http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=509399
Detenida una madre por no entregar el hijo al ex marido
19/09/2009 EFE
La madre de un niño de 9 años que ha perdido provisionalmente su custodia quedó detenida el jueves en la comisaría de Premià de Mar, al negarse a entregar a su hijo a su ex marido y padre del menor alegando que el pequeño puede estar sufriendo abusos y siente temor hacia su progenitor.
La madre, Esperanza G., que reside en Alella (Barcelona) fue detenida por los Mossos y quedó en libertad provisional ayer por la mañana por orden del Juzgado de Mataró, en medio de una tensa negociación entre las partes sobre quién se quedaría con el niño durante el fin de semana.
Finalmente, a primer hora de la tarde, el padre renunció a quedarse este fin de semana con su hijo, a la espera de una vista que tendrá lugar el lunes en los juzgados de Sabadell para decidir sobre la custodia definitiva del menor, informó la madre.
Este Blog de un Padre Divorciado, con Custodia Compartida pero producto de la injusta normativa vigente: Aquí Encontrarás información sobre lo que sufren los Padres, Madres y sus Hijos;Sobre Actividades: Conferencias, Jornadas,... Se clasifican por ETIQUETAS o TEMAS. Contacta con el grupo de Padres y Madres por la CUSTODIA COMPARTIDA de los hijos en el Foro ó en usedimad@gmail.com ó www.padresdivorciados.es Unete a PAMAC (649 116 241)
sábado, 19 de septiembre de 2009
Bajan los divorcios por la crisis en España
http://www.emol.com/noticias/internacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=376395
MUNDO
Bajan los divorcios por la crisis en España
Los expertos atribuyen esto en buena parte a la importante carga económica que supone la separación; es difícil vender la vivienda compartida.
DPA.Madrid.Jueves 17 de Septiembre de 2009
Por segundo año consecutivo, la grave crisis económica que afecta a España hizo que los divorcios experimentaran un acusado descenso, según los datos para 2008 publicados hoy en Madrid por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
De acuerdo con esas cifras, el año pasado se registraron en España casi 119.00 rupturas matrimoniales, lo que supone un 13,5 % menos que en 2007, cuando ya hubo un pronunciado descenso.
Los expertos atribuyen esto en buena parte a la importante carga económica que supone un divorcio, toda vez que la crisis inmobiliaria que también sufre España hace muy difícil que una pareja que se separe logre vender la vivienda que comparte.
Los divorcios supusieron el 92,5 % de las disoluciones matrimoniales en 2008, frente a un 7,4 %de las separaciones y el 0,1 % de nulidades matrimoniales.
En cuanto a los matrimonios homosexuales, el año pasado hubo 116 disoluciones, de las cuales 69 correspondieron a parejas formadas por hombres y 47 a parejas formadas por mujeres.
El INE detalla además que la duración media de los matrimonios disueltos en España fue de 15,6 años, que el mayor número de rupturas se produjo en la franja de edad entre los 40 y 49 años y que la edad media en la disolución de las uniones fue de 41,7 años para las mujeres y de 44,2 años para los hombres.
Del estudio se desprende asimismo que el 54 % de los matrimonios disueltos en 2008 tienen hijos menores de edad, cuya custodia correspondió a la madre en un 86 % de los casos y fue compartida en el 9,7 % de los casos.
Otras noticias relacionadas:
http://www.rtve.es/noticias/20090917/cada-ano-rompen-menos-matrimonios-espana/292801.shtml
http://www.nortecastilla.es/20090917/mas-actualidad/vida-ocio/matrimonios-tregua-200909171153.html
http://www.cope.es/familia/17-09-09--numero-divorcios-separaciones-desciende-un-13-5-2008-84912-1
MUNDO
Bajan los divorcios por la crisis en España
Los expertos atribuyen esto en buena parte a la importante carga económica que supone la separación; es difícil vender la vivienda compartida.
DPA.Madrid.Jueves 17 de Septiembre de 2009
Por segundo año consecutivo, la grave crisis económica que afecta a España hizo que los divorcios experimentaran un acusado descenso, según los datos para 2008 publicados hoy en Madrid por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
De acuerdo con esas cifras, el año pasado se registraron en España casi 119.00 rupturas matrimoniales, lo que supone un 13,5 % menos que en 2007, cuando ya hubo un pronunciado descenso.
Los expertos atribuyen esto en buena parte a la importante carga económica que supone un divorcio, toda vez que la crisis inmobiliaria que también sufre España hace muy difícil que una pareja que se separe logre vender la vivienda que comparte.
Los divorcios supusieron el 92,5 % de las disoluciones matrimoniales en 2008, frente a un 7,4 %de las separaciones y el 0,1 % de nulidades matrimoniales.
En cuanto a los matrimonios homosexuales, el año pasado hubo 116 disoluciones, de las cuales 69 correspondieron a parejas formadas por hombres y 47 a parejas formadas por mujeres.
El INE detalla además que la duración media de los matrimonios disueltos en España fue de 15,6 años, que el mayor número de rupturas se produjo en la franja de edad entre los 40 y 49 años y que la edad media en la disolución de las uniones fue de 41,7 años para las mujeres y de 44,2 años para los hombres.
Del estudio se desprende asimismo que el 54 % de los matrimonios disueltos en 2008 tienen hijos menores de edad, cuya custodia correspondió a la madre en un 86 % de los casos y fue compartida en el 9,7 % de los casos.
Otras noticias relacionadas:
http://www.rtve.es/noticias/20090917/cada-ano-rompen-menos-matrimonios-espana/292801.shtml
http://www.nortecastilla.es/20090917/mas-actualidad/vida-ocio/matrimonios-tregua-200909171153.html
http://www.cope.es/familia/17-09-09--numero-divorcios-separaciones-desciende-un-13-5-2008-84912-1
Menos bodas.... y menos divorcios
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/bodas/divorcios/elpepusoc/20090918elpepisoc_1/Tes
Menos bodas... y menos divorcios
Las rupturas bajan en el año de la crisis en un 12%
El paro y la penuria pueden causar separaciones, pero también son motivo para aguantar.
El dato refleja asimismo el descenso de enlaces
CARMEN MORÁN. 18/09/2009
Los divorcios cayeron en 2008 un 12% respecto al año anterior.
Y también habían disminuido los de 2007 comparados con los de 2006.
Hay pues, menos divorcios, pero en paralelo, las cifras indican una reducción del número de matrimonios.
Algunos ven en estos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) una consecuencia clara de la crisis económica.
Si entre dos apenas hay dinero para pagar la hipoteca, ¿cómo afrontar una ruptura matrimonial? Hay parejas que no van bien, pero capean el temporal como pueden porque su situación no les permite vivir separados.
Las bodas han caído: 196.613 en 2008, casi 8.200 menos que en 2007
"Las parejas ya no se basan en una unión de por vida", dice Constanza Tobío
El empleo femenino facilita la ruptura cuando ésta se hace ya inevitable
La custodia de los hijos se entrega a la mujer en el 86% de los casos.
Pilar Cerrato ha roto con su marido, pero ambos comparten aún el piso que compraron en Madrid.
Mientras se formaliza el divorcio -están citados para noviembre- duermen en habitaciones separadas y soportan los "malos rollos".
"Yo, con mis 500 euros de limpiadora no podría ni tener un préstamo para comprarle su parte del piso. Mi abogada, de oficio, me ha dicho incluso que aguante, porque en estas circunstancias un divorcio me va a venir fatal. Y además no vamos a llegar a un acuerdo. Yo he pedido que me deje el piso 1 o 2 años mientras busco otros trabajos, porque él sí puede pagarse un alquiler, pero yo...", lamenta Cerrato.
Más que la crisis, lo que está frenando los divorcios, dice la abogada matrimonialista Teresa Rayo, es la inestabilidad en el empleo.
"Hay parejas que pueden afrontar un divorcio y que tienen la decisión clara, pero no saben si el resto de los años tendrán el mismo empleo, o se habrán quedado sin trabajo, y eso les lleva a anular la decisión de separarse. Eso lo estamos notando en el despacho. Llaman expresando esos miedos".
"Eso, los de mutuo acuerdo, los contenciosos se divorcian aunque la situación económica esté mal, porque la convivencia es imposible", afirma Rayo.
La crisis, dicen otras abogadas matrimonialistas, es siempre un desencadenante de los divorcios, no un freno.
"Hay muchos divorcios y mucho litigio, porque, precisamente con la carestía, es más difícil llegar a acuerdos", afirma Susana Moya, vicepresidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia (Aeafa).
Moya dice que en 2009, siguiendo los datos del Consejo General del Poder Judicial, los divorcios van a aumentar.
"Por mi experiencia sé que hay matrimonios que aguantan si la economía familiar va bien, si los niños van al colegio que quieren, si el presupuesto alcanza a fin de mes, pero que se rompen cuando eso falta, porque ya no hay nada que les una. Por eso, crisis como esta suelen ser el detonante".
De idéntica opinión es la abogada Mercedes Hernández-Claverie, porque también acumula 30 años de experiencia en un despacho matrimonialista y la práctica laboral le indica que "donde no hay harina, todo es mohína", se ríe.
"Se están buscando salidas que palien la ruptura, por ejemplo irse a vivir a casa de los padres, o incluso seguir compartiendo el piso, pero los divorcios siguen su curso. Estamos hasta arriba. Ahora lo que vemos es que venden la casa, que en otros momentos queda para uso y disfrute de los hijos y ahora hay pactos de venta, porque uno solo no puede afrontar la hipoteca".
Hernández-Claverie comparte con su colega Moya la misma percepción que, según dicen, habrá de traducirse en datos a final de año.
"Los divorcios se van a incrementar respecto a 2008. Estamos hasta arriba, y este mes de septiembre más, lo lógico después del verano".
En 2005 se reguló el llamado divorcio exprés, que permitía a las parejas anular la relación contraída sin esperar dos años de separación previa y sin tener que objetar causa alguna para ello.
Lo que se perdió en separaciones se ganó en divorcios.
Aquel año hubo 72.848 divorcios, pero en 2006, ya con la nueva ley en marcha, experimentaron una subida sin precedentes, hasta alcanzar los 126.952.
Por la misma razón, las separaciones cayeron en picado en ese periodo, pasando de 64.028 a 18.793.
Ya no había que separarse, sólo divorciarse.
Y las separaciones han seguido a la baja, en 2008 hasta un 24% menos que el año anterior.
Ahora están en 8.761.
Era esperable que los divorcios siguieran el camino contrario.
Pero no, curiosamente, desde aquella tremenda escalada no han dejado de bajar, aunque también es cierto que las cifras son mucho más altas que en los primeros años del siglo actual.
Esto viene a dar la razón a la tesis de la socióloga Constanza Tobío, quien sostiene que España seguirá la senda que ya han recorrido otros países europeos.
Por tanto, no cabe otra que esperar un incremento en las rupturas de pareja.
"Tanto en divorcios, como en cohabitación, como en hijos fuera del matrimonio, España siempre ha ido retrasada respecto a los países europeos y eso se irá modificando, porque, además, estamos avanzando muy deprisa", afirma.
"Las características de la familia han cambiado mucho, y la pareja ya no se basa en una unión conyugal para toda la vida. Lo mismo pasa con los hijos, que se tienen sin estar casados. En España eso ocurre en un 25% de los casos, mientras que en los países nórdicos están por el 50%".
Tobío, socióloga experta en madres trabajadoras y conciliación personal y laboral no podía pasar por alto otro factor que ha de abundar en el incremento de los divorcios: el empleo femenino. Si ellas trabajan y ganan un salario, es más fácil decir adiós. Para ambos, porque las condiciones económicas son más felices.
De nuevo, la situación económica.
Por tanto, si los divorcios, a pesar de todos esos factores que vaticinan su incremento, siguen cayendo, bien puede ser que la crisis esté detrás de esas cifras.
"Puede ser", contesta Tobío, "que circunstancias como ésta o bien un cambio en la normativa, provoquen fluctuaciones de un año para otro, pero eso no puede anular la tendencia sostenida, que es el incremento", afirma.
Margarita Delgado, demógrafa del CSIC, se muestra muy cautelosa también con estos datos puntuales que presenta el INE, a partir de los cuales sólo se aventura a interpretar una situación coyuntural, quizá económica, sí. Pero nada de tendencias.
"En primer lugar, eso puede obedecer a la caída de los matrimonios".
Y caer, han caído: las 196.613 bodas que se celebraron en 2008 eran 8.159 menos que el año anterior, y eso, a pesar de que pueden casarse personas del mismo sexo y así lo hicieron 3.549 parejas en 2008.
"A todo eso hay que añadir", prosigue Margarita Delgado, "el número de uniones consensuales", es decir, el número de parejas que viven juntas sin haber pasado por ningún trámite, o los que se registran como uniones de hecho.
Nadie sabe con certeza cuántos son los primeros, por tanto, imposible será conocer el número de separaciones que se dan entre ellos.
Esa cifra bien podría compensar de un lado o de otro, la que ayer mismo publicaba el INE.
Cabría tener algún dato más sobre estas parejas y su convivencia si se tuviera en cuenta a las que han tenido hijos en común, porque, en ese caso quizá cabría determinar el número de rupturas, pero este país no es precisamente el reinado de las estadísticas.
Sólo a partir de 2007, para elaborar éstas del INE, se está solicitando información sobre la fecha de celebración de los matrimonios y el estado civil de los cónyuges cuándo lo contrajeron, el número de hijos menores de edad, nacionalidad, sexo, así como las fechas en que se inicia la demanda de divorcio, la de la sentencia, si hay pensión compensatoria, alimenticia, custodia de los hijos...
Con esos datos sí será posible establecer una tendencia clara en unos años y se podrá afirmar o negar con rotundidad si la gente se está divorciando menos.
Por ahora, sólo se conocen los de 2007 y 2008.
Y dicen así: la edad media de los hombres cuando se rompe el matrimonio es de 44,2 años y para las mujeres de 41,7.
Y la pareja aguantó junta una media de 15 años.
Casi un 5% de los varones ya había pasado por un divorcio anterior, una circunstancia también repetida para el 4,2% de las mujeres.
Del total de divorcios, 110.036, un 63,7% fueron consensuados, prácticamente el mismo porcentaje que se da en las separaciones.
Más de la mitad de las uniones disueltas tenían hijos menores de edad, cuya custodia se otorgó a la madre en el 86% de los casos y fue compartida entre ambos cónyuges en un 10%.
Es la esposa la que decide presentar la demanda de divorcio en un 33,7% de los casos, 10 puntos arriba sobre las veces en que los hombres dan ese paso.
Y, por último, 7 de cada 10 procesos se resuelven antes de los seis meses.
Sólo falta saber las razones: ¿desamor? ¿hartazgo? ¿malos tratos? ¿O es que la crisis económica ha derivado en una crisis sentimental?
Menos bodas... y menos divorcios
Las rupturas bajan en el año de la crisis en un 12%
El paro y la penuria pueden causar separaciones, pero también son motivo para aguantar.
El dato refleja asimismo el descenso de enlaces
CARMEN MORÁN. 18/09/2009
Los divorcios cayeron en 2008 un 12% respecto al año anterior.
Y también habían disminuido los de 2007 comparados con los de 2006.
Hay pues, menos divorcios, pero en paralelo, las cifras indican una reducción del número de matrimonios.
Algunos ven en estos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) una consecuencia clara de la crisis económica.
Si entre dos apenas hay dinero para pagar la hipoteca, ¿cómo afrontar una ruptura matrimonial? Hay parejas que no van bien, pero capean el temporal como pueden porque su situación no les permite vivir separados.
Las bodas han caído: 196.613 en 2008, casi 8.200 menos que en 2007
"Las parejas ya no se basan en una unión de por vida", dice Constanza Tobío
El empleo femenino facilita la ruptura cuando ésta se hace ya inevitable
La custodia de los hijos se entrega a la mujer en el 86% de los casos.
Pilar Cerrato ha roto con su marido, pero ambos comparten aún el piso que compraron en Madrid.
Mientras se formaliza el divorcio -están citados para noviembre- duermen en habitaciones separadas y soportan los "malos rollos".
"Yo, con mis 500 euros de limpiadora no podría ni tener un préstamo para comprarle su parte del piso. Mi abogada, de oficio, me ha dicho incluso que aguante, porque en estas circunstancias un divorcio me va a venir fatal. Y además no vamos a llegar a un acuerdo. Yo he pedido que me deje el piso 1 o 2 años mientras busco otros trabajos, porque él sí puede pagarse un alquiler, pero yo...", lamenta Cerrato.
Más que la crisis, lo que está frenando los divorcios, dice la abogada matrimonialista Teresa Rayo, es la inestabilidad en el empleo.
"Hay parejas que pueden afrontar un divorcio y que tienen la decisión clara, pero no saben si el resto de los años tendrán el mismo empleo, o se habrán quedado sin trabajo, y eso les lleva a anular la decisión de separarse. Eso lo estamos notando en el despacho. Llaman expresando esos miedos".
"Eso, los de mutuo acuerdo, los contenciosos se divorcian aunque la situación económica esté mal, porque la convivencia es imposible", afirma Rayo.
La crisis, dicen otras abogadas matrimonialistas, es siempre un desencadenante de los divorcios, no un freno.
"Hay muchos divorcios y mucho litigio, porque, precisamente con la carestía, es más difícil llegar a acuerdos", afirma Susana Moya, vicepresidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia (Aeafa).
Moya dice que en 2009, siguiendo los datos del Consejo General del Poder Judicial, los divorcios van a aumentar.
"Por mi experiencia sé que hay matrimonios que aguantan si la economía familiar va bien, si los niños van al colegio que quieren, si el presupuesto alcanza a fin de mes, pero que se rompen cuando eso falta, porque ya no hay nada que les una. Por eso, crisis como esta suelen ser el detonante".
De idéntica opinión es la abogada Mercedes Hernández-Claverie, porque también acumula 30 años de experiencia en un despacho matrimonialista y la práctica laboral le indica que "donde no hay harina, todo es mohína", se ríe.
"Se están buscando salidas que palien la ruptura, por ejemplo irse a vivir a casa de los padres, o incluso seguir compartiendo el piso, pero los divorcios siguen su curso. Estamos hasta arriba. Ahora lo que vemos es que venden la casa, que en otros momentos queda para uso y disfrute de los hijos y ahora hay pactos de venta, porque uno solo no puede afrontar la hipoteca".
Hernández-Claverie comparte con su colega Moya la misma percepción que, según dicen, habrá de traducirse en datos a final de año.
"Los divorcios se van a incrementar respecto a 2008. Estamos hasta arriba, y este mes de septiembre más, lo lógico después del verano".
En 2005 se reguló el llamado divorcio exprés, que permitía a las parejas anular la relación contraída sin esperar dos años de separación previa y sin tener que objetar causa alguna para ello.
Lo que se perdió en separaciones se ganó en divorcios.
Aquel año hubo 72.848 divorcios, pero en 2006, ya con la nueva ley en marcha, experimentaron una subida sin precedentes, hasta alcanzar los 126.952.
Por la misma razón, las separaciones cayeron en picado en ese periodo, pasando de 64.028 a 18.793.
Ya no había que separarse, sólo divorciarse.
Y las separaciones han seguido a la baja, en 2008 hasta un 24% menos que el año anterior.
Ahora están en 8.761.
Era esperable que los divorcios siguieran el camino contrario.
Pero no, curiosamente, desde aquella tremenda escalada no han dejado de bajar, aunque también es cierto que las cifras son mucho más altas que en los primeros años del siglo actual.
Esto viene a dar la razón a la tesis de la socióloga Constanza Tobío, quien sostiene que España seguirá la senda que ya han recorrido otros países europeos.
Por tanto, no cabe otra que esperar un incremento en las rupturas de pareja.
"Tanto en divorcios, como en cohabitación, como en hijos fuera del matrimonio, España siempre ha ido retrasada respecto a los países europeos y eso se irá modificando, porque, además, estamos avanzando muy deprisa", afirma.
"Las características de la familia han cambiado mucho, y la pareja ya no se basa en una unión conyugal para toda la vida. Lo mismo pasa con los hijos, que se tienen sin estar casados. En España eso ocurre en un 25% de los casos, mientras que en los países nórdicos están por el 50%".
Tobío, socióloga experta en madres trabajadoras y conciliación personal y laboral no podía pasar por alto otro factor que ha de abundar en el incremento de los divorcios: el empleo femenino. Si ellas trabajan y ganan un salario, es más fácil decir adiós. Para ambos, porque las condiciones económicas son más felices.
De nuevo, la situación económica.
Por tanto, si los divorcios, a pesar de todos esos factores que vaticinan su incremento, siguen cayendo, bien puede ser que la crisis esté detrás de esas cifras.
"Puede ser", contesta Tobío, "que circunstancias como ésta o bien un cambio en la normativa, provoquen fluctuaciones de un año para otro, pero eso no puede anular la tendencia sostenida, que es el incremento", afirma.
Margarita Delgado, demógrafa del CSIC, se muestra muy cautelosa también con estos datos puntuales que presenta el INE, a partir de los cuales sólo se aventura a interpretar una situación coyuntural, quizá económica, sí. Pero nada de tendencias.
"En primer lugar, eso puede obedecer a la caída de los matrimonios".
Y caer, han caído: las 196.613 bodas que se celebraron en 2008 eran 8.159 menos que el año anterior, y eso, a pesar de que pueden casarse personas del mismo sexo y así lo hicieron 3.549 parejas en 2008.
"A todo eso hay que añadir", prosigue Margarita Delgado, "el número de uniones consensuales", es decir, el número de parejas que viven juntas sin haber pasado por ningún trámite, o los que se registran como uniones de hecho.
Nadie sabe con certeza cuántos son los primeros, por tanto, imposible será conocer el número de separaciones que se dan entre ellos.
Esa cifra bien podría compensar de un lado o de otro, la que ayer mismo publicaba el INE.
Cabría tener algún dato más sobre estas parejas y su convivencia si se tuviera en cuenta a las que han tenido hijos en común, porque, en ese caso quizá cabría determinar el número de rupturas, pero este país no es precisamente el reinado de las estadísticas.
Sólo a partir de 2007, para elaborar éstas del INE, se está solicitando información sobre la fecha de celebración de los matrimonios y el estado civil de los cónyuges cuándo lo contrajeron, el número de hijos menores de edad, nacionalidad, sexo, así como las fechas en que se inicia la demanda de divorcio, la de la sentencia, si hay pensión compensatoria, alimenticia, custodia de los hijos...
Con esos datos sí será posible establecer una tendencia clara en unos años y se podrá afirmar o negar con rotundidad si la gente se está divorciando menos.
Por ahora, sólo se conocen los de 2007 y 2008.
Y dicen así: la edad media de los hombres cuando se rompe el matrimonio es de 44,2 años y para las mujeres de 41,7.
Y la pareja aguantó junta una media de 15 años.
Casi un 5% de los varones ya había pasado por un divorcio anterior, una circunstancia también repetida para el 4,2% de las mujeres.
Del total de divorcios, 110.036, un 63,7% fueron consensuados, prácticamente el mismo porcentaje que se da en las separaciones.
Más de la mitad de las uniones disueltas tenían hijos menores de edad, cuya custodia se otorgó a la madre en el 86% de los casos y fue compartida entre ambos cónyuges en un 10%.
Es la esposa la que decide presentar la demanda de divorcio en un 33,7% de los casos, 10 puntos arriba sobre las veces en que los hombres dan ese paso.
Y, por último, 7 de cada 10 procesos se resuelven antes de los seis meses.
Sólo falta saber las razones: ¿desamor? ¿hartazgo? ¿malos tratos? ¿O es que la crisis económica ha derivado en una crisis sentimental?
Aumentan las Custodias Compartidas en Málaga
http://www.diariosur.es/20090919/malaga/aumentan-divorciados-optan-compartir-20090919.html
MÁLAGA
Aumentan los divorciados que optan por compartir la custodia de los hijos
Los que acuerdan repartirse el cuidado de los menores tras el fin de la convivencia han crecido un 20% desde que se modificó la ley en 2005.
La tutela continúa dándose mayoritariamente a la madre si no hay acuerdo
MONTSE MARTÍN MÁLAGA.19 septiembre 2009
Pese a que cada vez son más los progenitores que deciden compartir la custodia, todavía en más de un 80% de los casos se adjudica a la madre.
Cuando la sociedad evoluciona también lo hace la mentalidad de sus ciudadanos.
Y las personas divorciadas no son ajenas a estos cambios.
Las rupturas matrimoniales son cada vez más civilizadas.
El acuerdo impera de forma mayoritaria cuando hay que poner punto final a la convivencia.
El cambio empieza a vislumbrarse también ahora en lo que respecta a la custodia de los hijos. Aunque todavía siguen siendo el caballo de batalla y motivo de disputa en los tribunales, cada vez son más las parejas que se ponen de acuerdo para compartir la custodia de los menores convencidos de que es lo mejor para todos.
Desde 2005, año en que se modificó el Código Civil, «los cónyuges que llegan a los juzgados malagueños con un acuerdo previo para repartirse el cuidado de los menores han aumentado alrededor de un 20%», explica el juez de familia José Luis Utrera.
También ha crecido el número de hombres que decide solicitarla en contra del criterio de su ex pareja, pero las sentencias optan por adjudicar la custodia mayoritariamente a la mujer, porque en un porcentaje muy elevado es la que ha venido ocupándose de los menores durante el matrimonio, salvo excepciones muy contadas.
En estos casos es preceptivo el informe del fiscal.
«Nosotros siempre pedimos los informes de los equipos técnicos, que tienen en cuenta el interés superior de los menores, que también son escuchados», explica la fiscal Pilar Vázquez, quien subraya que «prácticamente la mitad de los hombres que solicitan la custodia de sus hijos tiene otro objetivo, como conseguir la adjudicación de la vivienda».
En ese sentido, ve necesaria una reforma del artículo del Código Civil, que establece la asignación automática del domicilio familiar al progenitor custodio. «Hay supuestos que son sangrantes en los que la vivienda se convierte en un auténtico caballo de batalla. No se puede jugar con la custodia compartida que, al final, casi siempre, es para los abuelos, los grandes guardadores de los niños en este país», asevera Vázquez.
Pero en muchas ocasiones no es sólo la vivienda.
«En los divorcios contenciosos existen también falsas peticiones de custodia compartida que tienen por objeto otros intereses, como conseguir no pagar pensiones alimenticias», añade José Luis Utrera.
Sin embargo, últimamente algunas sentencias han animado a los hombres divorciados a solicitar el cuidado de sus hijos.
«Antes de 2005 nadie discutía que la custodia era para la madre. Ahora se nota un cambio de mentalidad», explica Soledad Benítez-Piaya, abogada de familia, quien asegura que alrededor de un 60% de los hombres que llegan a su despacho la solicita.
«Cada vez más hombres se sienten comprometidos con el cuidado de sus hijos tras el divorcio», explica la letrada, quien reconoce, no obstante, que detrás de algunas peticiones de custodia «sí existen otros intereses como hacerse con la vivienda familiar».
Por ello se muestra a favor de un cambio legal «porque el condicionamiento de la vivienda no puede ser en perjuicio de uno de los progenitores».
En cualquier caso, Benítez-Piaya resalta también una evolución de la mujer: «Ya no se considera una mala madre a la que comparte la custodia de los hijos; es más, la propia mujer, desde que se ha incorporado al mercado laboral, lo ve como una ventaja», añade.
Para Gabriela Domingo, delegada en Málaga de la Asociación Española de Abogados de Familia (Aedaf) «siempre hay que tomar la decisión que sea más beneficiosa para los niños».
Asegura que aunque la custodia compartida, no es lo predominante sí se observa un cambio de mentalidad: «Los hombres participan mucho más en el cuidado y en la educación de los hijos», explica.
Añade que en todos los casos «hay que observar si las personas son idóneas y siempre salvaguardando el interés del menor».
Sobre el uso de la vivienda, Domingo reclama también la reforma del Código Civil para «acabar con los problemas, que se ven agravados últimamente con las cargas de las hipotecas».
De hecho, anuncia que en el próximo congreso nacional de la Aedaf se va a proponer un acuerdo para trasladar a todos los partidos políticos cambio legislativos en esta materia.
En el otro lado se sitúan los hombres divorciados.
«Las sentencias con custodia compartidas son poquísimas», opina Francisco Marcos, de la asociación SOS papamama, quien reclama «un cambio de mentalidad y mayor sensibilidad».
Y añade: «Hay casos sangrantes: niños que se pasan años sin ver a sus padres».
Sobre la pugna por la casa que esconden determinadas peticiones de custodia compartida, Marcos asegura que «no dispongo de elementos para saber cuál es la intención de los individuos. Unos intentan escabullirse de las obligaciones de la crianza y otros quedarse con otros bienes materiales».
Funciones y tiempo
Dentro de la custodia compartida se pueden diferenciar dos modalidades: l
1.-a que los progenitores se reparten las funciones, pero el menor permanece con uno de ellos, y
2.-otra en la que se distribuyen el tiempo de estancia con el niño.
«En este caso, bien es el menor el que se traslada de domicilio o son los progenitores los que se alternan en el domicilio familiar», explica José Luis Utrera.
Este juez se muestra de acuerdo con la opinión de algunos expertos que proponen diversas fórmulas por las que los hijos puedan disfrutar de ambos padres sin partir su tiempo.
Existen muchas alternativas que no pasan por la convivencia compartida, como recoger o llevar a los niños al colegio, comer juntos en lugar de utilizar el comedor escolar o acompañarlos a las actividades extraescolares.
MÁLAGA
Aumentan los divorciados que optan por compartir la custodia de los hijos
Los que acuerdan repartirse el cuidado de los menores tras el fin de la convivencia han crecido un 20% desde que se modificó la ley en 2005.
La tutela continúa dándose mayoritariamente a la madre si no hay acuerdo
MONTSE MARTÍN MÁLAGA.19 septiembre 2009
Pese a que cada vez son más los progenitores que deciden compartir la custodia, todavía en más de un 80% de los casos se adjudica a la madre.
Cuando la sociedad evoluciona también lo hace la mentalidad de sus ciudadanos.
Y las personas divorciadas no son ajenas a estos cambios.
Las rupturas matrimoniales son cada vez más civilizadas.
El acuerdo impera de forma mayoritaria cuando hay que poner punto final a la convivencia.
El cambio empieza a vislumbrarse también ahora en lo que respecta a la custodia de los hijos. Aunque todavía siguen siendo el caballo de batalla y motivo de disputa en los tribunales, cada vez son más las parejas que se ponen de acuerdo para compartir la custodia de los menores convencidos de que es lo mejor para todos.
Desde 2005, año en que se modificó el Código Civil, «los cónyuges que llegan a los juzgados malagueños con un acuerdo previo para repartirse el cuidado de los menores han aumentado alrededor de un 20%», explica el juez de familia José Luis Utrera.
También ha crecido el número de hombres que decide solicitarla en contra del criterio de su ex pareja, pero las sentencias optan por adjudicar la custodia mayoritariamente a la mujer, porque en un porcentaje muy elevado es la que ha venido ocupándose de los menores durante el matrimonio, salvo excepciones muy contadas.
En estos casos es preceptivo el informe del fiscal.
«Nosotros siempre pedimos los informes de los equipos técnicos, que tienen en cuenta el interés superior de los menores, que también son escuchados», explica la fiscal Pilar Vázquez, quien subraya que «prácticamente la mitad de los hombres que solicitan la custodia de sus hijos tiene otro objetivo, como conseguir la adjudicación de la vivienda».
En ese sentido, ve necesaria una reforma del artículo del Código Civil, que establece la asignación automática del domicilio familiar al progenitor custodio. «Hay supuestos que son sangrantes en los que la vivienda se convierte en un auténtico caballo de batalla. No se puede jugar con la custodia compartida que, al final, casi siempre, es para los abuelos, los grandes guardadores de los niños en este país», asevera Vázquez.
Pero en muchas ocasiones no es sólo la vivienda.
«En los divorcios contenciosos existen también falsas peticiones de custodia compartida que tienen por objeto otros intereses, como conseguir no pagar pensiones alimenticias», añade José Luis Utrera.
Sin embargo, últimamente algunas sentencias han animado a los hombres divorciados a solicitar el cuidado de sus hijos.
«Antes de 2005 nadie discutía que la custodia era para la madre. Ahora se nota un cambio de mentalidad», explica Soledad Benítez-Piaya, abogada de familia, quien asegura que alrededor de un 60% de los hombres que llegan a su despacho la solicita.
«Cada vez más hombres se sienten comprometidos con el cuidado de sus hijos tras el divorcio», explica la letrada, quien reconoce, no obstante, que detrás de algunas peticiones de custodia «sí existen otros intereses como hacerse con la vivienda familiar».
Por ello se muestra a favor de un cambio legal «porque el condicionamiento de la vivienda no puede ser en perjuicio de uno de los progenitores».
En cualquier caso, Benítez-Piaya resalta también una evolución de la mujer: «Ya no se considera una mala madre a la que comparte la custodia de los hijos; es más, la propia mujer, desde que se ha incorporado al mercado laboral, lo ve como una ventaja», añade.
Para Gabriela Domingo, delegada en Málaga de la Asociación Española de Abogados de Familia (Aedaf) «siempre hay que tomar la decisión que sea más beneficiosa para los niños».
Asegura que aunque la custodia compartida, no es lo predominante sí se observa un cambio de mentalidad: «Los hombres participan mucho más en el cuidado y en la educación de los hijos», explica.
Añade que en todos los casos «hay que observar si las personas son idóneas y siempre salvaguardando el interés del menor».
Sobre el uso de la vivienda, Domingo reclama también la reforma del Código Civil para «acabar con los problemas, que se ven agravados últimamente con las cargas de las hipotecas».
De hecho, anuncia que en el próximo congreso nacional de la Aedaf se va a proponer un acuerdo para trasladar a todos los partidos políticos cambio legislativos en esta materia.
En el otro lado se sitúan los hombres divorciados.
«Las sentencias con custodia compartidas son poquísimas», opina Francisco Marcos, de la asociación SOS papamama, quien reclama «un cambio de mentalidad y mayor sensibilidad».
Y añade: «Hay casos sangrantes: niños que se pasan años sin ver a sus padres».
Sobre la pugna por la casa que esconden determinadas peticiones de custodia compartida, Marcos asegura que «no dispongo de elementos para saber cuál es la intención de los individuos. Unos intentan escabullirse de las obligaciones de la crianza y otros quedarse con otros bienes materiales».
Funciones y tiempo
Dentro de la custodia compartida se pueden diferenciar dos modalidades: l
1.-a que los progenitores se reparten las funciones, pero el menor permanece con uno de ellos, y
2.-otra en la que se distribuyen el tiempo de estancia con el niño.
«En este caso, bien es el menor el que se traslada de domicilio o son los progenitores los que se alternan en el domicilio familiar», explica José Luis Utrera.
Este juez se muestra de acuerdo con la opinión de algunos expertos que proponen diversas fórmulas por las que los hijos puedan disfrutar de ambos padres sin partir su tiempo.
Existen muchas alternativas que no pasan por la convivencia compartida, como recoger o llevar a los niños al colegio, comer juntos en lugar de utilizar el comedor escolar o acompañarlos a las actividades extraescolares.
viernes, 18 de septiembre de 2009
El Papel del Tribunal Constitucional en España
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=645766&idseccio_PK=1008&h=090918
El Tribunal Constitucional, ¿actor político?
ENRIC Marín.18/9/2009
Cada nueva información en la que se explican interioridades de las intrigas que acompañan los debates del Tribunal Constitucional sobre el Estatut refuerza la imagen de politización partidista de esta alta instancia jurídica.
Decae un poco más su credibilidad institucional.
Digo un poco porque el prestigio del TC está ya muy precario: la crónica de los incidentes e irregularidades que acompañan la vida del TC desde que el Partido Popular interpuso su recurso es aterradora.
Un caso insólito en los países de nuestro entorno democrático.
Lo peor que le puede pasar a un tribunal de garantías constitucionales es convertirse en un actor político más.
Un juguete en manos del tacticismo partidista.
Los daños derivados de este hecho se extienden en diferentes direcciones.
El más evidente es el que focaliza la atención mediática en Catalunya:
¿qué sentido tendría una relectura a la baja del contenido del pacto político que representa el texto estatutario plebiscitado por la ciudadanía de este país?
Es evidente que este choque de legitimidades sería políticamente grave.
Pero las consecuencias no afectan solo a la relación entre Catalunya y España.
También se trata de la propia credibilidad del sistema democrático.
El TC es una pieza clave de la arquitectura institucional.
Una quiebra grave de su credibilidad afecta a la credibilidad del conjunto del sistema.
Si el árbitro no es imparcial, el juego ya no tiene sentido.
Todavía hay, sin embargo, una 3ª consecuencia negativa.
Una sentencia que altere los términos del pacto político que representa el Estatut acabaría de cerrar una tendencia interpretativa restrictiva y autoritaria de la Constitución.
La lectura doctrinal del texto constitucional se ha ido separando de una de sus funciones más básicas como carta de garantías y libertades individuales y colectivas.
Esto se haría del todo evidente por lo que respecta al reconocimiento de la diversidad cultural y nacional.
Daría carta de naturaleza a la lectura de que la Constitución prohíbe todo aquello que no reconoce explícitamente por encima de la idea de que, en principio, la Constitución permite todo aquello que no prohíbe explícitamente.
El efecto negativo de esta regresión se vería agravado por la sacralización del texto constitucional
La idea de que la Constitución del 78 es un texto intocable que no puede incorporar ninguna innovación que permita una mejor adecuación a la realidad social.
La alergia que produce cualquier iniciativa de modificación del texto es, a menudo, un reflejo conservador.
Para el potente nacionalismo español la Constitución se ha convertido, sobre todo, en una barrera de contención ante las reivindicaciones de Catalunya o el País Vasco.
Nota: ¿que ha ocurrido con otras leyes como la de la Violencia doméstica o del Divorcio ?
El Tribunal Constitucional, ¿actor político?
ENRIC Marín.18/9/2009
Cada nueva información en la que se explican interioridades de las intrigas que acompañan los debates del Tribunal Constitucional sobre el Estatut refuerza la imagen de politización partidista de esta alta instancia jurídica.
Decae un poco más su credibilidad institucional.
Digo un poco porque el prestigio del TC está ya muy precario: la crónica de los incidentes e irregularidades que acompañan la vida del TC desde que el Partido Popular interpuso su recurso es aterradora.
Un caso insólito en los países de nuestro entorno democrático.
Lo peor que le puede pasar a un tribunal de garantías constitucionales es convertirse en un actor político más.
Un juguete en manos del tacticismo partidista.
Los daños derivados de este hecho se extienden en diferentes direcciones.
El más evidente es el que focaliza la atención mediática en Catalunya:
¿qué sentido tendría una relectura a la baja del contenido del pacto político que representa el texto estatutario plebiscitado por la ciudadanía de este país?
Es evidente que este choque de legitimidades sería políticamente grave.
Pero las consecuencias no afectan solo a la relación entre Catalunya y España.
También se trata de la propia credibilidad del sistema democrático.
El TC es una pieza clave de la arquitectura institucional.
Una quiebra grave de su credibilidad afecta a la credibilidad del conjunto del sistema.
Si el árbitro no es imparcial, el juego ya no tiene sentido.
Todavía hay, sin embargo, una 3ª consecuencia negativa.
Una sentencia que altere los términos del pacto político que representa el Estatut acabaría de cerrar una tendencia interpretativa restrictiva y autoritaria de la Constitución.
La lectura doctrinal del texto constitucional se ha ido separando de una de sus funciones más básicas como carta de garantías y libertades individuales y colectivas.
Esto se haría del todo evidente por lo que respecta al reconocimiento de la diversidad cultural y nacional.
Daría carta de naturaleza a la lectura de que la Constitución prohíbe todo aquello que no reconoce explícitamente por encima de la idea de que, en principio, la Constitución permite todo aquello que no prohíbe explícitamente.
El efecto negativo de esta regresión se vería agravado por la sacralización del texto constitucional
La idea de que la Constitución del 78 es un texto intocable que no puede incorporar ninguna innovación que permita una mejor adecuación a la realidad social.
La alergia que produce cualquier iniciativa de modificación del texto es, a menudo, un reflejo conservador.
Para el potente nacionalismo español la Constitución se ha convertido, sobre todo, en una barrera de contención ante las reivindicaciones de Catalunya o el País Vasco.
Nota: ¿que ha ocurrido con otras leyes como la de la Violencia doméstica o del Divorcio ?
Falsas denuncias de malos tratos
http://www.eldia.es/2009-09-17/CRITERIOS/25-Falsas-denuncias-malos-tratos.htm
LO QUE HAY JOSÉ M. CLAR FERNÁNDEZ
Falsas denuncias de malos tratos
17/sep/09 07:31
EN LOS DOS ARTÍCULOS anteriores traté el tema de las consecuencias que está teniendo la aplicación de la Ley 1/2004, contra la Violencia de Género.
Una ley que considero injusta y discriminatoria, hecha para la mujer, ya que no trata por igual a hombres y mujeres que sufren maltrato de su pareja.
Esta desigualdad está dando lugar a que algunas mujeres no sólo se conformen con la protección que la propia ley les otorga, sino también que abusan de ella para humillar y perjudicar a su pareja.
Esta situación conduce inexorablemente a una discriminación cada vez más aguda e insostenible, que no sólo no evita el maltrato sufrido, sino que además genera una situación propicia para dotar a las mujeres maltratadoras de un arma nueva y muy poderosa contra los hombres: las denuncias falsas.
En efecto.
Tal como está la ley, cuando en una relación de pareja existe una fuerte controversia entre ambos miembros, la mujer lo tiene muy fácil para arremeter contra el hombre y perjudicarle. Los pasos suelen ser los siguientes:
1.- Cizañar en contra del marido a amistades, vecinos y familiares, contándoles falsedades y haciéndose la víctima de la mala vida que le da el marido. Por supuesto, el marido permanece ignorante de lo que está sucediendo.
2.- El siguiente paso es poner una denuncia por malos tratos que conlleva la expulsión automática del hombre de su propia casa. En muchos casos esposado y ante la mirada de sus hijos y vecinos. Para ello no hace falta prueba alguna. Basta con la palabra de la mujer para que sea tenida por veraz la denuncia por muy disparatada que ésta sea...
3.- La mujer presenta la demanda de separación. En la misma se incide más en las falsas acusaciones y se solicitan unas medidas exageradas y desproporcionadas. Se exige del juzgado que limite al máximo las visitas del padre a los hijos y se le reclama un dinero que ni tiene ni ha tenido nunca.
Las denuncias falsas contra el hombre se suceden día tras día. Por el motivo más peregrino.
Se tramitan con extraordinaria presteza por ser mujer la denunciante, pues, como ya mencioné, basta la palabra de la mujer, que será considerada prueba suficiente.
Así, y como consecuencia de esta denuncia, lo primero que hará el juzgado es poner unas medidas cautelares que afectan al padre, entre ellas la de alejamiento de la madre y su entorno familiar, hijos incluidos, privando al padre e hijos de tener una relación adecuada.
Al hombre ni se le admiten las pruebas ni se le deja hablar en el juicio.
La condena está escrita en su frente antes de entrar en la sala de vistas.
Cualquier petición de la madre ante el juzgado es atendida al momento por el simple hecho de ser mujer "maltratada": aclaraciones de sentencia que llegan a ser modificaciones en toda regla, restricciones en el régimen de visitas, etc.
En buena parte de las ocasiones sin dar traslado u oír la versión del padre.
Por el contrario, las peticiones del padre ante el juzgado suelen ser desestimadas tras largos meses, cuando no años de espera, sin motivar siquiera.
Así es.
Puesto que la presunción de inocencia de un hombre acusado por su mujer de malos tratos está cuanto menos muy en entredicho, una denuncia falsa provoca:
1.- la detención del hombre,
2.- su puesta a disposición judicial y
3.- con frecuencia la prisión preventiva, con la única esperanza posible del sobreseimiento del caso, que llegará sólo en el mejor de los casos.
Pero, como ocurre que la presión social a la que están sometidos los jueces es tan grande, la inocencia absoluta no asegura a los hombres la libre absolución en un caso en que no hay pruebas contra él, o no son relevantes, como debería obligar la presunción de inocencia que existe desde el Derecho Romano ("in dubio pro reo") y que aparece en el artículo 24.2 de nuestra Constitución.
De tal modo que una mujer puede maltratar y acusar falsamente al hombre con casi absoluta impunidad amparada en el sistema judicial.
Confiemos en que no se tarde mucho tiempo en corregir o derogar la Ley 1/2004, a fin de que lo denominado "violencia de género" encaje en los delitos ya tipificados contra la salud e integridad de las personas, aplicándoseles las penas que correspondan a cada caso, sin discriminarlas por razón de sexo.
LO QUE HAY JOSÉ M. CLAR FERNÁNDEZ
Falsas denuncias de malos tratos
17/sep/09 07:31
EN LOS DOS ARTÍCULOS anteriores traté el tema de las consecuencias que está teniendo la aplicación de la Ley 1/2004, contra la Violencia de Género.
Una ley que considero injusta y discriminatoria, hecha para la mujer, ya que no trata por igual a hombres y mujeres que sufren maltrato de su pareja.
Esta desigualdad está dando lugar a que algunas mujeres no sólo se conformen con la protección que la propia ley les otorga, sino también que abusan de ella para humillar y perjudicar a su pareja.
Esta situación conduce inexorablemente a una discriminación cada vez más aguda e insostenible, que no sólo no evita el maltrato sufrido, sino que además genera una situación propicia para dotar a las mujeres maltratadoras de un arma nueva y muy poderosa contra los hombres: las denuncias falsas.
En efecto.
Tal como está la ley, cuando en una relación de pareja existe una fuerte controversia entre ambos miembros, la mujer lo tiene muy fácil para arremeter contra el hombre y perjudicarle. Los pasos suelen ser los siguientes:
1.- Cizañar en contra del marido a amistades, vecinos y familiares, contándoles falsedades y haciéndose la víctima de la mala vida que le da el marido. Por supuesto, el marido permanece ignorante de lo que está sucediendo.
2.- El siguiente paso es poner una denuncia por malos tratos que conlleva la expulsión automática del hombre de su propia casa. En muchos casos esposado y ante la mirada de sus hijos y vecinos. Para ello no hace falta prueba alguna. Basta con la palabra de la mujer para que sea tenida por veraz la denuncia por muy disparatada que ésta sea...
3.- La mujer presenta la demanda de separación. En la misma se incide más en las falsas acusaciones y se solicitan unas medidas exageradas y desproporcionadas. Se exige del juzgado que limite al máximo las visitas del padre a los hijos y se le reclama un dinero que ni tiene ni ha tenido nunca.
Las denuncias falsas contra el hombre se suceden día tras día. Por el motivo más peregrino.
Se tramitan con extraordinaria presteza por ser mujer la denunciante, pues, como ya mencioné, basta la palabra de la mujer, que será considerada prueba suficiente.
Así, y como consecuencia de esta denuncia, lo primero que hará el juzgado es poner unas medidas cautelares que afectan al padre, entre ellas la de alejamiento de la madre y su entorno familiar, hijos incluidos, privando al padre e hijos de tener una relación adecuada.
Al hombre ni se le admiten las pruebas ni se le deja hablar en el juicio.
La condena está escrita en su frente antes de entrar en la sala de vistas.
Cualquier petición de la madre ante el juzgado es atendida al momento por el simple hecho de ser mujer "maltratada": aclaraciones de sentencia que llegan a ser modificaciones en toda regla, restricciones en el régimen de visitas, etc.
En buena parte de las ocasiones sin dar traslado u oír la versión del padre.
Por el contrario, las peticiones del padre ante el juzgado suelen ser desestimadas tras largos meses, cuando no años de espera, sin motivar siquiera.
Así es.
Puesto que la presunción de inocencia de un hombre acusado por su mujer de malos tratos está cuanto menos muy en entredicho, una denuncia falsa provoca:
1.- la detención del hombre,
2.- su puesta a disposición judicial y
3.- con frecuencia la prisión preventiva, con la única esperanza posible del sobreseimiento del caso, que llegará sólo en el mejor de los casos.
Pero, como ocurre que la presión social a la que están sometidos los jueces es tan grande, la inocencia absoluta no asegura a los hombres la libre absolución en un caso en que no hay pruebas contra él, o no son relevantes, como debería obligar la presunción de inocencia que existe desde el Derecho Romano ("in dubio pro reo") y que aparece en el artículo 24.2 de nuestra Constitución.
De tal modo que una mujer puede maltratar y acusar falsamente al hombre con casi absoluta impunidad amparada en el sistema judicial.
Confiemos en que no se tarde mucho tiempo en corregir o derogar la Ley 1/2004, a fin de que lo denominado "violencia de género" encaje en los delitos ya tipificados contra la salud e integridad de las personas, aplicándoseles las penas que correspondan a cada caso, sin discriminarlas por razón de sexo.
Diagnóstico del 10-20 % de la Violencia contra los menores
http://www.diariomedico.com/2009/09/16/area-profesional/entorno/solo-se-diagnostica-entre-10-20-por-ciento-del-maltrato-infantil
PEDIATRÍA. EL PEDIATRA DE AP, PIEDRA ANGULAR PARA DETECTAR LA VIOLENCIA DEL MENOR
Sólo se diagnostica entre el 10 y el 20% del maltrato infantil
El pediatra de atención primaria está en una posición privilegiada para detectar los casos de violencia no sólo en el ámbito familiar sino en todos los demás.
Dos asociaciones de pediatría han analizado la violencia en España y recomiendan planes de prevención en los menores.
Isabel Gallardo Ponce - Miércoles, 16 de Septiembre de 2009
La violencia se extiende de un ámbito a otro y tiende a entenderse por los adolescentes como algo normal y enraizado en sus creencias y actitudes
"La violencia es un ciclo y hay que cortarla; cuando existe en un ámbito se generaliza a otros. Además, está normalizada sobre todo en las creencias y actitudes de los adolescentes".
Así lo ha afirmado Patricio José Ruiz Lázaro, pediatra de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) al presentar junto a Carmen Martínez González, pediatra de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), un análisis sobre la situación de la violencia en niños y adolescentes desde la perspectiva de los pediatras de primaria.
"Se están reduciendo todas las formas de violencia importante. El caso es que ahora se han puesto en marcha sistemas de registro y se conocen más, y parece que están aumentando".
La violencia hacia los niños, o maltrato infantil, se define como cualquier acción, omisión o trato negligente, cometido por individuos, instituciones o por la sociedad, que prive al niño de sus derechos y libertad, o que interfiera en su ordenado desarrollo físico, psíquico y mental.
En España la prevalencia estimada en las distintas comunidades autónomas oscila entre un 5 y un 15,19 por cada 10.000 menores.
"Atención primaria es un observatorio privilegiado y un escenario normalizado para la detección precoz y la prevención de problemas que ocurren fundamentalmente en el ámbito familiar, como el maltrato", apunta Martínez.
Asimismo, la formación de los educadores también es una piedra clave para la detección de los casos de maltrato.
"Está demostrado que las actividades generales de educación previenen estas situaciones. Tendemos a estigmatizar a las clases más bajas, y aunque hay que prestarles especial atención también hay que tener en cuenta que el maltrato existe en todas las clases sociales. Ante la sospecha hay que actuar", para determinar qué está ocurriendo.
Un ejemplo es el Plan de Atención y Detección del Maltrato en la Comunidad de Madrid en el que este año se han registrado 450 casos de notificación y sospecha de maltrato, aunque muchos de ellos no se confirmaron.
Según Martínez, sólo se detectan entre el 10-20 % de los casos y es complicado conseguir datos epidemiológicos que reflejen con fidelidad la realidad.
Por otro lado, el tipo de maltrato más frecuente es la negligencia aunque está aumentando el síndrome de alienación parental.
Tipos de violencia.
La violencia también puede ser protagonizada por otros niños, como es el caso del acoso escolar cuya prevalencia en España está en torno al 17 % de la población escolar.
Según Ruiz, para que se considere que se está produciendo deben cumplirse los siguientes supuestos: "Una lesión por semana durante 6 meses, que se produzca asimetría de poder -por lo que no se consideran las peleas entre iguales-, y que el entorno no ayude a afrontar la situación". La personalidad del agresor suele ser dominante, impulsiva y con dificultades para controlar la ira.
"Es importante el papel pasivo de los espectadores que colaboran en el maltrato tanto si se inhiben como si apoyan al agresor", explica Ruiz.
Por otro lado, también existe la violencia filioparental.
"Según un estudio realizado en Cataluña y el País Vasco, hasta el 80 % de los hijos que agreden a sus padres han recibido violencia física y psicológica de ellos. En edades muy jóvenes los agresores suelen ser los varones, mientras que según aumenta la edad son las chicas las agresoras", así como son las madres las principales víctimas.
Evitar estas situaciones requiere educación y programas de prevención de la violencia, e implicar a los jóvenes en su desarrollo, establecer vínculos seguros y estables entre hijos y progenitores, delimitar espacios y fomentar el respeto a la autoridad.
ALGUNAS CIFRAS SOBRE LA VIOLENCIA
.-Según la mayoría de los estudios, en diferentes países independientemente de su cultura y el sistema educativo, en las edades escolares el porcentaje de menores involucrados en episodios de bullying como agresores exclusivos se sitúa en torno al 7-8 % y alrededor del 1-1,5 % son, a la vez, víctimas y agresores.
.-Los hombres tienden a utilizar la agresión física y a maltratar más que las mujeres, mientras que ellas usan la agresión relacional.
.-El 60 % de los menores que acosan en el colegio cometen algún delito antes de los 24 años. Suelen perpetuar la violencia y trasladarla a otros ámbitos.
.-Los informes criminales y encuestas en Estados Unidos determinan que los adolescentes son responsables de aproximadamente el 20 % de las violaciones y entre el 30-50 % de los casos de abuso sexual infantil.
.-Según estudios norteamericanos, entre el 9-14 % de los progenitores han sufrido en alguna ocasión episodios de agresión física por parte de sus hijos adolescentes.
La mayoría de los autores coinciden en que la franja de edad en que se describen estas conductas se encuentra entre los 10 y los 18 años, y las madres son las principales víctimas
PEDIATRÍA. EL PEDIATRA DE AP, PIEDRA ANGULAR PARA DETECTAR LA VIOLENCIA DEL MENOR
Sólo se diagnostica entre el 10 y el 20% del maltrato infantil
El pediatra de atención primaria está en una posición privilegiada para detectar los casos de violencia no sólo en el ámbito familiar sino en todos los demás.
Dos asociaciones de pediatría han analizado la violencia en España y recomiendan planes de prevención en los menores.
Isabel Gallardo Ponce - Miércoles, 16 de Septiembre de 2009
La violencia se extiende de un ámbito a otro y tiende a entenderse por los adolescentes como algo normal y enraizado en sus creencias y actitudes
"La violencia es un ciclo y hay que cortarla; cuando existe en un ámbito se generaliza a otros. Además, está normalizada sobre todo en las creencias y actitudes de los adolescentes".
Así lo ha afirmado Patricio José Ruiz Lázaro, pediatra de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) al presentar junto a Carmen Martínez González, pediatra de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), un análisis sobre la situación de la violencia en niños y adolescentes desde la perspectiva de los pediatras de primaria.
"Se están reduciendo todas las formas de violencia importante. El caso es que ahora se han puesto en marcha sistemas de registro y se conocen más, y parece que están aumentando".
La violencia hacia los niños, o maltrato infantil, se define como cualquier acción, omisión o trato negligente, cometido por individuos, instituciones o por la sociedad, que prive al niño de sus derechos y libertad, o que interfiera en su ordenado desarrollo físico, psíquico y mental.
En España la prevalencia estimada en las distintas comunidades autónomas oscila entre un 5 y un 15,19 por cada 10.000 menores.
"Atención primaria es un observatorio privilegiado y un escenario normalizado para la detección precoz y la prevención de problemas que ocurren fundamentalmente en el ámbito familiar, como el maltrato", apunta Martínez.
Asimismo, la formación de los educadores también es una piedra clave para la detección de los casos de maltrato.
"Está demostrado que las actividades generales de educación previenen estas situaciones. Tendemos a estigmatizar a las clases más bajas, y aunque hay que prestarles especial atención también hay que tener en cuenta que el maltrato existe en todas las clases sociales. Ante la sospecha hay que actuar", para determinar qué está ocurriendo.
Un ejemplo es el Plan de Atención y Detección del Maltrato en la Comunidad de Madrid en el que este año se han registrado 450 casos de notificación y sospecha de maltrato, aunque muchos de ellos no se confirmaron.
Según Martínez, sólo se detectan entre el 10-20 % de los casos y es complicado conseguir datos epidemiológicos que reflejen con fidelidad la realidad.
Por otro lado, el tipo de maltrato más frecuente es la negligencia aunque está aumentando el síndrome de alienación parental.
Tipos de violencia.
La violencia también puede ser protagonizada por otros niños, como es el caso del acoso escolar cuya prevalencia en España está en torno al 17 % de la población escolar.
Según Ruiz, para que se considere que se está produciendo deben cumplirse los siguientes supuestos: "Una lesión por semana durante 6 meses, que se produzca asimetría de poder -por lo que no se consideran las peleas entre iguales-, y que el entorno no ayude a afrontar la situación". La personalidad del agresor suele ser dominante, impulsiva y con dificultades para controlar la ira.
"Es importante el papel pasivo de los espectadores que colaboran en el maltrato tanto si se inhiben como si apoyan al agresor", explica Ruiz.
Por otro lado, también existe la violencia filioparental.
"Según un estudio realizado en Cataluña y el País Vasco, hasta el 80 % de los hijos que agreden a sus padres han recibido violencia física y psicológica de ellos. En edades muy jóvenes los agresores suelen ser los varones, mientras que según aumenta la edad son las chicas las agresoras", así como son las madres las principales víctimas.
Evitar estas situaciones requiere educación y programas de prevención de la violencia, e implicar a los jóvenes en su desarrollo, establecer vínculos seguros y estables entre hijos y progenitores, delimitar espacios y fomentar el respeto a la autoridad.
ALGUNAS CIFRAS SOBRE LA VIOLENCIA
.-Según la mayoría de los estudios, en diferentes países independientemente de su cultura y el sistema educativo, en las edades escolares el porcentaje de menores involucrados en episodios de bullying como agresores exclusivos se sitúa en torno al 7-8 % y alrededor del 1-1,5 % son, a la vez, víctimas y agresores.
.-Los hombres tienden a utilizar la agresión física y a maltratar más que las mujeres, mientras que ellas usan la agresión relacional.
.-El 60 % de los menores que acosan en el colegio cometen algún delito antes de los 24 años. Suelen perpetuar la violencia y trasladarla a otros ámbitos.
.-Los informes criminales y encuestas en Estados Unidos determinan que los adolescentes son responsables de aproximadamente el 20 % de las violaciones y entre el 30-50 % de los casos de abuso sexual infantil.
.-Según estudios norteamericanos, entre el 9-14 % de los progenitores han sufrido en alguna ocasión episodios de agresión física por parte de sus hijos adolescentes.
La mayoría de los autores coinciden en que la franja de edad en que se describen estas conductas se encuentra entre los 10 y los 18 años, y las madres son las principales víctimas
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