martes, 28 de julio de 2015

El divorcio te lleva a la huelga de Hambre

La Voz de Puertollano|Puertollano|27 Julio 2015
Un vecino de Badajoz, residente en Puertollano inicia una huelga de hambre para sensibilizar a la sociedad del “drama que atraviesa desde que se divorció de su mujer”
Roberto Aguado tiene 47 años y aunque es de Badajoz vive en Puertollano, ciudad a la que tuvo que trasladarse “después de separarse de su mujer y para estar cerca de sus hijos”; ahora su “vida se ha truncado y está inmerso en una batalla legal con su exmujer que le reclama la manutención atrasada a sus hijos o el incumpliendo del régimen de visitas”. Este lunes inicia una huelga de hambre para “pedir a la justicia que le permita tener a sus hijos y solicitar un levantamiento del embargo judicial para la manutención que le permita trabajar”.
Es la historia de Roberto Aguado, padre de 2 niños de 10 y 16 años y divorciado de su mujer desde mayo de 2007. “Yo vivía en Badajoz con mi mujer y mis 2 hijos, pero en el momento de la sentencia de divorcio, ella se viene a Puertollano, su ciudad natal. Después de 2 meses de idas y venidas de Badajoz a Puertollano decido dejar todo: mi familia y mi trabajo y me vengo a Puertollano para estar cerca de mis hijos”, así comienza Roberto a relatar su historia, “una pesadilla que no termina y que le está generando muchos problemas de salud como hipertensión, ansiedad y otros problemas derivados”. 
Los 5 primeros años divorciados, asegura Roberto  “todo va estupendamente. Mi exmujer ni siquiera me pide manutención porque yo me encargo de todos los gastos de mis hijos, incluso pasan largas temporadas conmigo porque ella trabaja en Solaria y tenía turnos de noche”. 
Una historia normal que se “trunca cuando a Roberto le falla el trabajo y tiene que volver a Badajoz”. Asegura que “a 300 km es imposible cumplir con el régimen de visitas establecido y su exmujer le denuncia”. Es a los 6 años de estar divorciado cuando recibe la 1ª denuncia de parte de exmujer y a él le llegan multas y más multas. Después, llega una demanda reclamando la manutención de sus  hijos en todo ese tiempo.
La historia continúa y Roberto “consigue en febrero de este año venirse otra vez a Puertollano, a duras penas y ayudado económicamente por familiares y amigos”. Y alquila un piso a 40 m2 de donde viven sus hijos. A pesar de existir una cláusula en el convenio regulador del documento de divorcio que le permite ver a los niños cuantas veces quieras, “ella se lo impide”.
Este pacense, comercial de telecomunicaciones “decide entonces denunciar a su exmujer por no dejarle ver a sus hijos”, pero el juicio se celebra “y el juez le da razón a ella que se presenta diciendo desde el minuto 1 que yo abandoné a mis hijos, lo cuál no es cierto”. Y es ahí cuando le invade la desesperación. “Sé que no soy el único, que hay muchos hombres en mi situación, estamos desprotegidos porque la justicia siempre les da la razón a ellas y eso hace que se sientan en una situación de autoridad, por eso voy a iniciar una huelga de hambre en la puerta del juzgado de Puertollano”.
 Con esa huelga de hambre Roberto quiere “reclamar a la justicia que le deje tener a sus hijos, darles de comer y atender sus necesidades y sensibilizar a la población y en concreto a su exmujer”. 
No sabe “si esa huelga de hambre servirá de algo, cuánto va a durar o si va durar él”. Lo único que sabe es que “no puede trabajar porque cuando empieza en  una empresa automáticamente  llega un embargo del 100 % de su ingreso y se encuentra en un bucle: no le contratan, pero tampoco tiene dinero para mantener a sus hijos, ni siquiera para mantenerse él  mismo pues  lleva muchos meses recibiendo la ayuda de familiares y amigos”.