Mostrando entradas con la etiqueta Suicidio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Suicidio. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2026

El suicidio en hombres, una realidad conocida pero invisible: ¿qué no estamos viendo?

Otras Noticias: 
El autocuidado, la asignatura pendiente de los médicos para 2026: “Somos la profesión con más suicidios”
El 73,4 % de los casos de suicidios en 2024 en España fueron hombres, una tasa bien conocida pero que “no tiene la atención que merece”
Paola De Francisco,  07 febrero 2026 
Cada año conocemos los datos de suicidio en España, una cifra que sigue siendo alarmante: cada día se perdieron 11 vidas en 2024. Un total de 3.953 muertes. 
El 73,4 % fueron hombres, en todo el mundo, de hecho, representan entre el 75 y el 80 %. Una realidad conocida y subrayada en los informes del Ministerio de Sanidad, que inciden en la necesidad de incorporar “estrategias con perspectiva de género que deben combatir el aislamiento social y los estereotipos que obstaculizan la expresión emocional y el acceso al apoyo en hombres". Y, no obstante, una realidad “que no hemos querido mirar con la atención que merece”, indica a ConSalud.es Miguel Guerrero Díaz, psicólogo clínico en el Servicio Andaluz de Salud y coordinador autonómico del Programa Prevención del Suicidio en Andalucía.

Esta paradoja de género que muestra el binomio suicidio y hombres no es un tema sobre el que se profundice o reflexione a nivel social. La realidad es que “no hay suficiente conciencia, ni a nivel sanitario ni a nivel social sobre que los hombres representan alrededor del 80 % de las víctimas de suicidio. Sí se reconoce el dato estadístico, que es por otra parte incuestionable, pero rara vez se interroga en profundidad ni se actúa en consecuencia”, subraya Guerrero Díaz, quien el próximo 13 de marzo estará presente para hablar de ello en el V Encuentro Nacional de la Asociación de Profesionales en Prevención y Posvención del Suicidio 'Papageno' “Cuidar del vínculo, sostener la vida. Un viaje desde la prevención a la posvención”.

“La narrativa dominante actual tiende a deshumanizar los problemas sociales que afectan mayoritariamente a los hombres”. Se trata de aquellas personas privadas de libertad, en situación de sinhogarismo, víctimas de conflictos bélicos o de reclutamiento forzoso, el fracaso escolar temprano… todos ellos son hombres en su inmensa mayoría, “y rara vez son mirados con empatía o reciben una respuesta política y social adecuada”, explica el también socio de Papageno.

"A diferencia de otros problemas de salud pública o sociales donde sí se aplica 
una mirada de género, en el suicidio masculino prácticamente 
no se incorpora esta perspectiva"

Actualmente la perspectiva de género no está incluida en los modelos y estrategias de abordaje del suicidio. Los programas como el Plan de Acción de Salud Mental 2025-2027 o el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2027 buscan mejorar la calidad y el acceso a la atención con proyectos que en el 1º nivel asistencial en cuanto a salud mental general y establecen la prevención como una prioridad de salud pública. En este sentido, el Plan de Prevención del Suicidio apuesta por acompañar a las personas en situación de vulnerabilidad, sensibilizar a la sociedad, mejorar la formación especializada y ampliar los recursos disponibles.

Medidas de reducción del estigma y acompañamiento que no terminan de definir 
una estrategia con perspectiva de género. “A diferencia de otros problemas de salud pública o sociales donde sí se aplica una mirada de género, en el suicidio masculino prácticamente no se incorpora esta perspectiva, y eso dificulta identificar riesgos y diseñar intervenciones efectivas”, indica el experto.

LA VULNERABILIDAD MASCULINA
No hay una sola causa del suicidio, ni todas las personas toman la decisión por los mismos motivos, teniendo en cuenta que no quieren quitarse la vida, sino acabar con cierto sufrimiento o situación a la que no ven otro fin. En el caso de los hombres, por tanto, no se trata de un único motivo, sino de “la combinación de factores evolutivos, biológicos, sociales, psicológicos y culturales”, indica el experto.

Culturalmente el varón tiene una serie de mandatos arraigados por su herencia evolutiva. El hombre es proveedor de recursos, garante de seguridad, eficacia y valor reproductivo. “Cuando un hombre percibe que falla en alguno de estos ejes, trabajo, estatus social, capacidad económica, rol protector o rendimiento productivo, no suele vivirse como una dificultad puntual, sino como un fallo identitario”. Un fallo que lleva, explica Guerrero Díaz, a sentimientos de “atrapamiento, inutilidad, fracaso y carga para los demás, factores bien conocidos en la génesis de la ideación suicida”.

Un contexto de autosuficiencia, resilencia y de no mostrarse vulnerable que también tiene un peso en los factores sociales. El desempleo, pasar por un divorcio, perder el contacto con sus hijos, ocultar adversidades o traumas “sufridos por miedo a ser juzgados, el mayor aislamiento o retraimiento ante los problemas, recurrir al consumo de tóxicos como el alcohol o lidiar con problemas legales o financieros incrementan el riesgo y son factores de riesgo y vulnerabilidad al suicidio”. En esta situación pedir ayuda se convierte en todo un desafío. No es solo cuestión de si al hacerlo recibirán la atención que necesitan, sino que pedirla “puede vivirse como una confirmación del propio fracaso, aumentando el aislamiento y, con ello, el riesgo suicida”.

"Tenemos que ofrecer vías de apoyo accesibles y adaptadas a las 
necesidades del hombre, diseñados por y para ellos”

Además, no hay que olvidar la llamada paradoja del sexo: ellas lo intentan más pero ellos fallecen 3 veces más que las mujeres. Como recogen distintos estudios las mujeres utilizan métodos de menos letalidad que en el caso de los hombres. Son estas realidades las que convierten la condición de varón en un factor de riesgo y al hombre especialmente vulnerable al suicidio.

Para abordar y prevenir el suicidio en hombres es preciso, por tanto, un cambio social y cultural para evitar retrasar la ayuda y que los hombres puedan acceder al apoyo. Por ello es necesario normalizar la búsqueda de ayuda y transmitir que se trata de “un acto de responsabilidad y autocuidado”. “Paralelamente tenemos que ofrecer vías de apoyo accesibles y adaptadas a las necesidades del hombre, diseñados por y para ellos”, y cambiar la narrativa social y “mostrar que la vulnerabilidad no disminuye la masculinidad, al contrario, la fortalece”. En este sentido no solo se necesita un cambio social, sino también en el ámbito sanitario.

PREVENCIÓN DEL SUICIDIO
“Es necesaria la formación de profesionales para que puedan reconocer señales de riesgo incluso cuando los hombres no verbalizan tristeza, usando indicadores de comportamiento, aislamiento o cambios en la rutina”. La atención sanitaria ha de crear un espacio “seguro para que el paciente pueda hablar, reconocer el sufrimiento y validar su experiencia”. 
“Es fundamental preguntar de manera directa sobre ideas de suicidio o autolesión, sin miedo ni tabúes, y hacerlo con un enfoque de género, comprendiendo que muchos hombres no verbalizan emociones ni malestar de forma explícita”, añade el experto.

“Actuar supone formar y capacitar a los profesionales que atienden 
a hombres en crisis con una perspectiva de género"

Ellos tienen características de riesgo propias y modos distintos de mostrar su sufrimiento. “Los clínicos deben dejar de esperar que el hombre hable de manera clásica o exprese síntomas de forma evidente, y aprender a leer señales indirectas y actuar proactivamente”. Por otro lado, continúa, los gestores y los planes locales deben diseñar protocolos que respondan a las trayectorias masculinas reales; y la sociedad debe revisar qué tipo de masculinidad está construyendo y cómo influye en el sufrimiento y la vulnerabilidad de los hombres.

“Lo que no estamos viendo es que el suicidio en los hombres no es un fenómeno individual ni exclusivamente clínico, sino el resultado de una mayor vulnerabilidad estructural, cultural y relacional que no hemos sabido leer ni abordar adecuadamente”, indica Guerrero Díaz, quien incide en la importancia de diseñar planes y programas que reflejen la evidencia sobre la realidad del suicidio y educar en la igualdad y la socioemocionalidad. “Actuar supone formar y capacitar a los profesionales que atienden a hombres en crisis con una perspectiva de género, crear recursos sanitarios y sociales específicos, mejorar la alfabetización sobre la crisis suicida en el varón y promover activamente la búsqueda de ayuda sin miedo”. 
Solo así, concluye, “dejaremos de mirar el suicidio masculino como un dato inevitable y empezaremos a tratarlo como un problema prevenible que exige una respuesta específica y valiente”.
Nota: Video de REM. "Everybody Hurts" from R.E.M.’s best-selling 1992 album, Automatic for the People.

jueves, 26 de diciembre de 2024

6 señales que nos alertan de que una persona está pensando en suicidarse

La mayoría de los suicidios se pueden prevenir,
porque por lo general vienen precedidos de signos de advertencia que se manifiestan de forma verbal o por cambios en la conducta
Verónica Palomo, 23 de enero de 2024
“Te veo mal, ¿en qué estás pensando?”. Esta frase, tan sencilla como conveniente, puede servir de anzuelo para sacar a una persona de las profundidades del pozo de la desesperación que lleva al suicidio. Prevenirlo es posible. Hablar sobre el tema, no caer en falsas creencias sobre el suicidio, saber eliminar peligros e identificar señales de alarma son algunas de las pautas que los especialistas aseguran que todos, como sociedad, deberíamos conocer. Hacerlo puede salvar vidas. En el siguiente artículo se abordan 6 de esos signos de advertencia y se profundiza en el suicidio en adolescentes.

6 señales de alarma ante el riesgo de suicidio
➡️ Intentos previos
Este es uno de los factores que más determina el riesgo de suicidio. 
Los especialistas lo miden por grados:
el 1º sería tener ideas pasivas de muerte, pero sin intención de querer matarse.
el 2º ya sería tener ideas suicidas.
el 3º cuando la persona pasa a planear el método de cómo hacerlo.
y el último, cuando pasa a ejecutarlo.
A mayor grado, más riesgo. Igualmente, a mayor gravedad de intentos previos y ocultación de los mismos, también habrá un mayor riesgo.

➡️ Consumir sustancias legales o ilegales
Si la persona consume cocaína, psicofármacos o alcohol en grandes cantidades, estamos ante un problema mayor, ya que en el momento que sienta la desinhibición provocada por los efectos de las drogas, lo va a hacer. 
Incluso cuando no hay adicción, el simple hecho de que una persona con ideas suicidas consuma ocasionalmente ya debería alarmar a su entorno.

➡️ Comentarios relacionados con la muerte
Desde el punto de vista anímico, hay que estar alerta ante estados altos de depresión o ansiedad y a su verbalización. 
Por ejemplo: “Me gustaría desaparecer”, “no pinto nada en este mundo”, “quiero descansar”, “es preferible quitarse del medio”…
También hay que observar si estos coinciden con algún desencadenante agudo, como el diagnóstico de una enfermedad, una ruptura, un grave problema económico…

➡️ Cambios en la conducta
Puede ir en 2 sentidos. Por una parte, puede observarse un aumento significativo de la irascibilidad e irritabilidad –al que se suma el hecho de dormir y comer poco– o un periodo de calma y tranquilidad repentino cuando, previamente, había presentado demasiada agitación. Creer que esta situación es una mejoría, podría ser un error, ya que puede ser una señal de peligro de riesgo inminente.

➡️ Se está despidiendo
Regalar objetos personales, preciados y queridos, cerrar asuntos pendientes, dar en adopción a las mascotas, preparar el testamento, mandar cartas a seres queridos a modo de despedida… Todo ello significa que lo está planeando.

➡️ Ha estado ingresado previamente en psiquiatría
Hay un riesgo mayor inmediatamente posterior al alta hospitalaria por ingreso en la unidad de psiquiatría. 
Este es un peligro que, además, puede seguir siendo alto durante años.

Qué pasa con los adolescentes
La mayor incidencia de suicidios en España sigue siendo en adultos, concretamente en la franja de los 40 a 64 años, pero llama la atención el incremento que se ha producido entre los adolescentes. 
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2022 se suicidaron 72 adolescentes de entre 15 y 19 años (53 lo hicieron el año anterior).

​🔴​ Causas
No hay una única causa para este incremento, como en el caso de los adultos, pero las redes sociales y la manera sensacionalista en la que se habla del suicidio en ellas han podido producir un efecto imitación. 
Además, la adolescencia es un periodo de impulsividad y uno de los riesgos del suicidio es, precisamente, el grado alto de ese impulso.

Jesús Padilla es miembro del equipo psicológico de la Asociación Aragonesa de Suicidio y Conducta Autolesiva (LIANA). Este psicólogo apunta también a la desconexión emocional que vive la sociedad: “Somos una sociedad muy conectada en redes, pero muy desconectada en lo emocional. Nos cuesta mucho hablar de las emociones. Muchos padres se quejan de la falta de comunicación con sus hijos y su imposibilidad para acercarse a ellos y saber cómo están. Si estos jóvenes sienten que no pueden hablar con su familia, el riesgo aumenta”.

Además de la tristeza y la depresión, la vergüenza y la culpa, sobre todo en adolescentes que han sufrido acoso escolar (en el instituto o en redes), también se unen a ese cóctel de factores que, finalmente, les lleva a tomar la decisión. 
El acoso escolar y el suicidio van cogidos de la mano. Hoy en día, si se activa el protocolo antiacoso también lo hace inmediatamente el protocolo antisuicidio.

​🟠​ ¿Autolesiones?
Rocío López, psicóloga clínica del centro de salud mental Jaime Vera de Coslada (Madrid), hace una distinción con las autolesiones, ya que es cierto que se producen mucho entre los adolescentes, pero no tienen por qué significar que el joven se quiera matar.
“La inmensa mayoría simplemente se quiere lesionar; bien para calmar su ansiedad o para distraer el dolor psíquico que siente con el físico, ya que les va a resultar más tolerable. Los padres vienen a consulta muy asustados pensando que su hijo se quiere suicidar, pero lo cierto es que, en la gran mayoría de las ocasiones, tras hablar con ellos, su intención es la de hacerse daño, castigarse, pero no quitarse la vida”.

🟢 Educación para protegerles del suicidio
Para Padilla, está bien valorar la necesidad de crear una estrategia nacional y, sobre todo, aumentar las plazas de psicólogos clínicos en la Seguridad Social. 
Así, vamos a ayudar al paciente, pero ¿cómo protegemos a la población en general? 
La respuesta está en la educación.
1. Trabajar desde edades muy tempranas la inteligencia emocional. Hablar de la muerte y dotar a los alumnos, también desde el ámbito familiar, de recursos para la resolución de problemas y habilidades sociales. Hay que enseñarles a enfrentarse a la vida y seguir para adelante cuando llegan las cosas malas.
2. Compartir tiempo con los hijos y la familia. “Somos una sociedad que tiene más tiempo para los compañeros de trabajo que para la propia familia”, denuncia Padilla.
3. Hablar de ello. Para prevenir el abuso sexual, hay que dotar a los niños de educación sexual, ya que solo de esta manera sabrán entender lo que es normal y lo que no. “Igual ocurre con el suicidio y la muerte, que siguen siendo temas tabú, pero hay que hablar de ellos a los niños”, recomienda el psicólogo.

viernes, 26 de enero de 2024

6 señales que nos alertan de que una persona está pensando en suicidarse

La mayoría de los suicidios se pueden prevenir
, porque por lo general vienen precedidos de signos de advertencia que se manifiestan de forma verbal o por cambios en la conducta.
Verónica Palomo,  23 enero 2024
“Te veo mal, ¿en qué estás pensando?”. Esta frase, tan sencilla como conveniente, puede servir de anzuelo para sacar a una persona de las profundidades del pozo de la desesperación que lleva al suicidio. Prevenirlo es posible. Hablar sobre el tema, no caer en falsas creencias sobre el suicidio, saber eliminar peligros e identificar señales de alarma son algunas de las pautas que los especialistas aseguran que todos, como sociedad, deberíamos conocer. Hacerlo puede salvar vidas. 
En el siguiente artículo se abordan 6 de esos signos de advertencia y se profundiza en el suicidio en adolescentes.

6 señales de alarma ante el riesgo de suicidio
➡️ Intentos previos
Este es uno de los factores que más determina el riesgo de suicidio. 
Los especialistas lo miden por grados: el 1º sería tener ideas pasivas de muerte, pero sin intención de querer matarse.
el 2º ya sería tener ideas suicidas.
el 3º, cuando la persona pasa a planear el método de cómo hacerlo.
y el último, cuando pasa a ejecutarlo.

A mayor grado, más riesgo. Igualmente, a mayor gravedad de intentos previos y ocultación de los mismos, también habrá un mayor riesgo.

➡️ Consumir sustancias legales o ilegales
Si la persona consume cocaína, psicofármacos o alcohol en grandes cantidades, estamos ante un problema mayor, ya que en el momento que sienta la desinhibición provocada por los efectos de las drogas, lo va a hacer. 
Incluso cuando no hay adicción, el simple hecho de que una persona con ideas suicidas consuma ocasionalmente ya debería alarmar a su entorno.

➡️ Comentarios relacionados con la muerte
Desde el punto de vista anímico, hay que estar alerta ante estados altos de depresión o ansiedad y a su verbalización. 
Por ejemplo: “Me gustaría desaparecer”, “no pinto nada en este mundo”, “quiero descansar”, “es preferible quitarse del medio”…
También hay que observar si estos coinciden con algún desencadenante agudo, como el diagnóstico de una enfermedad, una ruptura, un grave problema económico…

➡️ Cambios en la conducta
Puede ir en 2 sentidos. Por una parte, puede observarse un aumento significativo de la irascibilidad e irritabilidad –al que se suma el hecho de dormir y comer poco– o un periodo de calma y tranquilidad repentino cuando, previamente, había presentado demasiada agitación. Creer que esta situación es una mejoría, podría ser un error, ya que puede ser una señal de peligro de riesgo inminente.

➡️ Se está despidiendo
Regalar objetos personales, preciados y queridos, cerrar asuntos pendientes, dar en adopción a las mascotas, preparar el testamento, mandar cartas a seres queridos a modo de despedida… Todo ello significa que lo está planeando.

➡️ Ha estado ingresado previamente en psiquiatría
Hay un riesgo mayor inmediatamente posterior al alta hospitalaria por ingreso en la unidad de psiquiatría. 
Este es un peligro que, además, puede seguir siendo alto durante años.

Qué pasa con los adolescentes
La mayor incidencia de suicidios en España sigue siendo en adultos, concretamente en la franja de los 40 a 64 años, pero llama la atención el incremento que se ha producido entre los adolescentes. 
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2022 se suicidaron 72 adolescentes de entre 15 y 19 años (53 lo hicieron el año anterior).

​🔴​ Causas
No hay una única causa para este incremento, como en el caso de los adultos, pero las redes sociales y la manera sensacionalista en la que se habla del suicidio en ellas han podido producir un efecto imitación. 
Además, la adolescencia es un periodo de impulsividad y uno de los riesgos del suicidio es, precisamente, el grado alto de ese impulso.

Jesús Padilla es miembro del equipo psicológico de la Asociación Aragonesa de Suicidio y Conducta Autolesiva (LIANA). Este psicólogo apunta también a la desconexión emocional que vive la sociedad: “Somos una sociedad muy conectada en redes, pero muy desconectada en lo emocional. Nos cuesta mucho hablar de las emociones. Muchos padres se quejan de la falta de comunicación con sus hijos y su imposibilidad para acercarse a ellos y saber cómo están. Si estos jóvenes sienten que no pueden hablar con su familia, el riesgo aumenta”.

Además de la tristeza y la depresión, la vergüenza y la culpa, sobre todo en adolescentes que han sufrido acoso escolar (en el instituto o en redes), también se unen a ese cóctel de factores que, finalmente, les lleva a tomar la decisión. 
El acoso escolar y el suicidio van cogidos de la mano. Hoy en día, si se activa el protocolo antiacoso también lo hace inmediatamente el protocolo antisuicidio.

​🟠​ ¿Autolesiones?
Rocío López, psicóloga clínica del centro de salud mental Jaime Vera de Coslada (Madrid), hace una distinción con las autolesiones, ya que es cierto que se producen mucho entre los adolescentes, pero no tienen por qué significar que el joven se quiera matar.
“La inmensa mayoría simplemente se quiere lesionar; bien para calmar su ansiedad o para distraer el dolor psíquico que siente con el físico, ya que les va a resultar más tolerable. Los padres vienen a consulta muy asustados pensando que su hijo se quiere suicidar, pero lo cierto es que, en la gran mayoría de las ocasiones, tras hablar con ellos, su intención es la de hacerse daño, castigarse, pero no quitarse la vida”.

🟢 Educación para protegerles del suicidio
Para Padilla, está bien valorar la necesidad de crear una estrategia nacional y, sobre todo, aumentar las plazas de psicólogos clínicos en la Seguridad Social. 
Así, vamos a ayudar al paciente, pero ¿cómo protegemos a la población en general? La respuesta está en la educación.
1. Trabajar desde edades muy tempranas la inteligencia emocional. Hablar de la muerte y dotar a los alumnos, también desde el ámbito familiar, de recursos para la resolución de problemas y habilidades sociales. Hay que enseñarles a enfrentarse a la vida y seguir para adelante cuando llegan las cosas malas.
2. Compartir tiempo con los hijos y la familia. “Somos una sociedad que tiene más tiempo para los compañeros de trabajo que para la propia familia”, denuncia Padilla.
3. Hablar de ello. Para prevenir el abuso sexual, hay que dotar a los niños de educación sexual, ya que solo de esta manera sabrán entender lo que es normal y lo que no. “Igual ocurre con el suicidio y la muerte, que siguen siendo temas tabú, pero hay que hablar de ellos a los niños”, recomienda el psicólogo.

lunes, 8 de enero de 2024

Las muertes por suicidio crecen por 4º año consecutivo

Aumentan un 41% en el segmento de 15 a 19 años.
Somos Pacientes, 22 Diciembre 2023



La cifra de muertes por suicidio creció en España en 2022 por IVº año consecutivo. Concretamente, y de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de personas que el pasado año perdieron la vida por esta causa se elevó a 4.227, un 5,6% más que en 2021, en el que se registraron 4.003 decesos.

Nel González Zapico, presidente de la Confederación SALUD MENTAL España, miembro de Somos Pacientes, recuerda que “llevamos varios años encadenando datos muy malos. En los últimos 5 años los suicidios han aumentado casi un 20%. La conducta suicida constituye un grave problema de salud pública en España, siendo la principal causa de muerte externa”. 
Todo ello sin olvidar que, en promedio, “un suicidio individual afecta íntimamente al menos a otras 6 personas, por lo que constituye un drama humano y social para las personas directamente afectadas y su entorno”.

Entre otros datos, el informe del INE revela que del total de fallecidos por suicidio en 2022 en nuestro país, 3.126 fueron varones y 1.101 mujeres. Es decir, la cifra de decesos por esta razón en hombres prácticamente triplica a la de las féminas.

De 15 a 19 años, segmento disparado
Por lo que refiere a la edad, el mayor número de fallecimientos se produjo en la franja de los 55 a los 59 años –479 decesos–, seguida por las de 50 a 54 años (468) y de 45 a 49 (444). Además resulta especialmente preocupante el aumento de decesos en las personas más jóvenes: 75 muertes en el segmento de 15 a 19 años, un 41% más que en 2021 –si bien la tasa en la población de 10 a 14 años se ha reducido a casi la mitad.

Los datos también reflejan un aumento de todas las muertes accidentales con respecto a 2021, por lo que las cifras de muerte por suicidio podrían ser incluso superiores dado que hay muertes accidentales que no constan oficialmente como suicidios.
Los datos del INE también reflejan que el suicidio se ha mantenido en 2023 como la 1ª causa de muerte externa, con hasta 1.967 fallecimientos solo en el 1º semestre, si bien estos datos son todavía provisionales.

Ante esta realidad, SALUD MENTAL España reclama que se destinen todos los recursos necesarios para desarrollar la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (SNS) para el período 2022-2026, muy especialmente para la línea estratégica nº 3, relativa a la ‘Prevención, detección precoz y atención a la conducta suicida’.
Como recuerda la Confederación, “incrementar las ratios de profesionales de Psicología y Psiquiatría por cada 100.000 habitantes en la sanidad pública y desarrollar un abordaje transversal del suicidio para mitigar sus efectos son cuestiones que es necesario abordar”.

Llama al 024
España cuenta desde mayo de 2022 con un teléfono para la prevención del suicidio: el 024, número gratuito, accesible, inmediato y confidencial que, bajo el lema ‘Llama a la vida’, es atendido las 24 horas del día de los 365 días del año por expertos para dar apoyo tanto a las personas que puedan tener conductas suicidas como a sus familiares y allegados.

Un recurso que se complementa con diferentes acciones puestas en marcha por SALUD MENTAL España para acabar con los mitos e ideas erróneas, el tabú, el estigma y la culpabilización de la conducta suicida para, así, facilitar que las personas con ideaciones suicidas pidan ayuda. 
Es el caso, entre otras, de sus servicios de asesoramiento gratuito en torno a la salud mental y de sus campañas para prevenir el suicidio, centradas en este 2023 en las personas mayores y en 2022 en la infancia y adolescencia.

martes, 20 de diciembre de 2022

España: 4.003 SUICIDIOS EN 2021

Otras Noticias: Recogida de Firmas.
Los suicidios repiten como mayor causa externa de muerte en 2021 y marcan récord.
El INE ha publicado Estadísticas de defunciones según causa de muerte. 
David Aragonés, 19.12.2022 
En el año 2021 se produjeron en España 450.744 defunciones, 43.032 menos que en el año anterior (un 8,7% menos), y más de la mitad fueron como consecuencia de una enfermedad circulatoria o de un tumor, según el informe 'Estadísticas de defunciones según causa de muerte. Año 2021', publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Tal y como se desprende en el informe, la tasa bruta de mortalidad se situó en 952,3 fallecidos por cada 100.000 habitantes y, por sexo, fallecieron 231.410 hombres (un 7,3% menos que en 2020) y 219.334 mujeres (un 10,2% menos).

El 96,3 % de las defunciones se debieron a causas naturales, si bien fallecieron 433.913 personas por estas causas, un 9,2 % menos que en 2020. No obstante, y en relación con 2019 (año previo a la pandemia) en 2021 en España se produjeron 32.041 defunciones más (un aumento del 7,7%). Por sexo, el incremento fue del 8,8 % en el caso de los hombres y del 6,5 % entre las mujeres.


El grupo de enfermedades del sistema circulatorio se mantuvo como 1ª causa de muerte en 2021, con el 26,4% del total (y una tasa de 251,8 fallecidos por cada 100.000 habitantes), seguida de los tumores, con el 25,2% del total (y una tasa de 240,1). 
Las enfermedades infecciosas, que incluyen la COVID-19, fueron la 3ª causa de muerte con el 10,2% del total (y una tasa de 97,2).

Por su parte, las enfermedades respiratorias se situaron como 4ª causa de muerte, con el 7,9 % del total y una tasa de 75,1 fallecidos por cada 100.000 habitantes. Respecto al año anterior, los fallecimientos debidos a tumores aumentaron un 0,8 %.
Por el contrario, los debidos a enfermedades infecciosas, a enfermedades del sistema respiratorio y a enfermedades del sistema circulatorio disminuyeron un 43,1 %, un 16,3 % y un 0,6 %, respectivamente.

CAUSAS EXTERNAS
En el año 2021 se produjeron 16.831 fallecimientos por causas externas, 753 más que en el año anterior (un 4,7%). 
Por sexo, fallecieron por estas causas 10.689 hombres (un 4,2% más que en 2020) y 6.142 mujeres (un 5,5% más).
El suicidio se mantuvo como la 1ª causa de muerte externa, con 4.003 fallecimientos, un 1,6% más que en 2020. Por detrás se situaron las caídas accidentales (con 3.655 muertes y un aumento del 1,4%) y el ahogamiento, sumersión y sofocación accidentales (con 3.504, un 20,3% más que en 2020). 
Es la 1ª vez desde que hay datos que se superan los 4.000 suicidios en España.


Por sexo, las principales causas de muerte en los hombres fueron el suicidio (2.982 fallecidos y un aumento del 1,8% respecto a 2020), las caídas accidentales (1.946, un 2,5% más) y el ahogamiento, sumersión y sofocación (1.855, un 26,4% más),

Por su parte, las caídas accidentales (1.709 fallecidas), el ahogamiento, sumersión y sofocación (1.649) y los suicidios (1.021) fueron las principales causas de muerte externa entre las mujeres, con aumentos del 0,1%, 14,0% y 1,0%, respectivamente. 
Por accidente de tráfico fallecieron 1.599 personas (1.283 hombres y 316 mujeres), lo que supuso un 9,3% más que en 2020.

jueves, 17 de noviembre de 2022

El aumento de suicidios, un problema «con tintes de epidemia»

Profesionales y expertos aseguran que es un asunto complejo pero prevenible,
cuya solución se basa en la comunicación, la empatía y destinar más recursos a su investigación y tratamiento.
La pandemia, el aislamiento y la crisis económica y social, influyen en el aumento de las conductas suicidas. 
Verónica Sánchez, Cádiz, 13/11/2022 
Las cifras no dejan lugar a dudas, en los últimos años el nº de personas que deciden acabar con su vida va en aumento. En Cádiz «existe una visión contrastada entre los profesionales del entorno sanitario y educativo de un incremento de la petición de ayuda por conducta suicida. 
En la provincia, la tasa de suicidio por 100.000 habitantes entre 2016-2020 fue de 7,64, casi 2 puntos por debajo de la media de Andalucía, convirtiéndose en la provincia con menor tasa de nuestra región. 
Según datos de la Consejería de Salud y Consumo, hubo un incremento del 21% de intentos de suicidio atendidos en los Servicios de Urgencias Hospitalarias, siendo Cádiz la provincia donde se registra una menor subida. 3 de cada 4 fueron mujeres, al contrario que en el número de muertes, donde ocurre a la inversa», explica a este periódico Daniel Jesús López Vega, responsable del Grupo de Conducta Suicida y miembro del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED) de la delegación de Cádiz del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental.

Lo mismo ocurre con las peticiones de asistencia relacionadas con amenazas suicidas recibidas por el Centro de Emergencias Sanitarias 061, que han sido 3.190 en los últimos 3 años. Ascendiendo desde las 976 de 2019, 1.075 en 2020 y 1.139 en 2021. 
«Hemos notado un incremento muy notable, de más del 30%, de estas llamadas con respecto al periodo prepandémico», asegura Antonio Ramírez, director del Centro de Emergencias Sanitarias 061 de Cádiz.

Incremento desde la pandemia
«Después de la pandemia por Covid-19 y otras circunstancias sociales concomitantes, se han confirmado las voces que presumían un aumento en las conductas suicidas», detalla Daniel, que además es presidente de la Asociación de Profesionales en Prevención y Postvención del Suicidio, Papageno. Los profesionales apuntan a varios motivos: la situación de aislamiento y distanciamiento social durante la pandemia, el fallecimiento de seres queridos, la posterior crisis laboral, económica y social, la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el miedo a sus consecuencias, el cambio climático... Todo ello es «la tormenta perfecta», en palabras de Daniel, para que aparezcan problemas de salud mental y crisis suicidas. 
Y es que a los números oficiales probablemente haya que añadirle más, ya que muchos suicidios son registrados como accidentes. Asimismo, un porcentaje de personas con ideas suicidas no piden ayuda a profesionales e incluso lo ocultan en su entorno, por lo que no hay constancia de ellas. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que por cada muerte por suicidio en el mundo, habría 20 intentos.

Así las cosas, subraya el presidente de Papageno, que «es importante dar visibilidad al problema, para evitar el alarmismo apocalíptico que en muchas ocasiones se transmite equivocadamente a la población». 
Porque, si bien el suicido es un problema complejo, también es «prevenible, y estamos obligados a transmitir ese mensaje alto y claro para que todos aprendamos a 'ocuparnos' de él y no solo a preocuparnos de forma excesiva».

Profesionales preparados
Los profesionales se han puesto manos a la obra y se han creado diferentes iniciativas, como el grupo de trabajo 'Psicología y Conducta Suicida' del Colegio de Psicología o el desarrollo del protocolo específico para la actuación ante las conductas suicidas que ha comenzado el grupo de trabajo de Salud Mental del 061. «Estamos abordando esta materia desde varias grandes áreas», cuenta Antonio Ramírez. 
«Por un lado, Centros Coordinadores de Urgencias y Emergencias (grupo que yo lidero), para actualizar los protocolos de triaje telefónico empleado con estos pacientes, establecer formación específica para los teleoperadores, médicos o enfermeros coordinadores y diseñar un catálogo de recursos a los que recurrir de manera ágil durante nuestra intervención en urgencias originada por la conducta suicida». 
Y, por otro lado, el grupo de Salud Responde, liderado por el doctor Javier Gómez, médico del Servicio Provincial de Huelva, que «además de recibir llamadas de consulta sobre esta patología tienen un papel fundamental en el seguimiento de pacientes de riesgo».

Para los sanitarios la formación para atender a este tipo de pacientes que necesitan una aproximación comprensiva y empática es primordial. «Debemos estar preparados para interpretar las señales que nos lanzan para abordar el problema de forma precoz», subraya Antonio. 
Lo mismo ocurre con los profesionales de la psicología, que, destaca Daniel, pueden «ayudar a la persona con conducta suicida acompañándola en la búsqueda de soluciones alternativas al suicidio, creando planes personales de protección y trabajando los factores de riesgo y protección. Se trata de empoderar en cada momento a la persona que sufre única protagonista del proceso».

Preocupación por los menores
El grupo de edad en el que más suicidios se están produciendo es el comprendido entre los 40 y los 59 años. «A nivel nacional casi llegamos a 4.000, máximo histórico desde que se registran estos datos», destaca Antonio. «Las tasas de suicidio guardan una relación directa con la edad», afirma Daniel.

No obstante, en los últimos tiempos preocupa especialmente el problema de los suicidios en la infancia y adolescencia. «En España en 2020 murieron por suicidio 14 menores de 15 años duplicando los casos de 2019», cuenta el presidente de Papageno. «Esta cifra aumenta a 300 en la etapa de 15 a 29 años. Pero esta preocupación no es nueva. El suicido en la infancia y la adolescencia ha sido un tema constante en la historia, una especie de termómetro de nuestro mundo y su evolución. Cada suicidio es un fracaso de nuestra sociedad, más cuando es de una persona que ve truncada su vida de forma brusca en las 1ª etapas de la vida, siendo este tipo de muertes evitables». 

En el caso de los jóvenes gaditanos, «parece que existe un aumento de conductas disruptivas que se relacionan con los trastornos alimentarios, las conductas adictivas, las autolesiones no suicidas y las conductas suicidas en general. En estas edades podría estar jugando un papel importante la falta de opciones de futuro para los más jóvenes y que puede provocar desesperanza en las personas más vulnerables. No menos importante está la baja tolerancia a la frustración que aparece a estas edades. También aparecen dificultades en las habilidades sociales, que se ven reforzadas por los valores predominantes en nuestra sociedad actual. Promover una mayor colaboración y sentido comunitario de la vida frente a la competitividad reinante podría ayudar a mejorar considerablemente la situación».

Detección de señales de riesgo
Pero, ¿qué hacer si detectamos conductas suicidas en alguien de nuestro entorno o un ser querido nos confiesa encontrarse en esta situación? 
«La vacuna contra el suicidio ya está inventada: la comunicación. La escucha empática, la preocupación por el otro, el interés por mantener relaciones de ayuda y una visión más comunitaria de nuestro entorno social son las claves de un afrontamiento adecuado de la conducta suicida», afirma el psicólogo. 
«Si preguntamos a los demás por cómo se sienten y aprendemos a validar sus emociones sin juzgarlas y sin conductas paternalistas, estamos ayudando a mantener la salud mental. Hablar con calma de las ideas suicidas y perder el miedo a preguntar ayudará a los demás a pedir ayuda cuando lo necesitan». Es importante detectar señales de riesgo. 

Las personas con ideas suicidas pueden abandonar su aspecto físico, o asumir conductas de riesgo, preocuparse excesivamente por la muerte, el testamento o la herencia o por el suicido de alguien o aislarse. Además, expresiones como «soy un estorbo para los demás», «no sirvo para nada», «nadie me quiere» o «no hay solución», pueden ponernos en alerta.

A nivel institucional, los profesionales advierten de la necesidad de aumentar los recursos dedicados a la prevención del suicidio y que el acceso a la terapia psicológica no sea un lujo. 
Además, la sociedad debe vencer el estigma de acudir a un profesional de la Psicología, normalizándolo y superando los prejuicios.

El aumento de suicidios y de las conductas relacionadas «hace que el problema adquiera tintes de epidemia. Tenemos que hacer algo», advierte Antonio. De momento, el tabú social se está comenzando a superar. 
«En los últimos años hemos vivido una ruptura brusca en cuanto al volumen de comunicación relativo al tema del suicidio. Ahora tenemos que aprender a hablarlo responsablemente», dice Daniel.

«En este sentido los medios de comunicación tienen mucho qué decir: su trabajo puede salvar vidas. Históricamente los medios de comunicación han guardado silencio alrededor del tema del suicido reforzando el tabú y limitando las noticias que se publicaban al suicidio fortuito de algún personaje público que paradójicamente favorecía el efecto de imitación en las personas más vulnerables. El mundo de la comunicación, no obstante, ha cambiado con la aparición de internet y las redes sociales y ahora el eco de cualquier persona puede elevarse sin límites a través de estos medios. En relación a esto, un grupo de profesionales de la psicología, periodistas, sobrevivientes y supervivientes han creado una guía que incluyera la comunicación del suicidio como un todo, porque todos somos ahora responsables de combatir los mitos, luchar contra el estigma y, en resumen, aumentar la alfabetización en suicido». 
La guía es gratuita y se puede acceder desde este enlace.

sábado, 14 de mayo de 2022

Sanidad da pautas sobre el tratamiento informativo del suicidio

actasanitaria,13 mayo 2022 
Tras la puesta en marcha de la Línea 024 para la prevención del suicidio, el gabinete de prensa del Ministerio de Sanidad ha elaborado un documento con las pautas para el tratamiento informativo del suicidio, pues no se considera una opción el silencio informativo sobre el mismo dado que, según las personas expertas, el silencio informativo acerca El 024 está orientado a la atención de personas que sufren porque, ellas o alguien de su entorno cercano, tienen una conducta suicida. Se señala que es importante hacer un buen uso del recurso y evitar ocupar la línea con llamadas no relacionadas con esta demanda y se apuesta por una información que responda a un tratamiento informativo adecuado de la salud mental y el suicidio, y que ayude a cumplir los objetivos de prevención.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Sanidad activa el 024 de prevención del suicidio

 ...... con 3 años de retraso.
Cada 135 minutos una persona se quita la vida en España. La nueva línea telefónica parte del esfuerzo de expertos, afectados y familiares.
Marta de Andrés, 09-05-2022 
El Ministerio de Sanidad ha presentado esta tarde la 1ª iniciativa de su Estrategia de Salud Mental: la línea 024 de atención a la conducta suicida. 
Se trata de un teléfono de alcance nacional, anónimo, gratuito, confidencial y accesible que comienza hoy a funcionar, gestionado por Cruz Roja. «Llama al 024, llama a la vida» es el lema de su campaña de presentación.
El Ministerio, a través de la Dirección General de Salud Pública, define este servicio como elemento coordinador del conjunto del Sistema Nacional de Salud, y asegura que podrá colaborar con unidades especializadas en las comunidades autónomas, así como con recursos de emergencias que pudieran ser necesarios movilizar. «En este teléfono se ofrecerá atención y apoyo a las personas que lo necesiten por medio de profesionales especializados de perfiles multidisciplinares y expertos en el manejo de estas situaciones. Asimismo, el servicio facilitará a los ciudadanos la información necesaria para que puedan acceder a los servicios sanitarios acordes a su caso», señaló la ministra, Carolina Darias. A efectos de precios, las llamadas serán tratadas como las de cobro revertido automático. Además, los ciudadanos no tendrán que registrase para llamar y el teléfono tendrá carácter permanente, sin estar sujeto a determinadas campañas.
En el caso de que el servicio no estuviese disponible las 24 horas, se garantizará la existencia de información pública fácilmente accesible sobre su disponibilidad. Asimismo, se velará porque los usuarios con discapacidad auditiva o del habla dispongan de las facilidades que permitan su adecuada atención, teniendo en cuenta sus necesidades específicas, señalaron desde Sanidad.
La puesta en marcha de esta iniciativa es la 1ª medida concreta y tangible para tratar de doblegar la curva de los suicidios en nuestro país, que no ha dejado de subir desde 2015 –al igual que en el resto de Europa– hasta alcanzar la cifra récord 3.941 muertes por esta causa en 2020 (2.930 hombres y 1.011 mujeres), lo que supuso un incremento del 7,4% con respecto a 2019, es decir, 270 personas más. 
De este modo, el fatídico 1º año de pandemia ya es «leyenda negra» también por ser el periodo con más suicidios en la historia de España desde que se comenzaron a registrar en 1906.
Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid mostró que el confinamiento redujo los suicidios, pero el levantamiento de las restricciones generó un efecto rebote.
Intentos fallidos
El 024 es la respuesta a un grave problema de salud pública que, pese que haya llegado a su punto álgido en esta situación de crisis sanitaria mundial, venía de lejos.
Los expertos y las asociaciones que trabajan en la prevención del suicidio llevan más de 5 años reclamando lo que ahora va tomando forma: un plan urgente de prevención del suicidio, un teléfono gratuito para atender los casos, más inversión en salud mental, mayor ratio de profesionales y educación emocional.
De hecho, en 2019, la que fuera ministra de Sanidad, Mª Luisa Carcedo, fue la política del PSOE que más cerca estuvo de concretar un Plan específico para la prevención del suicidio dentro de la actualización de la Estrategia de Salud Mental, que incluía una línea telefónica de atención a la conducta suicida. Previsiblemente, debía entrar en funcionamiento a finales de ese año, pero no sucedió. Una de las causas detrás de tal interés fue que la Organización Mundial de la Salud había fijado que, en 2020, todos los Estados miembros tenían que reducir en un 10% la tasa del suicidio.
Pandemia mediante, no fue hasta principios del pasado septiembre cuando se empezó a formar el «embrión» de este proyecto, después de que Sanidad recibiera más de 1 millón de firmas por parte de iniciativas ciudadanas promovidas por familiares de personas que se habían suicidado. Y es que cada día en nuestro país se quitan la vida 11 personas, lo que supone un suicidio cada 135 minutos. Por cada persona que lo consigue, hay 25 que lo intentan. Los expertos pronostican que, en los próximos años, las tasas se incrementarán exponencialmente.
La depresión mayor, la 1ª causa
“Lo que dicen la mayoría de los estudios es que entre un 75 y un 90% de las personas que intentan quitarse la vida tienen un trastorno mental, mayormente depresivo», señala Alejandro de la Torre, director del Grupo de Investigación en Epidemiología Psiquiátrica y Salud Mental de la Complutense. De entre ellos, los de más riesgo son los que sufren una depresión mayor resistente al tratamiento, personas que arrastran un sufrimiento que nunca termina. En España, representan entre un 30 y un 40% del 13% de la población con este trastorno grave.

sábado, 26 de marzo de 2022

Los psicólogos critican que el 024, el teléfono del suicidio, vaya a ser gestionado por Cruz Roja

"UNA ONG NO DEBE PROCURAR SERVICIOS BÁSICOS".
La decisión del Gobierno de conceder la gestión del teléfono del suicidio a Cruz Roja se ha llevado las críticas de los psicólogos, que lamentan que la salud mental sea considerada "una atención especializada de 2ª respecto a otras enfermedades".
Agustina Uhrig, 25.03.2022 
Esta semana el Boletín Oficial del Estado hacía público que el 024, el teléfono del suicidio, será gestionado por la Cruz Roja Española mediante una subvención directa por valor de más de 2 millones de euros, concretamente un total de 2.049.750 euros. 
Según recoge el BOE, será una línea telefónica disponible de forma gratuita las 24 horas del día, que empezará a funcionar en mayo y estará en activo durante un periodo de 1 año. Es una de las acciones que está implementado el Gobierno con el objetivo de mejorar la salud mental de los españoles y trabajar en la prevención del suicidio.
Con todo, la medida no ha recibido el visto bueno de los expertos, que lamentan que sea “una subcontratación a dedo” sin garantías de continuidad, más aún si tenemos en cuenta que en 2023 hay elecciones. En otras palabras, una “medida perfectamente desmantelable y que se puede retirar dentro de 1 año”, asegura a ConSalud.es Javier Prado Abril, portavoz de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (anPIR).
Para los psicólogos clínicos, no es una buena idea por diferentes motivos. Para empezar, porque el consenso científico y profesional apuesta por un Plan Nacional de Prevención del Suicidio liderado por el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas, “que permita vertebrar acciones de país para un tema de salud pública tan grave”.
“Cuando tenemos un Gobierno que dice que la salud mental está en el epicentro de sus políticas y nos encontramos con la ausencia de un plan de estas características, evidentemente resulta en un plan que está de espaldas a la evidencia científica, al consenso profesional y de los pacientes y que responde a otros fines, probablemente mediáticos o efectistas”, critica Prado.
Una vez más, parece que el Gobierno y el Ministerio de Sanidad, con Carolina Darias a la cabeza, ha apostado de nuevo por campañas y declaraciones de buenas intenciones que poco redundarán en los pacientes. Un ejemplo más de la “hipocresía” del Ministerio que ya han denunciado los psicólogos con las campañas de salud mental que instan a los pacientes a pedir ayuda, en un sistema escaso de profesionales y en el que siguen sin aumentarse las plazas PIR, el punto de partida para realmente mejorar la salud mental de los ciudadanos.
Este teléfono de prevención del suicidio, si estuviese bien planteado, sería una medida que, dentro de un plan global coordinado e integrado en la sanidad pública, “tendría sentido” y reduciría las cifras de suicidios, que recordemos en el 2020 “fueron las mayores de la historia desde que tenemos datos, que es desde el año 1906”. Este es el momento para tomar acciones que solucionen un problema como el suicidio, que acaba con la vida de 11 personas cada día en nuestro país y ya es la 1ª causa de muerte no natural en España.
En cualquier caso, si el Ministerio de Sanidad considera que esta es la mejor apuesta por la salud mental, ¿por qué se establece solo para 1 año? “Deben plantear soluciones estructurales, que dejen legado. Deben invertir en la sanidad pública, reforzar su resiliencia y sostenibilidad, más aún después de 2 años de pandemia que han tensionado y dejado hecho girones el Sistema Nacional de Salud. Hay que plantear políticas estructurales que permitan mejorar la capacidad del sistema sanitario, no medidas cortoplacistas, porque si dentro de 1 año desmantelamos el teléfono del suicido, ¿para qué han servido esos 2 millones de euros?”, se pregunta el portavoz de anPIR.
“Es reincidente no trabajar en la mejora de la atención a la salud mental desde la sanidad pública. Y preocupante también”
Desde la asociación de psicólogos clínicos esperan equivocarse, aunque lamentan que “es muy probable que esta medida no vaya a tener ningún impacto y si lo tiene, será marginal”. La apuesta de los psicólogos: invertir directamente en la sanidad pública, “que cuando está bien dotada y financiada, sabemos que resuelve problemas y ayuda a la gente”.
SALUD MENTAL, UNA ATENCIÓN ESPECIALIZADA DE 2ª
No solo eso, sino que esta subvención a la Cruz Roja abre otro debate: ¿qué modelo de sistema sanitario nos dibuja esta decisión? ¿Queremos ir hacia un modelo de sistema sanitario que subvenciona a ONG para que ofrezca servicios básicos a los ciudadanos? Este psicólogo clínico asegura que las ONG son instituciones con una gran labor social, pero cuyo cometido “no debe ser procurar servicios de carácter básico”. 
Y es que esta subcontratación sería impensable en términos de ofrecer servicios quirúrgicos o para el tratamiento del cáncer, “pero con la salud mental sí se hace”.
La lectura que se podría sacar de esta decisión es que, aunque el Ejecutivo de Sánchez ha reafirmado su compromiso con la salud mental, parece que a fin de cuentas, la considera “una atención especializada de 2ª respecto a otro tipo de enfermedades y problemas médicos”.
Para anPIR, llueve sobre mojado. “Es reincidente no trabajar en la mejora de la atención a la salud mental desde la sanidad pública. Y preocupante también”, concluye el portavoz de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes, Javier Prado Abril.

sábado, 25 de diciembre de 2021

Los suicidios firman cifras récord en España

MÁS INFO:

El suicidio creció un 7,4% durante el año de la pandemia, hasta las 3.941 muertes.
El plan de salud mental contará con un teléfono 24 horas contra el suicidio y 100 millones de €.
...... "Pierden por completo la esperanza".
España registró en 2020 su mayor cifra histórica de suicidios, con una media de 11 diarios, un problema muy relacionado con la salud mental.
MARIO CORTIJO, 19/12/2021 
El suicidio de Verónica Forqué ha puesto aún más en el foco la salud mental y sus consecuencias si no se pone la atención suficiente a su solución. Un problema que afecta a muchas más personas de las que uno podría pensar: a mediados de 2020, según el INE, había 2,1 millones de personas diagnosticadas con un cuadro depresivo, lo que supone el 5,25% de la población mayor de 15 años. 
De estas, 230.000 sufrían una depresión grave.
Es un problema que ataca especialmente a las mujeres (7,1% frente al 3,5% de los hombres), algo que se acentúa cuando se trata de un caso grave: por cada hombre diagnosticado, hay 3,5 mujeres que lo están. 
"A ello hay que sumar todas las personas que aún no han sido diagnosticadas, que son muchas", nos cuenta Natalia de Miguel, psicóloga en el centro malagueño de Montealminara.
Este volumen de personas que padecen enfermedades mentales se traduce en otro dato significativo: a falta de ver las cifras de 2021, el pasado 2020 fue el año con más suicidios en España desde que comenzaron a registrarse en 1906. 
En total, 3.941 personas se quitaron la vida, una media de 11 al día, algo que tiene una relación directa con el aumento exponencial de los problemas relacionados con la salud mental.
"La mayoría de personas acuden al psicólogo cuando han llegado al límite, pero esto es un proceso progresivo", nos cuenta Nuria de Miguel. Las personas cifradas en el INE son aquellas que tienen un diagnóstico oficial, pero aún mucha gente no ha dado el paso, aunque cada vez está más normalizado acudir a un especialista.
La tentativa de suicidio no se puede prever
Preguntada sobre si hay alguna 'luz roja' que advierta que una persona se va a suicidar, Natalia de Miguel cuenta a Vozpópuli que "no hay indicadores" que reflejen que alguien se va a quitar la vida. 
"Tenemos grandes problemas para detectarlo, ya que se puede prever el desencadenante de un suicidio, pero no que lo vaya realmente a hacer". Según nos dice, es casi imposible distinguir una amenaza real de una llamada de atención.
Ese desencadenante, según nos cuenta esta especialista, surge cuando una persona pierde el sentido a la vida. "La gran mayoría de personas que se intentan suicidar lo hacen porque pierden por completo la esperanza y les falta la energía para pedir ayuda". La confianza en uno mismo es clave para evitar esto, algo que no tienen las personas que sufren depresión: "Tenemos que saber que somos los motores de nuestra vida y tenemos que decirnos a nosotros mismos que podemos".
En caso de intento de suicidio fallido, Natalia de Miguel recomienda consultar a un especialista de forma inmediata. "Los familiares y amigos tienen que acompañar a esa persona en el proceso terapéutico, porque muchos tienen tendencia a abandonar el proyecto por ser procesos lentos. Esto no es como la cirugía estética, por ejemplo", nos cuenta.
Antes de llegar a ese límite, sí existen ciertos síntomas que nos hacen ver que una persona sufre depresión y necesita ayuda. "Normalmente la depresión se asocia a un estado de ánimo decaído muy prolongado en el tiempo, al menos 6 meses, además de tener carencias relacionadas con la resolución de problemas, pensamientos negativos distorsionados, trastornos alimenticios y problemas para conciliar el sueño".
"A raíz de la pandemia nos estamos encontrando con muchísimas personas con problemas de ansiedad y depresión, especialmente ansiedad", nos cuenta Natalia de Miguel sobre el cambio de tendencia que ha sufrido la sociedad española desde que comenzaron a llegar casos de coronavirus.
También cree que existe un problema social a la hora de detectar estos problemas: "La sociedad actual y su ritmo nos exige a estar poco con nosotros mismos y de ahí vienen muchos problemas. Si no somos capaces de estar con nosotros mismos, es mucho más complicado ver como está la otra persona".
Señala también la necesidad de fortalecer el sistema público de salud en materia psicológica, dado que muchas personas no tienen capacidad económica para irse a un centro privado y esta fórmula es "muy deficitaria". "Tengo pacientes que fueron a la pública, les vieron en enero y la siguiente cita se la dieron para noviembre. No se está haciendo el trabajo necesario". Las cifras respaldan esta tesis, ya que solo el 30% de los psicólogos clínicos en España (unos 9.000) trabajan en la sanidad pública. Esto es algo que se acentúa al observar que hay una alarmante falta de psicólogos en España: hay 0,70 especialistas por cada 1.000 habitantes.
La farmacología también muestra que existe un problema. España es uno de los países de la OCDE donde más ansiolíticos y antidepresivos se consumen: más de 2 millones de españoles consumen ansiolíticos, ya que estos son de fácil acceso en farmacias sin necesidad de receta.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Máximo histórico de suicidios en España en 2020

Otros medios: Expansión,
acta sanitaria,12 NOV, 2021
Según el informe que elabora anualmente el Observatorio del Suicidio en España de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio, en base a los datos de las Estadísticas de Defunción por Causa de Muerte publicados por el INE, en 2020 fallecieron por suicidio 3.941 personas en España, una media de casi 11 personas al día; un 74% de ellas varones (2.938) y un 26% mujeres (1.011). 
Así, 2020 se convierte en el año con más suicidios registrado en la historia de España desde que se tienen datos (año 1906). Estas cifras suponen un aumento de 270 defunciones respecto a 2019 (un 7,4% más), de las que 159 corresponden a hombres (un incremento del 5,7%) y 111 a mujeres (un aumento del 12,3%). Y es la 1ª vez en España que se superan las 1.000 muertes por suicidio en mujeres. 
También es la 1ª vez que España alcanza 14 suicidios de menores de 15 años (7 niños y 7 niñas), duplicando los casos de 2019. Además, el suicidio en personas mayores de 80 años ha aumentado un 20%. 
El suicidio es la principal causa de muerte no natural en España, produciendo 2,7 veces las provocadas por accidentes de tráfico, 13,6 veces más que los homicidios y casi 90 veces más que la violencia de género.

domingo, 5 de septiembre de 2021

El suicidio es ya la principal causa de muerte no natural

Otros Medios: infosalus,
El suicidio es ya la principal causa de muerte no natural entre los jóvenes de 19 a 25 años. 
Fran López Galán, Madrid,04 sept 2021
Los intentos de suicidio y las autolesiones han crecido un 250% entre la población infantojuvenil en el último año. Es la epidemia silenciosa: va de la mano de la pandemia de coronavirus y ataca especialmente a los jóvenes. De hecho, es la 1ª vez que la principal causa de muerte no natural de los jóvenes de 19 a 25 años es el suicidio.
En España hay 10 muertes al día por suicidio, el doble que accidentes de tráfico. Entre los motivos de su aumento se encuentran la falta de redes de apoyo o la falta visibilidad.
Es precisamente ese estigma social con lo que Alicia Arévalo, hermana de una joven que se suicidó a los 19 años, ha querido romper: "Yo no digo 'mi hermana ha muerto', no. Yo digo 'mi hermana se ha suicidado'", ha expresado.
Román Reyes pasó por lo mismo al perder a su madre. Tras su suicidio decidió crear la plataforma 'Stop-suicidios' para crear conciencia y prevenirlos: "Es un dolor tan profundo y hay tanta rabia dentro de ver que te han dejado solo, que la han dejado morir y ver que la vida de tu madre no vale nada".
Su lucha para reducir la cifra de suicidios comenzó hace 2 años. Ahora, el joven ya suma más de 300.000 firmas para reclamar medidas a Sanidad para evitarlos. "Hay que hablar de ello. Cada vez hay más hilos virales de casos cercanos y es que son 10 al día, es una necesidad que tenemos la sociedad y que no están cubriendo los políticos", ha espetado.
El próximo sábado,(11.09.21) su voz se unirá a la de tantos otros en una manifestación que recorrerá el centro de Madrid. Y es que, como recuerda Román, actuar ya es "cuestión de vida o muerte": "Hay personas que están buscando ayuda y que no la tienen porque no hay ni siquiera un teléfono de atención corto, no hay psicólogos en la sanidad pública, es un lujo, te lo tienes que pagar... es cuestión de vida o muerte".
La idea de la marcha reivindicativa surgió aquí en 'La Barandilla', la misma que hace tres años creó el Teléfono Contra el Suicidio, totalmente gratuito (911 385 385).
Su petición es, tal y como ha explicado José Manuel Dolader, director de la Asociación, que se cree de forma urgente una Ley nacional de prevención del suicidio. "Que los políticos no sean cobardes y que no busquen proyectos a corto plazo, sino que sepan que prevención del suicidio es cuestión de años. Cuanto antes empiecen, antes empezaremos a salvar vidas", ha explicado. Y es que el abandono de las instituciones puede ser clave en salvar vidas. De hecho, según asegura Román, su madre, con medios, hubiera sobrevivido.
Nota: No habla de los Suicidios en los procesos de Divorcio ni en el resto de Edades.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Huelva: Suicidios, Violencia Doméstica y de Género y Sexual......

Redacción, 
HUELVA, 30 agosto 2021
Huelva sufre en un año 818 episodios de violencia de género y 41 suicidios.
El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) de Huelva, dependiente de la Consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local que dirige Juan Marín, ha emitido 4.713 informes desde sus diferentes servicios a lo largo de 2020, la gran mayoría de ellos por orden judicial con el objetivo de valorar y determinar el daño corporal producido, según recoge el balance anual de este servicio. 
La cifra supone un descenso con respecto al año anterior, cuando se realizaron 5.685 (972 informes menos), debido a la pandemia.
En cuanto al Servicio de Clínica Médico Forense se abrieron durante el año 2020 un total de 5.091 episodios, con la siguiente distribución: lesiones 2.444, Psiquiatría 901, por delitos contra la libertad sexual 68, violencia doméstica 29, violencia de género 818, capacidad laboral 317, estado físico 19, recogida de muestras 20, mala praxis 18, reconocimientos psicológicos 72, estudios psicosociales familia 125, estudios psicosociales UVIVG 35 y de otras tipologías 225. 
Para realizar esta actividad se han programado un total de 4.505 consultas.
En el apartado de lesiones las más habituales son: por agresión 1.454, laborales 64, tráfico 369, extrajudiciales 231 y 326 de distinto tipo. 
En el área de Psiquiatría, los casos más comunes son: internamiento 540, incapacidad 146, imputabilidad 113 y por consumo de sustancias 102.
Igualmente, durante 2020 el Servicio de Patología Forense ha llevado a cabo 229 autopsias, de las cuales 113 fueron muertes violentas y 106 fallecimientos fueron por causas naturales.
Las muertes de origen violento fueron provocadas por: 63 casos accidentales, 41 suicidios y 1 no especificada. Además, otros 10 casos están pendiente del cotejo de resultados y se realizaron 6 análisis de restos óseos.
Asimismo, los médicos forenses participaron en 1.050 actuaciones de guardias, entre las que se encuentran los levantamientos de cadáveres, y acudieron a 343 citaciones en juicios, a lo que hay que sumar también su actividad formativa e investigadora.
El delegado territorial de Regeneración, Justicia y Administración Local en Huelva, Alfredo Martín, ha destacado “la gran labor que realizan estos profesionales, que trabajan directamente para los órganos de la Administración de Justicia y para los que estos informes que elaboran son fundamentales para conocer y evaluar los casos”.
El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses dispone, por un lado, de un servicio de Clínica Forense, donde se estudian todas las cuestiones de salud relacionadas con los hechos seguidos desde los órganos judiciales en la esfera Civil, Penal y Social. Además, cuenta con un servicio de Patología Forense en el que se lleva a cabo la investigación sobre las causas y circunstancias de fallecimiento en los casos de muertes violentas o en los que existan dudas sobre su etiología y, por tanto, sean sospechosas de tener un origen criminal.
Actuaciones en violencia de género
Por otro lado, dentro de este organismo se encuentra la Unidad de Valoración Integral de Violencia de Género (UVIVG), que se encarga de informar -a requerimiento de órganos judiciales y fiscalías con competencia en esta materia- sobre la valoración integral de los efectos de la violencia física, psíquica y sexual en las mujeres víctimas, además de los efectos que sufren los menores a cargo de las mismas y la peligrosidad objetiva y riesgo de reincidencia del denunciado.
El delegado también ha recordado que “a la llegada de este equipo de Gobierno una de las primeras actuaciones que llevamos a cabo fue reforzar esta unidad con un equipo más, gracias a los fondos del Pacto de Estado”.
La UVIVG ha realizado durante el año 2020 un total de 262 citaciones y 187 reconocimientos a víctimas y supuestos agresores, así como a menores (se registraron 75 inasistencias a las citas).
En las guardias judiciales se han hecho 171 atenciones, de ellas 150 a mujeres, 21 a hombres y a un menor, además de 9 valoraciones de riesgo urgente.
NOta: Ni palabra sobre los suicidios: solo 41 ni sobre la violencia doméstica en los hombres, dado que no hay subvenciones del Pacto de Estado para este cometido..

sábado, 12 de junio de 2021

El PSOE propone un teléfono gratuito de ayuda a prevenir el suicidio

Otras Informaciones:  www.labarandilla.org
La formación socialista registra una PNL en la que instan a Gobierno y comunidades autónomas a impulsar nuevas acciones para reducir la conducta suicida, la 1ª causa de muerte no natural en España.
REDACCIÓN CONSALUD,11.06.2021 
El Grupo Parlamentario Socialista ha registrado este viernes una Proposición no de Ley (PNL) en el Congreso de los Diputados con medidas enfocadas a reforzar la prevención, detección precoz y atención a la conducta suicida, para que sea debatida en la Comisión de Sanidad y Consumo.
El texto presentado recoge 3 propuestas concretas. 
En la 1ª, plantean al Ministerio de Sanidad que valore con las comunidades autónomas “la posibilidad de poner en marcha un servicio gratuito de atención telefónica” para atender situaciones de “crisis, ansiedad, depresión” y otros problemas de salud mental.
Los socialistas proponen que este teléfono se conforme de forma “coordinada e integrada” y que sea atendido por profesionales de salud mental. Junto a la atención de situaciones de especial vulnerabilidad, plantean que sirva para reforzar “el abordaje de la prevención de la conducta suicida”. 
Para ello, quieren contar con la colaboración de los colegios profesionales y las entidades sociales vinculadas a la salud mental.
La 2ª de las acciones que presenta el PSOE es que junto a las autonomías y “en el marco de la Estrategia de Salud Mental” se puedan desarrollar “medidas de sensibilización, información y concienciación que visibilicen el problema del suicidio como un problema de salud pública”. 
Con ello, se pretende también que se reduzca el estigma social asociado y se favorezca la prevención de este tipo de conductas.
Finalmente, en la PNL se insta a “impulsar el uso del Manuel de apoyo a los Profesionales de al Información: ‘Recomendaciones para el tratamiento del suicidio por los medios de comunicación’. 
Se trata de un documento elaborado por el Ministerio de Sanidad con la participación de organizaciones de periodistas, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Bomberos y Asociaciones de Salud mental. 
Para ello, se siguieron las recomendaciones de la OMS “con el fin de lograr una información responsable”.
1ª CAUSA DE MUERTE NO NATURAL
Durante la presentación de la iniciativa, Ana Prieto, portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso, ha remarcado que el suicidio es la 1ª causa de muerte no natural en España desde el año 2008, por encima de los accidentes de tráfico.
La diputada socialista ha insistido en la necesidad de que esta problemática se aborde de forma decisiva en el seno del Gobierno y del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. 
Asimismo, ha hecho hincapié en los problemas de salud mental generados tras la crisis sanitaria, social y económica de la pandemia de Covid-19.