Día del Padre… sin sus hijos .
Como todos los años la celebración del día del padre resulta un festejo en el cual los padres y sus hijos refuerzan los profundos lazos que los unen en una relación de amor especial de la cual ambos se benefician, sobretodo el niño menor de edad.
Sin embargo para muchos de ellos la realidad es bien distinta.
En las familias de padres separados se da la circunstancia en que muchos hijos menores no pueden estar con sus padres por causa de la propia sentencia de divorcio que, en general, no prevee este día especial para que lo pueda pasar con su padre.
Pero aún peor les resulta a aquellos padres que se ven privados de ver a sus hijos por un conflicto que se mantiene, a veces por mucho tiempo, con la madre.
El divorcio es, con mucho, la situación más estresante por la que pasa una familia cuyos padres se separan.
No sólo sufren ellos, también sus hijos.
La conflictividad llega hasta tal punto que se puede desencadenar una verdadera guerra en la que todo vale, incluida la utilización de los menores, para lograr beneficios económicos, judiciales, pensiones, usufructo del la vivienda familiar, etc.
La lucha llega a veces a límites insospechados como la extorsión.
Una frase típica sería: “Si no me pagas lo que me debes no verás a los niños”.
Aquí el cónyuge progenitor que ostenta la custodia (en un 95% la madre) condiciona la relación amorosa padre - hijo poniéndole un valor económico, pervirtiéndola.
Yo le preguntaría: ¿está usted segura de que, como madre, su actitud está contribuyendo adecuadamente al desarrollo afectivo y emocional de su hijo? La respuesta es obvia.
En ocasiones la madre, en el entorno de un proceso de divorcio, se lleva a los hijos a otra comunidad lejos del contacto habitual con su padre.
Cuando éste reclama a la justicia se encuentra con una estructura burocrática ineficiente y lenta que frecuentemente le responde que no cambiará la situación actual para no obligar a un cambio que perjudique a los menores.
El problema es que así el juez premia la actitud alienante de la madre en lugar de aplicar el criterio de dar la custodia al progenitor más proclive a facilitar la relación del hijo menor con ambos padres.
Más flagrante resulta la falsa denuncia de maltrato (amparándose en las medidas de protección que otorga la ley de violencia de género) o de abuso sexual sobre sus propios hijos, que obligan a muchos padres a salir precipitadamente del domicilio conyugal con una orden alejamiento, sin que necesariamente se verifiquen los hechos y marcando negativamente la relación futura del padre con los menores.
Porque a pesar de todo la vida sigue.
Los hijos y sus padres lo siguen siendo después del divorcio y su relación es para toda la vida.
No podemos permitir que nuestros hijos se queden sin su padre porque sí.
La solución está en aplicar las nuevas medidas que se aplican en otros países y que se han demostrado eficaces para lograr acuerdos entre las partes implicadas a favor de los menores.
La aplicación de un régimen de custodia compartida en el que ambos progenitores se impliquen activamente en el crecimiento y desarrollo de sus hijos, la instauración de un sistema de mediación familiar que permita desjudicializar el divorcio y llevar a las partes a consensuar pactos de compromiso a cumplir pensando siempre en el beneficio de los menores a su cargo.
Sueño con una infancia feliz para todos los hijos del mundo.
Me imagino a un hijo disfrutando con su padre por cuanto lo quiere, respetándolo por lo que significa y admirándolo por lo que le enseña.
Si los que podemos hacer algo no luchamos por ello, quien lo hará?
Jorge Skibinsky Turkieltaub
Vicepresidente de la Asociación de Padres de Familia Separados (APFS)
Mallorca