martes, 28 de agosto de 2012

El ADN, fundamental pero no imprescindible

..... para fundamentar la imputación. ¿Y en los casos de Paternidad?
Herramientas revolucionarias son capaces de extraer secuencias genéticas de una momia de 7.000 años, pero el fuego destruye esa posibilidad.

EL PERIÓDICO / Barcelona/Lunes, 27 de agosto del 2012

La paleontología ha desarrollado en los últimos años herramientas revolucionarias para analizar restos animales o abordar una investigación criminal complicada. 
Los científicos especializados son capaces de afrontar incluso la extracción de ADN de tejidos antiguos, incluyendo especímenes de varios centenares de años. 
Mediante sistemas de análisis denominados de PCR (polymerase chain reaction), se han podido recuperar secuencias de ADN nuclear de la piel de una antigua momia egipcia y ADN mitocondrial de un cerebro humano de 7.000 años de antigüedad. 
Gracias a la estabilidad del ADN mitocondrial (que heredado solamente de la madre, tiene una tasa de mutación estable) se han podido reconstruir líneas maternas hasta llegar a la llamada Eva mitocondrial. 
El 'caso Bretón' se enfrenta ahora al reto científico de determinar el ADN de unos restos humanos carbonizados. 
En esta batalla, los expertos consideran que la tecnología actual no permite ser optimistas. 

Sin embargo, desde un punto de vista legal, la imputación es posible pese a no encontrarse el ADN de las víctimas. 
No tener el ADN de un fallecido, bien porque no aparezca su cadáver o porque sea imposible extraerlo de sus restos, como podría ser el caso de los niños desaparecidos en Córdoba, no significa que la policía y después la justicia no puedan incriminar, juzgar e incluso condenar al posible asesino. 
El abogado de la familia de Marta del Castillo, José María Calero, ha explicado a Efe que la ausencia del cuerpo de una víctima o la imposibilidad de identificar su ADN pueden ser sustituidos en una acusación por las denominadas pruebas indiciarias
Se trata de aquellos indicios que, "en conjunto, ordenados y que se puedan atribuir" a un procesado conforman "un puzzle completo" con el que al final se puede demostrar la autoría de un crimen.
En el caso de José Bretón, padre de los 2 niños desaparecidos, imputado por detención ilegal y simulación de delito, Calero ha destacado como indicios, por ejemplo, que él mismo confesó que había hecho una hoguera en su finca para quemar unos recuerdos de su exmujer, Ruth Ortiz, y que fue la última persona que les vio antes de denunciar su desaparición en un parque de Córdoba.

Restos calcinados.

El forense autor del 2º estudio sobre los restos del 'caso Bretón', Francisto Etxeberria, ha reconocido que los restos óseos encontrados en la hoguera de Las Quemadilas fueron quemados a 800 ºC por lo que los restos están incinerados y es absolutamente imposible su análisis genético.  
El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Carles Lalueza-Fox ha corroborado también esta idea ya que opina que hay "muy pocas probabilidades" de que se encuentre ADN en los restos óseos quemados encontrados.
Este investigador del Instituto de Biología Evolutiva del CSIC-Univertitat Pompeu Fabra ha detallado que, si bien huesos o dientes son suficientes para saber que se trata de restos humanos, el material genético es imprescindible para establecer la identidad de las personas. Para Lalueza-Fox, el calor en general es uno de los factores que destruye el ADN; de hecho, "muestras muy antiguas de zonas cálidas tienen menos ADN, o probabilidad de tener, que en zonas frías". 
"La acción del fuego, que no deja de ser calor extremo, contribuye a la destrucción total del ADN", ha aseverado este investigador. 
No obstante, ha indicado que es difícil saber a qué temperatura se puede producir esta destrucción: "hay muy pocos trabajos experimentales sobre esto", ha añadido.

Preguntado en concreto por el caso de Córdoba, donde la investigación apunta a que la hoguera pudo alcanzar los 800 ºC, este científico ha remachado: 
"Hay muy pocas probabilidades de que se haya conservado -moléculas de ADN- y más al ser un esqueleto de subadultos, porque los huesos son más pequeños y más porosos". 
Por tanto, si no se encuentra ADN va a ser "imposible" conocer la identidad y si los restos son de los niños desaparecidos. El reto se mantiene.
  
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