domingo, 23 de abril de 2017

La derecha manipula la noticia

“Cachorros de Podemos” agreden al decano de Derecho de la Complutense en una protesta contra el presidente de Hazte Oír.
alertadigital.com, 10.03.2017
El decano junto al hombre que le ha agredido. (Que se presentó al Senado en el 2008 por AE: Alternativa Española).
El decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, Ricardo Alonso García, ha sido agredido este viernes a las puertas de la facultad cuando tenía lugar una protesta estudiantil contra la presencia del presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, y otros miembros de la asociación que han acudido a las inmediaciones del edificio con su polémico autobús.
En un vídeo publicado en Twitter se ve cómo un hombre con una camisa blanca increpa al decano y luego se abalanza sobre él.
Esta protesta llega después de que el Decanato desconvocara una mesa redonda prevista para este viernes sobre la libertad de expresión que tenía como ponente al presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga.
Según ha explicado Alonso a los medios de comunicación congregados en la facultad de Derecho, este debate se había suprimido porque “solo lo había solicitado un estudiante” y “sólo” atienden peticiones de asociaciones legalmente inscritas. “Yo no iba a permitir la entrada en la facultad”, ha aseverado Alonso, quien había ordenado el cierre de las salidas de la Facultad salvo la principal.
Así, a pesar de que se había desconvocado la mesa redonda, el autobús de Hazte Oír ha llegado hasta Ciudad Universitaria. Frente a la facultad se han enfrentado los estudiantes y los acompañante del autobús.
El decano ha sido “descamisado” por un hombre que se le ha abalanzado sobre él. “Me he quitado un sujeto de encima, yo no he llegado a ninguna situación, porque se me ha tirado encima y me ha descamisado”. ha explicado Ricardo Alonso.
Al ser preguntado por la identidad del agresor, ha indicado que era “un señor de mediana edad” y que no conocía su procedencia.
Por su parte, el presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, ha calificado a los jóvenes que protestaban por su presencia como de “cachorros de Podemos”.
“No solo se nos insulta en redes sociales, se nos amenaza, no solo nos amenazan con cárcel, sino que son los cachorros de Podemos los que actúan”, ha señalado Arsuaga, para añadir a continuación que eran “un grupo de violentos”.
El presidente de Hazte Oír ha reconocido que era conocedor de que se había suspendido el encuentro, pero ha aseverado que “se hace necesario hablar de libertad de expresión” porque “hay ciudadanos de 1ª y ciudadanos de 2ª”.
“Los de 1ª son los que comparten los dogmas de lo políticamente correcto, y luego estamos los que no compartimos eso, y nos atrevemos a decirlo en público”, ha explicado.
Para Arsuaga, si falta libertad de expresión, “falta algo en la democracia”, y ha indicado que era un “día muy triste” porque no se iba a producir el debate sobre la libertad de expresión.
Nota: Esta claro que el que ha intentado agredir al Decano de la Facultad de Derecho no es "un cachorro de Podemos". Es lo que tiene la hemeroteca.


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viernes, 21 de abril de 2017

Sin derecho a una pensión alimenticia por ser 'ni-ni'.

Según la A. P. de Murcia un joven que fue echado de casa por su mala conducta, porque ni estudiaba ni trabajaba, no tiene derecho a que sus padres corran con la obligación de alimentarle.
EFE, Murcia, 20/04/2017
Un joven que fue echado del domicilio familiar por su madre debido a su mala conducta ya que ni estudiaba ni trabajaba, no tiene derecho a que sus progenitores corran con la obligación de alimentarle, según se recoge en una sentencia dictada por la A. P. de Murcia.
La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, desestima el recurso que el joven presentó contra la dictada por un Juzgado de Primera Instancia de Murcia que, en octubre pasado, rechazó su demanda y absolvió a sus progenitores.
Afirma la sala de la Audiencia que el demandante reclamó en el Juzgado que sus padres le pasaran una pensión mensual por alimentos de 250 euros cada uno de ellos, por hallarse en estado de necesidad debido a que no tenía trabajo ni ninguna otra fuente de ingresos.
La demanda señalaba igualmente que se encontraba en esa situación desde que fue echado de la casa de la madre, con la que convivía desde la ruptura del matrimonio.
Tras la desestimación de su demanda por el Juzgado, el apelante acudió a la A. P.  de Murcia, donde reiteró su reclamación.
La madre se opuso a la estimación del recurso y señaló que se vio obligada a expulsar de casa a su hijo por su mala conducta con el resto de la familia y porque no quería trabajar ni estudiar, además de que ella no contaba con recursos para pagarle una pensión de alimentos.
Por su parte, el padre también se opuso a la estimación del recurso, para lo que argumentó que desde poco después de que dejara de convivir con la madre le viene pagando 207 euros al mes, además de recoger los mismos argumentos expuestos por esta para rechazar su reclamación.
El Juzgado, lo mismo que hace ahora la Audiencia, declaró que el joven de 23 años de edad, es el único responsable de su situación de necesidad, por su mala conducta.
Además, señaló que tras ser expulsado de la vivienda trabajó un tiempo, pero que después decidió dejar de estar en activo para reiniciar estudios de 2º curso de la ESO, "sin compatibilizarlos con su actividad laboral".
La Sala de la Audiencia dice que le parece "encomiable" que ahora pretenda mejorar su cualificación profesional con los estudios, pero añade que "debe hacerlo por sus propios medios y con su esfuerzo, pues lo que no se puede es obligar a sus progenitores a sufragarlo, ya que tiene formación y ha trabajado con asiduidad durante los últimos 2 años".
Y concluye que "los padres, hasta que tuvo 21 años, estuvieron abonándole alimentos para completar su formación, y que no progresara solo se debe a su falta de aplicación a los estudios, por lo que no se les puede imponer que continúen con tal obligación".
La sentencia condena al apelante al pago de las costas generadas con su recurso.


miércoles, 19 de abril de 2017

Las diferencias legales entre la violencia de género y doméstica

Desde que en el año 2005 se promulgó la Ley de Violencia de Género, se estableció la diferencia entre la violencia que se ejerce hacia las mujeres heterosexuales, conocida como  violencia de género, y el resto de violencia contra otros miembros de la familia, llamada violencia doméstica. 
La violencia de género es todo acto de violencia física o psicológica que se ejerce contra una mujer por parte de un hombre que es, o ha sido, su pareja. En cambio, la violencia doméstica es toda aquella que se lleva a cabo dentro del ámbito familiar ya sea física o psicológica. Dentro de la violencia doméstica encontramos desde las agresiones que se pueden dar por parte de un padre a un hijo, a las que pueden ejercerse contra una persona mayor y, por supuesto también, la que se dirige contra hombres maltratados por sus mujeres. 
Existen varias diferencias respecto a las penas que se imponen dependiendo de si se trata de un delito de lesiones o maltrato de obra. Por una parte, las penas mínimas son de 3 meses por maltrato de obra, frente a los 6 por un delito de lesiones. En cambio, las penas máximas son las mismas. En cuanto a las amenazas o coacciones, la Ley de Violencia de Género las tacha de delito, frente a delito leve que se consideran si se juzgan por violencia doméstica. 
Resulta llamativo que un mismo delito tenga diferente pena si el agresor es un hombre que ejerce este tipo violencia hacia una mujer pareja o ex pareja  o si se produce hacia otra persona. 
Además de las diferencias en cuanto a las condenas, las víctimas de violencia de género cuentan con una serie de servicios específicos que las víctimas de violencia doméstica no tienen, como el teléfono 016, ayudas económicas o incluso beneficios a la hora de solicitar la custodia de los hijos en caso de divorcio.
A pesar de que los 2 tipos de violencia suceden dentro del hogar, no todas las víctimas cuentan con la misma protección ni derechos ante la ley. Esto debería llevar a preguntarnos por qué y si no se debería hacer algo al respecto.

Como hemos dicho siempre, el hecho de proteger a unos no debe implicar la desprotección de otros.

martes, 18 de abril de 2017

¿Seguros para el divorcio?¿Son viables?

Las cifras impresionan. En lo que llevamos de siglo se han registrado más de un millón y medio de divorcios en España; en los últimos quince años se ha triplicado la cifra de divorcios por año; en la actualidad, por cada nuevo matrimonio que se lleva a cabo se producen 2 divorcios
Los números ponen de manifiesto una tendencia al alza: cada vez más parejas casadas optan por separarse de manera legal, y en nuestro país -que está a la cabeza de la Unión Europea en este aspecto- especialmente. Una contundente realidad, alimentada por las mayores facilidades -legales y económicas- que se ofrecen en los últimos años a los matrimonios para divorciarse, que muestra que el amor no es en muchos casos para siempre.
A este amplio colectivo le podría interesar y beneficiar la contratación de un seguro que le ayudase a la hora de hacerse cargo de una situación tan complicada y por desgracia tan habitual en la sociedad moderna. Si, lo han acertado: también existe un seguro de divorcio.
Este producto comenzó a comercializarse a principios de siglo, hace poco más de 10 años. Aunque todavía no es demasiado conocido ni contratado, va haciéndose un hueco en el mercado con el paso del tiempo.
¿En qué consiste? ¿Cuáles son sus coberturas?
Este seguro cubre principalmente 2 tipos de gastos: los de los trámites durante el proceso de separación y los derivados del divorcio tras haberse llevado a cabo. En el caso de que no haya una custodia compartida de los hijos, el seguro cubriría la pensión que debe aportar uno de los progenitores en caso de que éste sufriera una incapacidad temporal o perdiera su empleo -en algunos seguros se contempla también el fallecimiento-.
Las garantías que aporta son, por lo tanto, esencialmente económicas. El propósito de este producto es, en definitiva, mitigar el riesgo de sufrir pérdidas financieras significativas como resultado de un proceso de divorcio.
Esto redundará en beneficio no sólo de los miembros de la (ex) pareja, sino también de los hijos de ambos si fuera el caso, a quienes se les asegura pase lo que pase el cobro de la pensión alimenticia hasta una determinada edad que suele situarse en la veintena.
Hay que añadir además que los precios de las pólizas suelen ser elevados, porque las aseguradoras también se arriesgan al desembolso posterior de una importante suma de dinero en caso de que se produjera la separación.

Y también es necesario hablar de los casos de fraude que detectan las aseguradoras: suelen ser personas que planean casarse y divorciarse posteriormente con el fin de cobrar el dinero del seguro. Pero claro, como suele decirse, la policía no es tonta, y en los contratos que suscriben con sus clientes las compañías se blindan ante esa posibilidad.