martes, 27 de septiembre de 2016

Régimen económico de separación de bienes. Contribución a las cargas del matrimonio

Otro Sí/ 26 Sep, 2016.- 
El importe de las cuotas de amortización del préstamo hipotecario y del préstamo personal concertado para la financiación del vehículo no pueden ser consideradas «cargas del matrimonio» en el sentido que a esta expresión se reconoce en el art. 90 CC, sin que ello determine que esta Sala deba pronunciarse sobre la solicitud de pensión compensatoria formulada en la demanda.
Sentencia del Tribunal Supremo de 21 de julio de 2016. Recurso nº 1459/2014. Ponente: Excmo. Sr. D. Eduardo Baena Ruiz.
TERCERO .- Decisión de la Sala. Estimación del recurso.
1.- La demandante recurrida fundamenta la causa de inadmisibilidad del recurso en el carácter genérico de las normas sustantivas - art. 90 d ), 91, 1.437 y 1.438 del C.Civil - que lo sustentan. El óbice de admisibilidad debe ser rechazado. 
Constituye doctrina reiterada de esta Sala (SSTS de 14/04/2011, RC n.º 1404/2007 y 20/09/2011, RCIP n.º 1550/2007, entre muchas) que el art. 477.1 LEC impone identificar en forma debida la infracción normativa, y que esta exigencia, que obliga a que el escrito de interposición de un recurso de casación presente una estructura ordenada, con tratamiento separado de cada cuestión jurídico-sustantiva mediante el motivo correspondiente, se traduce tanto en la necesidad de que su estructura sea muy diferente a la de un mero escrito de alegaciones, como en el rechazo de los motivos fundados en preceptos genéricos o excesivamente amplios (SSTS de 4 de enero de 2010, RC n.º 1984/2005, 11 de enero de 2010, RC n.º 1269/2005 y 16 de julio de 2012, RC n.º 373/2010), debiendo considerarse como preceptos genéricos aquellos que generan la existencia de ambigüedad o indefinición sobre la concreta infracción alegada y la cuestión jurídica suscitada (art. 483.2.2.º LEC, en relación con art. 481.1 LEC).
La proyección al presente caso de la referida doctrina determina la desestimación de la causa de inadmisión articulada, pues no es de apreciar ambigüedad ni indeterminación en las infracciones alegadas sobre cuya interpretación este Tribunal se ha pronunciado ya en reiteradas ocasiones, ni sobre la cuestión jurídica suscitada.
2.- Esta Sala ya se ha pronunciado sobre la cuestión jurídica que plantea el recurso relativa a si el pago del préstamo hipotecario que grava la vivienda familiar, y por extensión de otros préstamos de análoga naturaleza, puede englobarse dentro del concepto «cargas del matrimonio».
En la sentencia invocada de 31 de mayo de 2006, Rc. 4112/1999, este Tribunal declaró que «La cuestión cardinal que queda así planteada, que es sobre la que en realidad versa el recurso y en concreto sus 2 primeros motivos, radica en la determinación de si el concepto de cargas del matrimonio, a que se refiere el art. 1.438 del C. Civil para establecer la forma de su sostenimiento cuando rige el régimen de separación de bienes, comprende los conceptos que se discuten en este proceso referidos a gastos producidos por bienes de carácter común a efectos de que pueda resultar obligado uno de los cónyuges a una mayor contribución al contar personalmente con mayores recursos económicos. la noción de cargas del matrimonio debe identificarse con la de sostenimiento de la familia, debiendo ser atendidas tales cargas por ambos cónyuges en cuanto abarcan todas las obligaciones y gastos que exija la conservación y adecuado sostenimiento de los bienes del matrimonio y los contraídos en beneficio de la unidad familiar, considerándose también como contribución el trabajo dedicado por uno de los cónyuges para la atención de los hijos comunes (art. 103.3.ª CC). 
Pero no cabe considerar como cargas del matrimonio los gastos generados por ciertos bienes que, aun siendo de carácter común, no son bienes del matrimonio, pues en el año 2004 otorgaron los esposos la correspondiente escritura de capitulaciones matrimoniales y se acogieron al régimen de separación de bienes y la vivienda familiar que está gravada con la hipoteca la adquirieron por compra en el año 2006. En consecuencia, la normativa aplicable a tal bien era la propia del régimen general de la copropiedad y, en concreto, el art. 393 CC, que establece que el concurso de los partícipes en las cargas será proporcional a sus respectivas cuotas, que se presumen iguales."
En la sentencia de 28 de marzo de 2011, Rc. 2177/2007, esta Sala formuló la siguiente doctrina: «el pago de las cuotas correspondientes a la hipoteca contratada por ambos cónyuges para la adquisición de la propiedad del inmueble destinado a vivienda familiar constituye una deuda de la sociedad de gananciales y como tal, queda incluida en el art. 1362, 2º CC y no constituye carga del matrimonio a los efectos de lo dispuesto en los arts. 90 y 91 CC».
Igualmente en la sentencia de 26-11-2012, rec. 1525 de 2011, que: «La noción de cargas del matrimonio, dice la sentencia de 31 de mayo de 2006, debe identificarse con la de sostenimiento de la familia, debiendo ser atendidas tales cargas por ambos cónyuges en cuanto abarcan todas las obligaciones y gastos que exija la conservación y adecuado sostenimiento de los bienes del matrimonio y los contraídos en beneficio de la unidad familiar, considerándose también como contribución el trabajo dedicado por uno de los cónyuges para la atención de los hijos comunes (art. 103-3ª del C.Civil). 
Pero no cabe considerar como cargas del matrimonio los gastos generados por ciertos bienes que, aun siendo de carácter común, no son bienes del matrimonio, pues precisamente el régimen económico vigente durante la convivencia matrimonial ha sido el de separación de bienes que excluye cualquier idea de patrimonio común familiar. En consecuencia... la normativa aplicable a tales bienes era la propia del régimen general de la copropiedad, y en concreto el art. 393 del C.Civil, que establece que el concurso de los partícipes en las cargas será proporcional a sus respectivas cuotas, que se presumen iguales».
En el mismo sentido la STS de 20 de marzo de 2013, Rc. 1548/2010: «Resulta aplicable en el supuesto que nos ocupa la jurisprudencia de esta Sala, SSTS de 31 de mayo 2006, 5 de noviembre de 2008, 28 de marzo 2011, 29 de abril de 2011 y 26 de noviembre de 2012, según las cuales, la hipoteca no puede ser considerada como carga del matrimonio, en el sentido que a esta expresión se reconoce en el art. 90 CC, porque se trata de una deuda contraída para la adquisición del inmueble que debe satisfacerse por quienes ostentan título de dominio sobre el mismo de acuerdo con lo estipulado con la entidad bancaria, en este caso por ambos cónyuges, con independencia de si su disfrute es otorgado a un concreto copropietario y, por tanto, el pago de la hipoteca cuando ambos cónyuges son deudores y el bien les pertenece, no puede ser impuesta a uno solo de ellos, sino que debe ser relacionado y resuelto de acuerdo con el régimen de bienes correspondiente a cada matrimonio, que en el caso es el de separación de bienes».
Y en la más reciente STS de 17 de febrero de 2014, Rc. 313/2012, del siguiente tenor: 
« La descripción más ajustada de lo que puede considerarse cargas del matrimonio la encontramos en el art. 1362, 1ª del C. Civil, mencionando los gastos relativos al sostenimiento de la familia, alimentación y educación de hijos comunes y las atenciones de previsión acomodadas a los usos y circunstancias de la familia, que se limita a los esposos y sus hijos.
En la sentencia recurrida se respeta el acervo jurisprudencial antes expuesto, en cuanto no perturba el concepto de cargas del matrimonio, dado que se limita a constatar que la vivienda familiar es privativa de la esposa y que se concertó el pago del préstamo hipotecario por ambos cónyuges y a ello se obligaron frente al banco, por lo que se limita a reflejar el ámbito obligacional concertado voluntariamente por los litigantes, sin mencionar que ello constituya una carga del matrimonio, como reconoce la parte recurrida, razón por la que procede desestimar el recurso, dado que no se aprecia el interés casacional alegado, pues la resolución recurrida se ajusta a la doctrina jurisprudencial expuesta, sin apartarse de la misma».
De aplicar la anterior doctrina al motivo único resulta su estimación, pues el importe de las cuotas de amortización del préstamo hipotecario y del préstamo personal concertado para la financiación del vehículo no pueden ser consideradas «cargas del matrimonio» en el sentido que a esta expresión se reconoce en el art. 90 CC, sin que ello determine que esta Sala deba pronunciarse sobre la solicitud de pensión compensatoria formulada en la demanda. Sobre esta cuestión sostiene el Ministerio Fiscal que la sentencia de 2ª instancia, al considerar cargas del matrimonio lo que como pensión compensatoria se calificó en la 1ª instancia, se ha dejado sin pensión compensatoria a la demandante pues en la sentencia dictada por la Sección 24ª de la AP Madrid nada se estipula al respecto. Y añade que «al ser un suplico de la demanda de divorcio que ha quedado en nebulosa y sin resolver por la sentencia de la AP, entendemos que la Excma. Sala, si considerase que se dan los presupuestos tenidos en cuenta por el juzgador de instancia en su Fundamento de Derecho 7º para establecer la pensión compensatoria, deberá fijar la cuantía de esta y el plazo de duración del pago de la misma, ya que la sentencia de la AP nada establece al respecto».
Pues bien, esta Sala discrepa de la precedente consideración porque de la sentencia de apelación se deduce que su adopción fue denegada al reconocer que «habría sido más clarificador que se hubiese establecido claramente que no había lugar a la pensión compensatoria y que estas cantidades las consideraba y se imponían como contribución a las cargas de matrimonio» y porque frente a dicha sentencia la demandante no interpuso recurso alguno. Incluso solicitada por el demandado recurrente la aclaración de la sentencia en el particular relativo al pronunciamiento sobre pensión compensatoria, que fue denegada, la demandante alegó que «la sentencia es clara y no necesita mayores precisiones. La Sala, en uso de su autoridad revisoría, ha calificado de distinta manera una de las prestaciones económicas que el esposo debe atender; igualmente, también ha variado su alcance temporal».
Dicho esto, la estimación del motivo determina la casación y anulación de la sentencia dejando sin efecto la obligación del recurrente de hacer frente al pago de los 2 préstamos en concepto de cargas del matrimonio.
3.- La sentencia recurrida, con la legítima intención, en favor de los menores, de que el padre contribuya a facilitar vivienda a los mismos, le impone la obligación de pagar las cuotas de amortización del préstamo contraído para la adquisición de la vivienda conyugal, que es bien privativo de la demandante.
Pero obvia que el préstamo le fue concedido a ambos cónyuges con carácter solidario por escritura de préstamo con garantía hipotecaria otorgada por el Banco Popular Español S.A., el 23 de diciembre de 2004, según consta documentalmente y reconoce el propio recurrente en su contestación a la demanda (folio 243 y 246).
Consecuencia de lo anterior, al ser el padre prestatario, es que se encuentra cubierta la contribución de ambas partes para facilitar vivienda a los menores. Afirma el recurrente que «[d]esde el inicio y en la actualidad, y previsiblemente en el futuro, el que está soportando de forma exclusiva este gasto es el Sr. J. M.», lo que por otra parte reconoce la actora en su demanda, y añadía aquél que aunque ese pago no se puede computar como una carga del matrimonio, esta cantidad «habrá de tenerse en cuenta en la fijación de la pensión de alimentos».
En atención a lo expuesto el interés de los menores, que la sentencia recurrida quiere salvaguardar, se encuentra cubierto. Si circunstancias de futuro modificasen la situación fáctica existente, siempre cabrá instar la oportuna modificación de medidas, pero lo que es indudable es que la obligación de pagar el préstamo no constituye una carga del matrimonio.”

lunes, 26 de septiembre de 2016

Divorcio, patrimonio y paraisos fiscales



Paraísos fiscales, abogados de renombre y millones de dólares: así son los divorcios de los famosos
www.t13.cl/Domingo 25, Septiembre 2016
Brad Pitt y Angelina Jolie lo están descubriendo, sin duda: el divorcio es doloroso… y costoso.
El dolor es el mismo para ricos y pobres, pero el costo, para los ricos, puede ser mucho, mucho mayor.
Los números son para llorar. Van desde unos US$750 la hora por los servicios de los abogados especializados en divorcio más cotizados, hasta inmensos acuerdos monetarios una vez que el juicio termina.
En Reino Unido, el financista Chris Hohn tiene el récord en este tema. En 2014 tuvo que pagarle US$430 millones a su exesposa, Jamie Cooper-Hohn.
El año pasado, el cantante británico Liam Gallagher y su esposa Nicole Appleton, gastaron US$1 millón en los honorarios profesionales de sus abogados para terminar dividiendo su fortuna de US$14 millones por la mitad.
Aunque Jolie introdujo esta semana la demanda de divorcio en el Tribunal Superior de Los Ángeles, en EE.UU., Londres se ha convertido en la capital de los divorcios para los millonarios.
Beneficios ingleses.
A algunos de los millonarios del mundo los divorcios les salen caros.Michael Gouriet, abogado especializado en Derecho de Familia y socio del bufete Withers, explica la atracción de la capital británica.
"En 1º lugar, se toman en consideración todos los bienes y se comparten", señala.
"En 2º lugar, hay mucha discrecionalidad en los tribunales, en particular en lo que se refiere a las necesidades de las partes. Esto se traduce en un margen de maniobra mayor para que se trate con generosidad a quien se encuentra en una posición económica menos ventajosa".
En Europa, por el contrario, hay sistemas mucho menos flexibles que dividen los bienes de una manera diferente.
Por ejemplo, en Francia, España e Italia, a menos que una pareja se tome el trabajo de elaborar un acuerdo matrimonial, la regla general es que todos los bienes adquiridos antes del matrimonio, o aquellos heredados, no se incluyen en la comunidad conyugal.
Los adquiridos durante el matrimonio, son los que pertenecen a ambas partes.
Divorcio al estilo de Mónaco: Separarse legalmente en Mónaco puede ser complicado.
Para las parejas de los millonarios, Mónaco tiene un sistema similar que les resulta menos beneficioso.
Un divorcio en el principado repartirá la riqueza que la pareja, en conjunto, adquirió. Si la persona no tenía dinero antes de casarse con alguien rico, probablemente no tendrá mucho más después de la separación.
En el sitio web Mónaco Wealth Management se explica que, divorciarse allí, puede ser complicado.
"Si tienes una fortuna de más de US$100 millones, y el costo de vida mensual con tu esposa es de aproximadamente US$5.000, considerando el sistema legal en Mónaco, la cantidad máxima que tendrías que pagarle tras un divorcio estaría alrededor de los US$300.000".
Y añade: "Este monto corresponde al costo de vida de 5 años. Esto significa que conservas el 99,7% de tu riqueza".
Así que cualquier multimillonario que resida en Mónaco, a quien su pareja esté tratando de convencer sutilmente para mudarse a Londres, tendría que considerar la propuesta cuidadosamente.
Lugar de residencia: pieza clave
Sin embargo, el solo hecho de vivir en Inglaterra o Gales, no garantiza el derecho al divorcio en el lugar. No es necesario tener la nacionalidad, pero sí se requiere lo que se conoce como "residencia".
La jurisdicción en la que se introduzca la demanda de divorcio puede ser crucial.
Así lo demuestra el caso de Pauline Chai y su esposo, el magnate Khoo Kay Peng, propietario del 40% de la cadena de ropa Laura Ashley.
Chai tiene una propiedad en Hertfordshire, Inglaterra, valorada en más de US$30 millones.
Ambos gastaron más de US$5 millones en honorarios profesionales de sus abogados, únicamente para dirimir si la demanda de divorcio se introducía en un tribunal en Inglaterra o en Malasia.
La balanza se inclinó a favor de Chai. El año pasado la Corte Suprema dictaminó que ese procedimiento tenía que realizarse en Inglaterra.
Dilema europeo
La legislación europea soluciona el problema de la jurisdicción estableciendo que el procedimiento de divorcio se tiene que realizar en el país miembro en el que se introduzca la demanda.
Sin embargo, este acuerdo podría modificarse como consecuencia de la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea.
"Por el momento, se desconocen los efectos que tendrá esa situación, pero es posible que terminemos con más juicios de jurisdicción para determinar si las demandas se introducen en Londres, Roma, París o cualquier otra ciudad", afirma Gouriet.
Generosidad inglesa.
Otro punto atractivo para parejas pudientes que quieren separarse, es que en Londres se puede obtener una sentencia de divorcio pese a que el procedimiento ya se haya realizado en otro país.
Barbara Reeves, socia del bufete Mishcon de Reya y especialista en Derecho de Familia, lo explica: "Esa disposición legal se estableció para proteger a los inmigrantes que llegaban a Inglaterra desde los países de la Commonwealth en los años de postguerra, particularmente a quienes no podían pedirle al tribunal su intervención para lograr un acuerdo económico en su país de origen tras el divorcio".
Reeves añade que "recientemente, debido a la reputación que tiene Inglaterra de ser una jurisdicción generosa en lo que a divorcios se refiere, esta disposición ha sido invocada por los cónyuges de individuos pudientes que viven o tienen una base en Londres y sus alrededores".
El ejemplo más famoso de estos casos es el de la exmodelo Christina Estrada, quien obtuvo casi US$70 millones luego de que su esposo, el empresario Sheikh Walid Juffali, se divorciara de ella sin su conocimiento en Arabia Saudita en 2014.
Cuestión de números. Algunos bienes no son fáciles de esconder.
Londres también es un buen lugar para el cónyuge que sospecha que su media naranja no ha sido totalmente honesta con respecto a la totalidad de su riqueza.
"Los tribunales ingleses tienen poder para solicitar la divulgación no solo de la riqueza individual, sino que también pueden requerir información acerca de negocios y fideicomisos. Además, las decisiones pueden anularse 5 o 10 años después de haber sido tomadas, o incluso más si se descubre que el cónyuge no reveló todo su capital.
Alison Sharland aceptó un acuerdo de divorcio en 2010 que le otorgó US$12 millones. Ella pensaba que ese monto representaba la mitad de la riqueza de su ex esposo Charles, un empresario dedicado al desarrollo de programas informáticos, además del 30% de la ganancia de la venta de las acciones de la compañía de su marido.
Posteriormente, la mujer alegó que su ex esposo mintió acerca del valor de la empresa, que según medios financieros cotizaba en US$600 millones. En el juicio de divorcio se calculó que su valor era de US$47 millones.
El año pasado, la Corte Suprema falló a favor de Alison, lo que le permitió solicitar una porción mayor de los bienes de su ex marido.
Capítulo Mossack Fonseca. La firma Mossack Fonseca ayudó a los poderosos a esconder sus riquezas.
Los multimillonarios se han vuelto muy eficaces encontrando rincones oscuros y lejanos para esconder sus bienes.
Algunos de estos mecanismos quedaron expuestos a través de una fuente inesperada, la firma legal Mossack Fonseca, con sede en Panamá.
Los Panamá Papers, más de 11 millones de documentos secretos filtrados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, revelaron como Mossack Fonseca protegió los bienes de poderosos no solo delos recaudadores de impuestos, sino de cónyuges con la vista puesta en una pensión marital.
Uno de los correos electrónicos que se dieron a conocer ilustra este caso: "Un holandés, casado con una holandesa, que vive en Holanda, quiere saber cómo proteger sus bienes de los desagradables resultados que pudiera traer un divorcio (¡que se avecina en el horizonte!) ¿Qué recomiendas?".
Más hombres que mujeres
Mossack Fonseca le ofreció ayuda a un hombre en Tailandia que quería la solución perfecta para que su esposa no tuviera acceso a su riqueza.
Un cliente ecuatoriano recibió asesoría para la compra de una corporación panameña con el objetivo de transferir a la misma sus bienes antes de divorciarse.
Suelen ser los hombres quienes solicitan estos servicios, pero también hay casos que muestran lo contrario, como el de la mujer peruana que le confiaba a sus asesores financieros que había ocultado el dinero que heredó en varias compañías para que su esposo no lo descubriera.
Los representantes de Mossack Fonseca han dicho que "lamentan el uso incorrecto de las compañías que han creado y de los servicios que ofrecen. En los casos en los que sea posible, tomaremos las acciones necesarias para descubrir y evitar este abuso".

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El divorcio de Ecclestone, el cuarto más caro de la historia

Bernie y Slavica Ecclestone - LaF1
Se estima en 1.070 millones de de dólares.
Se separó de su pareja Slavica en el año 2009
Bernie y Slavica Ecclestone
Andrés Méndez | 24 sep 2016
Durante décadas, los divorcios de las grandes estrellas de Hollywood coparon la atención del público. Pero en los últimos años, como señalan en el diario expansión, una nueva generación de parejas rotas formadas por empresarios multimillonarios y sus cónyuges gana en atención mediática a las estrellas del cine o el deporte.
La ruptura de Angelina Jolie y Brad Pitt que ha hecho tambalear Hollywood, además no ha sido barata, pues ha sido valorada en unos 356 millones de euros.
Entre los 20 divorcios más caros de la historia destaca en 4º lugar el de Bernie Ecclestone, patrón de la Fórmula 1, que en 2009 puso fin a su relación con Slavica Ecclestone en un acuerdo que obligó al británico a pagar a su esposa 1.070 millones de euros.
Para ponerlo en perspectiva, el magnate ruso Dmitri Rybolovlev y su esposa Elena protagonizaron el que se considera el divorcio mas caro de la historia tras tener que pagarla 4.200 millones de euros.

Brad Pitt: Un divorcio que puede costarle su carrera

Acusado de mal padre, maltratador, alcohólico y con cierta adicción por la marihuana, el actor podría caer en la lista del desprestigio de Hollywood, acostumbrado a darle la espalda a sus ídolos.

Liliana Martínez. 27.09.2016Cuentan personas cercanas a Brad Pitt que el actor estaba furioso cuando se enteró de las acusaciones en su contra por parte de su futura ex mujer. No solamente se rompía su matrimonio en mil pedazos –la imagen de unión indestructible de 2 grandes poderes del mundo del cine–, sino su reputación, al tener que hacer frente a las acusaciones. Ahora, medio mundo le tacha de mal padre, de abusador y alcohólico con fijación por la marihuana.Tendrá incluso que convencer al FBI de su inocencia. De acuerdo con «People», las alegaciones sobre el maltrato físico y verbal a uno de sus hijos han llegado hasta la institución impulsada en sus inicios por J. Edgar Hoover. Según los medios locales, el Departamento de Servicios Familiares e Infantiles de Los Angeles recibió una llamada anónima denunciando la mala actitud del actor y su trato violento a bordo de un avión privado. Aunque, en conversación con la institución, este diario no pudo confirmarlo. El objeto de su agresión habría sido Maddox, el mayor de sus hijos, al que adoptó en 2006. Según «TMZ», la pareja habría comenzado a discutir durante el vuelo y Maddox, el joven de 15 años, quiso intervenir para defender a su madre. En ese momento, su padre habría arremetido contra él, pero Jolie se interpuso. La Policía de Los Ángeles, sin embargo, aseguró a LA RAZÓN que no está investigando ninguna declaración en contra de Pitt. Pero como el incidente sucedió en un vuelo entre Francia y Estados Unidos, la Policía local no tendría jurisdicción para intervenir. Otro asunto distinto es la institución federal, que ya se ha pronunciado al respecto. «El FBI sigue recogiendo información y evaluará si habrá una investigación a nivel federal», expresó en declaraciones a «People».
Pitt, por su parte, parece estar colaborando con la causa. Personas de su círculo consultadas por el diario «USA Today» aseguraron que todo se ha exagerado bastante, «pero su interés se centra en hacer lo mejor para sus hijos». Sin embargo, el protagonista de «Seven» bien sabe que en un país tan dado a lo políticamente correcto estas teorías sobre su divorcio pueden hacerle un daño mayúsculo, no sólo en cuanto a la pérdida de papeles, la reducción de su caché o la asistencia a las salas cada vez que haga una propuesta cinematográfica, sino en sus causas filantrópicas y desfiles por la alfombra roja. Si no logra limpiar su nombre le espera un ocaso mucho menos plácido de lo previsto.
Casos sobran en la industria para ilustrar lo que se le puede venir encima. A Johnny Depp, por ejemplo, le pasó hace poco tras su divorcio de Amber Heard. Salieron a la luz los trapos sucios, especialmente el maltrato físico que obligó a la actriz a interponer una orden de alejamiento. Depp, que ya venía acusando un paulatino declive en la popularidad de sus cintas, ya no parece ser la estrella que era. La prueba fue el pésimo resultado de su último estreno, «Alicia a través del espejo», justo en mitad de su proceso de divorcio. «Variety», la revista con sede en Hollywood, se preguntaba hace unas semanas si el actor podrá recomponer su reputación. Para hacer frente a las acusaciones, el actor ha contratado los servicios legales de Lance Spiegel, un abogado de familia que ya ha trabajado con estrellas de la talla de Michael Jackson, Charlie Sheen o Eva Longoria.
Tampoco le vino bien en términos de imagen a Woody Allen su matrimonio con su hija adoptiva, Soon-Yi Previn, casi 40 años menor que él, un hombre admirado por su trabajo cinematográfico, pero criticado hasta la saciedad por esa unión que provocó una ruptura y un enfrentamiento muy desagradable con Mia Farrow, su pareja y madre adoptiva de Soon-Yi. El caso más sangrante, sin duda, ya con un juicio abierto que podría desembocar en la cárcel, es el de Bill Cosby. Tras años siendo uno de los comediantes más queridos y respetados de la televisión estadounidense, pasa ahora sus días encerrado en su casa de Pennsylvania, aislado del acoso de los medios. Las múltiples acusaciones de violación y abusos sexuales le han hundido la vida. Ya nadie quiere ver su programa estrella, «El show de Bill Cosby», y su imagen parece insalvable a estas alturas.
Además de los presuntos abusos a sus 6 hijos, 3 adoptados y 3 biológicos, cuya custodia aún comparte con Jolie, está el asunto de la infidelidad que le han atribuido. En cuanto se supo la noticia, las teorías sobre su relación con Marion Cotillard, con quien rodó un filme en mayo, se dispararon. Aunque ya la actriz aclaró que no está involucrada con él, de los rumores siempre queda algo, por lo que Pitt tendrá difícil sacudirse el estigma de infiel. Si fue capaz de serlo cuando estaba casado con Aniston, por qué no ahora tras 12 años de relación con la hija de Jon Voight, se preguntarán muchos.
El golpe no sólo lo es para Pitt y la percepción que tenga el público de él, sino para Hollywood en general. Con su divorcio se pierde a una de las grandes parejas que quedaban en el gremio, concebidas a la vieja usanza, de alguna manera, en un rodaje y sin que se sepa demasiado sobre sus vidas privadas, como sucedía hace años con nombres como Lauren Bacall y Humphrey Bogart o Elizabeth Taylor y Richard Burton. Parte de esa esencia que arrastraba consigo la pareja formaba parte de un halo romántico que vendía Hollywood como en los tiempos previos a las redes sociales. Brad Pitt y Angelina Jolie siempre se han cuidado de no exponer a sus hijos a los medios sensacionalistas y de no hablar demasiado de su vida privada. Ahora, sin embargo, todo lo publicado añade a Pitt, muy seguramente, a una lista de ilustres desprestigiados en la meca del cine.
Aniston-Brad-Jolie, un triángulo sin resolver
Hollywood, que vive de mitos y rivalidades, siempre ha abanderado historias de infidelidades y cuanto más melodramáticas, mejor. Cuando en 2005 Brad Pitt y Angelina Jolie se enamoraron durante el rodaje de «El señor y la señora Smith» y él rompió su matrimonio con Jennifer Aniston, el público enloqueció con este triángulo de estrellas que heredaba el morbo de otros históricos como el de Debbie Reynolds, Eddie Fischer y Elizabeth Taylor, cuya enemistad surtió de carnaza al respetable durante 40 años. De hecho, toda la maquinaria que arrastra el cine ha alimentado cada uno de los rumores de celos que en Angelina despertaba Jennifer Aniston, cual triángulo amoroso sin resolver hasta el día de hoy. Jolie estaba protegiendo a su marido de algo que ella misma conoce muy bien: hombre y mujer que trabajan (actúan) juntos corren el riesgo de enamorarse. «Amo a Brad y lo haré el resto de mi vida», confesó Aniston en la 1ª entrevista tras su separación, aún tratando de superar su fracaso matrimonial pero más rehecha de la depresión que la tuvo «durante meses tirada en la cama y devorando kilos de helado convertida en Bridget Jones», reconoció 2 años después del divorcio.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Películas memorables sobre el divorcio

Ulises Castañeda, 2016-09-24 - Hace unos días se dio a conocer que la actriz Angelina Jolie le pidió el divorcio a Brad Pitt en un suceso que cosechó una infinidad de reacciones. La pareja representaba el ideal de un matrimonio en Hollywood y ahora se encuentran en el centro de una pesadilla después de casi 3 años de vivir un cuento de hadas.
Curiosamente a principios de año, los actores protagonizaron un nuevo filme años después de que los unió Señor y Señora Smith, aunque esta vez con un halo de premonición sobre la separación. En Frente al mar, bajo la dirección de Jolie, dan vida a una pareja que poco a poco va perdiendo su amor mientras recorren la Francia de los años 70.

A propósito de esta separación, recordamos algunos de los filmes más representativos que han abordado el tema del divorcio en la pantalla grande. Uno de los más longevos fue el caso de Los niños del divorcio (1927), una película muda de drama romántico dirigida por Frank Lloyd y protagonizada por Clara Bow, Esther Ralston, y Gary Cooper.
De esos años también hay casos representativos como Doble sacrificio (1933) de George Cukor; The Divorce of Lady X (1938), de Tim Whelan o Child of divorce (1946), de Richard Fleischer, sin embargo, no fue hasta la llegada de Divorcio a la italiana (1961), que se abordó el tema del divorcio con mayor impacto. El filme de Pietro Germi, tuvo como protagonistas a Marcello Mastroianni y Daniela Rocca, el 1º enamorado de su sobrina y ella su esposa que no le concede el divorcio, con la historia vemos cómo hace todo lo posible para inducirla a la infidelidad con el fin de matarla con el permiso de las leyes.
En los años 70 hubo 4 filmes sobre divorcios que se robaron la escena. El 1º de ellos fue La ruptura (1970), de Claude Chabrol, sobre el proceso de divorcio de una pareja a causa de que el hombre golpea brutalmente a su hijo, sin embargo pertenece a una familia influyente que complicará que ella se quede con la custodia; el 2º es Escenas de un matrimonio (1973), de Ingmar Bergman, en la cual después de la intensa charla que tiene una pareja con sus amigos, comienzan a replantearse su matrimonio y también cabe destacar Manhattan (1979), de Woody Allen, que si bien no es la parte medular de su película, el tema de la separación está presente cuando la ex esposa del protagonista escribe un libro sobre las intimidades de su matrimonio. Cabe señalar que Allen fue uno de los cineastas que más recurrente tuvo el tema en sus filmes, entre ellos figuran también Another woman. De esa década también está la cinta española Solos en la madrugada (1978), de José Luis Garci.
En 1979, se estrenó uno de los filmes más representativos. La batalla matrimonial de Kramer contra Kramer, de Robert Benton, cuando Ted Kramer (Hoffman), un ejecutivo de publicidad, es abandonado por su mujer (Streep), tiene que hacerse cargo por 1ª vez de su hijo: deberá conquistar el afecto del niño y hacer de padre y madre a la vez, sin descuidar su carrera profesional.
En los años 80, destacaron filmes como Paris, Texas (1984), de Win Wenders con la historia de un hombre en un desierto de Estados Unidos que no recuerda quien es y con la ayuda de su hermano poco a poco revive el momento en que abandonó a su mujer e hijo; también está Diferencias irreconciliables (1984), de Charles Shyer, sobre una pareja que decide divorciarse sin embargo su hija prefiere irse a vivir con su niñera; el otro filme llegó al final de la década con La guerra de los Rose (1989), de Danny DeVito, sobre la desintegración de un matrimonio que parecía perfecto.
A partir de los años 90, el tema de los divorcios comenzó a ser recurrente en el cine en diversos géneros. Los más recordados son Papá por siempre (1994), de Chris Columbus, en la que Robbin Williams da vida a un hombre que para estar más cerca de sus hijos, luego de su divorcio, decide transformarse en la señora Doubtfire, la nueva niñera; ese año también el cine de arte figuró Tres colores: Blanco, de Krzysztof Kieślowski, Mentiroso, mentiroso (1997), con Jim Carrey; Quédate a mi lado (1999), con Susan Sarandon y Ed Harris; Tú a Boston y yo a California (1998) y Kadosh (1999), de Amos Gitai.
El nuevo milenio el tema se volvió común hablar de divorcios porque la realidad superaba a la ficción. Llegaron filmes como Belleza americana, de Sam Mendes, en la que un hombre en crisis matrimonial y laboral se enamora de la amiga de su hija; luego desde Argentina llegó El hijo de la novia (2001), en la que Ricardo Darín da vida a un hombre divorciado, al que un día le pasan cosas que lo hacen replantearse su vida. Otros filmes de esa década fueron Un hombre serio (2009), de los hermanos Coen; y Divorcio a la finlandesa (2010), de Mika Kaurismäki.
Finalmente, en los últimos años, dentro de la amplia variedad de propuestas figuran 2  películas: La 1ª es Una separación (2011), película iraní de Asghar Farhadi, ganadora del Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa que cuenta una devastadora historia de divorcio en la que ella busca abandonar el país en busca de una vida mejor y él quiere quedarse a cuidar a su padre. El otro de los filmes desgarradores fue Blue Valentine (2013), de Derek Cianfrance, en la cual Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams) son una pareja que busca recuperar el amor y la pasión para salvar su matrimonio. 
Nota: como en todas las listas, faltan algunos otros  films, entre ellos los Españoles, algún Judio y algunas inglesas.

J.L.Cebrian: Divorcio y opacidad financiera

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El presidente ejecutivo del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. - Imagen Efe 

El divorcio de Cebrián se complica: su exmujer lo lleva a juicio por la opacidad de su patrimonio.

El matrimonio de Juan Luis Cebrián y Teresa Aranda se rompió en 2013. En 2014, la juez de instrucción obligó al presidente de Prisa a pasar a su exmujer una pensión de 30.000 euros mensuales para hacer frente a sus gastos familiares. Este viernes ambas partes estaban citadas a un acto de conciliación que ha fracasado, ante la falta de transparencia de Juan Luis Cebrián sobre su patrimonio.

Rubén Arranz @RubenArranzVPL| 24.09.2016

3 años después de que Juan Luis Cebrián y Teresa Aranda decidieran poner fin a su matrimonio, se puede decir que la firma del acuerdo sobre su divorcio está todavía lejos. Muy lejos. Este viernes, ambas partes han celebrado un acto de conciliación en el Juzgado nº 1 de Alcobendas (Madrid) para intentar acercar posturas -muy distantes- y pactar el reparto de sus bienes gananciales. Como se esperaba, el careo no ha llegado a buen puerto, dado que Aranda considera que su exmarido no ha sido transparente a la hora de exponer su patrimonio. Esto aboca a la expareja a resolver sus diferencias económicas en un juicio en el que aflorarán sus diferencias.

Fuentes conocedoras del proceso han explicado a Vozpópuli que la periodista había solicitado al presidente del Grupo Prisa una relación detallada de todos los bienes que posee, con el fin de poder realizar el reparto de una forma más precisa. En opinión de Aranda, Cebrián no ha cumplido con esta exigencia, lo que ha imposibilitado el acuerdo.

Cebrián y Aranda resolverán en un juicio sus diferencias sobre el reparto de sus bienes gananciales

La opacidad de Cebrián, en este sentido, no ha sido el único motivo de discrepancia entre ambas partes, dado que Aranda también le ha reclamado información adicional acerca de una supuesta donación millonaria relacionada con una de las sociedades de Massoud Zandi Goharrizi, según exponen estos informantes. 

Este polémico empresario iraní figura como el dueño de Star Petroleum, una compañía petrolera con sede operativa en Madrid y fiscal en Luxemburgo con la que pretendía hacer fortuna a través de la explotación de yacimientos en Sudán del Sur; y que contó con socios como Javier MerinoJoaquín de Arespacochaga. Este último, hijo del exalcalde de Madrid Juan de Arespacochaga.

El nombre de Massoud Zandi estuvo ligado la Fundación Atman, de la que Aranda fue vicepresidenta entre 2004 y 2007 y que aparece en los Papeles de Panamá, según reveló La Sexta el pasado abril. A esta organización también estuvieron ligados Felipe González y el propio Cebrián, según aseguró esta cadena de televisión.

Pensión de 30.000 euros y mansión en La Moraleja

El episodio que se ha celebrado este viernes en los juzgados es el último dentro del largo proceso de divorcio entre la periodista y el exdirector de El País, iniciado en 2013 y gobernado por la tensión entre ambas partes en varios momentos, fruto de sus diferencias económicas. Sirva como ejemplo la discrepancia que se produjo cuando Cebrián se negó a conceder a Aranda una pensión mensual para hacer frente a los gastos familiares y a las necesidades de los 2 hijos que tienen en común.

El presidente de Prisa justificó su postura en que su exmujer es propietaria de la casa en la que residía en ese momento, que hasta su ruptura había sido el domicilio conyugal y que está situada en la lujosa urbanización madrileña de La Moraleja. Aranda no compartía esta tesis y exigió a Cebrián una paga mensual de 40.000 euros para su manutención y la de sus 2 hijos. Finalmente, la juez encargada de la instrucción del caso le dio parcialmente la razón a ella y la fijó en 30.000 euros.

Cebrián percibió un sueldo de 11,2 millones de euros en 2012, procedentes del Grupo Prisa

Estos 360.000 euros anuales tiene Cebrián que descontarlos de los ingresos que percibe por su trabajo, que han sido multimillonarios durante los últimos años, pese a la muy precaria situación financiera del Grupo Prisa. 
En 2010, fueron de 3,8 millones de euros; en 2011, de 11,2; en 2012, de 4,6; en 2013, de 1,2; en 2014, de 1,87; y en 2015, de 2 millones de euros.

A esta cantidad hay que sumar el premio que le otorgará el Grupo Prisa -aprobado por el Consejo que preside el propio Cebrián- por su jubilación, que asciende a 6 millones de euros y que se justifica en la labor realizada por el ejecutivo durante sus 40 años de servicio para la compañía fundada por el fallecido Jesús de Polanco.

Este proceso de divorcio es el 2º que afronta Cebrián en su vida, después de que en 1988 rompiera su matrimonio con Gemma Torallas, con quien tiene 4 hijos en común. Con Teresa Aranda tiene 2. Por un lado, Teresa, la pequeña, periodista de profesión. Por otro, Rafael, quien saltó a la fama hace unos años tras mantener una relación con la actriz Emma Watson y quien contó con la representación de su madre cuando decidió iniciar una carrera musical con su grupo de rock The Monomes. En la serie de televisión Alatriste -tan promocionada por Telecinco como obviada por la audiencia- interpretó el papel del conde de Guadalmedina.

La peor pesadilla de Cebrián y Polanco

Como representante legal en este proceso judicial, Aranda ha elegido a María Dolores Márquez, exfiscal de la Audiencia Nacional y mujer del exjuez Javier Gómez de Liaño, quien en 1997 procesó a Jesús de Polanco y al propio Cebrián por apropiación indebida en lo que se denominó "caso Sogecable".

Gómez de Liaño calificó de delictiva la práctica de Canal Plus de exigir a los abonados un depósito de 15.000 pesetas por el descodificador de la televisión de pago. A resultas de aquella denuncia, el Tribunal Supremo terminó expulsando a Liaño de la carrera judicial en polémica sentencia y por 2 votos a 1: los de los jueces Gregorio García Ancos y Enrique Bacigalupo, contra el criterio de José Manuel Martínez-Pereda, que formuló voto particular.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Derogación de la ley valenciana de "Custodia compartida"


24.09.2016 | 
La Comunidad Valenciana debería mantener su Derecho foral, según expresó ayer en Elche el magistrado del Tribunal Constitucional José Antonio Xiol, durante su participación en el IIIº Congreso de la Abogacía Valenciana. El único magistrado del Constitucional que votó en contra de derogar las leyes autonómicas sobre el régimen económico y parejas de hecho, manifestó ayer en Elche que se podrían haber mantenido tomando como base el Estatuto de Autonomía.
El magistrado explicó que «ante mis compañeros en el Tribunal Constitucional traté de defender mi planteamiento, ya que creo que era posible mantener estas leyes en base a la disposición transitorio 3ª, pero no lo conseguí y se acabó imponiendo la decisión de la mayoría en la sentencia».
José Antonio Xiol abordó ante los letrados la competencia en materia de Derecho Civil en la Comunidad Valenciana, con la colaboración del registrador de la propiedad de Altea Vicente Domínguez, y del catedrático de Derecho Civil de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Izquierdo.
Xiol avanzó a los presentes que al igual que se han derogado las leyes valencianas sobre el régimen económico y las parejas de hecho, es muy previsible que «atendiendo a la jurisprudencia, también se acabe derogando la ley valenciana que regula la custodia compartida».
«Los magistrados consideran que sólo puede reconocerse los derechos forales que estaban vigentes antes de la entrada en vigor de la Constitución Española, por lo que todo apunta a que esta ley seguirá el mismo camino de las anteriores», sentenció en Elche José Antonio Xiol.
Nota: Para lo que ha servido en estos años, mejor que la derroguen. A parte de las competencias legales ...... que ya se sabian en su momento no tenian. ¿Cuantas Custodias compartidas se han "concedido" con esta ley, en los procesos contenciosos? Los Mutuos Acuerdos no crean conflictos.