....... en los divorcios con custodia compartida.
2 de cada 3 matrimonios con niños menores que se divorcian al año en Gipuzkoa terminan ya con custodia compartida.Macarena Tejada, San Sebastián, 03/10/2026
2 de cada 3 rupturas de matrimonios con hijos menores terminan ya con custodia compartida en Gipuzkoa. Cada vez se tiende más a este régimen de convivencia cuando finaliza una relación de pareja en la que hay niños. Y así lo confirman los datos. Según las últimas estadísticas de Eustat, de 1.031 divorcios anuales en nuestro territorio, en 654 hay menores de por medio y en la mayoría, 437, se acuerda una custodia compartida.
Son cifras de 2024 pero actualizadas este 2026. La evolución, además, es clara.
Lo más normal es que los hijos pasen 1 semana con su madre y otra con su padre, asegura Elustondo. Y el concepto de casa nido se usa cada vez menos. «Si hago ahora un repaso de lo que va de año, creo recordar que he tenido un solo asunto en el que se han organizado así», insiste el abogado. «Más que nada porque a la larga eso genera problemas» entre la expareja. «1º, que cuando sales de casa necesitas otro lugar al que ir, pero sigues sufragando los gastos del domicilio común. Hay otro problema, la convivencia. No compartes tu tiempo en la vivienda con tu expajera, pero sí la vivienda en sí. ¿Quién limpia? ¿Quién hace la compra? Son cuestiones que pueden generar muchos problemas».
De ahí que cada vez sean menos los menores que se quedan en sus domicilios cuando sus padres se divorcian y sea más habitual que estos cambien de piso cada semana, dependiendo de con quién les toque estar. «Además, como una de las partes rehaga su vida, es complicada la situación para estar con su nueva pareja cuando tiene que estar en el domicilio que tiene con su expareja. Compartir casa es una situación que a la larga siempre da problemas, por eso cada vez se hace menos. Solo de forma temporal, durante los 1ºs meses». Vender la vivienda en común y y que cada parte se reorganice por su cuenta es ya lo más común.
Se agilizarán los procesos de familia con menores de edad.
El Congreso ha aprobado recientemente iniciar la tramitación de una proposición de ley impulsada por el PNV para agilizar los procesos de familia con menores de edad con el fin de proteger el interés superior del menor en los casos en los que el enfrentamiento entre los progenitores dificulta el acuerdo. El objetivo de esta iniciativa, según explicó la portavoz Maribel Vaquero, es «agilizar» estos procesos cuando la discrepancia entre los progenitores «puede perjudicar al menor, por eso la proposición de ley plantea, entre otras cosas, eliminar la obligación de acudir previamente a medios de solución de controversias cuando estén en juego derechos de los menores como la alimentación, la vivienda o la relación con ambos progenitores». El diputado jeltzale Mikel Legarda añadió que «todos conocemos las peculiaridades emocionales que presentan las rupturas inamistosas de las parejas o las discrepancias en el ejercicio de la patria potestad. Son casi siempre situaciones de duelo».
En apenas 1 año esta manera de organizarse ha aumentado un 15%, mientras que la custodia a cargo de la madre ha bajado un 26%.
No hay dudas. «La tendencia es a la custodia compartida», asegura Pedro Elustondo, abogado especialista en familia con despacho en Donostia. Se refiere a «la forma de organizar el cuidado del hijo menor una vez se ha divorciado la pareja». Con esta vía, «en teoría tanto el padre como la madre se hacen cargo del menor al 50%».
Es lo más habitual, aunque no siempre se divide el tiempo de la misma manera para ambos progenitores. Es decir, «puede haber acuerdos en los que se decida que, por motivos laborales por ejemplo, el menor va a pasar el 60% del tiempo con uno y el 40% con otro», siempre que ambos adultos estén a favor de esto.
No solo ha aumentado el número de parejas que han optado por la custodia compartida en Gipuzkoa en los últimos tiempos, sino que este colectivo también ha crecido en el conjunto del País Vasco, donde en apenas un año ha pasado de 1.119 casos a 1.296, mientras que el número de divorcios se ha mantenido estable –en torno a los 3.200–.
¿Pero a qué se debe este cambio de tendencia? Hasta hace unos años la custodia corría normalmente a cargo de la madre. Pero hace ya tiempo que hubo un punto de inflexión, entre otras cosas, por «el cambio sociológico que hemos vivido. Por un lado, una mayor presencia de la mujer en el mercado laboral y por otro, una mayor conciencia de la necesidad de las 2 figuras en la educación y crecimiento de los hijos». Llegado el momento de la ruptura, «es mucho más fácil la organización si se hace con una custodia compartida».
No hay dudas. «La tendencia es a la custodia compartida», asegura Pedro Elustondo, abogado especialista en familia con despacho en Donostia. Se refiere a «la forma de organizar el cuidado del hijo menor una vez se ha divorciado la pareja». Con esta vía, «en teoría tanto el padre como la madre se hacen cargo del menor al 50%».
Es lo más habitual, aunque no siempre se divide el tiempo de la misma manera para ambos progenitores. Es decir, «puede haber acuerdos en los que se decida que, por motivos laborales por ejemplo, el menor va a pasar el 60% del tiempo con uno y el 40% con otro», siempre que ambos adultos estén a favor de esto.
No solo ha aumentado el número de parejas que han optado por la custodia compartida en Gipuzkoa en los últimos tiempos, sino que este colectivo también ha crecido en el conjunto del País Vasco, donde en apenas un año ha pasado de 1.119 casos a 1.296, mientras que el número de divorcios se ha mantenido estable –en torno a los 3.200–.
¿Pero a qué se debe este cambio de tendencia? Hasta hace unos años la custodia corría normalmente a cargo de la madre. Pero hace ya tiempo que hubo un punto de inflexión, entre otras cosas, por «el cambio sociológico que hemos vivido. Por un lado, una mayor presencia de la mujer en el mercado laboral y por otro, una mayor conciencia de la necesidad de las 2 figuras en la educación y crecimiento de los hijos». Llegado el momento de la ruptura, «es mucho más fácil la organización si se hace con una custodia compartida».
Además, «es lo mejor para los menores, porque facilita que tengan más o menos una distribución de su tiempo similar, tanto con el padre como con la madre», reflexiona Elustondo según los casos que ve en su despacho.
Cuando una pareja con hijos menores decide dar el paso de romper, de forma casi automática se plantea una custodia compartida, a no ser que haya razones de peso que justifiquen que los niños se quedan con una de las partes. De ahí que el último año del que hay datos se hayan alcanzado en Gipuzkoa 437 custodias compartidas, frente a las 183 a cargo de la madre y 105 del padre. A fin de cuentas, «en un asunto contencioso, si no se demuestra al juzgado que hay argumentos o razones que justifiquen esa custodia monoparental, bien sea del padre o bien de la madre, es muy complicado acreditar esa necesidad». En casos de mutuo acuerdo llegar a una custodia monoparental es todavía más complicado, porque normalmente ninguna de las 2 partes quiere estar en el día a día sin su hijo por voluntad propia.
Pensión alimenticia.
En este tipo de rupturas de mutuo acuerdo se redacta un documento llamado convenio regulador. «Son como las reglas del juego que van a regir en esa pareja a partir de ese momento», dice Elustondo. Si no hay hijos, es un documento muy simple en el que se recoge que la pareja se va a divorciar y en caso de que haya bienes, se enumeran y se redacta cómo se van a distribuir. Es cuando hay descendencia cuando se complica el asunto. «Se acuerdan todos los aspectos que conciernen a esos hijos, desde el ejercicio de la patria potestad, el ejercicio de la guardia y custodia, la pensión de alimentos o el pago de los gastos extraordinarios».
Dependiendo de cómo se organice esa guardia y custodia, se estructurará de una forma u otra la pensión de alimentos, por ejemplo. Es decir, «si hay una guardia y custodia en la que una semana el niño está con su madre y otra su padre, normalmente no hay una pensión de alimentos». Se entiende que es el deber del progenitor con quien está en cada momento alimentar a ese menor. Pero no todo es la comida. Hay colegio y puede haber alguna extraescolar, entre otras cosas. Por eso, muchos «meten una cantidad de dinero en una cuenta común a la que llaman pensión de alimentos, aunque realmente no sea una pensión alimenticia como tal».
Son diferentes formas de organizar una familia cuando el matrimonio se ha roto. Hay muchas variables, pero en todas se busca lo mismo: facilitar la vida a los menores afectados por el divorcio. Por eso, un convenio debe recoger cómo se va a articular la custodia compartida, con todos los detalles. En el epígrafe, una vez se dice que esa custodia va a ser compartida, se explica cómo se va a articular. Es decir, «si va a ser una custodia compartida por semanas, en la que el menor va a estar una semana con el padre y una semana con la madre. Si va a ser una custodia compartida con casa-nido», lo que significa que el hijo está siempre en casa y los que se van moviendo son los padres.
También si va a ser una custodia compartida en la que el tiempo no se distribuya al 50%. Por ejemplo, si va a ser una distribución en la que el niño va a estar normalmente con uno de los progenitores y luego va a estar un fin de semana de cada 12 días, o todos los fines de semana, o una noche entre semana con el otro. En definitiva, cómo se va a organizar esa custodia. «Es el reparto del tiempo del menor con sus padres», en el que el tema de las vacaciones «suele dar mucho juego».
Cuando una pareja con hijos menores decide dar el paso de romper, de forma casi automática se plantea una custodia compartida, a no ser que haya razones de peso que justifiquen que los niños se quedan con una de las partes. De ahí que el último año del que hay datos se hayan alcanzado en Gipuzkoa 437 custodias compartidas, frente a las 183 a cargo de la madre y 105 del padre. A fin de cuentas, «en un asunto contencioso, si no se demuestra al juzgado que hay argumentos o razones que justifiquen esa custodia monoparental, bien sea del padre o bien de la madre, es muy complicado acreditar esa necesidad». En casos de mutuo acuerdo llegar a una custodia monoparental es todavía más complicado, porque normalmente ninguna de las 2 partes quiere estar en el día a día sin su hijo por voluntad propia.
Pensión alimenticia.
En este tipo de rupturas de mutuo acuerdo se redacta un documento llamado convenio regulador. «Son como las reglas del juego que van a regir en esa pareja a partir de ese momento», dice Elustondo. Si no hay hijos, es un documento muy simple en el que se recoge que la pareja se va a divorciar y en caso de que haya bienes, se enumeran y se redacta cómo se van a distribuir. Es cuando hay descendencia cuando se complica el asunto. «Se acuerdan todos los aspectos que conciernen a esos hijos, desde el ejercicio de la patria potestad, el ejercicio de la guardia y custodia, la pensión de alimentos o el pago de los gastos extraordinarios».
Dependiendo de cómo se organice esa guardia y custodia, se estructurará de una forma u otra la pensión de alimentos, por ejemplo. Es decir, «si hay una guardia y custodia en la que una semana el niño está con su madre y otra su padre, normalmente no hay una pensión de alimentos». Se entiende que es el deber del progenitor con quien está en cada momento alimentar a ese menor. Pero no todo es la comida. Hay colegio y puede haber alguna extraescolar, entre otras cosas. Por eso, muchos «meten una cantidad de dinero en una cuenta común a la que llaman pensión de alimentos, aunque realmente no sea una pensión alimenticia como tal».
Son diferentes formas de organizar una familia cuando el matrimonio se ha roto. Hay muchas variables, pero en todas se busca lo mismo: facilitar la vida a los menores afectados por el divorcio. Por eso, un convenio debe recoger cómo se va a articular la custodia compartida, con todos los detalles. En el epígrafe, una vez se dice que esa custodia va a ser compartida, se explica cómo se va a articular. Es decir, «si va a ser una custodia compartida por semanas, en la que el menor va a estar una semana con el padre y una semana con la madre. Si va a ser una custodia compartida con casa-nido», lo que significa que el hijo está siempre en casa y los que se van moviendo son los padres.
También si va a ser una custodia compartida en la que el tiempo no se distribuya al 50%. Por ejemplo, si va a ser una distribución en la que el niño va a estar normalmente con uno de los progenitores y luego va a estar un fin de semana de cada 12 días, o todos los fines de semana, o una noche entre semana con el otro. En definitiva, cómo se va a organizar esa custodia. «Es el reparto del tiempo del menor con sus padres», en el que el tema de las vacaciones «suele dar mucho juego».
Lo más normal es que los hijos pasen 1 semana con su madre y otra con su padre, asegura Elustondo. Y el concepto de casa nido se usa cada vez menos. «Si hago ahora un repaso de lo que va de año, creo recordar que he tenido un solo asunto en el que se han organizado así», insiste el abogado. «Más que nada porque a la larga eso genera problemas» entre la expareja. «1º, que cuando sales de casa necesitas otro lugar al que ir, pero sigues sufragando los gastos del domicilio común. Hay otro problema, la convivencia. No compartes tu tiempo en la vivienda con tu expajera, pero sí la vivienda en sí. ¿Quién limpia? ¿Quién hace la compra? Son cuestiones que pueden generar muchos problemas».
De ahí que cada vez sean menos los menores que se quedan en sus domicilios cuando sus padres se divorcian y sea más habitual que estos cambien de piso cada semana, dependiendo de con quién les toque estar. «Además, como una de las partes rehaga su vida, es complicada la situación para estar con su nueva pareja cuando tiene que estar en el domicilio que tiene con su expareja. Compartir casa es una situación que a la larga siempre da problemas, por eso cada vez se hace menos. Solo de forma temporal, durante los 1ºs meses». Vender la vivienda en común y y que cada parte se reorganice por su cuenta es ya lo más común.
Se agilizarán los procesos de familia con menores de edad.
El Congreso ha aprobado recientemente iniciar la tramitación de una proposición de ley impulsada por el PNV para agilizar los procesos de familia con menores de edad con el fin de proteger el interés superior del menor en los casos en los que el enfrentamiento entre los progenitores dificulta el acuerdo. El objetivo de esta iniciativa, según explicó la portavoz Maribel Vaquero, es «agilizar» estos procesos cuando la discrepancia entre los progenitores «puede perjudicar al menor, por eso la proposición de ley plantea, entre otras cosas, eliminar la obligación de acudir previamente a medios de solución de controversias cuando estén en juego derechos de los menores como la alimentación, la vivienda o la relación con ambos progenitores». El diputado jeltzale Mikel Legarda añadió que «todos conocemos las peculiaridades emocionales que presentan las rupturas inamistosas de las parejas o las discrepancias en el ejercicio de la patria potestad. Son casi siempre situaciones de duelo».

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