sábado, 30 de marzo de 2024

¿Existía el divorcio en la antigua Roma?

Romper el matrimonio en la Antigüedad fue un proceso inicialmente reservado a la iniciativa del hombre, pero se fue legislando en busca de cierta igualdad.
Fran Navarro, Historiador, 29.03.2024 
En la historia de Roma, el divorcio fue un proceso que tuvo un camino tortuoso, desde sus orígenes en una sociedad firmemente patriarcal hasta su florecimiento en una era de liberalidad durante el Imperio. 
Este fenómeno, tan humano y complejo, refleja no solo cambios legales sino también transformaciones profundas en las relaciones personales, el estatus de la mujer y las dinámicas familiares. ¿Cómo se desenredó este proceso? ¿De qué manera se desarrolló y transformó la institución del divorcio en la antigua Roma, pasando de ser un privilegio masculino a una posibilidad más equitativa?

Orígenes del matrimonio y el divorcio
En la antigüedad, el matrimonio se cimentaba en la conventio in manum, una institución que subyugaba a la mujer a la potestad casi paternal de su esposo, transfiriéndola simbólicamente de la familia paterna a la marital. Esta tradición relegaba a la mujer a una posición de dependencia y la despojaba de una identidad legal propia, convirtiéndola en una suerte de propiedad bajo la manus de su marido. Fue en este contexto cuando Rómulo, mítico fundador de Roma, estableció leyes sobre el matrimonio y el divorcio, permitiendo únicamente al marido repudiar a su esposa por motivos gravísimos, tales como el adulterio o la infertilidad, mientras que la mujer se veía incapaz de iniciar la separación. 
Estas regulaciones no solo delinearon el contorno de las primeras prácticas matrimoniales, sino que también sentaron las bases de una estructura social que priorizaba el dominio masculino sobre la estabilidad familiar o el bienestar femenino.

Cambios en la ley
A medida que Roma avanzaba hacia los últimos días de la república y se adentraba en la era imperial, el matrimonio experimentó una transformación significativa con la adopción cada vez más frecuente del matrimonium sine manus. Este cambio desplazó el antiguo paradigma, permitiendo que la mujer mantuviera una conexión legal y económica con su familia de origen, en lugar de pasar bajo la completa autoridad de su esposo. Este modelo otorgaba a la mujer un mayor control sobre su dote y, en algunos casos, la facultaba para iniciar el proceso de divorcio, marcando el inicio de una liberalización en las prácticas de separación matrimonial.

El emperador Augusto, en su afán por reformar la moral y las costumbres sociales de Roma, introdujo legislaciones que incidían directamente en las estructuras matrimoniales. Sus reformas promovieron la restitución de la dote en casos de divorcio, incentivando así la posibilidad de que las mujeres divorciadas pudieran volver a casarse y contribuir a la noble causa de engendrar hijos para el Estado. Este giro hacia prácticas más equitativas reflejaba un cambio en la consideración de la mujer dentro del matrimonio y subrayaba una evolución en la concepción romana del matrimonio como institución, equilibrando entre las necesidades personales y los objetivos sociales más amplios.

Motivos para el divorcio
La historia de Roma está salpicada de divorcios célebres, cada uno revelando las complejidades y los valores de su sociedad y momento. Desde acusaciones de adulterio hasta cálculos políticos, las razones para disolver un matrimonio eran tan variadas como las familias mismas. Espurio Carvilio Ruga, por ejemplo, marcó un hito al repudiar a su esposa por esterilidad, un acto que resalta cómo el deseo de descendencia legítima podía anular el vínculo matrimonial.

Sin embargo, ninguno es tan intrigante como el divorcio de Emilio Paulo, un respetado general, de su esposa Papiria. A pesar de haber engendrado 2 hijos que alcanzarían el consulado, Emilio se separó de Papiria sin ofrecer razón alguna que satisficiera la curiosidad pública. Cuando se le preguntó, su única respuesta fue señalar su sandalia y comentar que nadie podría adivinar dónde le apretaba. Este caso emblemático destaca la autonomía masculina en las decisiones matrimoniales y la opacidad y el misterio que podían envolver a las relaciones íntimas en la antigua Roma.

¿Como era divorciarse en el Imperio romano?
El divorcio en la Roma antigua, especialmente durante el imperio, destacaba por su sorprendente informalidad. No requería de procesos judiciales ni de la intervención de autoridades; bastaba con una declaración unilateral del marido con frases como “toma tus cosas y vete”. En casos de acuerdo mutuo, la separación podía ser aún más sencilla. A veces, un liberto anunciaba el divorcio en presencia de siete testigos, marcando el fin de la unión con una simplicidad que hoy resultaría inimaginable.

Las consecuencias de estos divorcios informales variaban. Mientras los hombres podían casi inmediatamente buscar una nueva esposa, las mujeres se quedaban en un futuro más incierto. Aunque la restitución de la dote ofrecía cierta seguridad económica, su posición social podía verse comprometida. Los hijos, por su parte, permanecían con el padre, manteniendo la continuidad del linaje paterno y sus derechos sucesorios, un reflejo de la primacía de la autoridad paterna sobre la materna hasta bien entrado el siglo II d.C., cuando se empezó a reconocer la posibilidad de que la custodia pudiera ser otorgada a la madre bajo circunstancias excepcionales.

Críticas al proceso
La liberalización del divorcio en Roma no pasó desapercibida para los observadores contemporáneos, suscitando críticas y reflexiones entre poetas y filósofos. Juvenal y Marcial expresaron su desdén hacia la facilidad con que se disolvían los matrimonios, criticando tanto a hombres que descartaban a sus esposas por razones superficiales, como a mujeres que acumulaban una serie de matrimonios en su haber. Estas voces satíricas resaltaban una preocupación por la degradación de los valores matrimoniales y el impacto en el tejido social.

Contrastando con la actualidad, resulta evidente que, aunque la forma de las instituciones matrimoniales y las normas sobre el divorcio han evolucionado, la esencia de las preocupaciones permanece. La búsqueda del equilibrio entre la libertad individual y la estabilidad social sigue siendo un tema de debate. 
Mientras que en el pasado la crítica se centraba en la moralidad y las consecuencias sociales del divorcio, hoy en día las discusiones a menudo giran en torno a las implicaciones personales y emocionales, así como a los derechos y el bienestar de todos los involucrados, incluidos los hijos. Esta evolución refleja un cambio hacia una mayor consideración por la autonomía personal y la igualdad dentro de las relaciones matrimoniales, manteniendo la esencia de las inquietudes romanas en un nuevo contexto cultural y legal.

Referencias:
Avial Chicharro, L. 2018. Breve historia de la vida cotidiana en el Imperio romano. Nowtilus.
Carcopino, J. 1998. La vida cotidiana en Roma en el apogeo del imperio. Temas de Hoy.

Todo sobre el divorcio gris: qué es, causas y cómo superarlo

¿Por qué se separan las parejas que llevan años y años juntas? Silvia Congost, nuestra jefa 'psico', nos lo aclara.
Begoña Alonso, 29/03/2024
¿Has oído hablar alguna vez del 'divorcio gris'? Es un término que se escucha cada vez con más frecuencia y que hace referencia a las personas que deciden divorciarse a partir de los 50 años de edad. Hablamos de parejas que llevan juntas toda una vida, con familias y muchas experiencias en común pero que sienten que lo único que las une, es una profunda sensación de soledad, infelicidad y vacío.

Conviven juntos y comparten la familia, pero ya no queda nada del amor de pareja. Ya no queda ninguno de los proyectos en común que antaño les ilusionaban y unían, y se arrastran por la vida impregnados de resignación, aburrimiento y hastío. 
Y es que en las últimas décadas, es precisamente a partir de los 50 la franja en la que más han aumentado las separaciones, con notable diferencia. ¿A qué se debe este aumento?La esperanza de vida ha aumentado notablemente. Ahora vivimos más años y esto hace que cuando una persona no es feliz en su relación, se de cuenta de que no tiene que 'resignarse'. Sentimos que aún somos jóvenes, que aún podemos hacer muchas cosas y que merecemos vivir lo que de verdad nos apetezca. Tal vez nos damos cuenta de que hemos renunciado a eso durante toda la vida y no queremos llegar a la muerte sintiendo que ni siquiera lo intentamos y que por miedo, nos quedamos al lado de alguien con quien no queríamos estar.

Hace relativamente pocas décadas, el divorcio ni siquiera era una opción. No existía esa posibilidad. Y aunque es cierto que en cierto modo lo seguimos sintiendo como un fracaso en nuestra vida amorosa, cada vez está más normalizado y cada vez se entiende más que estar en una relación es fantástico cuando eres feliz y estás bien. Pero cuando sientes que con esa persona ya no tienes nada en común, si sientes que no entiende tu dolor, que no le puedes compartir tus miedos, inquietudes o inseguridades, que no te apoya con tus sueños y proyectos, que no compartís nada, que no os gusta lo mismo o que cuando estáis solos no tenéis nada de qué hablar…entonces no compensa.

La mujer (que es la que a menudo toma la iniciativa a la hora de decidir divorciarse) es independiente económicamente. Hace unos años esta opción era impensable porque la mujer no tenía sus propios ingresos y ahorros, no cotizaba y por ello, necesitaba que su pareja la mantuviera. Hoy esto ha cambiado. Tenemos nuestro trabajo, nuestros ingresos y nuestra independencia y esto es algo maravilloso porque nos da autonomía y libertad para decidir cómo queremos vivir nuestra vida.

El divorcio gris no es fácil
A menudo uno se encuentra con la oposición de los hijos, ya mayores que no entienden cómo después de estar toda una vida juntos, ahora que entramos en la etapa de madurez o incluso de vejez, decidamos dar este paso. 
En ocasiones creo que es una postura un poco egoísta por su parte. 
Si saben que sus padres están juntos ahora que se hacen mayores, se sienten más tranquilos porque están acompañados, se pueden ayudar el uno al otro, etc ya que de no ser así, tal vez les van a necesitar más. 
No hay que olvidar, si esto sucede, que la vida de uno es de uno y que si decidimos tomar esta decisión, aunque está bien que escuchemos a los hijos y lo pensemos bien antes de dar este paso, no necesitamos su consentimiento ni su aprobación.

En ocasiones este divorcio implicará cambios en nuestra calidad de vida. Tal vez estábamos acostumbrados a unos lujos o un nivel de vida que ya no podremos seguir teniendo. Pero está claro que sentirnos libres para hacer, decidir y ser quienes queremos ser de verdad, quienes somos en esencia, es algo que no se puede pagar ni con todo el dinero del mundo. 
Cada uno tiene que valorar qué es más importante y prioritario para sí mismo.

¿Ocurre por igual en hombres y mujeres?
Yo creo que normalmente, ocurre de forma distinta.Las mujeres, son las que suelen tomar esta decisión por un motivo más profundo y existencial. Es decir, sienten que no están bien allí, que con su marido no tienen nada que ver y no son felices y son lo suficientemente valientes como para enfrentarse al miedo que produce realizar un cambio de ese tipo. Confían en si mismas (a partir de los 60 es cuando tenemos mejor autoestima) y no les paraliza la soledad. Les apetece, les atrae sentirse libres, tener una vida social activa, hacer cosas, quedar con amigas, planificar viajes, etc. No suelen volver a emparejarse en seguida. Algunas no lo hacen nunca más, otras tardan mucho tiempo.

La mayoría de hombres, en cambio, si toman la decisión de separarse, suele ser porque tienen otra mujer. Tal vez más joven, tal vez diferente. Dejan a su esposa por esta nueva relación y pasan de una a la otra sin más. Por otro lado, cuando es su mujer quien les ha dejado, no suelen tardar mucho tiempo en tener otra relación y empezar una nueva historia. El hombre no suele quedarse solo.

miércoles, 27 de marzo de 2024

las 5 razones por las que las parejas aguantan a pesar de no estar enamoradas

Hay motivos que saltan a la vista por los que una unión monógama sigue empeñándose en continuar cuando todo está en su contra, hasta ellos mismos. Si te sientes reconocido, replantéate tu relación
ACyV, 24/03/2024 
Todo tiene una fecha de caducidad, también el amor. A veces, ese final llega más pronto de lo esperado, pero normalmente se puede intuir a través de pequeñas señales. Puede que a 1 de los 2 se le agote antes la pasión o que busque con ansia los brazos de otra persona, lo que puede derivar en una infidelidad. 
Sea como sea, hay muchos motivos por los que las parejas rompen, al igual que otros tantos por los que siguen cuando en realidad deberían abandonar.

Es triste poner fin a una relación y, por ello, muchas uniones caen en una especie de autoengaño compartido. Al final, es muy cómodo tener ahí ese soporte emocional (y en ocasiones económico), por lo que la idea de tener que enfrentarte de nuevo a toda tu vida tú solo se puede antojar difícil. Entonces aparecen las excusas para no dejarlo. Y, si estas son lo suficientemente sólidas, puede darse el caso de caer en una especie de idealización absurda de la otra persona que hace que uno se enamore de una persona completamente distinta a la que es o era en realidad. 
Aquí van algunas de las razones, recopiladas por la revista Best Life, por las que ciertos vínculos no se rompen, sea por comodidad, autoengaño o sentimientos mucho más profundos.

Te sientes culpable
La razón más común por la que aguantan ciertas parejas pese a todo. La sola idea de dejar a la otra persona bloquea al individuo, pues sabe que se lo tomaría tan mal que no podría dejarla así como así. Pero el amor no debe prevalecer a costa de la lástima. "Sentirse culpable por querer cortar al sentir que debes algo a tu pareja es un mal motivo por el que seguir", asegura Adrich Chan, psicólogo estadounidense. "Lo importante es priorizar la propia felicidad y el bienestar". 
Además, si tan culpable te sientes, piensa la situación desde el punto de vista del otro: está contigo porque sabe que no soportarías la idea de pertenecer a su lado.

Sientes presión social por seguir
Una pareja no solo es una relación de 2, sino que también entran en juego otras personas. Por ello, es posible que retrocedáis ante la posibilidad de dejarlo debido al qué dirán de amigos en común o familiares. "Decidir continuar por presiones externas, como las expectativas familiares o el miedo a ser juzgados, no es nada sano para la relación", sostiene Chan. "Vuestra unión debe estar basada en sentimientos propios y el deseo de querer proseguir, no lo que piensen los demás".

Por miedo a la soledad
Otro de los motivos más comunes por el que 2 personas pueden continuar en una relación amorosa cuando en realidad estarían mejor separadas. El hecho de no poder tolerar la soledad, sobre todo si hace mucho tiempo que no has experimentado la soltería, puede hacer que sigas en una relación de lo más tóxica debido a tu imperiosa necesidad de permanecer al lado del otro a toda costa, es decir, a pesar de todo lo malo que suceda entre vosotros. Antes de buscar compañía, asegúrate de estar plenamente a gusto y satisfecho contigo mismo.

Tienes miedo al cambio
"El cambio puede intimidar, y algunas personas pueden acabar permaneciendo en una relación simplemente porque temen a lo desconocido", asegura Chan. En este sentido, es algo similar a cuando estás en un mal trabajo, pero no lo dejas porque temes que la alternativa sea peor. Como dice el refrán, "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Sin embargo, este no es un buen pretexto para continuar en una relación de pareja. Revisa tus prioridades en la vida y lo que buscas en otras personas para dilucidar si realmente quieres continuar o buscar la felicidad en otro lugar.

Dependes económicamente de él o ella
A las relaciones amorosas muchas veces les unen otros motivos que no son del todo emocionales, sino también económicos. Un alquiler, un negocio juntos o simplemente el hecho de no poder ganarte la vida por ti mismo. Estas son razones de peso que pueden evitar que la decisión de despediros de mutuo acuerdo se dilate en el tiempo. "Es necesario buscar la independencia financiera para poder apostar por relaciones donde lo emocional prevalezca sobre lo económico", recalca el experto. Al igual que ocurre con la soledad, si no puedes mantenerte por ti mismo, mejor revisa primero ese apartado de tu vida antes que seguir en una relación solamente por una cuestión de subsistencia material.

Hacienda explica cómo debes hacer la Renta si estás divorciado

Por Andalucía informa, 26 marzo 2024 
Hacienda explica cómo debes hacer la declaración de la Renta si estás divorciado. Tanto si esa es tu situación personal desde hace poco, como si llevas años desde la ruptura matrimonial, en cualquier caso, debes tener en cuenta cómo dividir los ingresos y los gastos que se hayan producido, para no incumplir ninguna obligación con la AEAT, ahora que se aproxima el inicio de la campaña fiscal.
Cómo debe presentar la declaración del IRPF una persona divorciada
Aunque resulta obvio, es bueno aclarar desde un 1º momento que una persona que esté legalmente divorciada, no puede realizar la declaración de forma conjunta con su expareja. Por lo tanto, cada uno deberá presentar la Renta de forma individual. No obstante, hay que tener una consideración especial, en caso de tener hijos en común, lo cuán vendrá determinado por el tipo de custodia establecido legalmente.
¿Qué pasa si se tienen hijos en común?
Por consiguiente, en caso de tener hijos, solo podrá incluirlos en su declaración uno de los ex-cónyuges. En caso de que la custodia sea exclusiva de uno de ello, será él o ella quien los incorporará en su declaración. Pero ¿qué sucede si la custodia es compartida? En este último caso, uno de ellos puede hacer una declaración conjunta aunque estén divorciados. Aunque lo habitual, es que se alternen cada año al incluir los hijos en la declaración del IRPF.

También, por otra parte, debe existir un acuerdo entre ambos para aplicar la deducción por descendientes, que debe repartirse entre los 2 o aplicarla solo a 1 de las partes. Además, hay que tener en cuenta la pensión alimentaria para los hijos, que no debe ser incluida como ingreso en la declaración en caso de recibirla. Sin embargo, el progenitor que abona la pensión sí que pude deducírsela en la renta, concretamente, en la casilla 527.

Y esto es lo qué ocurre con la desgravación de la vivienda
En el caso de haber inmuebles en común, el ex-cónyuge que continúe viviendo en la casa o el piso familiar, es el que tiene derecho a aplicar las deducciones correspondientes, relacionados con la hipoteca y otros gastos deducibles, en la declaración de la Renta, tal y como indica la web de Hacienda. No obstante, la cosa puede complicarse en el caso de haber 2ª residencias u otros bienes inmuebles en régimen de alquiler en común. En esos casos, cada una de las partes tendría que declarar los rendimientos que obtienen por el arrendamiento, en función del porcentaje de la propiedad que tenga cada uno.

Para descubrir más noticias relacionadas con la campaña de la Renta, así como con la realización de cualquier trámite o gestión con las distintas administraciones públicas, te recomendamos entrar en nuestra web de la comunidad autónoma de Andalucía.

martes, 26 de marzo de 2024

¿Me puedo desgravar la pensión compensatoria y las anualidades por alimentos en la Renta 2023-24?

Te contamos en qué supuestos te puedes deducir la pensión compensatoria y las anualidades por alimentos en la Declaración de la Renta 2023-24.
As.com, 25 de marzo de 2024 
Cuando un matrimonio acuerda separarte legalmente o divorciarse, normalmente el cónyuge que queda en una situación económica más holgada debe abonar periódicamente una pensión a su antigua pareja
Esto es una medida que se adopta para evitar, fundamentalmente, que 1 de los 2 pueda caer en la pobreza o a exclusión social después de terminar su relación.

Esto es bastante común, por ejemplo, en aquellos matrimonios en los que uno de los integrantes no estaba incorporado al mercado laboral y se dedicaba a tiempo completo a cuidar del hogar y los hijos. 
Un trabajo no remunerado, por lo que normalmente, en caso de divorcio, sería esta parte la que quedaría más expuesta y precisaría asistencia monetaria.

Pensión compensatoria a favor del cónyuge
La pensión compensatoria satisfecha, siempre que haya sido fijada en la resolución judicial o lo hayan acordado los cónyuges en el convenio regulador de la separación o divorcio aprobado judicialmente, reduce la base imponible general del pagador sin que pueda resultar negativa como consecuencia de esta disminución. 
El remanente, si lo hubiera, reducirá la base imponible del ahorro sin que la misma pueda resultar negativa como consecuencia de dicha disminución.
La pensión compensatoria tiene para el perceptor la consideración de rendimiento del trabajo no sometido a retención.

Anualidades por alimentos a favor de los hijos
Para el pagador, las cantidades satisfechas en concepto de alimentos a favor de los hijos por decisión judicial no reducen la base imponible general. Cuando el importe de dichas anualidades sea inferior a la base liquidable general y no se tenga derecho a la aplicación del mínimo por descendientes, se someten a gravamen separadamente con el fin de limitar la progresividad de las escalas del impuesto.
Para los hijos perceptores de dichas anualidades, constituyen renta exenta, siempre que las mismas se perciban en virtud de decisión judicial.

Anualidades por alimentos a favor de otras personas
Para el pagador, las cantidades satisfechas en concepto de alimentos a favor de otras personas distintas de los hijos, siempre que sean fijadas por decisión judicial, reducen la base imponible general del pagador sin que pueda resultar negativa como consecuencia de esta disminución
El remanente, si lo hubiera, reducirá la base imponible del ahorro sin que la misma pueda resultar negativa como consecuencia de dicha disminución.
Para el perceptor de las mismas, estas anualidades constituyen rendimientos del trabajo no sometidos a retención.

lunes, 25 de marzo de 2024

¿Estás en el perfil de los divorcios en España?

Los datos del INE y diversos estudios
marcan un claro perfil de la persona que tiene más posibilidades de fracasar en su matrimonio.
Rosa Campos, 24 Marzo 2024 
El número de disoluciones matrimoniales va a menos en España debido a que muchas parejas deciden no casarse en tiempos de crisis emocional, pero también a que otras deciden mantener su vínculo por cuestiones económicas para evitar gastos desproporcionales como el de pasar una pensión o tener que costearse a su vez una 2ª vivienda. 
En este sentido, en 2022 hubo menos de 85.000, claro que suponen prácticamente el 50% de las uniones del mismo curso (170.000). Lo que está claro es que cada vez duran menos los matrimonios y la gente se casa más tarde y rompe antes. 
En cualquier caso, hay factores como la religión y la promiscuidad sexual previa que influyen directamente en estas estadísticas.

Duración de los matrimonios disueltos por divorcio
Los matrimonios disueltos por divorcio tuvieron una duración media de 16,5 años, similar a la del año anterior. 
Contamos exclusivamente los divorcios, no las separaciones.
El 32,4% de los divorcios se produjeron después de 20 años de matrimonio o más, y el 0,7% entre 5 y 9 años, el 16,9% entre 10 y 14 años, el 15,6% entre 15 y 19 años, el 11,9% entre 2 y 4 años y el 2,5% en menos de 2 años. Recordemos que la media del último año apunta a que el 50% de los matrimonios se rompen.

Edad media de los cónyuges que se separan
El mayor nº de divorcios entre cónyuges de diferente sexo tuvo lugar en la franja de edad entre 40 y 49 años, tanto en hombres como en mujeres. 
Esto implica que la duración de los matrimonios va claramente a menos, ya que los datos de 16 años de media lo mantienen las personas mayores, mientras que los jóvenes no tienen prácticamente aguante. Ni ganas de monogamia, claro.

Relación entre parejas sexuales previas y divorcios
Un estudio realizado por el Wheatly Institute, de la Universidad Brigham Young de Utah (EEUU), ha querido arrojar luz sobre la relación entre parejas sexuales previas y divorcios.
Destacan los investigadores que, al igual que en otros estudios, han encontrado una correlación entre la experiencia sexual previa al matrimonio con una menor estabilidad en el matrimonio y una mayor probabilidad de divorcio. "Encontramos que los hombres y mujeres sin experiencia que solo han tenido relaciones sexuales con su cónyuge tienen casi un 45 % de posibilidades de reportar un nivel muy alto de estabilidad en la relación", explica el informe; mientras, solo el 25 % de las personas casadas con 5 a 9 parejas sexuales en su vida, y el 14% de las personas casadas con 10 o más parejas sexuales en su vida reportaron un nivel similarmente alto de estabilidad en su matrimonio. Ojo, que se ve que Tinder también está lastrando futuros matrimonios antes de conocerse las partes...

Los católicos se divorcian mucho menos
Esto está directamente relacionado con el estudio de Wheatly Institute. Las bodas religiosas han pasado de suponer el 70% en 2002 hasta el 20 % antes de la pandemia, aunque el 60% de los españoles se consideran católicos (generalmente no practicantes). Una boda religiosa suele conllevar un mayor coste económico (cada vez menos diferencia) e implica cierta complicidad moral con el sacramento del matrimonio que lo convierte en algo más que un contrato de unión legal. La inmensa mayoría de matrimonios religiosos que se rompen en España no conllevan un posterior enlace de ninguna de las partes implicadas con una tercera persona
De ahí que este tipo de uniones por la Iglesia suelan durar muchos más años, pero cada vez se produzcan menos. El tipo de inmigración que recibe España también influye en esto, ya que son más de 2 millones los musulmanes que hay en el país, cifra que crece de manera desproporcionada respecto a lo ocurrido en los últimos años.

¿Quién se queda con la vivienda cuando hay custodia compartida?

La custodia compartida se impone como solución general en caso de divorcio
, ¿qué pasa con la vivienda familiar en estos casos?
Lucía Sicre (Colaborador de idealista news), 24 Marzo 2024
Una de las grandes dudas que surgen entre las parejas en proceso de divorcio o separación con niños es a quién se atribuye el uso y disfrute de la vivienda familiar en caso de custodia compartida. Lo cierto es que no existe una respuesta única, ya que habrá que atender a las circunstancias particulares de cada caso.

Para que salgas de dudas, repasamos cuáles son los criterios que tendrá en cuenta un juez al elegir qué destino dar a la vivienda familiar si se comparte la custodia de los menores, así como qué opciones puedes negociar con tu pareja para encontrar la mejor solución sin acudir a los tribunales.

¿Qué implica tener custodia compartida?
La custodia compartida es aquella que se ejerce de forma repartida entre ambos progenitores. No hace falta que se desarrolle exactamente al 50% para considerarse como tal: basta con que exista un reparto equitativo del tiempo que los niños pasarán con cada progenitor, así como de las responsabilidades inherentes al ejercicio de la guarda y custodia.

Existen diferentes formas de ejercer la custodia compartida, aunque estas son las más frecuentes: La custodia compartida en la misma casa, en la que son los padres los que se ‘mudan’ cada semana (o cada periodo establecido), permaneciendo los niños siempre en el domicilio familiar
La custodia compartida en distintos domicilios, en la que es el niño quien se mueve de uno a otro en cada periodo
La custodia compartida coexistente, cuando ambos progenitores viven bajo el mismo techo
La custodia compartida como regla general

Las cosas han cambiado mucho y, si hasta hace algunos años la tendencia general era otorgar la custodia de los hijos a la madre en la mayor parte de los casos, ahora la tendencia es compartir esta responsabilidad de forma equitativa.
El Tribunal Supremo lleva dictando sentencias en este sentido desde 2011
La 1ª de ellas, con fecha de 22 de julio de aquel año, aseguró que, a la hora de decidir sobre la custodia de los hijos durante un proceso de divorcio, optar por la guardia y custodia compartida de los menores no debe considerarse "una medida excepcional", sino "la más normal", siempre que ello vaya en beneficio del interés superior del menor.

En la actualidad podemos decir que la custodia compartida tiende a ser la solución mayoritaria en los divorcios de mutuo acuerdo y se encuentra muy cerca de serlo también en los divorcios contenciosos.
Como fruto de este criterio, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2022, la custodia compartida fue otorgada en el 45,5 % de los casos de divorcio de parejas con hijos, 2,3 puntos más que el año anterior, y este cambio de tendencia sigue asentándose año tras año.

La vivienda familiar en caso de separación con custodia compartida
Lo 1º que debemos tener claro es que no tenemos por qué dejar la decisión sobre el uso de la vivienda familiar a un tribunal: lo más conveniente es siempre llegar a un acuerdo con nuestra ex pareja que resulte justo para ambas partes.
Si esto no es posible y el caso termina en los tribunales, debemos atender a lo que nos dice el Código Civil y la jurisprudencia sobre el uso de la vivienda familiar.

El artículo 96 del C.Civil nos dice que, "en defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden". Por tanto, en caso de custodia monoparental, el juez lo tiene fácil y deberá decantarse por ceder el uso de la vivienda al progenitor que se quede con la custodia de los niños, generalmente, la madre.

La situación no está tan clara en caso de custodia compartida: el mismo artículo dice que "cuando alguno de los hijos queden en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el juez resolverá lo procedente."
Por tanto, no existe ninguna mención expresa en el Código Civil a la atribución de la vivienda familiar en caso de custodia compartida.

Factores a considerar para atribuir el uso de la vivienda familiar
La jurisprudencia suple el vacío normativo interpretando caso por caso cuál es la solución más conveniente, aplicando por analogía la expresión "el juez resolverá lo procedente", tal y como ha asegurado el propio Tribunal Supremo.

A la hora de decidir, los jueces tendrán en cuenta factores como los siguientes:
El interés superior del menor, que primará en toda decisión judicial relacionada con el divorcio o la separación
El interés del cónyuge más necesitado de protección, normalmente por quedar en una peor situación económica a raíz de la ruptura y/o por su mayor dificultad a la hora de habitar un inmueble propio
La propiedad de la vivienda familiar, que puede ser solo de uno de los cónyuges o de ambos en idénticos o en distintos porcentajes
La voluntad de cada parte, expresada en su demanda y contestación a la demanda.
En definitiva, no hay una solución universal para los casos de duda sobre la atribución de la vivienda familiar y custodia compartida.

Modalidades de atribución del uso de la vivienda familiar
Estas son algunas pautas que suelen cumplirse:
* Si existe igualdad económica entre los progenitores y el inmueble pertenece a ambos, una opción puede ser la venta para que cada parte solucione sus necesidades en materia de vivienda con la liquidez obtenida. 
También es posible que una parte compense a la otra económicamente y se quede con la propiedad al 100%.
* Si la casa pertenece a uno solo de los cónyuges, lo normal es que el uso y disfrute sea para sí mismo

Cuando una parte se ve especialmente desfavorecida económicamente, puede atribuirse temporalmente el uso de la vivienda familiar a esta parte, pensando especialmente en las necesidades habitacionales de los hijos, pero también en las del propio cónyuge, aunque el bien sea propiedad de ambos. La atribución temporal exclusiva del inmueble por parte del cónyuge más perjudicado puede darse de forma excepcional y con carácter temporal, también cuando la vivienda sea propiedad exclusiva de la otra parte, siempre que la situación económica del cónyuge más desfavorecido no le permita ocupar un domicilio adecuado.
Otras opciones son la atribución del derecho de uso de la vivienda a ambas partes por periodos alternos, o incluso la convivencia de ambas partes bajo el mismo techo.

¿Cuándo se pierde el uso y disfrute de la vivienda en caso de divorcio?
Si te preguntas hasta cuándo dura el uso y disfrute de la vivienda familiar, estas medidas no son eternas: en caso de custodia compartida, el progenitor que cuente con el derecho de uso de la vivienda familiar lo perderá cuando los hijos alcancen la mayoría de edad (no en caso de que sean discapacitados). 
Esto es así aunque los hijos sigan siendo dependientes económicamente.

También se producirá esta pérdida cuando cambien las circunstancias por las que se determinó que este derecho de uso y disfrute debía otorgarse a su favor. 
Por ejemplo, la convivencia en dicho domicilio de una nueva pareja.
Otra causa de fin del derecho de uso y disfrute es que se cumpla el plazo temporal fijado en la sentencia de divorcio o separación.

domingo, 24 de marzo de 2024

Las Redes sociales y el proceso de divorcio

Las redes sociales, un arma de doble filo en procesos de divorcio donde su contenido puede ser decisivo para el juez.
Blanca Valdés, 23/3/2024 
Las redes sociales han transformado muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Si antes un viaje o una cena con amigos se quedaba guardado en la retina o en la memoria, ahora, si no se comparte en TikTok, Instagram o Facebook, parece que no hemos estado.
Y ello puede ser un arma de doble filo en procesos de divorcio con niños se pueden obtener de ellas una serie de pruebas para evidenciar una conducta, estilo de vida o capacidades financieras.

Para la abogada miembro de la Asociación Española de Abogados de Familia, Susanna Antequera, estas nuevas plataformas se han convertido en un factor relevante en los procesos de divorcio al ser “una importante fuente de información”.
Además de conocer la capacidad económica de las partes, sus publicaciones o comentarios hacia el otro cónyuge permiten también evidenciar si ha existido algún tipo de maltrato.En muchas ocasiones, las redes sociales suelen ser utilizadas como armas en procesos de rupturas”.

¿Y cómo se utiliza la información publicada en redes como prueba en casos de divorcio? “Se presentan capturas de pantalla de las publicaciones autentificadas, así como los datos del perfil verificando que pertenece al otro cónyuge. 
Es una radiografía digital del modus vivendi del interesado”, relata la letrada.
Publicaciones que pueden influir a la hora de pelear la custodia compartida de un menor porque, si por ejemplo, uno de los progenitores desea tal custodia pero publica continuos viajes, salidas nocturnas o hábitos no saludables, el juez lo tendrá en cuenta al ser elementos incompatibles que debilitan las capacidades parentales.

NO HAY QUE USAR LAS REDES COMO ARMA VENGATIVA
Por ello, Antequera recomienda pensarse las cosas 2 veces antes de compartir contenido. “Hay que reflexionar antes de publicar teniendo en cuenta que se encuentra en pleno proceso de divorcio”.
Asimismo, les aconseja delimitar la privacidad de la cuenta y, sobre todo, “evitar utilizar la red social como arma vengativa” porque los mensajes publicados pueden tener un efecto ‘boomerang’.

No obstante, siempre procuro generar la máxima confianza al cliente y si éste pretende un objetivo que va en una dirección absolutamente contraria a su estilo de vida, le invito a reflexionar sobre ello y reconocer sus limitaciones, más si existen menores. Todo ello con el ánimo de evitar un juicio innecesario. El cliente necesita que actuemos y pensemos como un juez, jamás regalarle lo que le gustaría escuchar”, detalla la letrada.

Y gracias a ese asesoramiento, la letrada puede decir que no ha tenido clientes cuyas redes sociales hayan sido un problema en un divorcio. “Les invito a reflexionar que no pueden reclamar aquello que no pueden asumir”.
Procuro evitar que actúen o hablen desde la rabia o venganza porque esto les ciega”. E, incluso, si la situación se prolonga, les aconseja que busquen apoyo terapéutico para que gestionen bien sus emociones”.

Ahora bien, sí que ha utilizado pruebas que han impactado negativamente en la parte contraria, logrando delatar un estilo de vida y recursos absolutamente distintos a los que pretendía mostrar para tergiversar al juez.