domingo, 21 de junio de 2026

Chantaje con la violencia sobre la Mujer: La Vivienda

El Gobierno quiere pagar el alquiler a las mujeres que denuncien por violencia de género
: «Es un nuevo coladero».
Según consta en el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, perteneciente al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, aprobado por el Real Decreto 326/2026, de 22 de abril, se podrán beneficiar de esta ayudas las mujeres que puedan «acreditar su condición de víctima»
María Curiel, 20 junio 2026 
El Ministerio de Igualdad, liderado por la socialista Ana Redondo, ha anunciado la puesta en marcha de iniciativas en materia de vivienda para mujeres víctimas de violencia de género y sus familias con ayudas de hasta el 100 % del alquiler.

El objetivo prioritario de estas actuaciones, según explica el Ejecutivo, es facilitar la salida de estas familias de situaciones de violencia y evitar que ninguna víctima deba permanecer con su agresor por carecer de una alternativa residencial. «La vivienda constituye un elemento esencial para garantizar la protección, recuperación y autonomía de las mujeres víctimas de violencia de género y de sus hijas e hijos», argumenta.

Sin embargo, y tal y como han explicado a El Debate fuentes jurídicas especializadas en violencia de género, esta nueva medida puede convertirse en «un coladero para denuncias falsas». Según consta en el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, perteneciente al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, aprobado por el Real Decreto 326/2026, de 22 de abril, se podrán beneficiar de esta ayudas las mujeres que puedan «acreditar su condición de víctima».

Esto puede realizarse no únicamente con una sentencia condenatoria hacia el agresor, sino que, según el art. 23 de la Ley Orgánica 1/2004, «también podrán acreditarse las situaciones de violencia contra las mujeres mediante informe de los servicios sociales, de los servicios especializados, o de los servicios de acogida de la Administración Pública competente (...), o por cualquier otro título».

Según han asegurado las citadas fuentes jurídicas, la orden de protección es la herramienta más común para poder acceder a las ayudas para las mujeres que utilizan las denuncias de manera instrumental, es decir, o para beneficio propio o para dañar a su pareja. «Con la simple manifestación de la víctima sirve para que se active el Sistema VioGén y la orden de protección. Cuando la víctima es real, la protege. Sin embargo, muchas lo utilizan para beneficiarse de ayudas», señalan estas fuentes.

Prioridad en ayudas públicas
Además, de sufragar el gasto del alquiler, el Gobierno identifica a las víctimas de violencia de género como colectivo prioritario en el acceso a las ayudas públicas, junto con otras situaciones de vulnerabilidad como el riesgo de desahucio o la exclusión residencial. Y este reconocimiento implica: preferencia en la adjudicación de viviendas protegidas, acceso preferente a programas de ayuda y mayor intensidad en las subvenciones respecto al régimen general.

En ese sentido, el núcleo de la protección se articula a través del programa de ayuda a personas «especialmente vulnerables», que tiene como fin proporcionar una solución habitacional inmediata a personas en situación de especial vulnerabilidad, incluyendo expresamente a mujeres víctimas de violencia de género, configurándose en este marco, como destinatarias directas de las ayudas.

Para este colectivo, las ayudas permiten una cobertura de hasta el 100% del coste del alquiler o uso de la vivienda. Asimismo, se abre la posibilidad de incluir gastos asociados como los suministros, la comunidad o internet, y se contempla la opción de conceder la ayuda por un periodo de hasta 5 años con seguimiento social, pudiendo abonarse directamente a la persona propietaria del inmueble.

Santander: El 1º divorcio del país hace 45 años (1981)

..... Santander hizo historia en España.....
La aprobación de la ley llegó en un momento de profundos cambios sociales.
Carlos Menéndez, 20.06.2026 
España cumple este año uno de los aniversarios más simbólicos de su etapa democrática. El 22 de junio de 1981, el Congreso aprobó la Ley del Divorcio, una norma que transformó el Derecho de Familia y puso fin a décadas en las que romper legalmente un matrimonio era una tarea prácticamente imposible. Apenas unos meses después, Santander entró en la historia al convertirse en el escenario del 1º divorcio concedido en democracia.

La aprobación de la ley llegó en un momento de profundos cambios sociales. Hasta entonces, la nulidad matrimonial dependía fundamentalmente de los tribunales eclesiásticos y las opciones civiles estaban muy condicionadas por los criterios de la Iglesia católica. La nueva legislación permitió que los jueces concedieran divorcios, aunque todavía exigía justificar determinadas causas o acreditar un periodo previo de separación.

Para muchos juristas y dirigentes políticos de la época, aquella norma supuso uno de los avances más importantes de la Transición. “Fue la 1ª ley importante de la transición. Una revolución”, sostiene la abogada Paca Sauquillo en declaraciones a El Diario Cantabria, una de las voces que más defendió la necesidad de modernizar la legislación familiar española.

Una tramitación realmente compleja
La tramitación estuvo lejos de ser sencilla. Aunque el proyecto partió de la entonces gobernante UCD, la negociación con el PSOE resultó clave para sacar adelante un texto más ambicioso. Virgilio Zapatero, uno de los ponentes socialistas de la ley, recuerda también al medio cántabro que la propuesta inicial era insuficiente y que el diálogo con el ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, permitió introducir cambios decisivos.

La votación final estuvo marcada por la tensión política. Una parte de los diputados centristas rompió la disciplina de partido y apoyó la norma junto a socialistas y comunistas. Aquella rebelión interna resultó determinante para que la ley fuera aprobada.

Mientras tanto, el debate trascendía las paredes del Congreso. La sociedad española vivía una profunda división. La Conferencia Episcopal llegó a calificar la norma como “una puerta abierta a la generación del mal”, mientras que colectivos feministas y numerosas asociaciones civiles reclamaban con fuerza su aprobación.

El supuesto aluvión de divorcios nunca llegó.
Pese a los temores de algunos sectores, el supuesto aluvión de divorcios nunca llegó. El 1º matrimonio que se acogió a la nueva legislación fue el formado por Julia Ivars y Vidal Gutiérrez, cuyo divorcio se formalizó en Santander el 7 de septiembre de 1981. Aquel año concluyó con 9.483 divorcios registrados en todo el país.

Desde entonces, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, cerca de 2,7 millones de matrimonios han puesto fin a su relación mediante este procedimiento. La legislación siguió evolucionando hasta la llegada del llamado divorcio exprés” en 2005, que eliminó la obligación de alegar causas concretas.

4 décadas y media después, aquella ley que provocó intensos enfrentamientos políticos, religiosos y sociales es vista por muchos expertos como uno de los grandes hitos de la modernización democrática de España. Y Santander conserva para siempre un lugar destacado en esa historia al haber acogido el 1º divorcio de la nueva etapa democrática.

España: La Ley del Divorcio cumple 45 años:

Otros Medios: EP, democrata,
......  socavó a UCD sin desatar el temido aluvión de demandas.
El 22 de junio de 1981, España aprobó la Ley de Divorcio, marcando un cambio histórico en los derechos civiles y la disolución matrimonial.
Por Redacción Capital, 20 junio 2026
El 22 de junio de 1981, el Congreso de los Diputados de España vivió una jornada histórica al aprobar la Ley de Divorcio con 162 votos a favor, 128 en contra y 7 en blanco. Esta legislación permitía, por IIª vez en la historia del país, que los matrimonios pudieran disolverse civilmente, algo que no ocurría desde 1932 durante la II República. Hasta ese momento, los tribunales eclesiásticos eran los únicos que podían otorgar nulidades, siguiendo las normas de la Iglesia Católica.

La aprobación de esta ley permitió a los jueces conceder divorcios, aunque los cónyuges necesitaban justificar su solicitud, mostrando motivos como la infidelidad o el abandono del hogar, o llevar al menos un año de separación legal. Paca Sauquillo, abogada y actual presidenta del PSOE de la Comunidad de Madrid, asegura que "fue la 1ª ley importante de la transición. Una revolución".

La votación del texto no estuvo exenta de polémicas y amplió el cisma en el grupo parlamentario que sostenía al presidente Leopoldo Calvo Sotelo.
La propuesta inicial partió de la Unión de Centro Democrático (UCD), pero contó con críticas ya que, según Virgilio Zapatero, exministro y uno de los ponentes del PSOE en la ley, consideraron que el proyecto era "muy pacato". El nombramiento de Francisco Fernández Ordóñez como ministro de Justicia en 1980 facilitó las negociaciones con el PSOE, que logró incluir todas sus enmiendas en la nueva norma.

La votación en el Congreso fue secreta y una treintena de diputados centristas se unieron a socialistas y comunistas, votando en contra de su partido, la UCD. Este apoyo permitió la aprobación de la ley, siendo Fernández Ordóñez uno de sus defensores más firmes, quien afirmó: "No podemos impedir que los matrimonios se rompan, pero sí podemos impedir el sufrimiento de los matrimonios rotos".

La discusión parlamentaria se centró en las causas del divorcio y la cláusula de dureza, que permitía denegar la demanda si se consideraba que provocaba un perjuicio grave. Luis Berenguer, exdiputado por UCD, recordó las tensiones entre las distintas facciones del partido y cómo el ala más progresista abogaba por una votación secreta que posibilitó que la ley saliera adelante.

Fuera del Parlamento, la ley también generó divisiones en la sociedad, expresadas por la Conferencia Episcopal que calificó la norma como "una puerta abierta a la generación del mal". El movimiento feminista, sin embargo, fue un actor clave para la aprobación de la ley, presionando para que saliera adelante. Paca Sauquillo destaca el papel que las feministas jugaron en este proceso.

Finalmente, la ley entró en vigor en agosto de 1981, y la 1ª pareja en divorciarse lo hizo en Santander el 7 de septiembre de ese año. A pesar de las expectativas de un aluvión de divorcios, solo se registraron 9.483 ese año. Desde entonces, se han realizado unos 2,7 millones de divorcios.

Aunque en 2005 se introdujo el "divorcio exprés", aún quedan aspectos del marco legal que podrían actualizarse. Juristas como José Luis Cembrano y Elena Zarraluqui señalan la falta de medios en la Justicia y sugieren mirar hacia el Código de Familia catalán como referencia para futuras reformas.
Virgilio Zapatero concluye que con la ley de 1981 se resolvió un problema, pero ahora se trata de legislar para satisfacer derechos: "Una actitud distinta".