miércoles, 24 de agosto de 2016

A vueltas con la ley de violencia sobre la mujer

La naturalización de la violencia de género es una de las razones de la despreocupación de los españoles, según UNAF

El Catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Enrique Gil, ha identificado una serie de factores culturales que explican la invisibilidad de la violencia de género en la agenda pública. Gil ha destacado la naturalización del problema como una de las causas durante el curso 'Actualidad de la Familia. Atención e Intervención en situaciones de vulnerabilidad', organizado por la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) en el marco de los Cursos de Verano Complutense que se celebran cada mes de julio en San Lorenzo del Escorial (Madrid).
Este curso se enmarca en los resultados obtenidos en la última encuesta del CIS, en el que los españoles han situado la violencia de género en el puesto nº 20, lo que según UNAF significa que no perciben este hecho como uno de los principales problemas a los que se enfrenta el país.
Además, de la naturalización, Gil ha destacado el problema de la reacción neomisógina por la que crecen las resistencias masculinas conforme se avanza en las conquistas femeninas.
Por su parte, el profesor titular de Medicina Legal de la Universidad de Granada y anterior Delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, considera que existe un "déficit de conciencia". "Hay muchos debates sobre violencia de género que no se traducen en concienciación porque la información no es la adecuada. Si hablamos de 700 mujeres asesinadas durante la última década en España tenemos que hablar también de 700 asesinos. Y no lo hacemos", ha explicado.
FALSOS MITOS
Además, Lorente se refiere al mito de las denuncias falsas como "estrategia del machismo" para atacar la credibilidad de las mujeres y ha asegurado que, a pesar de que estas son prácticamente inexistentes, se utiliza este argumento para "falsear la realidad y plantear un debate social paralelo".
Asimismo, la Magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Inmaculada Montalbán, apunta también el falso "síndrome de alienación parental" como otra de las estrategias de litigio contra las mujeres que denuncian violencia de género.
Para detectar este tipo de estrategias y poder garantizar el acceso a la justicia a las víctimas, Montalbán señala que es necesario que leyes como el Estatuto de la Víctima (2015) sean dotadas presupuestariamente y que se utilicen los protocolos de coordinación en los municipios no solo para aprovechar los recursos existentes sino también para evitar la doble victimización de las mujeres.
Montalbán considera imprescindible la especialización y la formación en los juzgados, "algo que da buenos resultados pero que hay que ampliar". La secretaria general de UNAF y fundadora del primer centro de recuperación de mujeres maltratadas en España, Ana María Pérez del Campo, coincide con la magistrada y recuerda que Naciones Unidas emitió una resolución en la que instaba a jueces y funcionariado judicial en España a formarse en violencia de género.
Además, Pérez del Campo ha explicado que es necesario fomentar la educación en igualdad para prevenir la violencia de género. "El origen de esta violencia está en el machismo y la desigualdad", ha declarado.
La doctora en Psicología Social de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Amapola Povedano, señala que la igualdad, y la desigualdad, se aprende en los diferentes contextos de socialización como la familia, escuela o la comunidad. En concreto, destaca la importancia de la coeducación en la escuela, por lo que ha desarrollado un modelo para la evaluación de programas de coeducación en España.
El curso ha abordado también otras cuestiones a parte de la violencia de género como los procesos de apoyo a la familia, la custodia compartida o la compatibilidad de la familia y el trabajo.
Además, ha participado en el evento la doctora en Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona, Montserrat Solsona; la catedrática de Sociología de la Universidad Carlos III de Madrid, Constanza Tobío; la doctora en Derecho Procesal de la Universidad de Salamanca, Marta del Pozo; y la psicóloga experta del Área de Violencia de Género de la Federación de Mujeres Progresistas, Carmen Ruiz.

Los jueces empiezan a limitar el uso de la vivienda en los divorcios

Varias sentencias advierten de que la mujer no podrá seguir habitándola siempre
Pere Río, Barcelona 2 NOV 2009.
Las sentencias de separación y divorcio que se dictan en España empiezan a dejar de ser monolíticas al atribuir el uso del domicilio familiar. En los últimos 2 años diversas resoluciones limitan el tiempo que la madre podrá habitar la casa y ya se advierte de que, acabado ese plazo, habrá de venderse.
De esa manera, se evita el desequilibrio económico en perjuicio del hombre que ocurre ahora en casi todas las rupturas, en que el uso de la vivienda se atribuye prácticamente siempre a la mujer porque también se le concede a ella la custodia de los hijos. Y él ha de seguir pagando la mitad de la hipoteca de una vivienda que no se sabe cuándo ni cómo recuperará. Hasta hace poco más de 1 año, además, el hombre no podía desgravar por esa hipoteca y ella sí. Y a la hora de la declaración de la renta Hacienda no permitía aplicar la exención por reinversión si la casa se vendía y él gastaba ese dinero en otra.
Con la liquidación del patrimonio, sean bienes gananciales o separación de bienes, un cónyuge puede adquirir su mitad de la vivienda al otro -si la compraron a medias- o puede venderse a un 3º y repartirse entre ambos su precio.
La liquidación de los bienes tras el divorcio se aplica en la mayoría de países de nuestro entorno, pero la sentencia al uso que se dicta en España establece casi siempre un pack en la atribución del uso de la vivienda para la mujer, la custodia de los hijos y la pensión de alimentos. Como en la mayoría de los casos el hombre ha de seguir pagando la mitad de aquella hipoteca, acaba viviendo de alquiler, o incluso vuelve con sus padres por falta de medios.
"Muchas veces se mezcla a los niños con los ladrillos y eso no es bueno", explica Isidro Niñerola, presidente de la AEAF, quien se felicita por esas sentencias novedosas que están empezando a dictar los jueces.
Una de ellas la acordó la magistrada Margarita Pérez-Salazar, titular del Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Pamplona, especializada en derecho de familia. Se trataba de una pareja de hecho que residía en una vivienda de protección oficial que compró el hombre. Tenían un niño pequeño y la juez le atribuyó a la mujer el uso del piso durante 4 años, tiempo que se estimó suficiente para que ella volviera a trabajar a jornada completa y él recuperase la casa. La mujer recurrió y la A.P. de Navarra revocó la sentencia.
"Mi audiencia es muy reacia a limitar el uso de la vivienda, pero yo creo que la tendencia irá cambiando con el tiempo porque la realidad social es distinta a la de hace 20 años y si muchas mujeres tienen la misma independencia económica que el hombre eso se ha de reflejar en la sentencia", dice la juez.
"Los hijos justifican la atribución del uso de la vivienda a la madre, pero hasta cierto punto. La tranquilidad del conjunto de la familia también es importante y la vivienda juega un papel fundamental para lograrla", añade Pérez-Salazar.
Otra de esas sentencias novedosas la dictó el pasado mes de abril la A.P. de Valencia al resolver un caso singular. Se trata de un divorcio en el que el hombre tiene la custodia de la hija, pero al que no se le atribuyó el uso de la vivienda ni él lo pidió, por lo que la madre siguió viviendo en la casa. Ahora el tribunal prolonga esa situación durante un plazo máximo de 2 años e insta a la pareja a liquidar la sociedad de bienes gananciales que tuvieron. "No es automática la atribución del domicilio al progenitor custodio, aunque es regla general y cabe el acuerdo en contra de otorgarlo al progenitor no custodio", explica el tribunal.
"Ud vivía en una casa que no era suya"
La atribución del uso de la casa beneficia a la mujer tras la ruptura, pero con el tiempo se le acaba volviendo en contra. Y es que cuando se independizan los hijos, la ley permite al hombre reclamar la división de la cosa común. O sea, que le pague su parte de lo que valga si quiere seguir habitándola y si no, que la casa salga a subasta.
A las asociaciones de divorciados llegan decenas de casos de mujeres que a los 55 o a los 60 años acaban en la calle, igual que en su día les ocurrió a ellos. "Al liquidar los bienes se producen situaciones muy penosas", explica la juez Margarita Pérez-Salazar. "Ud vivía en esa casa, pero no era suya, señora", ha tenido que recordar en más de una ocasión a las afectadas.
Cada vez son más los juristas que exigen una reforma del art. 96 del CCivil, el que permite a las mujeres quedarse con el uso de la vivienda. El 3º encuentro de magistrados y de asociaciones de abogados de familia celebrado en Madrid en 2008 reclamó una reforma legal que permitiera el uso de la casa familiar con unos plazos máximos y una alternancia entre los ex cónyuges a la espera de la liquidación de los bienes. Nadie les escuchó.
Con todo, de vez en cuando hay jueces que interpretan la ley de otra manera. En marzo de 2007 el Juzgado de Primera instancia de Las Palmas de Gran Canaria atribuyó el uso de la vivienda a una mujer durante 2 años, dejando claro que después saldría a la venta. La afectada recurrió, pero la Audiencia Provincial, en otra sentencia de junio de 2008, insistió en la limitación del uso de la vivienda, aunque lo aumentó a 3 años. "No es cierto que el art.96 cree un derecho ilimitado a favor del progenitor custodio y los hijos menores", dijo la Audiencia de Las Palmas, antes de recordar una obviedad: "La realidad social, con la elevada carestía de las viviendas en la sociedad urbana moderna, obliga cada vez más a resoluciones judiciales para limitar ese derecho de uso".
El art. 96 del Código Civil
- "En defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponden a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden".
- "Cuando algunos de los hijos queden en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el juez resolverá lo procedente".
- "No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección".
Nota: Van ha pasar 7 años y todo era un mero espejismo, ni jueces ni politicos quieren cambiar el art. 96 del CC. En un país del Ladrillo.....de Mediocres

Interpretación del Tribunal Supremo del artículo 96 del Código Civil: atribución del uso del domicilio conyugal.

Juan J. Reyes Gallur, abogado del Colegio de Abogados de Málaga,25.Abril.2012
Como sabemos, entre otros, el art.96 del Código civil viene a regular a quién ha de serle atribuido el uso de la vivienda conyugal, sea propiedad de ambos cónyuges o de 1 solo de ellos.
Dejando al margen las consideraciones de si ese derecho es o no de carácter real, lo cierto es que el Tribunal Supremo  está emanando una serie de sentencias que vienen a corregir  algunos criterios que estaban asentados por los juzgados de familia y por la jurisprudencia menor.
Recientemente el Tribunal supremo ha establecido, en contra de lo que hasta ahora se hacía en muchos juzgados que el uso domicilio familiar no se puede limitar en el tiempo siempre que existan hijos menores de edad hasta la liquidación de la sociedad de gananciales, pues se entiende la supremacía del interés del menor frente al derecho de propiedad del inmueble. Así se contiene en la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 14 de abril de 2011.
Igualmente, cuando no existen hijos menores, pero sí mayores de edad y la vivienda es propiedad del otro, ha unificado doctrina en  la Sentencia del Tribunal Supremo de 5 de septiembre de 2011, estableciendo que se le otorga el uso de domicilio familiar a la esposa por ser el interés más necesitado de protección.
Pues bien, por último, la Sentencia del Tribunal supremo de 30 de marzo de 2012, establece que los hijos mayores de edad quedan fuera de la protección del Art. 96 del Código Civil aunque carezcan de independencia económica.
Y al efecto nos recuerda esta última sentencia que los hijos mayores :
" no ostentan la titularidad del derecho de uso respecto a la vivienda que fue domicilio habitual, sobre la base de los siguientes argumentos:
La vivienda se ha atribuido a las hijas mayores de edad sin limitación de plazo, forzando el art. 96.3 en una especie de interpretación analógica con el 96.1 CC.
Si bien la vivienda que constituyó el domicilio conyugal podría haberse atribuido a la Sra. Begoña, las razones deberían haber estado fundadas en su propia necesidad e interés, debidamente probado, no en el de las hijas mayores que el art. 96 CC no tutela.
No constituye un interés digno de protección de acuerdo con el Art. 96.3 CC, la convivencia de la Sra. Begoña con sus hijas mayores, ya que como se ha dicho antes, éstas no tienen derecho a ocupar la vivienda que fue domicilio habitual durante el matrimonio de sus padres. En el supuesto de que las hijas necesitaran alimentos, incluyendo la vivienda, el obligado a prestarlos puede efectuar la elección que le ofrece el Art. 149 CC y decidir proporcionarlos "manteniendo en su propia casa al que tiene derecho a ellos".
Como podemos observar, la proliferación de sentencias en esta materia, están acotando sin duda las erróneas interpretaciones que hasta ahora se hacían por los juzgados a la  hora de atribuir el uso del domicilios conyugal. Ante los cambios doctrinales impuestos por el Tribunal Supremo surge la pregunta: ¿Es por consiguiente necesaria una reforma del art. 96 del Código civil en los tiempos de crisis actuales?, ¿El legislador es consciente de que en la mayoría de las rupturas el patrimonio común es la vivienda y que ésta puede quedar hipotecada  cuando hay hijos menores?. Espero vuestras consideraciones.