en un comunicado publicado en exclusiva en 'Page Six'. 
Ambos protagonizaron uno de los divorcios más caros de la historia. Su divorcio previo, con la que fuera su segunda esposa, Irina Malandina, se saldó en 165,52 millones de euros.

Maya Polsky y Michael Polsky, fundador, presidente y director ejecutivo de Invenergy LLC, se mudaron a EE.UU. en 1976 con 500 dólares en efectivo tras haber contraído matrimonio en 1975 en Ucrania. Polsky logró una inmensa fortuna fundando diferentes empresas de energía, y cuando en 2003 Maya Polsky solicitó el divorcio, la pareja llegó a un acuerdo por 184 millones de dólares.

En 2006 Juanita Vanoy presentó la solicitud de divorcio en un juzgado de las inmediaciones de Chicago en vista de las "irreconciliables" diferencias con el deportista Michael Jordan. 
Esta separación forma parte de la historia al ser uno de los más caros del mundo del deporte, pues le costó al jugador de baloncesto 168 millones de dólares.

El multimillonario ruso Boris Berezovsky tuvo que pagar un tercio de su fortuna con motivo de su divorcio de su 2ª esposa, Galina Besharova. El acuerdo fue de 122 millones de euros. El fallecido oligarca, cuando se exilió a Londres en 2000, fue junto a Yelena Gorbunova, con quien llevaba casi 2 décadas, pero no se llegaron a casar porque Galina Besharova se aseguró de poner todo tipo de impedimentos.

Menos truculenta, pero igualmente lucrativa, fue la separación del cantante Neil Diamond y la productora de televisión Marcia Murphey. 
Alegando “diferencias irreconciliables”, el juez dictaminó que el músico tenía que pagarle 150 millones de dólares. “Ella vale cada centavo”, dijo él.

Los dueños de los Dodgers de Los Ángeles, Frank y Jamie McCourt, se vieron sumidos en una batalla legal que terminó con un acuerdo mediante el que Jamie recibió 130 millones, una compensación económica a cambio de la que renunció por completo a su parte del equipo.

sábado, 7 de septiembre de 2024

Los ricos también lloran: Divorcios pata negra (Mueven mucha pasta)

Otras informaciones:

Divorcios millonetis (I)
Divorcios de peli mala (II)
Divorcios musicales (III)
Divorcios reales (IV)
¿por qué parejas idílicas como las de Cuevas y Ponce o Carbonero y Casillas nos hicieron perder la fe en el amor? 
Algunos de los divorcios más sonados de España: Sara Carbonero e Iker Casillas, Enrique Ponce y Paloma Cuevas, y Melanie Griffith y Antonio Banderas.
Laura Estirado, Barcelona, 06 SEPT 2024 
"Se nos rompió el amor, de tanto usarlo, de tanto loco abrazo, sin medida, de darnos por completo a cada paso, se nos quedó en las manos, un buen día". 
En 1985 Manuel Alejandro le compuso esta balada huracanada a Rocío Jurado, a la postre uno de los temas más recordados de la más famosa chipionera. Un himno al desamor pata negra que bien podría describir lo que sucedió entre algunas de las parejas más consolidadas y más románticas del panorama del 'couché' español.

Rupturas inesperadas que conmocionaron a todo un país, como la que este verano han protagonizado Álvaro Morata y Alice Campello, después de 7 años de matrimonio y 4 hijos en común. 
Antes que ellos, estos fueron algunos sonados fracasos:
1.- Paloma Cuevas y Enrique Ponce
Hija del torero Victoriano Valencia, la cordobesa Paloma Cuevas (51) se casó con el también diestro valenciano Enrique Ponce (52), formando una de las parejas más cotizadas en eventos, bodas de la 'jet-set' y alfombras rojas del panorama nacional. Eran el matrimonio perfecto. El torero y la 'it girl' y empresaria -tiene una tienda de muebles llamada Piccolo Mondo en el barrio de Salamanca de Madrid, y ha decorado las habitaciones de hijos de famosos como Bertín Osborne o Paula Echevarría- se conocieron en 1992, y 4 años después se dieron el 'sí, quiero' en la catedral de Valencia en una ceremonia multitudinaria.

2 hijas y muchas portadas de revista después, en 2020, el matrimonio más modélico de España hizo público un comunicado anunciando su separación. 
El torero, ansioso de "salir menos de fiesta", encontró "una nueva ilusión" al lado de Ana Soria, una joven almeriense estudiante de Derecho 27 años menor que él. 
Se casarán en 2025, y la boda tendrá que ser por lo civil, pues el novio no tiene la nulidad eclesiástica de su matrimonio con Cuevas. Ella, por su parte, ha vuelto a las portadas gracias a su increíble noviazgo con el cantante mexicano Luis Miguel.

2.- Sara Carbonero e Iker Casillas
Ni el de Rhett Butler y Escarlata O'Hara en 'Lo que el viento se llevó'. El beso más icónico para los españoles fue el que Iker Casillas (43) le robó en directo en Telecinco a Sara Carbonero (40) aquel 11 de julio del 2010. 
España había logrado un hito; había ganado la final del Mundial de Sudáfrica contra Países Bajos, y el guardameta se saltó el protocolo y le dio un morreo ante las cámaras a la periodista, con la que pocos sabían que empezó a salir 1 año antes tras la Copa de las Confederaciones.

Jóvenes, guapos y muy enamorados, se convirtieron en personajes habituales de la prensa del corazón, junto a sus 2 hijos, Martín (2014) y Lucas (2016). Tras salir del Real Madrid, Casillas ficho por el Oporto, y durante un entrenamiento le dio un infarto agudo. Pocos días después, a ella le diagnosticaron cáncer de ovarios. 
2 zarpazos de los que la pareja no salió indemne. 
El cuento de hadas duró 11 años para disgusto de todo un país.

3.- Paula Echevarría y David Bustamante
El carismático 'extriunfito' David Bustamante (42) ya había sacado 3 discos en 2005 tras su paso por la Academia de 'OT', cuando en un hotel de Lanzarote conoció a la modelo y promesa de la serie de 'El Comisario', Paula Echevarría (46). 
2 meses después ya vivían juntos, y solo esperaron 9 más para celebrar una impresionante boda en la tierra natal de ella, en la Basílica de Santa María la Real en Covadonga, en Asturias (la novia lució un vestido de Rosa Clará). 
Eran la pareja de moda, la actriz y el cantante del momento. Daniela llegó al poco, poniendo la guinda al pastel.

Sin embargo, pronto llegaron los rumores de crisis. Después de casi 11 años y con unas agendas profesionales con compromisos en diferentes partes del mundo que los mantuvo demasiado tiempo separados, anunciaron que se separaban. Ahora han rehecho sus vidas: Paula, con el exfutbolista Miguel Torres, con quien ha tenido a su 2º hijo, Miguel; y David, con la bailarina Yana Olina, a la que conoció en 'Bailando con las estrellas' (TVE) en 2018. 

4.- Antonio Banderas y Melanie Griffith
El tatuaje de estilo bucanero con el nombre de 'Antonio' dentro de un corazón formaba parte de la iconografía pop española y de Hollywood cuando Melanie Griffith (66) comenzó el proceso de borrado de su brazo derecho, allá por 2015. 
Una década le costó arrancarse de la piel al actor malagueño Antonio Banderas (63) y el padre de su hija más pequeña, Stella del Carmen (27). El 'chico Almodóvar' estaba casado con la actriz española Ana Leza cuando coincidió con la hija de Tippi Hedren en la película de Fernando Trueba 'Two Much' (1995). 
El filme le abrió las puertas de Hollywood y del corazón de la actriz que ya había estado casada 2 veces con Don Johnson... Una mujer tremendamente celosa del eterno 'Zorro', y con ciertas adicciones...

"La efervescencia era intoxicante. Me atraía muchísimo todo ese mundo. Melanie es una especie de champán de burbujas (...). Ella era muy divertida en un momento determinado en que jugamos y lo pasamos muy bien", dijo él, que desde 2014 ha encontrado la calma junto a la empresaria holandesa Nicole Kimpel (42).

5.- Chenoa y Miguel Sánchez Encinas
Antes de que Shakira "facturara" por su ruptura con Piqué, Chenoa (49) se sacó unos dineritos vendiendo en 2016 una sudadera con el lema 'Yo, en chándal no salgo más". Habían pasado ya 11 años de uno de los momentos televisivos para el acervo popular: la cantante mallorquina nacida en Mar de Plata bajaba a la puerta de su casa, llorando, con un chándal gris, pidiendo respeto tras su ruptura con su compañero en la Academia de 'OT', David Bisbal (45), con el que habían compartido 4 años de amor. Después, la cantante alternó varias parejas, desde el actor Álex González; el cantante David De María, el empresario Alain Cornejo, o Javier Arpa, uno de los guitarristas de sus conciertos.

Hasta que se enamoró del prestigioso urólogo Miguel Sánchez Encinas (55). Hubo boda y portada en ''¡Hola!', pero el divorcio llegó tan solo año y medio después, coincidiendo con la promoción de 'Operación Triunfo', el 'talent' de Prime Video en el que brilla como presentadora. "No hay terceras personas, es una cuestión de compatibilidad en nuestras profesiones", ha asegurado ella.

jueves, 15 de agosto de 2024

Algunos de los divorcios que han sacudido al mundo del espectáculo.

Los divorcios más sonados de los famosos que han sacudido el panorama social.
Las relaciones de las celebridades suelen estar bajo el escrutinio constante del público, y cuando una pareja famosa decide separarse, la noticia no tarda en causar un gran impacto. Desde diferencias irreconciliables hasta escándalos públicos, los divorcios de las estrellas han generado titulares y dejado huellas en la memoria colectiva. A continuación, exploraremos algunos de los divorcios más impactantes que han sacudido al mundo del espectáculo.

Paula Granada, Barcelona, 14 agosto 2024, 
Recientemente, el mundo de la crónica social se ha visto sacudido por la ruptura entre Álvaro Morata y Alice Campello, una pareja que siempre ha parecido inseparable. Por eso, es inevitable recordar otros divorcios de famosos que, en su momento, rompieron el corazón de millones de fans.

Shakira y Piqué: con canciones entre medio
Tenemos que empezar esta lista sí o sí con Shakira y Gerard Piqué. Su relación empezó en 2010, pero en 2022, tras más de una década juntos y 2 hijos en común, la pareja anunció su separación.
El divorcio no solo puso fin a una historia de amor que inspiró canciones y momentos icónicos, sino que también desató una ola de especulaciones y rumores sobre las causas que había detrás de la separación, destacando el nombre de Clara Chía.

Brad Pitt y Angelina Jolie: de Hollywood al divorcio
Una de las separaciones más comentadas de la última década fue la de Brad Pitt y Angelina Jolie. Conocidos como Brangelina, no solo capturaron la atención por su relación, sino también por su labor humanitaria conjunta y la numerosa familia que formaron.
En 2016, Angelina Jolie solicitó el divorcio, citando diferencias irreconciliables. 
El proceso fue largo y complicado, incluyendo una batalla por la custodia de sus hijos. 

David Bustamante y Paula Echevarría: la ruptura de una pareja mítica
David Bustamante y Paula Echevarría fueron, durante más de una década, una de las parejas más mediáticas en España. Se casaron en 2006 y, a lo largo de su relación, compartieron numerosos momentos juntos ante los medios.
Sin embargo, en 2017, tras varios meses de rumores, la pareja confirmó su separación. Aunque intentaron mantener una relación cordial por el bien de su hija Daniela, el divorcio fue objeto de una intensa cobertura mediática y generó un gran interés público.

Rosalía y Rauw Alejandro: ruptura a los pocos meses de prometerse
Su relación, que comenzó en 2020, rápidamente se convirtió en una historia de amor seguida por millones de fans. Ambos artistas compartieron su amor a través de sus redes sociales y colaboraron en canciones que reflejaban la química que tenían, convirtiéndose en una pareja icónica.
Sin embargo, en 2023, anunciaron su ruptura al cabo de poco de prometerse. Muchos especularon que Rauw le había sido infiel, cosa que Rosalía desmintió al momento.

Sara Carbonero e Iker Casillas: el fin del amor más puro
La relación entre Sara Carbonero e Iker Casillas fue una de las más queridas en España, marcada por momentos icónicos como el famoso beso durante la entrevista tras la victoria en el Mundial de 2010. Sin embargo, en 2021, la pareja anunció su separación, dejando a todo el mundo sin palabras.
A pesar de su separación, han mantenido una relación cordial y enfocada en el bienestar de sus hijos, demostrando que el respeto y el cariño pueden perdurar incluso después del fin de un matrimonio.

Johnny Depp y Amber Heard: un drama judicial
El divorcio entre Johnny Depp y Amber Heard es, sin duda, uno de los más polémicos de la historia reciente. Lo que comenzó como una separación en 2016, rápidamente se convirtió en una guerra pública con acusaciones de violencia doméstica por parte de Heard, y demandas por difamación de Depp.
Los juicios que siguieron revelaron detalles perturbadores de la relación, llevando a una cobertura mediática exhaustiva.

Kim Kardashian y Kanye West: el fin de una era
Kim Kardashian y Kanye West fueron una pareja que definió una era en la cultura pop. Desde su boda en 2014, su relación se convirtió en un fenómeno mediático. Tras casi 7 años de matrimonio y 4 hijos, Kim solicitó el divorcio en 2021.
Las tensiones entre ellos habían aumentado en los últimos años, exacerbadas por las polémicas declaraciones de Kanye y sus problemas de salud mental, que se hicieron cada vez más públicos. A pesar de intentar mantener las apariencias, es sabido que la pareja solo se habla cuando están con sus hijos.

jueves, 1 de agosto de 2024

¡Feliz divorcio!: El "gender reveal" y las "fiestas cremallera"

..... un estudio revela que el 8% de los españoles ya celebra con una fiesta su ruptura matrimonial
El "gender reveal" y las "fiestas cremallera" son eventos de origen americano que se consolidan.
Los planes de hostelería (63%) siguen siendo las propuestas favoritas de ocio en nuestro país.

David López Frías, 31 Julio 2024 
Por fin. Llegó el día tan esperado. Ese que marcará en gran medida el futuro del (o de la) protagonista del festejo. Todos sus amigos reunidos, familiares, conocidos… todos dispuestos a felicitarle la ocasión y a participar en un fiestón montado ex profeso. ¿Es una boda? No, es precisamente lo contrario: ¡Feliz divorcio!

Los españoles, famosos entre otras cosas por lo bien que celebramos, hemos llegado a un punto de no retorno: se ha puesto de moda lo de organizar una fiesta, a menudo del mismo calibre que un banquete de bodas, para conmemorar algo inédito hasta la fecha: una ruptura matrimonial.

Es una de las conclusiones que arroja un informe titulado “Radiografía del ocio en España”, elaborado por el área de investigación de la empresa de comunicación Atrevia, a petición de la Asociación de Bebidas Refrescantes de España (Anfabra). Un documento que ve la luz esta misma semana, que analiza los hábitos y las costumbres del ocio de los españoles, además de revelar una serie de datos curiosos.

Fiestas yanquis:
El 1º ejemplo: Estados Unidos sigue marcando nuevas tendencias en cuanto a festejos se refiere. La inherente influencia norteamericana en la transformación del ocio patrio no es nueva. Cada vez más gente celebra Halloween en lugar de Todos los Santos (como ejemplo ilustrativo). Pero no es la única fiesta yanqui que hemos importado.

Ahora hay 2 tendencias que parecen haber arraigado con fuerza en nuestra cultura. La 1ª es la denominada “gender reveal” (revelación del género). Consiste en reunir a familiares y amigos en un festejo que organiza una pareja (o una persona sola, si es familia monoparental) que espera descendencia. 
El cénit de la fiesta llega cuando toca desvelar el género del bebé que viene.

Hay muchos métodos de dar a conocer este dato. Desde globos (el más popular: salen azules si viene niño y rosa si viene niña) hasta bengalas con estos mismos colores o explosiones, pasando por el color de la tarta. O incluso avionetas pasando por encima de las cabezas de los protagonistas y soltando humo del color correspondiente. El estudio destaca que el 20% de los españoles encuestados organizan este tipo de eventos.

La 2ª tendencia es la llamada ‘fiesta cremallera’. Es una especie de ceremonia de inauguración de un piso cuando alguien se muda. Otra costumbre norteamericana que tiene, si cabe, más aceptación que el ‘gender reveal’. 
Al menos el 33% de los encuestados ha montado una juerga en casa con amigos y/o familiares para celebrar el estreno de la nueva morada.

Unos eventos de nuevo cuño que se unen a uno que ya lleva unos años consolidándose en nuestro país y tiene el mismo origen: se trata del denominado 'baby shower'. Es decir, una especie de presentación en sociedad del recién nacido para que lo conozcan los amigos y familiares en el contexto de una reunión amistosa. Un festejo que también aparece en esta radiografía del ocio.

Por comunidades
Pero es la fiesta del divorcio, sin lugar a dudas, la gran novedad dentro del catálogo de festejos españoles. Asegura este estudio que al menos el 8% de los españoles encuestados ha organizado, en el último año, un convite o ceremonia similar para festejar que ha concluido su relación matrimonial con otra persona. "Es la parte más sorprendente de este estudio", revelan desde el equipo de investigación.

Es Madrid la comunidad autónoma en la que más fiestas de divorcio se han celebrado. Un 10% de los encuestados ha festejado su ruptura matrimonial, situándose así por encima del 8%, que es la media nacional de este nuevo elemento de medición en la encuesta de hábitos de ocio.

Si seguimos analizando por comunidades autónomas, encontramos que los andaluces son los que más celebran los denominados 'baby showers' con un 23%, 3 puntos por encima de la media nacional. 
Los vascos, por su parte, son los que más celebran las ‘fiestas cremallera’ al estrenar una vivienda, con un 33% de los encuestados.

Tardeo
Aparte de estos datos puntuales, una de las cosas en las que hacen hincapié desde la Asociación de Bebidas Refrescantes de España es que los españoles, poco a poco, vamos cayendo en el denominado 'tardeo'. Es decir, en adelantar la hora en la que empezamos a juntarnos para tomar algo con nuestros amigos. 
"El 72% de la gente que se queda para tomar algo, lo hace en horario diurno", explica Beatriz Blasco, directora general de Anfabra.

También que en el último año ha subido un 1,9% el consumo de refrescos entre los españoles, especialmente en lo que respecta a las bebidas sin azúcar. "Son las únicas que han alcanzado un consumo similar a las cifras registradas prepandemia", prosigue Blasco. Y que 7 de cada 10 han reducido su consumo de alcohol.

Pero tanto da que sea en un 'baby shower', en una fiesta de divorcio, en un cumpleaños, por la tarde o por la noche. Lo que sí que tenemos claro es que nuestra actividad favorita en tiempo de ocio está relacionada con la hostelería. 
Salir a tomar algo con familia o amigos en un bar es nuestro plan preferido (63% de los encuestados), una actividad que nos gusta más incluso que viajar (58%).

La directora de Anfabra asegura que "el ocio contribuye a la salud mental. Es una de las conclusiones que extraemos de este estudio. La gente necesita su tiempo de ocio. Y nos llama la atención que la 'generación silver' (mayores de 60 años) busca conservar su tiempo de ocio.Y que 2 de cada 3 encuestados quiere más tiempo para dedicarlo a esas actividades. Creemos que el ocio será nuestro gran tesoro en un futuro".

jueves, 20 de junio de 2024

Las labores del Hogar y el Divorcio

Cuanto más ayuda un hombre en el hogar, más alto es el riesgo que tiene de divorcio.
Los investigadores piensan que esta correlación es un signo de la "modernidad" de las parejas.
AFP / Oslo, 28 de septiembre 2012 .
Un estudio noruego, que probablemente dará mucho que hablar, concluyó que cuanto más equitativa es la repartición de las tareas domésticas entre una pareja, más alto es el riesgo de divorcio.

Según el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales Nova, el porcentaje de divorcios en los hogares que comparten las tareas domésticas equitativamente es un 50% más alto que en aquellos en los que la mayor parte del trabajo es realizado por la mujer.
"Cuanto más ayuda un hombre en el hogar, más alto es el riesgo de divorcio", explicó ayer a la AFP Thomas Hansen, coautor de un importante estudio titulado: " La igualdad en el hogar ".

Para los investigadores, no hay ninguna, o casi ninguna causalidad, y esta correlación es más bien un signo de la "modernidad" de las parejas. 
"Las parejas modernas lo son a la vez en términos de distribución de las tareas domésticas y en cuanto a su percepción del matrimonio", menos sagrada, explicó Hansen, señalando que es fundamentalmente una cuestión de "valores".

"En esas parejas modernas, las mujeres tienen a menudo un alto nivel de educación y un trabajo bien pagado, lo que las hace menos dependientes económicamente de sus maridos. Por lo tanto, pueden hacer frente con mayor facilidad en caso de divorcio", añadió el analista.

En Noruega, la educación de los niños se reparte generalmente de manera equitativa entre el padre y la madre (7 de cada 10 parejas), señaló Hansen quien fue entrevistado en un parque mientras se ocupaba de sus hijos.
Sin embargo, en 3 de cada 10 casos, las mujeres dedican más tiempo que los hombres.

La sociedad vikinga y el Divorcio

Otras Informaciones: es.slideshare.net, m.cuantarazon.com,
Los privilegios de las vikingas para su época: podían tener propiedades y solicitar el divorcio.
Se revelaron los roles menos conocidos que desmienten mitos populares sobre su naturaleza combativa.
Sol de María, 19 Junio 2024 
Las mujeres vikingas gestionaban las finanzas y trabajadores de sus propiedades cuando sus maridos estaban en expediciones. 

Las mujeres vikingas, retratadas muchas veces como guerreras feroces y promiscuas, en realidad tenían roles distintos en la sociedad escandinava antigua. La historiadora española Laia San José Beltrán, en su reciente libro “Quiénes fueron realmente los vikingos”, desmiente varios mitos históricos sobre estas mujeres. Según ella, el 50% de los vikingos que emprendían viajes de saqueo no eran mujeres, como fue difundido en diversas producciones cinematográficas y literaria.

En el marco de la presentación de su libro, San José Beltrán destaca que las mujeres vikingas no solían acompañar a sus maridos en las expediciones de saqueo. “Eran más granjeras y madres que guerreras”, explica la experta. 
La imagen tergiversada de las mujeres vikingas como guerreras valientes se ha exacerbado a lo largo de los años debido a la influencia de pinturas, óperas, y más recientemente, series de televisión populares como ‘Vikingos’.

Con más de 400 páginas, el libro “Quiénes fueron realmente los vikingos” no solo refuta las falsas ideas sobre las guerreras nórdicas, sino que también ofrece una visión detallada de su vida cotidiana, destacando aspectos como su higiene meticulosa y el armamento que utilizaban. San José Beltrán comenta que “es muy difícil encontrar bibliografía actualizada sobre los vikingos en España”, y que su objetivo es llenar ese vacío con una obra rigurosa y accesible para cualquier lector interesado en la historia nórdica.

Cuáles eran los roles de las mujeres de la sociedad vikinga

Las mujeres vikingas desempeñaban roles importantes en la gestión del hogar y de las granjas mientras sus maridos estaban ausentes en expediciones. Eran las responsables de transmitir las enseñanzas orales a sus hijos y de manejar las finanzas y trabajadores de sus propiedades. San José Beltrán señala que “la mujer era considerada la dueña de ‘la viga hacia dentro’ de la casa”, mientras que el hombre se ocupaba de los asuntos externos. Este reparto de responsabilidades era esencial para el bienestar de la familia y la comunidad.

En cuanto a su destreza con las armas, aunque no combatían regularmente, las mujeres vikingas sabían manejar hachas y arcos, herramientas que utilizaban en sus labores diarias y para defender sus hogares. 
La historiadora destaca que “las mujeres vikingas pasaban mucho tiempo solas y eran las encargadas de proteger el hogar, a los ancianos y los niños”.

La ley vikinga otorgaba a las mujeres derechos fundamentales, incluida la capacidad de solicitar el divorcio bajo varias circunstancias como malos tratos o impotencia del marido. Estos derechos legales destacan el respeto y la consideración que los hombres vikingos tenían hacia sus esposas, una situación rara en la época. 
“El divorcio en la sociedad vikinga podía solicitarlo cualquiera de las 2 partes”, recalca San José Beltrán, apuntando la igualdad que existía en determinados aspectos de la vida matrimonial.

Un aspecto controvertido es el hallazgo de armas en las tumbas de algunas mujeres vikingas, lo que ha llevado a algunos a suponer que eran guerreras. Sin embargo, San José Beltrán explica que estas armas podían ser ofrendas funerarias y no necesariamente indicativos de que las mujeres fuesen combatientes. 
Según la historiadora, los huesos de las mujeres vikingas no presentan las marcas de heridas que serían esperables en guerreros activos. “Es seguro que hubo mujeres que lucharon, pero no es algo que sucediera, ni mucho menos, de forma generalizada”.

El infanticidio selectivo de neonatas en la sociedad vikinga sugiere que las mujeres eran muy valoradas y protegidas. 
El infanticidio selectivo de neonatas, una práctica que se ha evidenciado con el hallazgo de restos óseos de niñas fuera de las granjas, también reduce la probabilidad de que muchas mujeres hayan sido formadas como guerreras. Esta práctica, comparada con sociedades como la espartana, indica que las mujeres eran muy valoradas y no se arriesgarían a perderlas en combate, sostiene la historiadora.

El respeto por las mujeres también se reflejaba en la estricta legislación contra la violación, que castigaba con la pena de muerte a quienes cometían tal delito. 
San José Beltrán subraya que “estos rudos asesinos que llevaron a cabo todo tipo de tropelías fuera de sus hogares tenían prohibido por ley violar a las vikingas”, lo que demuestra el elevado estatus y el respeto que disfrutaban las mujeres en su sociedad.

miércoles, 14 de febrero de 2024

Anti San Valentín: estas son 6 grandes películas de divorcios

Algunos de estos títulos están disponibles en plataformas.
El 14 de febrero se celebra el Día de los enamorados.
Nicolás Mancini,13/02/2024 
San Valentín también es para quienes no tienen pareja. 
¿Qué mejor que no celebrar la festividad del amor viendo una gran película sobre divorcios?
En los siguientes títulos (la mayoría de ellos disponibles en plataformas) hay historias de desamor de todo tipo, pero siempre con la idea del divorcio flotando en algún lugar.

Los Premios Oscar son bastante benevolentes con este tipo de tramas, por eso en la lista aparecen varias películas ganadoras de algún premio, incluido el mayor.
6 grandes películas de divorcios para ver en San Valentín
Kramer vs. Kramer
La película de divorcios por antonomasia. 
Escrita y dirigida por Robert Benson, Kramer vs. Kramer ganó 5 Oscars, entre ellos el de Mejor película, en la edición de 1979.
Cuenta la historia de Ted, un publicista que tiene que hacerse cargo de su hijo cuando su matrimonio se derrumba. 
Ella es Meryl Streep; él, Dustin Hoffman. ¿Qué mejor?

Historia de un matrimonio
Adam Driver es Charlie, un director de teatro elevado que ama Nueva York. 
Scarlett Johansson es Nicole, una actriz que prefiere la tranquilidad de Los Ángeles.
En Historia de un matrimonio ex marido y ex esposa luchan para ganarse el cariño de sus hijos y sobrellevar de la mejor manera su divorcio en un contexto que pone en relieve la autonomía entre 2 ciudades opuestas como Nueva York y Los Ángeles.

Manchester junto al mar
El conflicto de Manchester by the sea comienza cuando Lee, el personaje que interpreta Casey Affleck, regresa a su pueblo natal al enterarse de la muerte de su hermano.
Una vez allí el espectador conocerá su pasado, que lo llevará a encontrarse con su ex esposa, Randi, espectacularmente encarnada por Michelle Williams. 
A la actriz le bastan unas pocas escenas para demostrar todo su talento y potencia.

Blue Valentine
Así como Kramer vs. Kramer es el paradigma de las películas sobre divorcios, Blue Valentine lo es sobre las películas de separaciones, que no es lo mismo.
En ella, Dean y Cindy -Ryan Gosling y Michelle Williams- dan el último tiro para salvar un matrimonio que se cae a pedazos. Alquilan un hotel y rememoran sus mejores momentos al mismo tiempo que el presente de la relación se desmorona.

Los Fabelman
La última película de Steven Spielberg no es precisamente una película de divorcios, pero sí contiene una separación narrada desde el punto de vista de un niño que es el alter ego del cineasta.
La pericia, contundencia y sutileza cinematográficas con la que el director de Tiburón y Jurassic Park trabaja la separación de los padres del protagonista es un deleite cinéfilo.

Custodia compartida
Quizás la película de la lista más tensionante y lindante con el thriller. En esta celebrada obra ganadora del Premio César 2018 (el Oscar francés, por así decirlo), Myriam y Antoine -Léa Drucker y Denis Ménochet- obtienen la custodia compartida de su hijo Julien.
Lo que sucede es que ella pide la custodia exclusiva porque interpreta que su ex es violento y él defiende su caso diciendo que Myriam lo desprecia.

sábado, 3 de febrero de 2024

Yolanda Díaz y Andrés Meizoso, se separan tras 20 años de matrimonio

"Se han distanciado, pero siguen siendo buenos amigos. Es una separación amistosa", revela una fuente muy cercana a LOC. 
"Él está en Ferrol y no conviven desde hace tiempo".
Marta Corbal,  3 febrero 2024 
Se casaron el 15 de noviembre de 2004. Ella, vestida de rojo, le juró su amor para siempre y él, arrobado en su traje color crema, prometió que sería eternamente Yolanda. En el centro cultural Torrente Ballester de Ferrol, Yolanda Díaz (52) y Juan A. Meizoso (51) fueron declarados compañera y compañero. 
Porque nadie en el partido, ni en sus inmediaciones ideológicas, se ha referido nunca al marido de la actual vicepresidenta 2ª del Gobierno como tal. Ni a ella como su mujer.

Andrés ha sido siempre "el compañero de Yolanda" para sus allegados y amigos. Para la prensa, ese hombre tan alto como invisible figurante en los actos públicos de la ministra de Trabajo, pero protagonista absoluto en su vida doméstica y sentimental. Este papel ha cambiado recientemente. Según ha podido saber LOC, el dibujante técnico gallego ya no convive con la presidenta de Sumar.

"Ella está en Madrid y Andrés en Galicia. Trabaja de delineante en Navantia, en Ferrol", cuentan fuentes cercanas a la ministra a este suplemento. 
"Se han distanciado, pero siguen siendo buenos amigos, aunque ya no convivan desde hace tiempo por una cuestión de trabajo y de pareja". Mientras que él vive cerca de la compañía naviera en la que está empleado, Díaz reside en el ministerio con la hija de ambos, Carmeliña, de 11 años. 
Su vivienda actual se halla literalmente en el edificio de Nuevos Ministerios donde tiene su despacho. "Ahora es ella la que se encarga de la niña".

"Vivo con mi hija, soy supermonomarental", reveló la propia Yolanda Díaz ante Marc Giró en el programa Latexou de TVE el pasado 22 de enero. Una declaración que pasó desapercibida para aquellos que desconocen los antecedentes de la vida hogareña de la política. No es el caso de LOC. Cuando se preguntaba a sus amigos y familia por la intimidad de Yolanda, Andrés estaba en todo.

"Ha ejercido de padre y de madre", contó Suso Díaz a este suplemento el pasado mes de junio. El padre de la vicepresidenta e histórico sindicalista de CC.OO en Galicia reveló que su yerno se ocupaba de la pequeña, "la lleva y la recoge del colegio, le hace la comida, la cena... todo". 
Una descripción que se aleja de la monomarentalidad, término no reconocido por la RAE, que designa a las familias con hijos tutelados por una sola madre.

"Soy una mujer libre, me lo hago todo yo. Cocino, plancho la ropa...", incidió la gallega en su reciente entrevista con Giró. Ha pasado solo medio año desde que Andrés era calificado como el superhombre de la casa que, alejado de roles y complejos de género, mimaba a los suyos cocinando suculentos platos gallegos.

"Él es un tipazo encantador, está colgadísimo con la niña, pero trabajando ahora en Galicia lo tendrá más complicado para ocuparse de ella", indica una fuente cercana a la familia, que también destaca la dificultad que entrañaba para ellos verse con la agenda de la ministra. 
Con mayúscula o minúscula, fue el Trabajo el que los distanció.

Sin embargo, en lo familiar, Yolanda y Andrés siguen sumando uno más uno. 
"Ella trabaja muchísimas horas, por lo que se han ido distanciando. Pero se llevan genial, son amigos y siguen comportándose como una familia. No hay ningún mal rollo, ni 3ª personas. Al final son 20 años y era una pareja que se quería muchísimo, con muy buen rollo, que siempre ha caído muy bien a todo el mundo."

"Cuando conocimos a Andrés nos encantó. Era un hombre agradable, alto y guapo que había sido jugador del O.A.R de Ferrol de baloncesto", revelan personas de su círculo. Como Iker Casillas, el delineante parecía el yerno perfecto (también del Real Madrid). Una filia futbolística que su suegro considera "su único defecto". 
Esta imagen tan pulcra no ha cambiado a los ojos de sus íntimos. " Son personas estupendas, que siempre se han apoyado". 
Fuentes cercanas hablan de una "separación amistosa", aunque desde el equipo de prensa de Díaz no confirman la noticia.

MINISTRA Y MADRE
En el Instagram de la vicepresidenta la última fotografía juntos tiene fecha y año: 8 de agosto de 2021. Una quedada con amigos en una terraza. 
En cuanto a su retrato más reciente como pareja, este data del 9 de mayo de 2020. El cálculo es sencillo: más de 3 años. Aunque estos números no simbolizan tanto cuando se trata de un señor circunspecto y reservado.

Lo que sí le pareció reseñable a su entorno es el cambio de residencia de Andrés Meizoso, aunado a su ausencia continuada. Juntos y revueltos, Yolanda y Andrés han dejado de manifiesto décadas de amor dándose aliento mutuo en sus carreras y batallas. La de ella es de sobra conocida: de abogada laboralista a ministra de Trabajo con el Partido Comunista como punto de apoyo. 
Luego se la llevó En Marea y Unidas Podemos. Con esos barcos a la deriva, en 2023 se construyó una tabla salvavidas con Sumar.

En cuanto a la trayectoria de Andrés, atendiendo a su cuenta de Linkedin ejerció de dibujante técnico en la constructora Vialca. Poco más se sabe aparte de que atravesó un gran bache laboral en 2008, cuando cerró una empresa en la que estaba debido a la crisis y decidió dedicarse al cuidado de Carmeliña. 
Según indica su entorno, ha estado trabajando de lo suyo en Madrid desde que en 2020 se trasladaron a la capital.

Ahora ha regresado al mar por el que Yolanda Díaz siente gran morriña. Ayudará a fabricar buques a la naviera ferrolana Navantia, heredera de Astano, astillero del que Suso Díaz fue trabajador y protagonista sindical de las revueltas navales de los 70.
Se desconoce si Andrés Meizoso visitará regularmente Madrid. Yolanda Díaz sí ha hecho estos días campaña en Galicia, en vísperas de las elecciones a la Xunta. Le siguieron un viaje a México, otro al Vaticano, comparecencias públicas y reuniones.

El Ministerio de Trabajo es un amante exigente que la vicepresidenta debe compaginar con el cuidado de su hija. Una niña "resuelta, lectora y risueña" a la que sus amigos llaman cariñosamente la miniministra. 
Para los amigos de Carmeliña, Yolanda Díaz es la motomami. Nadie duda de que su barcopapi también estará en su camino. Como siempre ha estado.