miércoles, 27 de noviembre de 2019

Mitos y tabúes que dificultan la custodia compartida

Jueces, fiscales y abogados proponen la creación de un Código de Familia diferenciado del Civil, así como un procedimiento especializado.
Carlota Fominaya, MADRID, 27/11/2019
La custodia compartida... ¿es una medida eficaz cuando es impuesta? ¿Es mejorable? ¿De qué manera? La Fundación Atyme, pionera en mediación en nuestro país, ha elaborado un estudio en el que se analiza este sistema, cuya intención es «empujar» a los progenitores al cuidado conjunto y a la corresponsabilidad de los niños, y concluye que «hay mucho por hacer», tal y como advierte Trinidad Bernal, directora de la entidad.
El cambio empieza, señala este informe, por los propios progenitores. 

Y la conclusión que se extrae es muy sencilla: aunque la relación de pareja termine, estos deben pensar en los niños e intentar llegar a un acuerdo. No es un problema de la justicia. De hecho, tal y como señala el juez de Familia José Luis Utrera, «lo más difícil no es dictar sentencia, lo más difícil viene después. Las cosas no se resuelven con un litigio. Los jueces no conocen a sus hijos ni sus necesidades, son los padres los que pueden tomar las decisiones más adecuadas. Los progenitores no pueden dejar de ser progenitores. El hecho de que vengan a un juzgado no significa que sus hijos pasen a ser hijos míos, porque muchos quieren delegar su responsabilidad en el juez».
En este tipo de procedimientos es básico que «los progenitores entiendan que son padres y madres, no partes», matizan desde Fundación Atyme. «No tienen que verse como contrarios porque ambos son necesarios para sus hijos, y los 2 tienen que colaborar de forma corresponsable en el cuidado de sus hijos. Ambos son responsables y no deberían delegar en abogados o jueces las decisiones que afectan a sus vidas y a las de sus hijos. En definitiva, los progenitores no pueden dejar de ser progenitores. Los 2 tienen mucho que decir».
Legislación «ad hoc»
Aunque quizás exista, reconocen desde esta institución, cierta confusión alrededor del término, que en realidad tendría que llamarse «custodia repartida, en lugar de compartida, ya que lo que se hace es repartir los tiempos entre ambos progenitores. Custodia compartida no es adecuado, no se comparte porque no se convive». 
«Quizás -sugiere Fundación Atyme- habría que reemplazarlo por otro que exprese mejor cómo van a seguir ejerciendo los progenitores las funciones parentales, teniendo en cuenta los cambios que el cese de la convivencia conlleva, a través de un plan de coparentalidad».
En esa línea de intentar darle al término una perspectiva «colaboradora y no de confrontación» desde Fundación Atyme proponen actualizar y unificar toda la legislación en materia de familia (y separación) del procedimiento de procedimiento civil. De manera preventiva este nuevo código de Familia ayudaría por un lado, aseguran estos expertos, «a impulsar el trabajo en equipo de jueces, fiscales, letrados de la administración de justicia y equipos psico sociales de los juzgados», y por otro, «a separar las cuestiones materiales, como son la liquidación de gananciales, el uso del domicilio familiar, las pensiones... de los relacionados con el cuidado de los hijos». La idea es, señalan, «un procedimiento de familia cuya perspectiva no sea ganar/perder, porque los progenitores no son partes, los dos están en el mismo lado, los dos quieren a sus hijos y ese enfrentamiento les perjudica».
Especialización
Lo anterior, advierten, requiere de una formación específica en relaciones interpersonales de todos los operadores. «Desde jueces, fiscales, letrados de la Administración de Justicia, equipos psico sociales e, incluso, funcionarios, que ayuden a humanizar el procedimiento de familia».
En lo que respecta a los abogados de familia, que suelen ser los 1º receptores de las partes que conformaban la pareja, deberían disponer de un enfoque colaborador y que, tal y como señala la abogada Soledad Benítez-Playa, «tengan imaginación y generosidad para encontrar una solución común para que ninguno de los 2 se vea indefenso o frustrado, y esto pasa mucho por solucionar el tema de la vivienda», reconoce.
Para la letrada de Familia Gabriela Domingo, «hay que tener una madera especial... No son pleitos para llevar como si fueran de Mercantil. 
Los abogados tenemos que tener una formación en mediación, en negociación, en Psicología, haber asistido ido a muchos cursos, y tener experiencia... Un abogado de familia tiene que estar preocupado por los niños de esa pareja, porque no salgan perjudicados. Debe intentar muchas fórmulas para llegar a acuerdo con mediación o con colaboración o negociación entre los abogados especialistas. Debe haber una profunda transformación».
Pactos, mediación
En este sentido, los jueces cuestionados en el informe aconsejan a las familias «que busquen un buen abogado conciliador, que evite los enfrentamientos, que se distancie e intente llegar a acuerdos. Que sean dialogantes, objetivos... que echen agua en vez de leña. Abogados que ofrezcan a sus clientes consejos que les ayuden a cambiar el afán de competir por el de colaborar». 
O que acudan a mediación previa al uso judicial.
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Divorcio: ¿Quién se queda con la vivienda familiar?

M.ª Oliva Gómez Olmeda, Abogada, 27 Nov 2019
Cuando no hay acuerdo en una separación matrimonial, la vivienda familiar pasará a manos de uno u otro de los cónyuges dependiendo si hay hijos o no.
Divorcio matrimonio con hijos:
En el caso de hijos menores de edad, si los padres no se ponen de acuerdo en cuanto a la atribución del uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella, según el art. 96 del C.Civil, corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden”. 
Es decir, quedará en la vivienda aquél de los progenitores al que le sea atribuida la custodia. Lo que responde a la finalidad de proteger el derecho de los hijos a tener cubierta y satisfecha la necesidad de vivienda, habitación o alojamiento.
No obstante, esto se dará cuando la custodia se atribuya a 1 sólo de los padres y siempre y cuando éste no disponga de otra vivienda óptima para la vida ordinaria de los niños sin necesidad de ocupar la vivienda familiar.
Ahora bien, en los tiempos actuales y dada la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral, y por tanto la igualdad de circunstancias tanto económicas como de disponibilidad del hombre y la mujer, cada vez se hacen más habituales los supuestos de custodia compartida, que además ha demostrado ser la forma de custodia más adecuada y favorable para la estabilidad emocional de los hijos. 
Hay 2 posibilidades para ejercitar la custodia compartida:
a). Custodia compartida con domicilio fijo de los hijos; supone que los hijos permanecen en la vivienda familiar concediéndose el uso exclusivo de la misma a ambos progenitores por periodos alternos. Es decir, cada progenitor ocupa el domicilio familiar en los momentos en que le toca ejercer la guardia de los hijos y lo abandona terminado ese periodo permaneciendo los menores siempre en el mismo domicilio.
Esta solución que permite a los menores tener una vivienda estable, sin embargo, es la más difícil de adoptar por la necesidad de que cada uno de los padres cuente con otra vivienda en la que residir en los periodos en que no les corresponda estar con los hijos.
b). Custodia compartida con domicilio rotatorio de los menores, que es la más frecuente y supone que los hijos son los que cambian de domicilio según el progenitor con quien les toque estar en cada periodo. En este caso según el Código Civil, el uso de la vivienda se atribuirá al cónyuge que considere más necesitado de protección, tendiendo en cuenta sus circunstancias económicas, las opciones de habitar en otra vivienda etc.
Si los hijos del matrimonio que se disuelve fueran mayores de edad, no hay ninguna preferencia a la hora de atribuir el uso de la vivienda. 
No obstante, el juez lo tendrá en cuenta sobre todo si se trata de hijos mayores de edad pero que no han alcanzado la independencia económica, pero no es decisivo para el juez, aunque si es una circunstancia más a valorar junto con la situación económica de uno y otro cónyuge, la titularidad de la vivienda, disponibilidad de otras viviendas etc.
Divorcio matrimonio sin hijos
En principio, en el caso de que no existan hijos del matrimonio, el uso de la vivienda corresponderá a quien sea su titular. Ahora bien, según el art. 96 del C.Civil No habiendo hijos, podrá acordarse de que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieren aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección”.
Es decir, que en estos caos y sólo durante un tiempo determinado, puede el juez atribuir el uso de la vivienda al cónyuge no titular, para darle tiempo por ejemplo a encontrar un empleo o poder disponer de una vivienda.
No obstante, los problemas que puede conllevar la atribución de la vivienda pueden ser muy variopintos ya que puede que la vivienda no pertenezca a la sociedad de gananciales ni a ninguno de los cónyuges de manera privativa, si no que puede darse la circunstancia de que la vivienda pertenezca a un tercero ajeno al matrimonio, por ejemplo, en el caso de que el matrimonio habite una vivienda arrendada.
Siempre es aconsejable en caso de un divorcio contar con el asesoramiento de un abogado en familia.

Vacaciones de hijos con padres separados

Ana Belén Cruz - Abogada, 27 Nov 2019
La llegada del verano incrementa los problemas entre parejas separadas que han de planificar sus vacaciones con los hijos menores, teniendo en cuenta tanto los convenios reguladores, sentencias judiciales y necesidades de los niños.
Una cuestión para evitar problemas en el futuro es eludir llegar a un acuerdo rápido, que si bien pone fin de una forma inmediata a una situación desagradable, no entra en el fondo de las cuestiones que se van a presentar a corto plazo, originando desavenencias, tensiones emocionales de los padres que provocarán en los menores conflictos de lealtad.
Aunque no está estipulado por ley, el sentido común recomienda periodos más cortos para los niños muy pequeños (semanas, incluso días alternos, ampliando la quincena cuando llegan a la edad de 6, 7 años ) cuando los niños ya son mayores de esa edad, la organización se puede hacer por meses, teniendo en cuenta que a partir de los 12 años el niño va a ser escuchado.
Los problemas que nos podemos encontrar cuando el Convenio regulador o la sentencia judicial no se pronuncia de forma expresa sobre la organización detallada del periodo vacacional, son entre otros, cuando empieza y termina el periodo vacacional, fecha límite para comunicar el progenitor que le toca elegir periodo su elección al otro progenitor, régimen de comunicación con el niño cuando disfruta de las vacaciones con el otro progenitor, actividades que necesitan el consentimiento de los 2.
Si el periodo vacacional no queda detallado en el Convenio o Sentencia, se estará siempre al Calendario Escolar del menor. Si tampoco fija fecha límite de comunicación del progenitor elector del periodo al otro progenitor que no le toca elegir tenemos un problema, ya que lo puede hacer en cualquier momento, incluso con 1 día de antelación. 
Si no se recoge expresamente una cláusula que recoja el derecho de comunicación, franja horaria y medio con el menor cuando se encuentra de vacaciones con el otro progenitor, estaremos a la voluntad del mismo, aunque siempre podremos si tiene la edad suficiente comprarle un móvil para poder comunicarnos con él.
Si nos encontramos en esta situación podemos solicitar una modificación de medidas en el Juzgado, se puede solicitar un expediente de jurisdicción voluntaria.
Si dichas cuestiones están previstas en el Convenio o Sentencia Judicial y uno de los progenitores las incumple, podemos iniciar procedimiento para pedir la ejecución de la sentencia.
En cuanto a los viajes al extranjero con menores, no es necesario el consentimiento del otro progenitor (si así no se ha expresado en Convenio o Sentencia). Para viajar dentro del espacio de Schengen bastará con que el menor lleve consigo su DNI. Si el viaje es fuera del espacio de Schengen, el niño debe viajar con pasaporte, y para su expedición es necesario que ambos progenitores acudan a comisaría y presten su consentimiento.
Por último, la obligación de abonar los alimentos no cesa en los meses de verano.

Los signos más evidentes de que una pareja no durará,

....... según los expertos en bodas.
Se supone que es el día más esperado (y feliz) de vuestra vida, pero el estrés o las desavenencias pueden convertirlo en una pesadilla.
ADA NUÑO, 26/11/2019
Ha llegado ese momento que tanto llevabas esperando, quizá toda una vida. Te casas, y rimas graciosas aparte, llevas mucho tiempo preparando el día para que todo quede perfecto: el vestido, la ceremonia, la fiesta de después, el banquete, las fotografías y, por supuesto, el dinero que dejarán convenientemente en tu cuenta bancaria para que os vayáis de viaje a un safari en Kenia (porque lo de que te regalen un lavavajillas ya no se lleva) y, en definitiva, no olvidéis jamás ese día tan señalado. 
¿Nos dejamos algo importante? ¿Quizá la relación entre los novios?
Desafortunadamente, no todas las parejas que deciden darse el "sí quiero" se dirigen a una vida conjunta de felicidad plena. Y los organizadores de bodas, que por algo son expertos en el tema, lo saben perfectamente. Ejemplo de ello es el de Mary Devassy, residente en Chicago, que explica en 'Best Life': "La planificación de una ceremonia es un proceso normalmente largo que agota emocional y financiera-mente a la pareja, y ahí es cuando comienzan los problemas". Aunque asegura que hay pequeños detalles que pueden mostrar que el cuento de hadas donde comieron perdices podría terminar en realidad en una pesadilla. Estos son.
Los detalles
Si bien es normal querer que todo salga perfecto, Mary explica que, a veces, cuando 1 de los miembros de la pareja (o los 2) se obsesionan mucho con pequeños detalles, es una mala señal: "Es bastante claro, cuando pasan más tiempo pensando hasta en los pormenores más absurdos y los priorizan sobre la emoción de estar juntos como pareja ese día (y después) su destino es bastante oscuro".
Tampoco augura nada bueno que alguien de la familia se involucre demasiado en la planificación. La boda, al fin y al cabo, es de los novios y de nadie más, mal que pese. "Me tocó una pareja que se había enamorado de un lugar para celebrar la ceremonia, sin embargo tuvieron que cancelar la reserva 2 meses antes porque los padres de él decían que ahí no pensaban ir", cuenta Mary.
No hay sintonía
Puede que el verdadero problema sea que uno de los miembros de la pareja está muy involucrado en la celebración y al otro le importa más bien poco. Si alguien no tiene absolutamente ningún interés en el proceso podría ser una malísima señal.
Según la planificadora: "El comportamiento de la pareja durante las reuniones es vital para saber cómo será el rumbo. Con demasiada frecuencia he visto a algunos hombres poner los ojos en blanco y murmurar algo del estilo de 'mientras haya cerveza todo lo demás me da igual'. A mí me da mucha tristeza".
Son demasiado críticos
No hace falta verlo todo de color de rosa, pero tampoco negro. Según Eric Hunt, planificador de bodas en Carolina del Sur, cuando el novio o la novia son negativos con absolutamente todos los detalles de la boda, la cosa no irá a buen puerto. "Es común que ellos estén más desconectados con la planificación", señala, "pero si se quejan mucho durante el proceso esto puede indicar otros problemas que surgirán más adelante".
Los nervios
Es más que normal que la pareja se ponga nerviosa en el supuesto día más importante de sus vidas, cuando todo el mundo estará pendiente de ellos, pero si el estrés es demasiado, puede ser una señal de que las cosas no irán bien. "En una ocasión", explica Hunt, "organicé una boda en la que el novio se encontraba en un estado de pánico tan grande que tuvo que sentarse en el suelo y beber agua. ¿Quizá su instinto trataba de decirle algo?".
Otras cuestiones
Hunt aprovecha para señalar que si ellos están más concentrados en beber que en la propia ceremonia también puede ser un signo preocupante. "Igual que el hecho de que las familias se lleven mal", explica.
El comportamiento de la pareja durante las reuniones es vital. Generalmente ellos no parecen interesarse tanto por la preparación como ellas.
"Está claro que no todo el mundo puede tener una suegra de ensueño, pero si los padres de uno de los miembros no son muy fanáticos de la boda, puede ser una mala señal. Son simples tonterías pero que pueden hacer daño, por ejemplo, que se entrometan demasiado en el proceso de planificación, o que se exponga un secreto del pasado durante la ceremonia... Parece de película pero lo he presenciado. Ups", explica.
Un ex
¿Donde caben 2 caben 3? Error. No hay nada malo en mantener el contacto con un ex si os lleváis bien, como tampoco lo hay en invitarle a la boda si lo creéis conveniente y no será incómodo, pero solo si los 3 estáis en buenos términos. Si, por el contrario, aparece sin invitación o el consentimiento de ambos, es una señal más que clara de que el matrimonio irá cuesta abajo y sin frenos.
Con todo el esfuerzo que conlleva planificar una boda, algunas parejas pueden descubrir que ese gran día es, al final, más un alivio que cualquier otra cosa. "Definitivamente, la señal más clara es que la pareja no se vea feliz", indica Devassy. "Si no se miran con amor, no tienen gestos románticos... Puedo garantizarte que ese matrimonio no durará mucho", concluye.

Contra la actual ley de violencia sobre la mujer.

¿Por qué Vox está en contra de Ley de Violencia de Género?: estos son sus 9 argumentos
OKDIARIO, 25/11/2019
La formación política liderada por Santiago Abascal se ha posicionado, desde sus orígenes, frontalmente en contra de la Ley de Violencia de Género vigente en España. Siendo uno de los puntos del programa de Vox más criticados, ellos han defendido a capa y espada sus argumentos en contra de esta Ley aprobada durante el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Este lunes 25 de noviembre, que se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género, los de Abascal han vuelto a la carga contra esta legislación que consideran totalmente ineficaz y sectaria. A continuación resumimos los nueve argumentos esgrimidos por Vox, mediante una serie de mensajes publicados en su cuenta oficial de Twitter, en contra de Ley de Violencia de Género:
¿Qué opina VOX sobre la ley de violencia de género?
VOX reitera su condena a todo tipo de violencia independientemente de la nacionalidad, sexo, raza o cualquier condición de la víctima.
Sin distinciones.
"Vox reitera su condena a todo tipo de violencia independientemente de la nacionalidad, sexo, raza o cualquier condición de la víctima".
La violencia no tiene adjetivos
"Nuestro compromiso con la vida de las personas y su dignidad es firme e irrevocable, porque la violencia no tiene adjetivos".
Cadena perpetua
"En Vox creemos que todas las personas son dignas por el mero hecho de serlo, desde su concepción hasta la muerte natural. Por ello, defendemos la #CadenaPerpetuaYA para quienes cometen crímenes sexuales o asesinan a personas".
Los chiringuitos
"La Violencia contra la Mujer, sin embargo, no se combate regando de dinero público asociaciones privadas de marcado contenido ideológico ni con campañas propagandísticas que criminalicen al varón, sino educando en la familia y en la escuela en el respeto".
Atenta contra la presunción de inocencia
"Somos contrarios a la Ley de Violencia de Género porque los hombres y las mujeres son iguales en derechos y libertades, tal y como está contemplado en nuestra Constitución, y atenta contra la presunción de inocencia creando desigualdad jurídica y tribunales especiales".
Una herramienta ideológica
"Además, la ley ha demostrado ser un fracaso y una mera herramienta ideológica con la que confrontar a hombres y mujeres. Los asesinatos no han bajado y los presupuestos para asociaciones y estructuras políticas han aumentado".
La dignidad de la mujer en Oriente
"Rechazamos enérgicamente los abusos continuados y el trato humillante que reciben las mujeres en muchos países no occidentales donde la trata sexual, el matrimonio forzoso o la ablación son prácticas sistemáticas, que atentan contra la dignidad e intimidad de la mujer".
Compromiso del resto de partidos
"Por todo ello, hacemos una llamada al resto de partidos para que denuncien públicamente la violencia que sufren las mujeres en muchos países no occidentales; deroguen la Ley de Violencia de Género; se comprometan a legislar a favor de la cadena perpetua; y se comprometan a combatir la inmigración ilegal, que fomenta la trata de personas, la explotación sexual y genera inseguridad en los barrios, donde, cada vez más, las mujeres no se sienten seguras".
Utilización electoralista de la mujer
"En Vox creemos en la igualdad de las personas y no aceptamos la colectivización y utilización electoralista que se hace de la mujer. Proclamamos que todas las víctimas son dignas de respeto y exigimos una #LeydeViolenciaIntrafamiliar que las proteja a todas por igual".

El género de la violencia: Negocio político

Guadalupe Sánchez, abogada, 26 Nov 2019
La evidencia de la instrumentalización política del feminismo y del maltrato la hemos tenido delante de nuestras narices, pero nos hemos negado a reconocerlo y a expresarlo.
Este lunes, en el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres, asistimos a un espectáculo político dantesco. La izquierda volvió a exhibir su versión más carroñera, confiriendo a los agresores de mujeres una ideología política “de derechas”. Ya dijo Alberto Garzón que una persona que roba no podía ser de izquierdas. Por lo visto un maltratador, tampoco.
Los tuits y declaraciones de distintas personalidades políticas se aderezaron con alguna que otra columna de opinión que se refería a la heterosexualidad como algo peligroso y tuvieron como colofón el bochornoso espectáculo que se vivió en el acto conmemorativo celebrado en el Ayuntamiento de Madrid. Un broche de oro a la semana en la que las Cortes valencianas declararon la “emergencia feminista”. No se lleven a engaño: estos discursos y gestos grandilocuentes para significarse políticamente en torno a la violencia machista, en un sentido o en otro, no son para nada genuinos, sino auténticos ejercicios de homeopatía política de los que los arengadores de uno y otro bando pretenden obtener rédito electoral a costa del erario, pero que en nada mejoran la situación dramática de las auténticas víctimas.
Por desgracia, esta ideologización de las agresiones a las mujeres no es fruto de una coyuntura puntual. Lo que vemos hoy son los frutos de unas semillas que se plantaron hace ya más de 20 años y que ahora la izquierda está recogiendo: al permitir que bautizasen la violencia machista como violencia de género, hemos contribuido a la instrumentalización política del maltrato y a que la utilicen como herramienta de polarización.
Efectivamente, la palabra “género” tiene profundas connotaciones ideológicas, así que cuando se utiliza para clasificar un determinado tipo de violencia lo que se persigue precisamente es su politización. 
La expresión “violencia de género” no hunde sus raíces lingüísticas en la tradición española, sino que es la traducción del inglés gender-based violence o gender violence, y empezó a difundirse en 1995, tras el Congreso sobre la Mujer celebrado en Pekín por la ONU.
La Real Academia de la Lengua ya advirtió, en un informe fechado en mayo de 2004, referido al uso de la expresión “violencia de género” en el proyecto de ley integral contra la violencia de género que finalmente aprobó el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que esta terminología no era la más adecuada. Explicaba la RAE que, desde los años 60, la palabra inglesa “gender” no se emplea para hacer referencia a una condición biológica (el sexo), sino para poner el acento en diferencias sociales y culturales con unas connotaciones determinadas. Por ello recomendó en su lugar el uso de la expresión “violencia doméstica”.
Pero las recomendaciones de la RAE cayeron en saco roto, porque precisamente son esas cualidades socioculturales que evoca el término, referidas a desigualdades de índole social, económica, política, laboral, etc., las que permiten a la izquierda de corte identitarista enlazar el género con lo que se conoce como “teorías interseccionales”, en base a las cuales cualquier elemento identitario sirve de fundamento para crear categorías jerarquizadas de oprimidos y de opresores (raza, sexo, clase, orientación sexual etc.), las cuales constituyen una excusa perfecta para exigir cambios políticos, legislativos y sociales asociados a postulados pseudo marxistas.
Por eso seguirán repitiendo el dogma miles, millones de veces, hasta lo institucionalizarán, pero la violencia no tiene género. Tiene autores concretos que deben responder penalmente por sus actos, no por sus circunstancias biológicas ni mucho menos por hechos e injusticias pasadas cometidas por otros. Si alguien afirma lo contrario, al menos que no lo haga en nombre del feminismo. 
Porque el auténtico feminismo reivindica la igualdad ante la ley como expresión de la Justicia, no el privilegio legal que nace de la venganza.
La evidencia de la instrumentalización política del feminismo y del maltrato la hemos tenido delante de nuestras narices, pero nos hemos negado a reconocerlo y a expresarlo, quizá porque hemos permitido que las ciencias jurídica y criminológica se sometan al yugo de una corrección política mal entendida, cuya agenda ha manejado hasta ahora, en exclusiva, la izquierda identitaria. Esta inacción, ese no querer saber, ha tenido como inevitable reacción la aparición de un movimiento contestatario de derechas que, lejos de sustraer a las víctimas del debate político, ha decidido confrontar a la izquierda en su mismo terreno, que es el de los maximalismos, las pancartas, las arengas y el espectáculo, pero esta vez desde postulados negacionistas.
Por supuesto que la violencia de componente machista existe, lo que no quiere decir que cualquier agresión a una mujer deba reputarse como machista, ni que todos los hombres sean agresores potenciales. 
Hay que reformar el art. 153 del Código Penal, cuya redacción actual es fruto de la Ley Integral contra la violencia de género, para evitar asimetrías penales (que la misma agresión se castigue con más pena cuando el autor es varón) y la victimización machista de la mujer ante cualquier agresión. El tipo penal debería convertirse en una agravante de aplicación exclusiva a aquellos casos en los que se acredite el ánimo de vejar y someter a la víctima por razón de su sexo. 
Sería también recomendable abordar un cambio en la denominación de la LIVdG, sustituyendo el término género por uno que no implique connotaciones que permitan la instrumentalización ideológica de la violencia contra las mujeres.
Ha llegado la hora de que, como sociedad civil, nos plantemos. Tenemos la obligación moral de hacerlo por las víctimas, para que unos y otros dejen de usarlas en este espectáculo obsceno en la sede de nuestras instituciones, para que no se retroalimente a su costa la polarización política. Porque todo ese tiempo y, especialmente, todos esos fondos, deberían invertirse en mejorar la asistencia y protección a las maltratadas. Pero también porque, como ciudadanos, tenemos la obligación de defender la democracia liberal y el Estado de Derecho, que son los cimientos de nuestra convivencia.

martes, 26 de noviembre de 2019

URGEN CAMBIOS DE VERDAD EN LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Javier Recio, Málaga, 24 noviembre 2019
" Es muy posible que I., una mujer de unos 40 años a la que por razones obvias no identificaré, se altere cuando vea las discusiones políticas que hay sobre la Ley Integral contra la Violencia de Género. Esta señora está divorciada y su exmarido no deja de acosarla y de colarse en su casa para hacerle la vida imposible, incluyendo un claro maltrato psíquico y físico. I. no dudó en denunciar cada vez que reaparecía por su domicilio, pero se veía impotente porque la Guardia Civil no daba con el mismo, pese a que vive en un pueblo malagueño donde se conocen todos. Los agentes le comentaban que no podían hacer nada más que ir a su domicilio o al de un familiar para darle el aviso de que tenía que personarse en el cuartel. No podían hacer nada más que eso porque son muy pocos agentes. Tras varias semanas, el exmarido al fin fue localizado para notificarle las denuncias que le habían interpuesto, y fue localizado porque acudió voluntaria-mente al puesto de la Guardia Civil... no vayan a creer otra cosa. Hasta que llegó ese momento, éste no dudó en ir varias veces a increpar a I., que veía con impotencia cómo pasaban los días y ella seguía estando completamente desprotegida". 
Esta es una realidad que se produce en innumerables casos en la provincia. Para I. lo importante es que se la proteja y no le va la vida en ello las discusiones que se producen sobre este asunto. Vamos, que da igual que la ley se llame contra la violencia machista, intrafamiliar o doméstica, en la que los políticos malgastan sus energías. 
No le consuela recibir una paliza y que ésta se denomine de una u otra manera. Hay 2 realidades paralelas en este tema: la política y la que padecen en 1ª persona miles de mujeres en España. La ley se presenta como algo infalible, pese a que sus resultados desde que nació no son para tirar cohetes. Por desgracia siguen aumentado las mujeres que mueren a manos de sus parejas o exparejas. Y de eso no se habla. 
No se profundiza. Nadie plantea nada. Se quedan en la superficie, en lo importante que es que se llame de una u otra manera, sin que se analice en qué se está fallando y cómo se puede mejorar. Hay que darle una vuelta también a los daños colaterales que se provoca en algunos hombres. Hay hombres que pasan injustamente noches en el calabozo por el mero hecho de ser denunciados, lo que le acarrea también ipso facto que no pueda optar a la custodia compartida o que incluso la pierda por el mero hecho de estar incursos en un procedimiento penal por violencia de género. El Derecho siempre debe dar una respuesta proporcional a cada situación. Ese debe ser su 1º objetivo. Y en este asunto prima la presunción de culpabilidad sin que se espere a la finalización de los juicios. Evidentemente no todos los casos son iguales en cuanto su gravedad, por lo que lo ideal sería que se actuara conforme a las circunstancias de cada procedimiento, como ocurre por cierto en el resto de delitos castigados en el Código Penal. Para eso están los fiscales y los jueces. En este sentido, la ley es reformable para conseguir este objetivo. Pero eso no vende. Se prefiere mantener debates bizantinos en los que no se llega a lo mollar, a las medidas concretas. La lucha contra la violencia de género necesita más medios. Y es por este camino por el que hay que transitar. Es aquí donde las administraciones tienen que mostrar su verdadero compromiso contra esta lacra. Es cierto que es costoso, pero hay que dar respuestas para salvaguardar el bien jurídico protegido más importante que hay, que no es otro que el de la vida. La ley no puede servir sólo para tener un contador de las víctimas. También hay que buscar alternativas para que no queden sin condenar muchos casos por el miedo que padecen las víctimas cuando tienen que declarar en el juicio, bien porque ven peligrar su sustento económico, bien porque temen ulteriores venganzas. No es la 1ª vez que una mujer fallece a manos de su agresor tras haberlo denunciado varias veces. También hay denuncias que son falsas. 
Esta realidad existe, porque hay quien elige este peligroso camino para conseguir ventajas en un proceso de divorcio o por una venganza sentimental. Jueces y fiscales reconocen en privado que efectivamente también existe este pernicioso fenómeno. En la mitad de los casos de Málaga los hombres son absueltos. Se debe estudiar por qué, cuántas son por falta de pruebas y cuántas son porque no hubo agresión. Hay que centrarse en lo que realmente le importa a gente como I., que por desgracia sigue con el miedo en el cuerpo...