viernes, 10 de agosto de 2018

La temporalidad y provisionalidad de la opción vivienda nido

La modalidad de alternancia de la vivienda familiar para el ejercicio de la custodia compartida, cuando no procede del acuerdo por los padres y es objeto de pretensión en procesos contenciosos, es hasta ahora ciertamente excepcional.
José Domingo Monforte, Abogado, 
10.08.2018
Esta modalidad de origen anglosajón [ birds nest custody] tiene el efecto beneficioso de evitar la trashumancia a los hijos que permanecen continuadamente en la vivienda familiar, siendo los padres los que, alternativamente, la ocupan para el ejercicio de la guarda de éstos.
Decíamos que el modelo de custodia y nido compartido es ciertamente excepcional y suele ser denegada sistemáticamente en la casuística jurisprudencial por calificar esta solución de fuente segura de conflictos, atendiendo en lo general a que dicho régimen de alternancia impone un alto nivel organizativo compartido en el ámbito de la intendencia doméstica que abarca desde las previsiones de suministros relativos a la alimentación, a los cuidados de los equipamientos del hogar. 

Exige, por otra parte, la tolerancia recíproca del desarrollo natural de las nuevas relaciones de pareja de quienes fueron cónyuges y el que éstas se puedan adaptar a la vida trashumante que implica la alternancia, compartiendo dormitorios, armarios, productos de limpieza y un sin fin de elementos materiales de los que las personas suelen utilizar en su vida ordinaria. 
Sin que sea necesario especificar la complejidad que deriva de que puedan mantener nuevas relaciones familiares. (Vid sentencia AP de Barcelona de 30 de Enero de 2014). Estas exigencias llevan a su rechazo y a que la custodia nido sea tratada como excepcional, residual y de última opción [i]. Incluso ha llegado a ser calificada esta solución como "monstruum iuris".
Sin embargo, cuando lo que han llamado "monstruum iuris" es fruto de un pacto de los padres, los cuales como mejores conocedores de la realidad circunstancial y vivencial, deciden atribuir el uso de la vivienda directamente a los hijos, nada se opone ni limita, en su aprobación y sanción judicial. Véase en este sentido la SAP de Barcelona de 31 de Octubre de 2014, que mantiene que es una fuente clara de confusión o fusión de espacios convivenciales, una fórmula que solo se admite cuando es fruto de un acuerdo de los progenitores, de los contrario, se afirma perturba el desarrollo de la guarda y compromete la estabilidad de los hijos.
A lo excepcional y residual de esta solución, como última opción, en su determinación judicial en situaciones controvertidas, se añade ahora la singularidad del tratamiento como solución transitoria y provisional y limitada en el tiempo.
La reciente sentencia del Tribunal Supremo de 7 de junio de 2018, aborda el límite temporal de la atribución a favor de los hijos de la vivienda familiar. El Juzgado de Instancia, atribuyó el uso del domicilio familiar a los hijos menores, por ser los más necesitados de protección, hasta que el pequeño de ellos alcanzará la mayoría de edad.
La Sentencia fue recurrida en apelación por el padre ante la Audiencia Provincial [SAP Valladolid de 29 de junio de 2017], en lo relativo a la duración de la atribución del uso. La A.P. estimó el recurso interpuesto y estableció que el tiempo de duración del uso a favor de los hijos de la vivienda familiar quedaba fijado en el momento de liquidación de la sociedad de gananciales. Para ello la Audiencia se centra en la corta edad de los menores y considera procedente fijar la fecha de finalización del uso al momento de la liquidación de la sociedad de gananciales. El esperar a que el menor de ellos alcanzara la mayoría de edad -faltaban todavía 14 años para ese momento- iba a provocar tensas situaciones y dificultades. Además se tuvo en cuenta que en la demanda de divorcio la esposa manifestó que el domicilio conyugal se le adjudicara en propiedad íntegramente como consecuencia de la liquidación de la sociedad de gananciales.
El Supremo confirma el criterio de la Audiencia. El art. 96 del Código Civil nada dice sobre la atribución de la vivienda familiar en los casos de custodia compartida, por lo que será el juez discrecionalmente el que decida atendiendo a las circunstancias concurrentes. Y en este caso, y siendo el interés de los menores el más necesitado de protección, deben valorarse las tensiones que se pueden producir en su perjuicio por la excesiva prolongación de la situación de alternancia en el uso de la vivienda; es conveniente a juicio de la Sala, facilitar el tránsito a 2 viviendas.
El criterio del Tribunal Supremo evidencia lo que precedentemente hemos apuntalado en cuanto a la excepcionalidad de la modalidad de custodia y nido y compartido y, excepcionalmente establecido en beneficio de los hijos menores, debe limitarse temporalmente la atribución, evitando la excesiva prolongación de esta modalidad de alternancia en el uso de la vivienda, por las eventuales tensiones que su ejecución pueda producir.
Ante ello, en mi opinión y esta es mi conclusión, el modelo de alternancia de custodia y nido compartido, tiene y mantiene un tratamiento jurisprudencial de excepcional y residual, y se admite condicionado por dicha excepcionalidad, como solución transitoria y limitada temporalmente.

jueves, 9 de agosto de 2018

Alternativa a una Vivienda digna tras el Divorcio.

VPO y viviendas protegidas: guía con todo lo que necesitas saber
Redacción, 09 agosto 2018,
En idealista hemos preparado un documento con todo lo que necesitas saber sobre viviendas protegidas en venta y en alquiler (qué es VPO, qué ventajas tiene un piso de VPO y quién tiene o no derecho a disfrutar de ella...).
Aunque no lo creas, hoy por hoy existe una vivienda protegida para casi todos los tipos de demandantes, pero no todas son iguales, ni con el mismo precio, requisitos o tipo de protección.
¿Qué es una vivienda protegida?
Una vivienda se considera protegida cuando la comunidad autónoma en la que se encuentra verifica que cumple una serie de características sobre dimensiones máximas y precio máximo (de venta o renta), por medio de la “calificación provisional” del Proyecto y posterior “calificación definitiva” de la vivienda terminada. A cambio el promotor obtiene del estado y las comunidades autónomas una serie de ayudas que compensan la limitación de precio máximo al que se pueden vender o alquilar. Leer más ......

Los mensajes de WhatsApp que mandas pueden ser manipulados por terceros

Una empresa de seguridad descubre una vulnerabilidad que permite modificar los mensajes del usuario para que lleguen al receptor o a los grupos de WhatsApp de forma muy distinta a la original
MARCOS SIERRA, 08.08.2018
WhatsApp tiene un agujero de seguridad que permite a los ciberdelincuentes interceptar y manipular los mensajes enviados a un grupo o conversación privada, tal y como ha descubierto la empresa norteamericana Check Point.
Esto permite a los atacantes difundir información falsa, comprometiendo al emisor de los mensajes. Estas son las posibilidades que este agujero de seguridad abre a los ciberdelincuentes:
1.- Cambiar una respuesta de alguien para poner palabras en su boca que no ha dicho.
2.- Citar un mensaje en respuesta a una conversación grupal para hacer que parezca que proviene de una persona que ni siquiera es parte del grupo. En este contexto, los estafadores pueden difundir información errónea sobre un determinado producto para causar daño a una empresa.
3.- Enviar un mensaje a un miembro de un grupo que parece ser un mensaje de grupo, pero solo se envía a este miembro. Sin embargo, la respuesta del miembro se enviará a todo el grupo. En este escenario, se puede manipular a las personas para que revelen secretos que de otra forma no revelarían.
Se trata de un problema de seguridad que, entre otras cosas, podría permitir a los ciber-delincuentes conseguir información sensible de un usuario -fotografías, vídeos, etcétera- y pedir un rescate económico a cambio de no difundir esa información en Internet y redes sociales.
A principios de 2018 WhatsApp tenía más de 1.500 millones de usuarios y más de mil millones de grupos. 
La app envía 65 mil millones de mensajes diariamente.

domingo, 5 de agosto de 2018

El PSOE discrimina a los menores huérfanos

Las feministas antifeministas
Javier Mato es periodista y profesor del CESAG, Baleares, 4 AGO. 2018
HACE UNAS semanas, perdida en un rincón de un periódico, leí la noticia de que el Govern había propuesto en el proyecto de ley de Familias, que los niños huérfanos por violencia no machista quedaran excluidos de las ayudas públicas. En cambio, los que hubieran accedido a esta condición por culpa de un padre violento, sí dispondrían de una compensación económica. No me dio tiempo de alarmarme porque casi de inmediato leí que una comisión del Parlament había admitido una enmienda corrigiendo el despropósito, por lo que pensé que había sido un descuido, un desliz, que no respondía a una posición políticamente estudiada.
El proyecto de ley llegó finalmente al Pleno del Parlament el pasado 24 de julio. El asunto de la orfandad no era objeto de debate porque se había corregido en comisión, de forma que el eje de la discusión eran las enmiendas que quedaban pendientes, ajenas a este asunto. 
Fina Santiago intervino, pero más o menos pasó de puntillas sobre el tema de la orfandad, sin convertir el contratiempo de la modificación en comisión en un asunto hiriente. Después intervino algún diputado de los que habían promovido la enmienda, que se congratuló por ello, y nada más.
Hasta que intervino Silvia Cano, la diputada del PSOE, quien dijo nada menos que equiparar a los niños huérfanos, tanto si el culpable de su situación es su padre como si es su madre, es «un misil en la lucha del movimiento feminista porque abre la puerta a la banalización del fenómeno de la violencia de género [...] y no hay nada más injusto que tratar de igual manera cosas que son completamente diferentes». 
Lo que Cano dijo es que la orfandad de un niño cuya madre ha matado al padre no se puede tratar en las políticas públicas igual que la orfandad de ese mismo niño si el padre ha sido quien ha matado a la madre. El huérfano de violencia machista entra en una categoría que puede recibir ayudas, si ocurre lo contrario, no.
Yo sabía que había feministas radicales que han perdido el sentido común, pero nunca las había escuchado así, directamente, en una tribuna oficial como es un Parlament; nunca las había visto ante un tema humanamente tan claro como el derecho de un inocente a tener una indemnización para poder tener alguna posibilidad de reconstruir su vida. Pensaba que su radicalismo era fruto de la excitación de su lucha, pero que llegados a un caso tan flagrante de inhumanidad, el sentido común se impondría. De hecho, parte de la izquierda balear, obviamente simpatizante con el feminismo, cedió ante la barbaridad que supondría esta discriminación.
Otros diputados que ocuparon la tribuna después de Cano no tuvieron más remedio que criticar la disparatada concepción feminista de la portavoz socialista -alguno la llamó totalitaria-, a lo que ella respondió en su 2º turno de palabra que la enmienda que equipara a los huérfanos «cuestiona toda la conceptualización y todo el trabajo de años de la lucha feminista [...] ¿Qué será lo siguiente que hagan? ¿Dar alas a la teoría de las denuncias falsas?» 
Por supuesto, en su ira apareció Franco - «en este país el totalitarismo lo defiende el partido que no quiere desenterrar a Franco del Valle de los Caídos»- y todos los monstruos que pueblan su subconsciente.
Cualquiera que observe la historia de la humanidad, incluso de Europa, comprende la necesidad de corregir las diferencias en las oportunidades que tenemos los varones y las mujeres. Hoy y aquí, estas limitaciones ya no son jurídicas, pero persisten en otras formas. Es una obligación de la humanidad llegar a una equiparación lo más amplia posible que, por supuesto, nunca será perfecta porque el ser humano no lo es y la realidad es tan compleja que siempre desborda a la ideología. 
Ahora bien, hay que estar muy fanatizado para no considerar tan deplorable la violencia muy frecuente que ejercen los hombres como la más inusual que ejerzan las mujeres. ¡Sólo faltaba! 
Cano, en su intervención, afirmó que en los últimos 15 años en Baleares ha habido 25 huérfanos porque el padre mató a la madre y 1 debido a que la madre mató al padre, para añadir que no es justa la equiparación de estas víctimas. Para mí, simplemente estamos ante 26 víctimas de la locura del ser humano. Cierto que en los varones estas conductas repugnantes son más frecuentes y que por ello es necesario un especial cuidado, pero al final, cada individuo es responsable de su conducta y todos somos iguales ante la Ley y ante el juicio de los demás.
Observen que Cano trata a este niño o niña igual que lo haría el régimen de Corea del Norte: ha de pagar hechos ajenos a su responsabilidad, que son de sus antepasados. 
Si la conducta brutal es de una mujer, ese niño o niña se ha de quedar sin una ayuda pública para reconstruir su vida. 
Si por el contrario es víctima de la igualmente inaceptable violencia masculina, podemos ayudarlo. ¿Qué tendrá que ver este inocente con todo este juego ideológico, con la historia de la lucha feminista?
Es horroroso ver hasta dónde puede llegar el ser humano víctima del enceguecimiento ideológico. Es cuando las buenas intenciones del feminismo son desfiguradas y, en aras de su lucha y su batalla, se convierten en una ideología ridícula. La humanidad tiene en su historia muchas ideologías que han conducido al absurdo, frecuentemente sangriento. En ese grupo vergonzoso es donde estas radicales colocan al feminismo.
Observen que Cano no hablaba a título personal, sino que lo hacía en nombre de los socialistas de Baleares, que no han censurado su postura e, incluso, la jalearon en su intervención. ¿Qué les pasa a los socialistas para llegar a estos niveles de radicalismo que les hace perder la humanidad? ¿Pero qué infancia y juventudes han tenido estas personas para llegar a estos niveles de fanatismo?
La diputada, imbuida de todos los excesos de la ideología de género, dedica también una buena parte de su intervención a defender que nunca por defecto pueda haber custodia compartida cuando una pareja se separa. En realidad, lo que hace la diputada es defender una postura machista. Su fanatismo la conduce a ello. Porque decir que por defecto la custodia en caso de separación debe caer en la madre es decir que ellas tienen un papel familiar diferente al del varón, lo cual es en buena medida lo que ha ocurrido durante buena parte de la historia, que ha colocado a la mujer en casa, cuidando de los niños. Muchos otros, en cambio, defienden que la igualdad consiste en que los 2, varón y mujer, se encarguen también de los hijos, también de la casa. Y, por lo tanto, la custodia ha de ser para los 2, excepto que el juez encuentre alguna causa inhabilitante.
En mi opinión, el feminismo se topa hoy en día con un enemigo fabuloso, el radicalismo de muchas de sus defensoras. La enorme mayoría de ciudadanos que creen que es necesario evolucionar hacia la igualdad, no puede sino sentirse horrorizado por el hecho de que la defensa de una causa noble deje a un niño huérfano sin una ayuda oficial.
Tardará, pero el tiempo pondrá las cosas en su sitio y estas barbaridades quedarán descalificadas por fanáticas, intolerantes, inhumanas.

El verano quema a las parejas

Un estudio de EEUU revela el auge de separaciones antes de las vacaciones para no repetir las malas experiencias de otros años
La convivencia 'full-time' dispara los conflictos por una mala comunicación o inapetencia sexual.
Imma Fernández, Barcelona - Sábado, 04/08/2018
Llegan las vacaciones, la convivencia ‘full-time’ y las crisis de pareja. El verano es tiempo de corazones rotos y septiembre, el mes en el que los bufetes de abogados hacen su agosto. Las estadísticas nos recuerdan el aumento de divorcios y separaciones a la vuelta del estío. Pero un estudio publicado en Estados Unidos indica un cambio de rumbo. Cada vez más parejas rompen antes de las vacaciones para poder disfrutarlas. Ya saben lo que se avecina y dicen ¡basta! “No quieren repetir la mala experiencia de años anteriores.
De media, después de 3 veranos nefastos, al 4º ya no repiten, aunque hay gente con más paciencia”, explica la psicóloga Irene Pastor, que confirma que ya en mayo la consulta se llena de parejas dispuestas a quemar el último cartucho. “Con la terapia o se refuerza el vínculo o se separan. Cuando la otra persona no te aporta felicidad sino solo insatisfacciones y no se cumple ninguna de las expectativas, lo indicado es la ruptura”. 

Otra tendencia: son las mujeres las que más abandonan. 
“En el hombre se repite el patrón clásico de cerrar el grifo para que sea ella la que se marche frustrada y evitar la culpabilidad”.
La 1ª herramienta que trabaja en su consulta para intentar hacer un ‘reset’ en la relación es la comunicación. Rebajar los decibelios y sustituir los gritos y la agresividad por un tono más calmado. “Eso sí, son mejores los gritos a muerte que los silencios. Deben hablar de las necesidades de cada uno, aunque sea de mala manera”, asegura.
Negociar es otra palabra clave para el entendimiento y recuperar el deseo resulta clave. “Si no hay deseo ya te has cargado la relación. La inapetencia sexual es el 1º factor indicativo de que la pareja se va a pique”, sostiene la terapeuta, que realiza sesiones conjuntamente y también por separado para detectar conflictos individuales no resueltos. “Hay hombres, por ejemplo, que mantienen un vínculo infantil, buscan la mamá que les cuide”, avisa.
Pastor atribuye el alza de fracturas en la convivencia por la menos empatía y entrega. “La cuestión vocacional de juntos para lo bueno y para lo malo se ha perdido. Nos hemos vuelto más egoístas e independientes”. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en el 1º trimestre del 2018 se registraron 27.820 divorcios.
De mala a peor
“Yo siempre digo que si la relación de pareja es buena, al final de las vacaciones será mejor; pero si es mala, será peor”, aporta la psicóloga Júlia Pascual, quien explica que muchos cónyuges se autoengañan durante el año, atribuyendo sus problemas al estrés laboral y a la falta de tiempo para sus hobbies. “Llegan las vacaciones y los problemas crecen”.
“Una mala comunicación, basada en un discurso acusatorio y/o denigrante, con pésima o nula escucha, y sin voluntad de empatizar, es una de las principales variables que motivan rupturas”, expone el psicólogo Marc Ruiz. Si la pareja se lleva mal, agrega, será capaz de discutir aunque los 2 estén planteando la misma idea. “Cuando alguien percibe un ataque se defiende atacando, así comenzará una escalada de violencia verbal”. Durante el año puede sobrellevarse si coinciden poco, pero estando juntos 24 horas durante semanas, “¡arde Troya!”. Los errores comunicativos, completa Pascual, incluyen dar por hecho cosas que no se han hablado, sermonearse, corregirle, tirarle en cara cosas, no escuchar…
Ante una crisis, aconseja Pascual, lo 1º es evitar magnificar los conflictos. “Crisis en japonés se escribe con 2 signos, peligro y oportunidad; lo que simboliza que frente a una mala época si uno se atreve a afrontarla y gestionarla, se nos presentará una oportunidad para cambiar”. Otras recomendaciones de la terapeuta para restañar heridas son dadle una atención o detalle no material a la pareja e intentar que pase la tormenta para solucionar el conflicto –“cosa difícil porque la mayoría de personas tienden a ser impulsivos frente a emociones como la tristeza, la rabia, el miedo o el dolor”-.
Para Ruiz, hay varios motivos clave que llevan a la ruptura: la mala comunicación, las infidelidades, la violencia verbal o física -que puede ser violencia machista, en cuyo caso hay que proteger a la víctima-, la dependencia o abuso de alcohol y otras drogas, y la ausencia de deseo o ilusión por ocuparse de forma proactiva por la relación. El psicólogo añade una última, ‘typical spanish’: la intromisión de familiares en la relación. “¡El cliché de la suegra existe!”, apostilla.
5 factores de riesgo que amenazan a la pareja en vacacionesEl exceso de tiempo juntos, las altas expectativas que se vierten en unas vacaciones planificadas y anheladas durante tiempo, los problemas sexuales, no coincidir en los planes y un contexto veraniego de fiesta y relax que facilita las infidelidades acrecientan los conflictos en esta época.
Tener conflictos durante los días más esperados del año no tiene por qué ser un indicador de crisis matrimonial, afirma la psicóloga y sexóloga Júlia Pascual, directora del Centro de Terapia Breve Estratégica de Barcelona, pero el verano suele ser un difícil reto para las parejas porque, detalla la experta, se dan los siguientes factores de riesgo:
1. Demasiado tiempo juntos. Mantener una relación no significa tener que pasarse las vacaciones pegados como una lapa. Muchas parejas suelen cometer el error de pasar día tras día juntos, las 24 horas, sin tener tiempo para estar solos. No disponer de un espacio individual, para poder hacer lo que desee cada miembro del matrimonio o pareja, no les ayuda a encontrar su equilibrio individual, lo que luego dificultará el equilibrio en pareja. Además, ese exceso de tiempo compartido multiplica los errores de comunicación (dar por hecho cosas que no se habían hablado antes; corregir al otro, tirarle en cara cosas...).
2. Altas expectativas. Al desear tanto las vacaciones, planificarlas y soñarlas, sucede que la mayoría de las veces no suele ir tan bien como habíamos pensado. Las habíamos idealizado; si las expectativas son altas, corremos el riesgo de decepcionarnos.
3. Contexto de enamoramientos, desamor e infidelidades. El verano es tiempo de playa, de destape; de la música que machaca con historias de amor, pasión y desengaños; de salidas nocturnas y celebraciones en las que los miembros de la pareja suelen arreglarse más y pueden volver a sentirse deseables por los demás. Un cóctel explosivo para la supervivencia de la pareja. Estos días, agrega el psicólogo Marc Ruiz, las personas más propensas a la infidelidad tienen más papeletas para caer en ella. Un reciente estudio, informa Ruiz, revela que las tasas de divorcio, tras años de terapia de pareja, son significativamente más altas en parejas que mantienen en secreto alguna relación paralela, respecto a las que lo desvelan.
4. No tener objetivos compartidos. Es difícil que las personas coincidamos en todos los hobbies y posibilidades de ocio. A la hora de elegir destino para la desconexión, puede suceder, por ejemplo, que uno quiera ir a la playa y el otro, a la montaña. Si los cónyuges no se plantean planes a compartir y no se comunican bien entre ellos para consensuarlos, es probable que se generen conflictos.
5. Problemas de sexualidad. Al disponer de más tiempo, se pueden propiciar más encuentros sexuales, sin embargo, si estos no se producen o se detectan problemas, como falta de deseo, eyaculación precoz, dolor en la penetración…, puede aumentar la irritabilidad y la tensión entre la pareja.

¿Qué piensan ellas luego de un divorcio?

Redacción Digital, Ecuador, 04 AGO 2018
Siempre existirán 2 caras de la moneda. Quienes luego de haber iniciado el proceso con su abogado “ya pueden respirar”, y quienes, por el contrario, “se sienten en el piso”.
El divorcio no es un paso fácil de enfrentar. Según la Real Academia de la Lengua Española, el divorcio se refiere a separar personas que vivían en estrecha relación, o cosas que estaban o debían estar juntas. Incluso si la pareja se lleva como ‘perros y gatos’, los lazos afectivos no se rompen a la 1ª y superar una relación fallida se convierte en todo un proceso.
Ante este carrusel de emociones no todos reaccionan de la misma manera. Mientras que unos pueden celebrar esta decisión con una ‘Divorcio party’, otros podrían ahogarse en sus penas y experimentar la típica sensación de vacío al dar por terminada esta etapa de sus vidas.
La gran interrogante sobre los sentimientos que genera el divorcio despertó tal curiosidad que un estudio de la Universidad de los Andes en Colombia se concentró en explicar —o por lo menos hacer el intento de entender— la esencia de la separación, y cómo la experimentan las mujeres.
Aquí participaron solo féminas que ya habían pasado por una ruptura conyugal. Con esto, los investigadores lograron identificar las emociones que se producen durante y después de la separación.
Durante el divorcio
Siempre existirán 2 caras de la moneda. Quienes luego de haber iniciado el proceso con su abogado “ya pueden respirar”, y quienes, por el contrario, “se sienten en el piso”.
Estas son algunos sentimientos negativos que las mujeres dijeron experimentar durante el proceso de divorcio:
-Pesadilla. Temor. Miedo.
-Mucho dolor. Herida.
-Sensación de pérdida, sin un pasado, ni un presente, ni un futuro. Vacío “terrible”.
-Totalmente caída, “en el piso”, Destrozada, acabada.
-Derrumbada, tumbada, demolida.
-“Sentí que el mundo se desmoronaba”.
-Rabia, ira total; (pude) llegar a matarlo.
-Le veía defectos que antes nunca le vi... por eso es que no lo extraño... ya no me gustaba para nada.
En comparación a los sentimientos negativos, los positivos fueron pocos y se reflejaron en estas frases:
-Fue como haberme quitado un peso de encima
-Liberada.
-Fue sencillo.
-Contenta, es raro pero me sentí contenta.
-Tranquilidad. Alivio... como una escuela de crecimiento.
-Fue lo más beneficioso.
La mayoría de las mujeres experimentan sentimientos negativos y de tristeza durante este proceso, pero pocos días después de saltar el bache y firmar el papel, la cosa cambia.
Los sentimientos positivos suelen surgir en mayor medida dejando como resultado el aprendizaje y la aceptación. 

Así se demuestra en estas frases dichas por mujeres divorciadas:
-Reconciliación consigo misma, con la vida.
-Es tomar un aire, un aliento de vida y aferrarse a reconstruirme.
-Sin egoísmos ni rencores.
-Mayor madurez e independencia.
-Recuperé mi dignidad y mi autonomía y volví a ser yo.
-Fue quitarme un lastre de encima.
-(Fue dura pero) muy bonita, o sea, yo siento que como persona gané... en autoestima, como el amor propio.
Claro que hay excepciones: algunas mujeres no encuentran la salida y se quedan estancadas en los sentimientos de tristeza y depresión por un tiempo más prolongado.
La luz al final del túnel
Como dice el refrán “no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista”. Los resultados del estudio fueron claros y demostraron que las heridas sentimentales que experimenta una mujer luego del divorcio son superadas dando paso a la recuperación de sí misma. 
En palabras optimistas, esto es una oportunidad para redescubrirse y reconstruirse,.....


S.A.P.: Interferencia parental o la guerra por los hijos

Por Cuca Casado, 3 agosto 2018
Cuando en su día abordé la problemática del maltrato a los menores mencioné una forma sutil que se da en los procesos de divorcio: la alienación o interferencia parental. Una forma de maltrato descrita por el psiquiatra Richard Gardner en la década de los 80. Es un trastorno infantil que surge casi exclusivamente en el contexto de disputas por la custodia de los niños. Un progenitor transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro, hasta conseguir que lo odie y rechace. En términos coloquiales: un lavado de cerebro a los hijos, por el progenitor que tiene la custodia. Lo cierto es que la idea de que un progenitor manipule a sus hijos con intención de predisponerlos contra el otro puede resultar difícil de aceptar.
Sin embargo, la controversia no está tanto en el maltrato en sí mismo, que también, sino en el hecho de denominarlo síndrome. Ahora bien, si nos detenemos a pensarlo fríamente, cuando se está hablando de la Interferencia Parental nos referimos a un cuadro psicológico y a un conjunto de síntomas vinculados con uno o varios problemas de salud. En definitiva, esa es la definición de síndrome. Sin embargo, los detractores dicen que no existe tal síndrome porque no está reconocido por la OMS. Supongo que esas personas dirían que el sida no existió hasta que Gallo y Montagnier lo pusieron sobre la mesa o si hubieran vivido en la época de Pasteur habrían esgrimido lo mismo en relación a los microbios: no existían. De todos modos, parece que la OMS reconoce ya la Alienación Parental, como el impacto emocional sufrido por los niños que se vuelven huérfanos de padres vivos, tras la separación de sus progenitores. Se engloba dentro de los factores que influyen sobre la salud y en relación a las dinámicas dadas en las relaciones filoparentales. 
La Alienación Parental (AP) se recoge en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) en su versión CIE-11, que se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019 para su adopción por los Estados Miembros, y entrada en vigor el 1 de enero de 2022.
No obstante, no considero que sea necesario el reconocimiento oficial ni ser un experto en psicología/psiquiatría para percatarse de la existencia de la AP. Son niños que dan respuestas preparadas y con un lenguaje que no les corresponde por su edad, entre otros comportamientos. Además, magnifican aspectos del progenitor que creen negativos y a su vez les cuesta reconocer aspectos positivos. Son niños temerosos de mostrar sus sentimientos delante de su progenitor. Como coger la mano a su padre cuando están cerca de la casa de su madre o hablar por teléfono con la madre estando su padre presente. Tienen miedo a hacer daño con sus sentimientos. Incluso en las situaciones más duras llegan a interiorizar abusos que no se dieron. 
Aun así, a los incrédulos les animo a leer a Mamadrasta y otros tantos padres y padrastros que relatan los periplos que viven con #SuMadreQueSoyYo y #SuPadreQueSoyYo.
Un maltrato negado
Mientras estos niños son manipulados por uno de los progenitores, y hay equipos psicosociales que sí lo reconocen, también hay grupos reaccionarios del feminismo y de los poderes fácticos que están ejerciendo gran fuerza social para que la AP sea considerada una herramienta de lucha contra la mujer, en lugar de un maltrato infantil. Esto viene dado porque casi la totalidad de las custodias las sustentan las madres y, por lo tanto, son quienes suelen infligir más este maltrato en sus hijos. Parece ser que no se puede denunciar el maltrato perpetrado por estas madres, ya que se les presupone una actitud intachable en ellas. Como si ser madre y mujer las convirtiera de inmediato en una víctima inocente sin más.
Lo cierto es que reconocer que una madre puede hacer tanto daño a sus hijos revuelve los cimientos de nuestra sociedad. Aun así, estos grupos reaccionarios, junto con una parte de la comunidad científica, consideran que este maltrato infantil es usado como una amenaza para disuadir a las mujeres de abandonar a su pareja cuando hay violencia de género. De hecho, lo consideran una forma de “violencia de género” contra la mujer, pues “argumentan” que es una argucia usada para quitar la custodia a las mismas. 
Pero la realidad es que la AP es un maltrato que pueden ejercer tanto madres como padres. No es una cuestión de géneros sino de progenitores que ponen por delante su odio y exigencias, dejando a un lado los derechos y necesidades de sus hijos.
Tampoco se puede negar que estamos en una sociedad que, mientras reconoce los efectos perniciosos de la violencia íntima de la pareja (contra la mujer heterosexual) no quiere reconocer que, siendo el apego y la confianza claves para el desarrollo, se manipula a los niños y se deteriora de forma irreversible el vínculo con su padre o su madre.
La interferencia parental más cruel: el secuestro
Ahora bien, si ya manipular y coaccionar a un menor para ponerlo en contra del otro progenitor es grave, imposibilitar el contacto del menor con su padre o su madre puede resentir su equilibrio emocional e incluso de forma permanente y teniendo secuelas. Pues se impide, obstaculiza y destruye los vínculos afectivos con el progenitor.
El traslado ilícito de menores es un modo de interferencia parental indirecta con el que se priva la relación afectiva entre padre e hijo, aun cuando no se da la manipulación y la coacción. Es decir, no hay acción sino omisión. Para que se entienda la negligencia por omisión, pensemos en un niño secuestrado que no tiene recuerdos (apenas) de su padre y su madre no le habla de él (ni bien ni mal). Omite cualquier imagen del padre. En definitiva, le está privando de recuerdos y como consecuencia destruyendo el vínculo. Dándose así una interferencia parental por omisión. Dependiendo de la edad, ese niño no recordará a su padre o vivirá la ausencia como un abandono. Al igual que ocurre con la manipulación y la coacción, el secuestro es perpetrado mayoritaria-mente por la madre (67% frente al 27% por el padre y 6% por los abuelos), tal y como informa la Convención de la Haya.
Pero aun cuando la ley dice que impedir el contacto de un niño con 1 ó los 2 progenitores es un delito, no se aplica siempre las medidas y ayudas pertinentes para evitar este tipo de maltrato. 
Una muestra de esa doble vara de medir es el caso reciente de Zaragoza, en el que el padre no entregó a su hijo a la madre y en cuestión de 1 semana había denuncia pertinente y orden de búsqueda. Por el contrario, peor situación vive Carlos Salgado, que desde septiembre de 2016 no ve a su hija porque su expareja la secuestró, llevándosela a Kirguistán (país que contempla el secuestro de mujeres como forma de obtener una esposa).
Todo esto ocurrió aun cuando la justicia le dio la razón a él, otorgándole la patria potestad y la custodia en exclusiva. Aun así, y ante los avisos de Carlos sobre la posibilidad elevada de secuestro, la justicia no dispuso las medidas necesarias para evitarlo. Es más, a esta inoperancia de la justicia se suma que, tras el secuestro, el Juzgado sigue sin adoptar ninguna medida. Ni localizan a su hija, ni solicitan detención para su exmujer (habiendo una Orden Internacional de Detención de Interpol contra ella). Tampoco actúa la justicia kirguisa al no haber sido emitida la requisitoria pertinente por la justicia española.
Es evidente que los poderes públicos encargados de este tipo de Interferencias Parentales, como es el secuestro, faltan al art. 39 de la Constitución Española, siendo partícipes del deterioro de las relaciones paterno-filiales que se encuentran en esta tesitura. 
Entonces, cabe preguntarse ¿quién garantiza los derechos del menor? ¿Qué tiene que decir nuestra justicia al respecto? ¿Es una cuestión de falta de recursos o de negligencia?
La semántica no cambia el problema
Es vergonzoso que no se aborde esta problemática por incomprensión e ignorancia de la sociedad. Que no se aborde jurídica y psicosocialmente (salvo excepciones). Que no se aborde por denominarlo algunos Síndrome de Alienación Parental. Sinceramente, si no quieren llamarle SAP, que le llamen como quieran, pero es un problema que tenemos como resultado de lo mal que se resuelven los conflictos de parejas con hijos. Que el CIE-11 lo reconozca es un gran paso que permite establecer políticas de prevención, facilitar su tratamiento y tipificarlo como un delito contra la infancia. Pero mientras se haga de esta cuestión semántica un campo de batalla para la guerra de géneros no se ayudará a los niños y solo servirá para enmascarar lo que hay de fondo: un maltrato hacia un menor de edad y respaldado por el propio sistema.