martes, 15 de febrero de 2022

Debería dejar a mi pareja, pero no me atrevo a dar el paso... ¿Cómo lo hago?

#Pregunta a la jefa: Tienes claro que las cosas con tu pareja ya no son iguales y que deberías dejarle/dejarla. Pero no tienes ni idea de cómo hacerlo. La psicóloga Silvia Congost (alias 'la jefa') nos da las pautas para terminar con esta dependencia emocional.
Silvia Congost, 4/02/2022
Creo que tengo dependencia emocional de mi pareja, a veces veo claro que tendría que dejar la relación pero me aterra la idea... No soy capaz de dar el paso.
¡Muchas gracias por tu consulta!

Lo que estás viviendo, es algo que muchas personas experimentan con frecuencia. Sin embargo, es una clara señal de que, como bien dices, sufres dependencia emocional.
Sufrimos dependencia emocional cuando a pesar de no estar bien en nuestra relación y de que en algunos momentos tenemos claro que deberíamos cortarla, nos sentimos incapaces de dar el paso. 
La simple idea de quedarnos sin esa persona nos aterra y nos lleva a la triste decisión de preferir resignarnos a una realidad mediocre y gris antes que elegir una vida plena y feliz al lado de alguien con quien realmente estemos bien.
La dependencia emocional se da cuando en una relación 1 de los 2 ya no ama al otro como pareja (no hay deseo, no hay admiración, no hay placer), cuando 1 de los 2 tiene que renunciar a ser quien es al 100x100 para contentar a la otra persona o cuando hay maltrato psicológico o físico y a pesar de ello (de cualquiera de estas tres situaciones), no nos vamos.
Y aunque en la mayoría de casos diremos que seguimos allí por amor, no es por eso sino por la adicción que tenemos y la necesidad que sentimos. En realidad sabemos que estamos mal, que no nos conviene, que estaríamos mejor en otro lugar, pero tememos sufrir demasiado si damos el paso y como ya hemos normalizado lo que tenemos, elegimos seguir allí.
Salir de la dependencia emocional no suele ser fácil ni agradable. 
Como hay enganche y necesidad también síndrome de abstinencia y recaídas en la mayoría de casos. Pero estamos hablando de salir de una relación en la que no somos felices por lo que, seguir allí es la peor de las opciones.
Cuando una persona refuerza su autoestima para recordarse a sí misma que es fuerte y capaz, que merece ser feliz, sentirse tranquila y que no necesita a esa pareja para estar bien, cuando empieza a apostar de verdad por aquello que honestamente desea, es cuando experimenta la verdadera liberación. 
Ahí es cuando reconecta con su verdadera esencia y empieza a ser.
Si sientes que estás en una relación porque no puedes estar sin esa persona, es decir, que estás allí porque la necesitas y no porque la eliges porque encaja con lo que quieres (que sucede cuando hay admiración y deseo, te aporta estabilidad y paz, te ayuda a crecer, tenéis valores parecidos y te hace sentir amada), debes saber que sufres dependencia emocional y que la relación no funcionará nunca. 
Cuanto antes lo aceptes, pidas ayuda (si te hace falta) y emprendas tu propio camino, antes volverás a sentirte libre y a ser feliz de verdad.

España: Menos bodas y más amor líquido....

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Los jóvenes entienden el amor de manera más "funcionalista, racionalizada y estratégica" que la generación previa.
..... así han evolucionado las relaciones de pareja en España
África Albalá,14.02.2022 
Ni en la riqueza ni en la pobreza, ni en la salud ni en la enfermedad, ni mucho menos hasta que la muerte los separe. En una sociedad cada vez más emocional, las relaciones de pareja están cambiando de la mano de la mayor esperanza de vida, las nuevas tecnologías, la transformación de valores y la evolución en los roles de género. Todo estos factores generan una amplia diversidad de uniones afectivo-sexuales que afectan a los proyectos estables y redundan en menos matrimonios y más personas solteras.
"Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso", decía Romeo antes de beber el veneno al creer muerta a Julieta. No obstante, no hace falta retroceder tanto en el tiempo ni buscar un desenlace tan extremo -y dudosamente deseable- para entender cómo están variando las relaciones. Es mucho más simple. Los jóvenes no quieren seguir el ejemplo de sus padres y se inclinan por experimentar y tener más parejas a lo largo de su vida, según un estudio de la Universidad de Málaga, liderado por el sociólogo Félix Requena y financiado por la Fundación BBVA.
Las personas quieren continuar emparejándose, pero de una forma diferente a la de las generaciones anteriores en una sociedad digital en la que se reformulará "el arte de vivir juntos", consideran los autores del trabajo. Así, la necesidad emocional de experimentar probablemente traiga consigo relaciones de muy diverso tipo, con una legitimidad social cada vez mayor, aunque, previsiblemente, esta filosofía llevará también asociada un aumento de los solteros, la frustración y el sentimiento de soledad.
Se trata de un escenario que ya comenzó a perfilar a principios del siglo XXI el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, cuando definió el concepto de amor líquido para describir relaciones caracterizadas por la falta de solidez, calidez y por una tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales, etéreas y con menor compromiso.
Adiós al matrimonio
Entre los cambios reflejados por el estudio, uno de los más relevantes es el relativo a la percepción del matrimonio, que ha dejado de ser un modelo único y ritual de pareja para dejar paso a un mapa variado de relaciones centradas en el pacto privado. Los miembros de estas uniones definen el tipo de vínculo que tendrán, cuáles serán las normas de su privacidad y la existencia o no de líneas rojas en la misma.
Otro de los grandes afectados por estas transformaciones es el amor romántico, que, si bien sigue presente, coexiste con otros conceptos. 
Entre ellos, sobresale el individualismo emocional e incluso el llamado fastlove, que convierte a las parejas en un objeto de consumo. 
En este sentido, destaca erotización de la vida cotidiana, que provoca que acumular experiencias sexuales sea percibido de forma positiva tanto en el caso de los hombres como de las mujeres, más en la línea del Don Juan Tenorio de Zorrilla, que de Romeo y Julieta.
A este cambio contribuyen en buena medida las nuevas tecnologías, que han causado una "revolución de los mercados de emparejamientos" y han multiplicado su diversidad y su tipología. Estas herramientas también han inducido, junto al menor número de hijos y mayor incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa, una tendencia al igualitarismo.
Diferencias por edades
Esta evolución, sin embargo, no es igual en todas las franjas de edad. 
Así, las nuevas relaciones sentimentales de los jóvenes se caracterizan por una mayor libertad, pero también más incertidumbre relativa tanto a la perdurabilidad como a las dinámicas de vida, ya que no existe una secuencia predeterminada a seguir. 
Los rituales que organizaban la vida social en este ámbito se ven alterados y se produce la disociación de 3 elementos que tradicionalmente han estado fuertemente vinculados: sexo, reproducción y matrimonio.
Es precisamente en la juventud donde se aprecia con mayor claridad la existencia de 2 tendencias en la formación de la pareja. Por un lado, sienten la tentación de conocer más gente, de forma rápida, con las que experimentar y vivir relaciones de forma intensa. 
Por otro, se enfrentan al esfuerzo y sacrificio de construir uniones donde ceder parte de esa individualidad. Además, en este colectivo importante el cambio producido en la percepción de la sexualidad, que se sitúa en las etapas iniciales de estos vínculos y la incompatibilidad en este ámbito puede suponer la ruptura.
En las parejas de mayor edad, estas diferencias con sus antepasados son menos significativas, si bien los autores recalcan que la llegada a esta franja en los próximos años de las generaciones protagonistas del cambio social en España -nacidas a finales de la década de los 50´- hace especialmente interesante el análisis. Un ejemplo del cambio en esta población son las rupturas, que se han incrementado recientemente y se ha normalizado este proceso por causas emocionales, pues su principal motivo es el desamor.
Distintos modelos de pareja
Esta evolución se refleja también en otros aspectos de la pareja. 
Así, en España, 1 de cada 5 no tiene hijos (22,7%). Tradicionalmente, el matrimonio era el paso previo a la procreación, pero en la actualidad esta idea se ha flexibilizado y el propio vínculo entre los 2 integrantes de la relación adquiere un papel central. Algunos renuncian de forma consciente y planificada a tener descendencia para evitar el deterioro de la unión a raíz del bebé, las dificultades laborales, la reducción de la libertad personal o la sobrecarga. Suelen contar con estudios universitarios, mayor estabilidad en el trabajo y autonomía económica.
Otra de las modalidades de pareja destacadas por los autores la constituyen aquellas sin convivencia. Estas, a su juicio, representan muy bien las características de las relaciones del siglo XXI, con tendencias al individualismo, mientras se esfuerzan por mantener los aspectos comunitarios. Los motivos por los que habitan separados son distintos: juventud, motivos económicos, para mantener su independencia, por no estar preparados o por circunstancias laborales.
Convivientes o no, con o sin hijos y de una edad u otra, en general, las parejas viven con mayor normalidad las rupturas, que en la actualidad se producen principalmente por motivos emocionales
El desamor, la monotonía y la infidelidad son factores clave, frente a las razones relacionadas con la economía, las adicciones, el haberse casado muy jóvenes o el incumplimiento de los roles conyugales, más propios del pasado. 
Esta mejora en la aceptación del fin de las relaciones supone, sin duda, un avance para evitar terminar sumidos en una tragedia shakesperiana.

lunes, 14 de febrero de 2022

El precio del amor: este es el coste de casarse en España... y de divorciarse

España es el país de la UE donde más parejas se separan.
España fue el 4º país de la UE en el que menos bodas se celebraron en 2019. 
elEconomista, 13/02/2022 
Más allá del amor, el matrimonio es un negocio. No hay nada de malo en admitirlo. Basta pensar en todo lo que lo rodea, San Valentin y los regalos, la organización de la boda, etc. Y no solo beneficia a 3ªs personas, también a los propios cónyuges. Y como en todo negocio, las partes implicadas corren el riesgo de endeudarse.
En 2019, en España se celebraron 3,5 bodas por cada 1.000 habitantes, lo que lo sitúa como el 4º país de la Unión Europea en el que menos bodas se celebraron. Mientras, se produjeron 55,5 divorcios por cada 1000 matrimonios, es decir, España es el país de la UE donde más parejas se separan, según la última estadística publicada por Eurostat. 
En 2020, España registró 80.015 divorcios, separaciones y nulidades, la cifra más baja desde 1998 a consecuencia de la pandemia.
Estas cifras dejan patente que, por mucho que las parejas piensen que su amor es para siempre, en muchas ocasiones el matrimonio tiene fecha de caducidad. El coste de los divorcios no es irrisorio, conllevan un desembolso inicial que va desde los 1.000 € hasta los 15.000 €, según Herranz Ramia Abogados en el diario La Razón. A lo que luego hay que sumarle manutención y otros gastos.
Para no acabar endeudado, es esencial abordar el matrimonio como un contrato, sostiene el profesor de economía Laurence J. Kotlikoff en un artículo que publica CNBC. En concreto, recomienda a los futuros cónyuges que firmen un acuerdo prenupcial que blinde su patrimonio en caso de divorcio o separación.
Sin embargo, el acuerdo prenupcial no solo protege el patrimonio personal, también el de la otra persona. Kotlikoff pone el ejemplo de una pareja en la que uno de los miembros quiere montar un negocio y, para ello, pedirá un crédito. El acuerdo prenupcial blindará a la pareja de verse obligada a compartir las deudas del miembro emprendedor.
El negocio de las bodas
Una vez se ha firmado el acuerdo prenupcial llegan la boda y sus preparativos. Se trata de un negocio en sí mismo que mueve millones de euros al año. Según una guía elaborada por 'Cronoshare' basándose en datos del INE y expertos, el coste medio de una boda en España para unos 130 invitados se sitúa en unos 20.000 €.
La región más cara para celebrar una boda es Castilla-La Mancha, con un coste medio de 32.500 €, mientras que casarse en las Islas Canarias rondaría los 12.400 € (sin contar el precio de los vuelos). 
En caso de elegir Madrid, el precio medio de la boda sería 22.800 € y en Cataluña, 17.900 €.
Antes de la pandemia, el sector facturaba 5.000 millones de € al año, según los datos de APBE, y generaban 900.000 puestos de trabajo directos en España.
La moda nupcial española es líder en Europa. 
En 2018, facturó 860 millones de €, una cifra que asciende hasta los 1.350 millones de € si se tiene en cuenta los accesorios, vestidos de fiesta y calzado. Según publica El País, elabora casi la mitad de los vestidos que salen del continente y es el 4º productor mundial.

Vivir en pareja y no morir en el intento, claves para superar los conflictos

La crianza de los hijos, la relación con los suegros, el dinero o las tareas del hogar suelen ser los motivos principales por los que una pareja acude a terapia. ¿La clave para superar los conflictos y que el amor perdure? «La empatía y la dedicación».
PATRICIA RODRÍGUEZ, 13 febrero 2022, 
Fueron felices y ¿comieron perdices? Puede que así fuera los 1ºs años, durante esa fase de enamoramiento en la que todo eran 'ojitos' y electricidad. Después llegó la 1ª discusión tras una comida con los suegros, los rifirrafes por las tareas del hogar, las 1ªs riñas con la llegada del 1º hijo... hasta terminar en una sesión de terapia de pareja. ¿Se acabó el amor? ¿O tan solo es un bache? Fue una entrevista reciente realizada en este periódico a la escritora Karmele Jaio sobre los demoledores efectos del paso del tiempo en el ámbito de la pareja, recogidos en una serie de relatos, la que abrió la caja de los truenos. 
Según afirma la psicóloga y terapeuta familiar y de pareja, Naiara Ramajo, «las crisis son algo natural y hay que vivirlas como algo pasajero. Claro que traen cambios en la pareja pero el punto de vista tiene que ser el de tomar conciencia de la situación, ser flexibles y superarlo». Aunque esta experta aclara que «resolver el problema no significa seguir juntos a cualquier precio, sino tener una relación funcional, sea juntos o separados».
LAS CIFRAS
* 2.864 rupturas matrimoniales se produjeron en 2020 en Euskadi; 910 en Gipuzkoa.
* 37,7% de las rupturas ocurrieron antes del Xº aniversario del matrimonio.
Encontrar una media naranja con la que emprender un proyecto de vida juntos y seguir 'hasta que la muerte nos separe' no es siempre tarea fácil. En 2020 se produjeron 2.864 rupturas matrimoniales en Euskadi, cifra inferior al año anterior cuando se produjeron 3.348 rupturas, según datos elaborados por Eustat. De estas rupturas, el 52,1% fueron en Bizkaia, el 31,8% en Gipuzkoa y en 16,1% en Álava.
Asimismo, casi 4 de cada 10 rupturas (el 37,7%) se produjo antes del Xº aniversario del matrimonio y el 27,2% después de 20 años de convivencia. Y es que después de «año o año y medio», esa 1ª fase de enamoramiento empieza a rebajarse. Según explica Ramajo, «bajas de esa nube y ves a la persona con sus virtudes y sus defectos», el prólogo de la 1ª gran crisis de pareja. Agárrense que vienen curvas.
La convicencia: La 1ª gran crisis, cuando la pareja empieza a convivir
La experiencia nos dice que la 1ª crisis llega hacia el año o a los 3 años, cuando la pareja empieza a convivir, cuando pasa esa fase más enamoradiza y entran en juego otros factores. Cada uno tiene sus expectativas de lo que quiere que sea una pareja y lo que va a poder aportarle, esto es, cada uno trae su visión e intereses y luego en la práctica se encuentra con otras situaciones y eso genera conflicto entre ellos» Y pone un ejemplo anecdótico. 
«Una tontería como 'qué sofá compramos' puede provocar una discusión. Hay que llegar a acuerdos. En terapia, siempre intentamos ver de dónde vienen esas personas, cómo han sido sus relaciones en la infancia, la relación con sus padres... todo eso influye tanto a la hora de elegir una pareja como de llevar a cabo una relación».
Primer hijo: El nacimiento del bebé, el cambio de mirada y los roles
La llegada del 1º hijo, toda una revolución en la pareja, puede provocar otra crisis en la relación. De hecho, los hijos suelen ser uno de los principales motivos por los que las parejas acuden a terapia, según observa Ramajo en su consulta. «La relación cambia porque la mirada es el niño, ya no es tu pareja, es como un 2º enamoramiento. La pareja deposita toda su energía en ese niño y esta queda en un 2º plano y se descuida. Hay personas que buscan fuera y surgen las infidelidades... ». Además, con un miembro más en la familia, «los padres tienen que adaptarse a él con unos roles nuevos. Dejas de ser pareja y eres madre o padre y es cuando se generan discusiones, sobre todo a la hora de criar a un niño y establecer normas, límites, el estilo educativo. Las crisis suelen aparecer cuando no hay acuerdos».
A todos estos cambios, se le suma una buena dosis de falta de sueño y menos tiempo para hablar o para hacer los planes de antes, el abono perfecto para que salte la chispa. «El trabajo terapéutico viene desde ahí:no te olvides que hay una persona a tu lado», señala Ramajo que insiste en cuidar y dedicar tiempo a la pareja
«Es importante sacar tiempo para estar con la otra persona. Los viajes siempre vienen bien, los momentos más románticos como una cena... y muchas veces les decimos que no hablen de los hijos. Que compartan su ocio y salgan del mono tema. Las parejas al final se consumen por eso, porque no hay nada más que los hijos y no se nutren emocionalmente, no se dan cariño como pareja». Una de las frases típicas que suelen salir en las sesiones es la de 'hemos tenido hijos y ahora ni nos tocamos'. 
Consejo: recuerda aquello que te gustaba del otro al inicio de la relación de pareja». Y otro apunte:«Que no te absorba ese rol de padre o madre».
Los suegros: Las desavenencias con la familia política, un clásico
La familia política también merece un capítulo aparte. De hecho, no son pocas las parejas que Ramajo ha visto desfilar por su consulta, desgastadas por los reproches y desavenencias con los suegros: madres que siguen sobreprotegiendo a sus hijos, hijos que priorizan la opinión de sus padres a la de su cónyuge, demasiadas visitas a casa y aquello de 'pues yo a mis hijos les he educado así y mira qué bien me han salido'. Amén. A pesar de todo, «romper la relación con ellos no es una buena opción y supondría un gran daño emocional», tanto para tu pareja como para el niño «porque para ellos son una figura importante. Lo que se puede hacer es limitar los contactos», comenta esta experta. Además, la necesidad hoy en día de echar mano de los abuelos para la crianza de los hijos puede tensar la cuerda aún más, pero se puede gestionar «fijando límites claros entre los 2 y dándoles la pauta a los abuelos».
La pubertad: Establecer límites y normas a hijos adolescentes
Y entonces los hijos se hacen mayores y llega la pubertad, ese momento vital en el que «el adolescente tiene muchas habilidades para llevar al límite a sus padres. Al final un adolescente quiere cubrir sus intereses y enfrenta a la pareja. Entran en juego las normas y límites en el hogar y afloran muchas dificultades». 
Ese desacuerdo entre los padres, «cuando uno es más permisivo y el otro más rígido» es fuente de conflictos, según señala Ramajo.
El nido vacío: Cuando la pareja tiene que volver a reencontrarse
El síndrome del nido vacío forma parte de otra etapa más de la evolución de las familias, «cuando los hijos se independizan y la pareja tiene que volver a reencontrarse, a hacer cosas que hace muchísimo que no hacían y esa parte la tienen que volver a retomar. En la consulta, muchos nos dicen:'ahora me quedo con una persona que casi no conozco'».
Cuidar de los padres: La persona de al lado reclama ese tiempo en pareja
Una vez los retoños han remontado el vuelo y han alcanzado una madurez, «te encuentras con otras personas a las que tienes que cuidar: tus padres. Es un momento muy complicado en la vida. Vienen con muchas preocupaciones y conflictos porque tienes que negociar con tus hermanos, también con tu pareja, que reclama ese tiempo. 
Suelen preguntarse:'¿Ahora que tenemos tiempo para estar los dos vamos a invertirlo en cuidar a tu padre o a tu madre?' Ese aspecto quema mucho aunque siempre que haya una visión compartida y una disposición de llegar a acuerdos es todo mucho más fácil».
En este sentido, esta experta señala la empatía como un aspecto «clave» para que una relación perdure. «Mirar al de al lado y ponerse en su lugar. Ahí empiezas a entender muchas cosas, cómo está la otra persona y no centrarte en tus propios deseos. Y por supuesto no dejar de lado el espacio de pareja aunque vengan los niños o entren los suegros. Hay cosas que son propias del ciclo vital y van a pasar sí o sí pero hay otras que están en nuestras manos y podemos cambiarlas para que la pareja funcione». ¿Una lanza a favor del felices para siempre? «El amor puede durar muchos años y puede ser para siempre, sí, aunque con trabajo y dedicación diaria», afirma Ramajo, que define la pareja como una «búsqueda de igualdad de condiciones». 
¿Cuándo es momento de ponerle punto y final a una relación? 
«Eso depende de muchas cosas. Si tú, a pesar de pasar esos momentos de crisis no tienes un bienestar personal, un equilibrio, ahí es donde la gente suele terminar».
Aunque está acostumbrada a lidiar con todo tipo de conflictos, también ha presenciado reconciliaciones en plena sesión. 
«Es maravilloso ver el momento en el que se encuentran nuevamente y se miran como al principio», añade.

domingo, 13 de febrero de 2022

Los 5 errores financieros que pueden provocar un divorcio

Convertir el dinero en un tema tabú
es uno de los errores más frecuentes.
finanzas.com, 12 febrero 2022
En España, uno de los principales motivos por los que la gente se divorcia son las dificultades económicas, de acuerdo con la Asociación Española de Abogados de Familia.
Para evitar que una relación se rompa, no basta con ser romántico, sino que hay que adoptar una serie de hábitos saludables que fortalezcan el vínculo.
Convertir el dinero en un tema tabú, no definir un plan en común y no ser honestos son algunos de los errores que no debemos cometer si no queremos que el dinero termine con nuestra relación, tal y como explica el comparador de productos financieros HelpMyCash.com en su guía para gestionar las finanzas en pareja con éxito.
1-No hablar de dinero
Hay que hablar de dinero con la pareja. Es cierto que no es un tema muy romántico y menos ahora que se acerca San Valentín, pero es importante ponerlo sobre la mesa.
Y no vale con tratarlo una vez, sino que hay que hablar de dinero de forma regular. Analizar las finanzas en común, los gastos y los proyectos conjuntos es una forma sana de fortalecer la relación y de evitar problemas en el futuro.
2-No tener una estrategia común
Es importante definir cómo se van a gestionar las finanzas en pareja desde el 1º momento. La clave es llegar a acuerdos para evitar malentendidos, por eso los expertos de HelpMyCash recomiendan revisar regularmente el presupuesto común y adaptarlo a las circunstancias de cada momento.
Un tema que no debe pasarse por alto es cómo se reparten los gastos y cuánto aporta cada uno al fondo común. Si se abre una cuenta conjunta y cada miembro de la pareja ingresa la misma cantidad, todo se pagará a medias.
Pero es probable que uno de los miembros de la pareja cobre más que el otro o que uno no tenga un empleo, pero dedique su tiempo a las tareas del hogar o la crianza de los niños.
En esos casos, es muy importante acordar cómo se repartirán los gastos y cuánto dinero aportará cada uno y, sobre todo, estar de acuerdo con la decisión para evitar futuros reproches.
Tampoco está de más establecer metas de ahorro comunes, por ejemplo la compra de un coche o de una vivienda, y fijar un plan para lograrlas que sea realista y acorde a la situación de cada miembro de la pareja.
3- No cumplir los compromisos
De nada sirve hablar de dinero y fijarse unos objetivos comunes si luego no se cumplen. Es importante priorizar las finanzas en común para que la relación no se resienta.
Si cada miembro de la pareja cobra su nómina en su cuenta y ambos son titulares de una cuenta conjunta para gestionar los gastos comunes, hay que darle prioridad a esta cuenta.
Conviene transferir a principios de mes el dinero que se haya acordado al bote común para asegurarse de que se respetan los acuerdos alcanzados.
Para hacerlo más cómodo, se puede programar una transferencia automática desde la cuenta individual a la cuenta compartida.
4-No ser honesto
La falta de transparencia puede pasar factura. Esconder las deudas, adquirir obligaciones que no permitan cumplir con los compromisos comunes o ser demasiado derrochador puede acabar con una relación de pareja.
Contraer deudas a espaldas de la pareja puede acabar siendo muy dañino, sobre todo si lo que en un principio parecía un crédito asequible acaba derivando en una espiral de deudas que minan el ánimo e impiden cumplir los objetivos comunes.
5- No tener un fondo de emergencia
Una avería en un electrodoméstico, una fuga de agua, una visita con los niños al dentista… “En cualquier momento puede surgir un imprevisto y conviene contar con un fondo para emergencias que no nos impida hacer frente a estas situaciones sobrevenidas”, afirman desde HelpMyCash.
En este caso, se puede abrir una 2ª cuenta compartida destinada única-mente a ahorrar para futuros imprevistos, así se evitará gastar el dinero y se podrá construir un colchón financiero.

El futuro de las parejas en España: Futuro incierto hacia el divorcio

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El gran estudio de la pareja en España augura menos matrimonios y más "amor líquido".
Una investigación de la Universidad de Málaga profundiza en la revolución silenciosa de la vida en pareja. Cómo la esperanza de vida, el individualismo y las tecnologías han trasmutado el concepto de esta unión casi ancestral.
Alejandro Mata, 12/02/2022 
Los hijos ya no quieren seguir el ejemplo de la pareja de sus padres, y aunque, el 70% de la población española vive emparejada, algo está cambiando. La tendencia hacia una sociedad más emocional, de la mano de las nuevas tecnologías, la diversidad de valores y las transformaciones en los roles de género, han producido una revolución silenciosa sobre cómo entendemos estas uniones hasta convertirlas en un pacto privado —alejado de la idea del matrimonio—, más igualitario, marcado por la erotización de la vida cotidiana, pero eso sí, más fugaz e inestable al no depender de un proyecto común. Estas son las conclusiones de un reciente estudio de la Universidad de Málaga.
El trabajo sociológico sobre la evolución de la pareja en España, financiado por la Fundación BBVA, plantea que la necesidad emocional de experimentar de los jóvenes probablemente traiga consigo relaciones amorosas de muy diverso tipo y forma, con una cada vez mayor legitimidad social. Pero que, por otra parte, se espera que aumenten las personas sin pareja, la frustración y el sentimiento de soledad.
Luis Ayuso Sánchez es Catedrático de Sociología en la Universidad de Málaga y director del estudio, sostiene que a pesar de que en nuestra vida conocemos mucha gente y de que tenemos la posibilidad de acceder a múltiples espacios de emparejamiento, "paradójicamente nos cuesta más encontrar pareja y nos sentimos más solos". Plantea que nos requiere más trabajo construir una relación duradera porque la clave está en que las nuevas parejas se basan en algo emocional.
"Si ahora una pareja no funciona en la cama, puede terminar rompiendo, mientras que esto antes era algo impensable".
Explica que antes se construían relaciones en torno a proyectos, como puede ser tener hijos con tu pareja, y estas eran cuestiones que fortalecían el vínculo, pero en la actualidad se basan más en una razón puramente emocional, como es que estemos enamorados. "Y el amor es una cuestión que fluye, que tan pronto viene cómo desaparece". 
El sociólogo plantea que esta es una cuestión que en "las generaciones más jóvenes se puede vivir con especial ansiedad". Pero indica que también hay un lado positivo y es que "ahora se puede elegir, estar con quien se quiera. Antiguamente, no era tan fácil".
"Lo vemos en el mercado laboral, ¿quién tiene trabajo fijo para toda la vida?". El investigador aprecia que el trabajo también sirve como espejo de las relaciones de pareja. "La sociedad también es emocional en su desempeño profesional, ¿qué es la calidad de vida?". 
Sostiene que ya no se pregunta cuánto se va a ganar, sino a qué hora termina la jornada laboral.
Según las encuestas del INE, en nuestro país el 95% de la población entre 18 y 29 años se declara soltera, pero el 78% afirma haber tenido 2 ó más relaciones de pareja. El sociólogo apunta a que esto sucede porque las relaciones no parten de un planteamiento duradero, y dan por hecho que se van a tener muchas más relaciones íntimas. En este sentido, el estudio señala que se está produciendo un paso hacia un modelo más individualista de amor, o debilitamiento del modelo romántico tradicional, aunque aún sigue ejerciendo un papel relevante el ideal del amor entre los jóvenes.
Desde la década de los años 70´, los matrimonios han experimentado una caída paulatina, debido al retraso de la edad media a la que se contraen las primeras nupcias y, por otro, a la pérdida de importancia que se le da al matrimonio. El estudio sociológico plantea que este hecho supone una ruptura de la linealidad tradicional que servía para estructurar las sociedades modernas. Es una ruptura de los valores tradicionales sobre la importancia que tiene el matrimonio con respecto al pasado.
El concepto de casamiento por la iglesia va perdiendo fuelle en favor de los matrimonios exclusivamente civiles. "Ya no es necesario casarse para tener hijos, ahora es muy frecuente tener descendencia fuera del matrimonio". Por otra parte, las parejas homosexuales han adquirido más visibilidad y legitimidad social, pudiendo contraer matrimonio desde el año 2005. Y curiosamente, este cambio destaca porque ya no se trata solamente de parejas jóvenes, sino que afecta a todos los rangos de edad.
Nuestros abuelos y el Cancán
Ayuso sostiene que la sexualidad es un factor fundamental para entender este cambio de tendencia. La investigación explica que la percepción de la sexualidad ha evolucionado hasta tal punto de que puede determinar la viabilidad de una relación en sus etapas iniciales. 
"Si ahora una pareja no funciona en la cama, puede ser una razón de peso para romper, mientras que esto antes era algo impensable".
En el estudio se refieren a la erotización de la vida cotidiana, por cómo lo erótico se ha extendido en nuestra sociedad. "A diferencia de otros países, en España no tuvimos una revolución sexual tan importante como la que tuvieron Francia o los países anglosajones", afirma. 
"Nuestros abuelos se excitaban viendo el tobillo de las bailarinas en el Cancán. Pero actualmente, vemos en las marquesinas de los autobuses gente en paños menores y ni nos inmutamos. Hasta el pudor se ha normalizado", plantea el experto.
Esta erotización hace que para muchos jóvenes sea crucial acumular experiencias sexuales. "Eso es novedoso, en los hombres, pero sobre todo en las mujeres jóvenes". La investigación indica que tradicionalmente el concepto de pareja era un término que se refería a una realidad unívoca y ampliamente compartida, pero en la actualidad es más apropiado referirse a "relaciones de pareja" en plural, incluyendo en esta acepción diversas interpretaciones.
Las mujeres de los 50 revolucionarán la vejez
Los académicos han identificado hasta 20 conceptos que definen las relaciones de pareja. "Su análisis refleja que existe una amplia diversidad de tipos de 'pacto interpersonal', donde el impacto de las nuevas tecnologías permite el establecimiento de nuevas relaciones, y emergen múltiples formas de interpretar y vivir el amor". 
Ayuso cree firmemente que el cambio de sociedad que estamos viviendo "es similar a la que experimentaron nuestros a abuelos cuando vinieron del campo a la ciudad".
Las parejas mayores, apunta el estudio, van a traer una revolución. El escenario del envejecimiento se va a ver trastocado por la llegada de las generaciones que protagonizaron el cambio social en nuestro país en los años 50. "El gran cambio familiar viene de la mano de la generación de mujeres que nace en 1955". Ayuso sostiene que fueron las 1ªs que pisaron la universidad, que han tenido más de una pareja. También fueron las primeras en derribar el tabú de los métodos anticonceptivos modernos y del divorcio.
"Lo que hemos hecho ha sido proyectar esta generación a la vejez, porque estas mujeres ya están llegando a la jubilación". El experto concluye que esta generación va a derribar la imagen social que tenemos del "abuelito y la abuelita unidos para toda la vida".

¿Cómo gestionar las finanzas en pareja? y no acabar en Divorcio.

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Más de la mitad de la gente no habla de finanzas con su pareja hasta que su relación ha superado el año.
Consejos para no acabar con el corazón roto en San Valentín. 
La gestión del dinero es uno de los asuntos más controvertidos en una pareja.
"Tuve una pareja de clientes en la que él ganaba el doble pero los gastos se repartían a medias y ella estaba asfixiada”.
Se acerca el Día de San Valentín y muchas parejas empiezan a planificar cómo pasarán juntos el día de los enamorados. Comprar un regalo especial, organizar una escapada romántica o reservar una cena en un restaurante son algunas de las opciones más recurrentes para la celebración. El amor no tiene precio, pero estar en una relación suele suponer un incremento del gasto.
La gestión del dinero es uno de los asuntos más controvertidos en una relación. Puede suponer un verdadero quebradero de cabeza y, en los peores casos, el final del noviazgo. Muchas parejas directamente evitan hablar del tema, especialmente durante los primeros meses. Según una encuesta realizada por Finect hace 1 año, el 58% de los españoles deja esta conversación para después del año.
Si se quiere disfrutar de la relación sin ningún problema, conviene ser transparente con el otro miembro de la pareja. Los expertos recomiendan hablar de las finanzas personales para evitar que el dinero sea un motivo de discusión. El equipo de contenidos de Finect ha consultado a varios agentes y asesores financieros sobre cómo gestionar las finanzas en pareja. Te traemos una serie de consejos para no acabar con el corazón roto en San Valentín por culpa del dinero.
El pago de los gastos comunes, en función de los ingresos
Una de las cuestiones más espinosas es decidir cuánto dinero aporta cada uno de los miembros de la pareja para sufragar los gastos comunes. ¿Cómo se divide el importe de una comida juntos en un restaurante? ¿Quién abona la compra en el supermercado? ¿Cuánto pone cada uno para el alquiler o la hipoteca de la casa? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes, sobre todo en el inicio de una relación.
A menudo, las parejas recurren a la clásica división de los gastos comunes por la mitad. Por ejemplo, si una cena cuesta 50 euros, cada uno de ellos abona 25 euros. Se trata de una solución que puede servir para gastos pequeños, pero que puede generar algún conflicto cuando se habla de cantidades más grandes como la hipoteca. El problema crece aún más cuando los ingresos de los 2 miembros son muy dispares. La división de todos los gastos por la mitad puede perjudicar especialmente a la persona con menor sueldo.
Los profesionales financieros consultados recomiendan hablar sin tapujos sobre la división de los gastos con la pareja para llegar a un acuerdo y evitar malentendidos en el futuro. 
¿Los gastos deben dividirse en 2? La respuesta no va a ser sí o no, sino que dependerá de lo que la pareja quiera y el acuerdo al que llegue”, señala Aina Pérez Lavado, asesora financiera de Inversimply.
Cuando los ingresos son muy dispares y los gastos se dividen por la mitad, el dinero puede generar un problema en la relación.Tuve el caso de una pareja de clientes en la que él ganaba el doble que ella pero los gastos se repartían a medias y el nivel de vida era el del sueldo de él, ella estaba asfixiada como es natural”, señala Manuel Gil del Castillo, consultor financiero de Inversimply.
Si los miembros de la pareja tienen salarios muy diferentes, la aportación de dinero para cubrir los gastos comunes puede ser proporcional a los ingresos de cada uno.Si los 2 miembros de la pareja trabajan y su salario es similar, pues al 50% los 2. Si alguno de los 2 tiene más capacidad económica, se puede pactar que destine una cantidad mayor o aporte más por ejemplo para realizar un viaje”, aseguran agentes de la aseguradora Nationale-Nederlanden.
Realizar un presupuesto y revisarlo
Si se quieren ordenar las finanzas de la pareja, resulta conveniente hacer un presupuesto teniendo en cuenta los objetivos vitales. BBVA recomienda en su blog algunas normas para que este presupuesto conjunto funcione correctamente. En 1º lugar, la pareja debe intentar que los gastos sean menores que los ingresos. También hay que llevar un seguimiento de las deudas y una planificación para afrontarlas. Además, conviene destinar una parte de los ingresos al ahorro.
Este presupuesto debe revisarse de forma habitual. La conservación sobre las finanzas personales no puede darse una única vez en la vida de la pareja, ya que las condiciones vitales suelen cambiar a medida que pasa el tiempo. Las deudas, los gastos en educación, la jubilación y los gastos relacionados con la salud al envejecer son algunas de las cuestiones que suelen desestabilizar una relación, según un estudio realizado por la gestora de activos Fidelity Investment.
Mantener cuentas separadas y abrir una cuenta conjunta
Otra discusión financiera importante en las parejas es qué hacer con las cuentas bancarias. Los expertos recomiendan mantener cuentas bancarias separadas, protegiendo la independencia financiera de los miembros, y abrir una cuenta bancaria conjunta donde cada uno aporte el dinero suficiente para pagar los gastos comunes.
Esta fórmula mixta permite afrontar los gastos de la pareja, como el pago del alquiler y de los recibos de la casa, y mantener una cierta independencia económica. Si se produjera una ruptura, la separación sería más sencilla, ya que cada uno mantiene el control de sus finanzas personales.
¿Invertir de forma conjunta o separada?
Una vez la pareja controla su situación financiera, puede querer dar el paso de ahorradores a inversores. Ahora bien, ¿conviene invertir los 2 juntos o cada uno por su lado? Obviamente no hay una respuesta única, ya que dependerá de muchos factores.
Los asesores financieros consultados apuntan a que dependerá de los objetivos económicos. Por ejemplo, la compra de una casa será un objetivo común, pero la planificación de la jubilación puede ser personal. “En el caso de la inversión, normalmente la hipoteca es el producto financiero que contratan los 2, así como ahorro para sus hijos. Ahora bien, en el tema de planes a futuro cuyo objetivo sea la jubilación debe ser individual y un porcentaje también destinarlo a inversiones para planes individuales a futuro”, aseguran agentes de Nationale-Nederlanden.
Asimismo, hay que tener en cuenta que el perfil de riesgo es una de las cuestiones fundamentales a la hora de invertir. Existen personas más atrevidas con el dinero y otras más conservadoras. Cada una de ellas debe optar por aquel producto financiero que se ajuste a sus necesidades. “Es recomendable invertir de forma individual para personalizar las inversiones y adecuarlas a cada perfil de riesgo, ya que no tienen porqué coincidir. No hay que olvidar que el perfil viene definido por el plazo de inversión, la situación financiera y la aversión al riesgo”, señala Francisco Martínez, asesor financiero de Andbank.
Si se opta por invertir de forma individual, cada miembro puede escoger aquel vehículo de inversión que más le guste. 
Cada uno por su lado porque para gustos colores. A cada uno nos gustan las cosas de una manera: a ti puede gustar el value y a la otra parte el growth, a ti los indexados y a la otra parte la gestión activa, a ti los depósitos y a la otra parte fondos de inversión”, afirma José Manuel Marín, consejero delegado de Fortuna SFP.
Si un usuario no ha invertido nunca, puede ser un buen momento para dar el paso...........