viernes, 29 de julio de 2016

¿Que es una familia re-constituida?

¿Qué pasa con los hijos e hijas de familias re-constituidas en vacaciones?
UNAF ofrece 3 pautas para que las vacaciones no supongan un problema de convivencia.

Las vacaciones son una época de descanso para todos, el momento perfecto para disfrutar de los hijos e hijas y de la pareja.  Así debe ser también para las familias reconstituidas, es decir, las formadas por una pareja en la que uno o ambos miembros tienen hijos o hijas de una relación anterior, pudiendo residir con ellos o bien con sus otros progenitores. Éstas deben saber gestionar la situación sin que esta suponga una fuente de ansiedad y estrés.
Gregorio Gullón, responsable del Servicio de Atención a Familias Reconstituidas de la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), afirma que la aparición de nuevas parejas, con nuevos gustos y aficiones, puede poner a prueba la capacidad de negociación y adaptación del conjunto familiar.
UNAF, organización experta en la gestión de conflictos familiares ofrece 3 sencillas pautas, basadas en las enseñanzas de Dora Davison, experta internacional en mediación familiar, para que las vacaciones no supongan un problema de convivencia para las familias reconstituidas.
Cuidado con las expectativas irreales Las familias reconstituidas, por norma general, tienen un nivel de exigencia muy elevado, centrado en la filosofía de “no volver a fracasar”. Este tipo de sentimientos pueden generar unas expectativas irreales con respecto al conjunto familiar.
Estas expectativas afectan a cada miembro de la nueva familia, la nueva pareja esperará romanticismo, el padre o madre buscarán el vínculo entre sus hijos e hijas y la nueva pareja, los hijos e hijas soñarán con una convivencia sin demasiadas intromisiones… cada uno desde su mapa, esperarán una situación utópica.
“Es importantísimo dejar de imaginar la situación en la que se convertirán las vacaciones, buscar una representación que ninguno de los caracteres generará solo conduce a una frustración muy difícil de superar en tan poco tiempo, dejar que las cosas sigan su cauce es la mejor forma de disfrutar”, afirma Gregorio Gullón.
La diversión y los juegos deben ser la base de la relación entre las nuevas parejas y los hijos e hijas en estos periodos. Lo normativo corresponde a los progenitores.
 ¿Todo planificado?
La relación entre los miembros de la familia debe estar equilibrada, es un momento perfecto para reforzar el vínculo entre progenitores, hijos e hijas y entre las parejas. Por ese motivo, el tiempo debe estar repartido para que todas las partes aprovechen el periodo vacacional y poder pasar tiempo con cada miembro de la familia. Hijos e hijas necesitan estar a solas con su padre o madre, y la pareja necesitará tiempo para estar también a solas.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que los progenitores nunca pueden transmitir angustia o ansiedad por la separación. “Los niños no disfrutan cuando sienten que su padre o madre están sufriendo y que necesitan de su presencia para ser felices. Es importantísimo no hacerles sentir ningún culpa, sino fomentar la importancia del tiempo que se pasa con ambos progenitores”, recomienda Gullón.
Las decisiones, entre todos.
Siempre hay que tener en cuenta las necesidades y preferencias de todos los miembros de la familia a la hora de tomar decisiones, el tiempo que cada progenitor pasará con su hijo o hija debe acordarse con tiempo suficiente.
Estos no pueden estar obligados a pasar esos días de una forma concreta, y los reproches no son una buena estrategia. En muchas ocasiones, sobre todo cuando el divorcio es reciente, hijos e hijas no estarán de acuerdo con la mayoría de las propuestas. “Lo más importante en estos casos es buscar cuál es el malestar que hay tras su conducta, y, en la medida de lo posible, tratar de solucionarlo”, aconseja Gullón.
“Y ante todo, hay que tener en cuenta que las vacaciones no siempre son perfectas, también pasa en las familias tradicionales”, concluye.