http://www.elpais.com/articulo/espana/pedir/llaves/puedes/llamar/cerrajero/elpepiesp/20100301elpepinac_8/Tes
¿Por qué pedir las llaves si puedes llamar al cerrajero?
Absuelto un ex juez y senador del PP que tras separarse reventó la cerradura del domicilio familiar.
JOSÉ YOLDI 01/03/2010
¿Por qué vas a pedir las llaves a tu pareja para llevarte los libros y la ropa de la casa en la que ya no vives si en tu condición de juez de lo penal puedes llamar a 2 cerrajeros en día festivo, hacerte acompañar de policías de paisano y reventar las cerraduras del domicilio y del despacho profesional de tu compañera?
Fue un 15 de agosto, fiesta en toda España.
El entonces juez de Castellón Manuel Altava se acababa de separar después de más de 4 años de convivencia y su mujer se había quedado en el domicilio conyugal.
Aprovechando que ésta había ido a Benicàssim de vacaciones con los 2 hijos de ambos, el juez se personó en la casa con los cerrajeros, varios policías de paisano, 3 transportistas para acarrear los enseres y un camión de mudanzas y se apoderó de 70 cajas de libros, además de cuadros, estanterías, mesa y silla de despacho, ordenadores, impresoras y todos los efectos que consideró suyos.
Una vecina, alarmada por las tentativas de reventar la cerradura, avisó a la policía municipal y a la ya ex, que regresó de la playa y todavía tuvo tiempo de oponerse a lo que calificó de "expolio" y de discutir sobre la propiedad de unos discos y unas plumas.
Si la entrada en el domicilio tuvo como finalidad retirar enseres que el juez consideraba suyos, no se sabe qué objeto tenía forzar las puertas del despacho profesional de la mujer, situado en la planta baja del mismo inmueble, así como registrarlo y desordenar los expedientes.
Decía la actriz Shelley Winters: "Cuando estés a punto de casarte con alguien, ve a almorzar con su ex esposa".
El asunto dio lugar a que el Juzgado de Instrucción nº 2 de Castellón abriera un proceso por "delito de realización arbitraria del derecho propio".
Es decir, que aunque los objetos fueran de su propiedad, el marido no podía reventar las cerraduras y entrar en la casa y el despacho de su mujer para llevárselos por el artículo 33, también llamado "porque sí". Y Altava, que era juez, tenía que saberlo.
El caso siguió adelante, se abrió el juicio oral y cuando estaba a punto de sentarse en el banquillo de los acusados en Castellón, Altava fue salvado por la campana.
Dejó temporalmente la judicatura para presentarse a las elecciones y resultó elegido senador por el Partido Popular.
Y entonces, al ser aforado, el caso pasó al Supremo.
La fiscalía consideró que existían elementos suficientes para acusar a Altava por delitos de "realización arbitraria del propio derecho y allanamiento de despacho profesional" y pidió que se siguiera el trámite del procedimiento abreviado.
Sin embargo, el juez instructor del Supremo, José Manuel Maza, en una sorprendente resolución, ha apreciado que Altava no cometió delito alguno y ha archivado el caso.
Explica Maza, con inusual clarividencia, que el reventar las cerraduras del domicilio y del despacho de su esposa no es un acto de fuerza ni de intimidación.
Él considera que no se había producido todavía la ruptura de la pareja, sino un alejamiento temporal, y que lo que su ex colega hizo sólo fue un "mero cambio de cerradura" de su "propio domicilio".
Agrega que el ex juez "en ningún momento pretendía realizar un derecho propio contra la voluntad de su ex pareja".
Y usted se preguntará: si todo era tan inocuo:
¿por qué el juez no llamó a su ex pareja y le pidió las llaves para entrar en la vivienda y llevarse sus cosas, en lugar de hacerlo cuando ella estaba de vacaciones y por la fuerza?;
¿por qué la vecina avisó a la policía municipal y a la ex esposa para que regresara inmediatamente?;
¿por qué la ex pareja se opuso a las pretensiones del juez calificando de "expolio" lo ocurrido? y, sobre todo, ¿qué parte del despacho profesional de la esposa le parecerá al juez Maza que puede considerarse domicilio familiar de su compañero?
Parece claro que los ciudadanos no tenemos la sagacidad y perspicacia de un magistrado del Supremo para estas cosas de la justicia, pero sin ser Sherlock Holmes, a simple vista se aprecia que algo no cuadra.
Menos mal que todos sabemos que los jueces del Supremo no prevarican, porque seguro que habrá malpensados que opinen que el asunto tiene un malsano tufillo corporativo.
Este Blog de un Padre Divorciado, con Custodia Compartida pero producto de la injusta normativa vigente: Aquí Encontrarás información sobre lo que sufren los Padres, Madres y sus Hijos;Sobre Actividades: Conferencias, Jornadas,... Se clasifican por ETIQUETAS o TEMAS. Contacta con el grupo de Padres y Madres por la CUSTODIA COMPARTIDA de los hijos en el Foro ó en usedimad@gmail.com ó www.padresdivorciados.es Unete a PAMAC (649 116 241)
lunes, 1 de marzo de 2010
Condenada por Falsa denuncia de maltrato
http://www.larioja.com/v/20100301/rioja-region/condenada-presentar-denuncias-falsas-20100301.html
Condenada por presentar denuncias falsas por maltrato contra su ex novio
La mujer, que deberá pagar una multa de 3.240 euros, acusó hasta en cuatro ocasiones en menos de 2 años a su ex pareja
C. N. LOGROÑO. 01.03.10
El Juzgado de lo Penal nº 1 de Logroño ha condenado a una mujer a pagar una multa de 3.240 € por un delito de denuncia falsa.
La joven, según detalla la sentencia a la que ha tenido acceso Diario LA RIOJA, llegó a denunciar hasta en 4 ocasiones en menos de dos años a su ex pareja por supuestos malos tratos físicos y psicológicos.
La primera denuncia la interpuso apenas 1 año después de que naciera su hijo, fruto de la relación que mantenía con su entonces pareja.
En aquella ocasión, la mujer llegó a asegurar que su compañero sentimental le había amenazado con matarla, una situación que, según ella, se venía repitiendo desde hacía un año.
3 meses después de esa primera querella, la acusada denunció el 8 de octubre del 2002 que quien había sido su pareja durante 4 años le había amenazado de nuevo con matarla si no retomaba la relación.
Aquel día, según su versión, ella había ido a recoger diferentes objetos personales a la que había sido la vivienda conyugal, hasta que apareció él. Entonces, salió corriendo hacia una cabina de teléfono, desde donde avisó a la Policía Local.
El 14 de julio del 2003 denunció ante la Policía Nacional de la localidad burgalesa de Miranda de Ebro que desde la ruptura sufría constantes amenazas, la mayoría de ellas por teléfono.
Al parecer, le decía «te voy a matar, te voy a pegar una paliza que te voy a desfigurar y pobre de la persona que esté contigo», entre otras frases.
La última denuncia la presentó el 22 de enero del año siguiente, también en Miranda de Ebro. Entonces, ante la Policía Nacional declaró que había recibido una llamada telefónica en la que su ex novio le había llamado «puta y zorra».
Incluso aseguró que le había amenazado con no dejarle ver al hijo que tenían en común.
Desmontar las versiones
Todas las denuncias dieron lugar a un procedimiento abreviado en los juzgados de Haro, en el que la acusada se ratificó judicialmente de todo lo que había narrado hasta el momento y en el que se formuló la acusación contra su ex pareja por un presunto delito de malos tratos habituales y 3 faltas de amenazas.
Una vez llegado el día del juicio, que se celebró el 20 de febrero del 2006, la procesada manifestó que todas las denuncias que había interpuesto eran falsas, desmontando cada una de las versiones que había tramado «a sabiendas de que no eran ciertas», explica la sentencia.
El juez no ha considerado, tal como pretendía la defensa, que la acusada padeciera alguna anomalía psíquica ni que tuviera depresión postparto.
Condenada por presentar denuncias falsas por maltrato contra su ex novio
La mujer, que deberá pagar una multa de 3.240 euros, acusó hasta en cuatro ocasiones en menos de 2 años a su ex pareja
C. N. LOGROÑO. 01.03.10
El Juzgado de lo Penal nº 1 de Logroño ha condenado a una mujer a pagar una multa de 3.240 € por un delito de denuncia falsa.
La joven, según detalla la sentencia a la que ha tenido acceso Diario LA RIOJA, llegó a denunciar hasta en 4 ocasiones en menos de dos años a su ex pareja por supuestos malos tratos físicos y psicológicos.
La primera denuncia la interpuso apenas 1 año después de que naciera su hijo, fruto de la relación que mantenía con su entonces pareja.
En aquella ocasión, la mujer llegó a asegurar que su compañero sentimental le había amenazado con matarla, una situación que, según ella, se venía repitiendo desde hacía un año.
3 meses después de esa primera querella, la acusada denunció el 8 de octubre del 2002 que quien había sido su pareja durante 4 años le había amenazado de nuevo con matarla si no retomaba la relación.
Aquel día, según su versión, ella había ido a recoger diferentes objetos personales a la que había sido la vivienda conyugal, hasta que apareció él. Entonces, salió corriendo hacia una cabina de teléfono, desde donde avisó a la Policía Local.
El 14 de julio del 2003 denunció ante la Policía Nacional de la localidad burgalesa de Miranda de Ebro que desde la ruptura sufría constantes amenazas, la mayoría de ellas por teléfono.
Al parecer, le decía «te voy a matar, te voy a pegar una paliza que te voy a desfigurar y pobre de la persona que esté contigo», entre otras frases.
La última denuncia la presentó el 22 de enero del año siguiente, también en Miranda de Ebro. Entonces, ante la Policía Nacional declaró que había recibido una llamada telefónica en la que su ex novio le había llamado «puta y zorra».
Incluso aseguró que le había amenazado con no dejarle ver al hijo que tenían en común.
Desmontar las versiones
Todas las denuncias dieron lugar a un procedimiento abreviado en los juzgados de Haro, en el que la acusada se ratificó judicialmente de todo lo que había narrado hasta el momento y en el que se formuló la acusación contra su ex pareja por un presunto delito de malos tratos habituales y 3 faltas de amenazas.
Una vez llegado el día del juicio, que se celebró el 20 de febrero del 2006, la procesada manifestó que todas las denuncias que había interpuesto eran falsas, desmontando cada una de las versiones que había tramado «a sabiendas de que no eran ciertas», explica la sentencia.
El juez no ha considerado, tal como pretendía la defensa, que la acusada padeciera alguna anomalía psíquica ni que tuviera depresión postparto.
Feminismos
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Feminismos/elpepuopi/20100301elpepiopi_5/Tes
TRIBUNA: Feminismos
MANUEL RUIZ ZAMORA 01/03/2010 .
En una de sus últimas intervenciones en esta Tribuna (Sobre la identidad democrática), Fernando Savater dibujaba magistralmente las diferencias entre una "cultura de la identidad", caracterizada por formas de adhesión primarias a lo que ya somos, y la identidad democrática, que definía como "una manera de estar junto a otros, para convivir y emprender tareas comunes, pese a las diferencias de lo que cada uno es o pretende ser".
Extremos destacados de la cultura de la pertenencia serían las identidades religiosas, las idiosincrasias nacionalistas y las perspectivas "llamadas de género".
Ahora bien, mientras que la idiosincrasia nacionalista es difícilmente conjugable con el concepto moderno de ciudadanía, el imperante feminismo de la diferencia constituiría una especie de perversión identitaria con respecto a las aspiraciones cívicas que inspiraron al feminismo clásico.
Confundir igualdad con homogeneidad puede provocar posturas reaccionarias.
Al igual que el nacionalismo excluyente o cualquier otra ideología que establezca distinciones ontológicas entre los seres humanos, lo que define al feminismo radical es su sectarismo.
Lo expresa muy bien Odo Marquard:
"Buscan chivos emisarios, diablos generados desde dentro, humanos-no humanos, a los que cuelgan el blasón de ser los autores de la infelicidad en la historia, de modo que los agentes del progreso puedan estilizarse como exclusivos portadores de la felicidad, o sea, como salvadores".
La propia denominación "violencia de género" proyecta una sombra de sospecha sobre cualquier individuo por su mera pertenencia a un determinado sexo.
La prueba: la exclusión de las estadísticas oficiales de las víctimas que pertenezcan al sexo masculino o a los colectivos de gays y lesbianas.
Si el nacionalismo es, en definición de Santayana, "la indignidad de tener un alma controlada por la geografía", el feminismo, en su formulación más identitaria, consistiría en tenerla dominada por el sexo.
Los individuos devienen, así, arquetipos: simplificaciones más o menos estereotipadas en las que cualquier rasgo de singularidad se convierte en la expresión de una imperfección o deficiencia que debe ser suprimida.
Por eso, aunque este tipo de perspectivas introducen una dimensión de anomia que perjudica la salud democrática de toda la sociedad, quizá sus víctimas más directas sean, paradójicamente, las propias mujeres.
Al confundir igualdad con homogeneidad, el feminismo feroz interpreta que cualquier opción personal que no comulgue con sus parámetros supone una agresión potencial contra las determinaciones convencionales de la Idea.
El pretexto de Procusto será, a tales efectos, la apelación a la dignidad, que no es nunca la dignidad de las personas concretas, sino la que totémicamente le es asignada al ídolo ideológico por la minoría sacerdotal que custodia sus esencias: quien domine el arquetipo tendrá el poder de decretar qué es lo bueno y qué es lo malo.
Los vientos que nos llegan desde esas orillas no son nunca, por tanto, vientos de emancipación, sino manifestaciones de un puritanismo adusto que se reafirma en las mismas prácticas con las que lo ha hecho siempre toda forma de puritanismo: la prohibición y la censura.
Como en toda ideología cerrada se juega con dos recursos cardinales:
En primer lugar, la descalificación integral de cualquier crítica que venga a poner en evidencia la naturaleza de sus excesos.
El segundo, es la conminación a que cualquier diferencia, por razonable que pueda ser, debe ser silenciada para no hacer el juego a aquello que se pretende combatir.
Afirmar, por ejemplo, que no todo vale para combatir la "violencia de género", supone la acusación fulminante de ser al menos cómplice, cuando no instigador de la misma.
Los perjuicios que de ello se derivan resultan inobjetables:
1.- la ruptura, por ejemplo, de los principios sacrosantos de igualdad ante la ley y de presunción de inocencia que instaura la Ley integral contra la violencia de género, no puede ser considerada progresista.
2.- La resistencia del feminismo radical al reconocimiento legal de la custodia compartida de los hijos no sólo es intrínsecamente reaccionaria: es machista.
Parte de la rancia convicción de que el cuidado y la educación de los hijos es un asunto predominante, si no exclusivamente, femenino.
Lo mismo ocurre con el paternalismo a partir del cual se instituyen los sistemas de cuotas, tan ofensivos para todas aquellas mujeres que son conscientes de sus propias virtualidades.
La excelencia, declaraba una neurobióloga, no es un asunto de hormonas sino de neuronas.
Lo peor de ello no son sólo los asaltos potenciales o efectivos contra algunos de los principios funcionales del Estado de derecho, sino las reticencias sociales que se van acumulando contra algunos de los postulados verdaderamente igualitaristas del feminismo más cívico.
Desde tales presupuestos, no debe parecer extraño que entre muchos que se consideran progresistas hayan ido cundiendo ciertas prevenciones con respecto a algunas manifestaciones del feminismo.
No del feminismo de la razón, que parte de los ideales del universalismo ilustrado para denunciar cualquier discriminación por motivos de sexo y reivindicar una igualdad efectiva entre todos los ciudadanos, pero sí de ese feminismo feroz que ha suplantado los ideales emancipadores del feminismo clásico, y que Nietzsche hubiera identificado como una expresión arquetípica de la moral del resentimiento.
Manuel Ruiz Zamora es historiador del arte y filósofo.
TRIBUNA: Feminismos
MANUEL RUIZ ZAMORA 01/03/2010 .
En una de sus últimas intervenciones en esta Tribuna (Sobre la identidad democrática), Fernando Savater dibujaba magistralmente las diferencias entre una "cultura de la identidad", caracterizada por formas de adhesión primarias a lo que ya somos, y la identidad democrática, que definía como "una manera de estar junto a otros, para convivir y emprender tareas comunes, pese a las diferencias de lo que cada uno es o pretende ser".
Extremos destacados de la cultura de la pertenencia serían las identidades religiosas, las idiosincrasias nacionalistas y las perspectivas "llamadas de género".
Ahora bien, mientras que la idiosincrasia nacionalista es difícilmente conjugable con el concepto moderno de ciudadanía, el imperante feminismo de la diferencia constituiría una especie de perversión identitaria con respecto a las aspiraciones cívicas que inspiraron al feminismo clásico.
Confundir igualdad con homogeneidad puede provocar posturas reaccionarias.
Al igual que el nacionalismo excluyente o cualquier otra ideología que establezca distinciones ontológicas entre los seres humanos, lo que define al feminismo radical es su sectarismo.
Lo expresa muy bien Odo Marquard:
"Buscan chivos emisarios, diablos generados desde dentro, humanos-no humanos, a los que cuelgan el blasón de ser los autores de la infelicidad en la historia, de modo que los agentes del progreso puedan estilizarse como exclusivos portadores de la felicidad, o sea, como salvadores".
La propia denominación "violencia de género" proyecta una sombra de sospecha sobre cualquier individuo por su mera pertenencia a un determinado sexo.
La prueba: la exclusión de las estadísticas oficiales de las víctimas que pertenezcan al sexo masculino o a los colectivos de gays y lesbianas.
Si el nacionalismo es, en definición de Santayana, "la indignidad de tener un alma controlada por la geografía", el feminismo, en su formulación más identitaria, consistiría en tenerla dominada por el sexo.
Los individuos devienen, así, arquetipos: simplificaciones más o menos estereotipadas en las que cualquier rasgo de singularidad se convierte en la expresión de una imperfección o deficiencia que debe ser suprimida.
Por eso, aunque este tipo de perspectivas introducen una dimensión de anomia que perjudica la salud democrática de toda la sociedad, quizá sus víctimas más directas sean, paradójicamente, las propias mujeres.
Al confundir igualdad con homogeneidad, el feminismo feroz interpreta que cualquier opción personal que no comulgue con sus parámetros supone una agresión potencial contra las determinaciones convencionales de la Idea.
El pretexto de Procusto será, a tales efectos, la apelación a la dignidad, que no es nunca la dignidad de las personas concretas, sino la que totémicamente le es asignada al ídolo ideológico por la minoría sacerdotal que custodia sus esencias: quien domine el arquetipo tendrá el poder de decretar qué es lo bueno y qué es lo malo.
Los vientos que nos llegan desde esas orillas no son nunca, por tanto, vientos de emancipación, sino manifestaciones de un puritanismo adusto que se reafirma en las mismas prácticas con las que lo ha hecho siempre toda forma de puritanismo: la prohibición y la censura.
Como en toda ideología cerrada se juega con dos recursos cardinales:
En primer lugar, la descalificación integral de cualquier crítica que venga a poner en evidencia la naturaleza de sus excesos.
El segundo, es la conminación a que cualquier diferencia, por razonable que pueda ser, debe ser silenciada para no hacer el juego a aquello que se pretende combatir.
Afirmar, por ejemplo, que no todo vale para combatir la "violencia de género", supone la acusación fulminante de ser al menos cómplice, cuando no instigador de la misma.
Los perjuicios que de ello se derivan resultan inobjetables:
1.- la ruptura, por ejemplo, de los principios sacrosantos de igualdad ante la ley y de presunción de inocencia que instaura la Ley integral contra la violencia de género, no puede ser considerada progresista.
2.- La resistencia del feminismo radical al reconocimiento legal de la custodia compartida de los hijos no sólo es intrínsecamente reaccionaria: es machista.
Parte de la rancia convicción de que el cuidado y la educación de los hijos es un asunto predominante, si no exclusivamente, femenino.
Lo mismo ocurre con el paternalismo a partir del cual se instituyen los sistemas de cuotas, tan ofensivos para todas aquellas mujeres que son conscientes de sus propias virtualidades.
La excelencia, declaraba una neurobióloga, no es un asunto de hormonas sino de neuronas.
Lo peor de ello no son sólo los asaltos potenciales o efectivos contra algunos de los principios funcionales del Estado de derecho, sino las reticencias sociales que se van acumulando contra algunos de los postulados verdaderamente igualitaristas del feminismo más cívico.
Desde tales presupuestos, no debe parecer extraño que entre muchos que se consideran progresistas hayan ido cundiendo ciertas prevenciones con respecto a algunas manifestaciones del feminismo.
No del feminismo de la razón, que parte de los ideales del universalismo ilustrado para denunciar cualquier discriminación por motivos de sexo y reivindicar una igualdad efectiva entre todos los ciudadanos, pero sí de ese feminismo feroz que ha suplantado los ideales emancipadores del feminismo clásico, y que Nietzsche hubiera identificado como una expresión arquetípica de la moral del resentimiento.
Manuel Ruiz Zamora es historiador del arte y filósofo.
El martillo de las brujas
http://elcomentario.tv/reggio/el-martillo-de-las-brujas-de-rafael-rodrigo-navarro-en-el-mundo/22/02/2010/
Periodismo de opinión en Reggio’s
El martillo de las brujas, de Rafael Rodrigo Navarro en El Mundo
El autor denuncia la Ley de Violencia de Género por ser una norma enunciada «para conseguir el voto femenino».
El problema que está creando la Ley Integral contra la Violencia de Género en España es difícil de entender pues ha sido presentada como una ley para ayudar y proteger a la mujer, cuando en realidad se trata de una ley que manipula los sentimientos de indefensión de algunas mujeres para conseguir el voto femenino, que según creen los políticos contemporáneos, es decisivo a la hora de hacerse con el poder.
Es evidente que cualquier persona que lea el articulado de dicha ley quedará sorprendida pensando que tal norma jurídica haya sido promulgada por un Parlamento que dice llamarse democrático y corroborada por un tribunal que dice igualmente proteger la Constitución española.
A todas luces se observa una quiebra del principio «todos los españoles somos iguales ante la Ley».
Si justificamos contradecir la norma ética que nos avisa de que no se puede alcanzar un fin bueno mediante un medio moralmente malo, no hacemos sino justificar la violencia.
¿Con qué fuerza moral se persigue a los grupos terroristas?
¿Dónde queda la legitimidad del Estado, pues ya sabemos que su legalidad depende de sí mismo?
Pero si al ciudadano de a pie le resulta difícil entender que su Parlamento, Gobierno y Poder Judicial estén cometiendo tal tropelía, mucho más difícil le resulta entender por qué no se rectifica, se echa marcha atrás, y se modifica o corrige una ley que produce tanto daño social.
El alcalde de la ciudad palestina de Belén dijo en una entrevista que cuando una guerra deviene rentable ya no puede pararse. Evidentemente hacía referencia a la guerra entre israelíes y palestinos.
Pero no siempre el negocio aparece a primera vista.
El hecho de que no alcance notoriedad permite que sea ocultado por quienes se benefician.
El siguiente comentario corresponde a Carl Sagan, divulgador científico, hablando de la persecución de las brujas en el siglo XVI:
«Rápidamente se convirtió en un provechoso fraude. Todos los costes de la investigación, juicio y ejecución recaían sobre los acusados o sus familias; hasta las dietas de los detectives privados contratados para espiar a la bruja potencial, el vino para los centinelas, los banquetes para los jueces, los gastos de viaje de un mensajero enviado a buscar a un torturador más experimentando a otra ciudad, y los haces de leña, el alquitrán y la cuerda del verdugo. Además, cada miembro del tribunal tenía una gratificación por bruja quemada. El resto de las propiedades de la bruja condenada, si las había, se dividían entre la Iglesia y el Estado. A medida que se institucionalizaban estos asesinatos masivos iba surgiendo una inmensa burocracia para servirla y la atención se fue ampliando desde las brujas pobres hasta la clase media y acaudalada de ambos sexos».
Cuantas más confesiones de brujería se conseguían bajo tortura, más difícil era sostener que todo el asunto era pura fantasía. Como a cada bruja se le obligaba a implicar a algunas más, los números crecían exponencialmente.
Esta combinación de acusación, persecución y beneficio económico es una de las más inhumanas de las espirales de violencia en la que puede caer una sociedad.
Recientemente hemos asistido a procesos semejantes de consecuencias nefastas para toda la humanidad y con la rúbrica de los estados modernos. Basta citar la locura nazi.
Cuando el proceso está en su inicio pasa inadvertido.
La pregunta es la siguiente:
¿A quién beneficia económicamente la Ley Integral sobre la Violencia de Género?
Se trata del cui prodest de los juristas, que en este caso no es políticamente correcto formularla. Pero los resultados de la aplicación de dicha ley indican con claridad que no beneficia precisamente a la mujer.
Rafael Rodrigo Navarro es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Psicología.
© Mundinteractivos, S.A.
Periodismo de opinión en Reggio’s
El martillo de las brujas, de Rafael Rodrigo Navarro en El Mundo
El autor denuncia la Ley de Violencia de Género por ser una norma enunciada «para conseguir el voto femenino».
El problema que está creando la Ley Integral contra la Violencia de Género en España es difícil de entender pues ha sido presentada como una ley para ayudar y proteger a la mujer, cuando en realidad se trata de una ley que manipula los sentimientos de indefensión de algunas mujeres para conseguir el voto femenino, que según creen los políticos contemporáneos, es decisivo a la hora de hacerse con el poder.
Es evidente que cualquier persona que lea el articulado de dicha ley quedará sorprendida pensando que tal norma jurídica haya sido promulgada por un Parlamento que dice llamarse democrático y corroborada por un tribunal que dice igualmente proteger la Constitución española.
A todas luces se observa una quiebra del principio «todos los españoles somos iguales ante la Ley».
Si justificamos contradecir la norma ética que nos avisa de que no se puede alcanzar un fin bueno mediante un medio moralmente malo, no hacemos sino justificar la violencia.
¿Con qué fuerza moral se persigue a los grupos terroristas?
¿Dónde queda la legitimidad del Estado, pues ya sabemos que su legalidad depende de sí mismo?
Pero si al ciudadano de a pie le resulta difícil entender que su Parlamento, Gobierno y Poder Judicial estén cometiendo tal tropelía, mucho más difícil le resulta entender por qué no se rectifica, se echa marcha atrás, y se modifica o corrige una ley que produce tanto daño social.
El alcalde de la ciudad palestina de Belén dijo en una entrevista que cuando una guerra deviene rentable ya no puede pararse. Evidentemente hacía referencia a la guerra entre israelíes y palestinos.
Pero no siempre el negocio aparece a primera vista.
El hecho de que no alcance notoriedad permite que sea ocultado por quienes se benefician.
El siguiente comentario corresponde a Carl Sagan, divulgador científico, hablando de la persecución de las brujas en el siglo XVI:
«Rápidamente se convirtió en un provechoso fraude. Todos los costes de la investigación, juicio y ejecución recaían sobre los acusados o sus familias; hasta las dietas de los detectives privados contratados para espiar a la bruja potencial, el vino para los centinelas, los banquetes para los jueces, los gastos de viaje de un mensajero enviado a buscar a un torturador más experimentando a otra ciudad, y los haces de leña, el alquitrán y la cuerda del verdugo. Además, cada miembro del tribunal tenía una gratificación por bruja quemada. El resto de las propiedades de la bruja condenada, si las había, se dividían entre la Iglesia y el Estado. A medida que se institucionalizaban estos asesinatos masivos iba surgiendo una inmensa burocracia para servirla y la atención se fue ampliando desde las brujas pobres hasta la clase media y acaudalada de ambos sexos».
Cuantas más confesiones de brujería se conseguían bajo tortura, más difícil era sostener que todo el asunto era pura fantasía. Como a cada bruja se le obligaba a implicar a algunas más, los números crecían exponencialmente.
Esta combinación de acusación, persecución y beneficio económico es una de las más inhumanas de las espirales de violencia en la que puede caer una sociedad.
Recientemente hemos asistido a procesos semejantes de consecuencias nefastas para toda la humanidad y con la rúbrica de los estados modernos. Basta citar la locura nazi.
Cuando el proceso está en su inicio pasa inadvertido.
La pregunta es la siguiente:
¿A quién beneficia económicamente la Ley Integral sobre la Violencia de Género?
Se trata del cui prodest de los juristas, que en este caso no es políticamente correcto formularla. Pero los resultados de la aplicación de dicha ley indican con claridad que no beneficia precisamente a la mujer.
Rafael Rodrigo Navarro es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Psicología.
© Mundinteractivos, S.A.
domingo, 28 de febrero de 2010
Manipulacion mediatica: la Presuncion de Culpabilidad
http://www.laopinioncoruna.es/coruna/2010/02/28/presuncion-culpabilidad/362437.html
Tribuna Jurídica: Presunción de culpabilidad
En este país todos somos culpables hasta que, con mucho esfuerzo y suerte, demostremos lo contrario
Nacido en Lugo en 1958. Hijo de fiscal, nieto y bisnieto de juez, y tataranieto de abogado. Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago.
Fue profesor de la Escuela de Práctica Jurídica de A Coruña y diputado de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados
JOSÉ IGNACIO SANTALÓ JUNQUERA.
El artículo 24.2 de la Constitución española de 1978 consagra, entre otros derechos fundamentales del ciudadano español, el de que "todos tienen derecho a la presunción de inocencia".
Su fuente formal parece encontrarse en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948, cuyo artículo 11.1 dice que "toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad?".
En definitiva, que para aplicar una pena, para condenar a una persona, es necesario un proceso (acusación, defensa, prueba y sentencia) que termine en un juicio lógico acerca de su culpabilidad o no respecto a determinado/s hecho/s, conservando hasta ese momento el estado natural de inocente. Tal presunción es así una garantía de Derecho Procesal Penal.
Sin lugar a dudas, una reacción contra los sistemas inquisitivos.
Decía Carrara que "la finalidad de la autoridad civil es frenar la violencia de los individuos, la del derecho penal es frenar la violencia del legislador, la de los ordenamientos procesales es frenar la violencia de los magistrados".
Pero que nadie se engañe.
No. En este país, por la vía de los hechos consumados, tal principio es continuamente vapuleado sin piedad.
Se podría decir que materialmente no existe.
Que todos somos culpables hasta que, con mucho esfuerzo y suerte, demostremos contundentemente lo contrario.
La llamada presunción de culpabilidad.
Tampoco nos engañemos respecto del valor judicial de la palabra inocente.
Inocente no es el que no ha cometido un delito, sino aquel de quien no se ha podido demostrar "judicialmente" que lo haya cometido.
Lo cual nada tiene que ver con que lo haya cometido o no.
Por eso -dicen algunos- resplandece tanto la inocencia de los poderosos.
Varios son los ámbitos penales en donde el desfase se proyecta con mayor incidencia en nuestro país: terrorismo, drogas, libertad sexual, violencia de género?
Materia esta última, por cierto, que ha provocado una singular discriminación negativa del varón, al convertirlo en una especie de chivo expiatorio por los posibles pecados de sus ancestros del mismo sexo.
Una variante actualizada de la responsabilidad bíblica en cascada: de padres a hijos, y así sucesivamente; o de la Sippenhaftung o responsabilidad por la estirpe del Derecho germánico medieval, según la cual, la responsabilidad de quien había cometido un delito se extendería también a su estirpe (tribus, parientes), aunque estos últimos no hubieran tenido nada que ver con el hecho criminal.
La injusticia de fondo se completa después, en la práctica, con una inversión de la carga de la prueba.
Al denunciado le corresponde demostrar su inocencia frente a, en ocasiones, la simple palabra de la mujer.
No importa que sea precisamente en los conflictos de pareja y en los delitos sexuales donde con mayor descaro se mienta.
¿Se acuerdan del caso ocurrido en Sevilla donde un hombre se pasó 11 meses en la cárcel como autor de malos tratos a su ex esposa, que le había denunciado 8 veces montando incluso un juicio paralelo con repetidas comparecencias en los medios de comunicación dando cuenta de su "calvario", y que luego se demostró judicialmente que todas las denuncias eran falsas?
¿Se acuerdan del inocente que sufrió 380 días de prisión provisional por que 2 menores, una hija de su compañera sentimental y una prima de la anterior, le denunciaron -con un embarazo de por medio- como agresor y abusador sexual y que finalmente fue puesto en libertad por la Audiencia Provincial de Valencia que declaró falsas las denuncias?
¿Se acuerdan del pobre chico canario cuya imagen apareció en los principales diarios de tirada nacional, incluso en portada, con aspecto desaliñado, abandonado y esposado en las dependencias policiales camino del Juzgado, conducido por agentes de la Guardia Civil, barba de varios días y mirada extraviada (en Francia se prohíbe la difusión de imágenes de un detenido esposado antes de ser condenado), considerado responsable de las lesiones, la muerte y agresiones sexuales sobre una niña de 3 años, hija de su compañera sentimental?
Los titulares impactantes:
"Los monstruos sí existen y están entre nosotros", "La mirada del asesino de una niña de tres años"... Más tarde, el Juzgado de Instrucción lo pondría en libertad al constatar, por el informe de los médicos forenses, que los hechos no podían ser calificados, ni siquiera indiciariamente, como constitutivos de delito alguno ¿Se acuerdan?.
Son sólo 3 ejemplos con final feliz de condena anticipada de un inocente, otros acabarán con sus huesos en la cárcel, nadie hablará de ellos, no saldrán a la luz, atrapados en el kafkiano mundo forense se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Alguien dijo que era preferible tener a 100 culpables en la calle que a 1 inocente en la cárcel, y esto debería valer para toda clase de delincuencia.
A otra tela de la misma sastrería.
Desde diversos sectores de opinión se ha dicho que las encuestas revelan que los ciudadanos españoles, y especialmente los medios de comunicación, no respetamos la presunción de inocencia.
Evidente realidad que es contraria a las exigencias constitucionales y pone de manifiesto de qué forma se atenta a diario contra la dignidad de muchas personas sometidas a investigación o a enjuiciamiento penal, o simplemente llamadas a declarar.
Estas personas no son presuntos culpables -en ese mal léxico empleado tanto por los juristas como por los medios de comunicación y consiguiente mala influencia en la mentalidad colectiva- sino presuntamente inocentes, por más que se hallen detenidas, en libertad provisional o en prisión preventiva.
Lo siguen siendo por más que pesen cargos contra ellas, o, abierto el juicio oral, sean acusadas de los más graves delitos.
Nadie es "presunto violador" ni "presunta homicida".
Tampoco "presuntamente integrante de un comando terrorista" ni "autor de un presunto delito de prevaricación", por entresacar algunas expresiones de entre las que estamos habituados a leer y a escuchar diariamente y aceptamos con normalidad, pese a que profanan en lo más profundo el concepto constitucional de la presunción de inocencia.
Mucho menos aún si se trata de un simple imputado, en desafortunada definición del legislador para referirse a personas a las que el juez recibe declaración con la garantía de asistencia letrada.
Entre todos, juristas y comunicadores, deberíamos esforzarnos un poquito por utilizar expresiones acordes con la presunción de inocencia ya que en nuestro sistema constitucional no existen presuntos delincuentes.
Y únicamente cuando, concluido el proceso penal por sentencia firme y definitiva, el fallo del tribunal sea condenatorio, podremos hablar de violadores, homicidas, terroristas o prevaricadores, de todo el catálogo de delincuentes que define y sanciona el Código Penal.
Y es que, con tal mediática manipulación del concepto de presunción de inocencia en presunción de culpabilidad, diariamente nos estamos cargando a un funcionario/a público, la carrera de un/a político/a, el prestigio de un/a profesional, la fama de un/a honrado/a comerciante, la reputación de un/a buen/a progenitor/a, las expectativas de un/a chico/a sano/a que por casualidad se encontraba en el lugar equivocado? Pero nadie rectifica.
Los tiempos están cambiando.
Desgraciadamente, no como auguraba el maestro Bob Dylan, sino como nos lo muestra el gran escritor Cormac MacCarthy en su espléndida novela No es país para viejos, ya saben, en la que está basada la oscarizada película del mismo título de los hermanos Joel y Ethan Cohen, en la que nuestro Javier Barden recibió el Oscar al mejor actor principal.
Siempre ha habido y habrá desatinos judiciales por denuncias o testimonios falsos, por error en la valoración de la prueba o por prejuicios filosóficos o de conciencia del propio juzgador con pérdida de su imparcialidad, pero serán mucho más frecuentes si la presunción de inocencia se sustituye por la presunción de culpabilidad.
Tribuna Jurídica: Presunción de culpabilidad
En este país todos somos culpables hasta que, con mucho esfuerzo y suerte, demostremos lo contrario
Nacido en Lugo en 1958. Hijo de fiscal, nieto y bisnieto de juez, y tataranieto de abogado. Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago.
Fue profesor de la Escuela de Práctica Jurídica de A Coruña y diputado de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados
JOSÉ IGNACIO SANTALÓ JUNQUERA.
El artículo 24.2 de la Constitución española de 1978 consagra, entre otros derechos fundamentales del ciudadano español, el de que "todos tienen derecho a la presunción de inocencia".
Su fuente formal parece encontrarse en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948, cuyo artículo 11.1 dice que "toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad?".
En definitiva, que para aplicar una pena, para condenar a una persona, es necesario un proceso (acusación, defensa, prueba y sentencia) que termine en un juicio lógico acerca de su culpabilidad o no respecto a determinado/s hecho/s, conservando hasta ese momento el estado natural de inocente. Tal presunción es así una garantía de Derecho Procesal Penal.
Sin lugar a dudas, una reacción contra los sistemas inquisitivos.
Decía Carrara que "la finalidad de la autoridad civil es frenar la violencia de los individuos, la del derecho penal es frenar la violencia del legislador, la de los ordenamientos procesales es frenar la violencia de los magistrados".
Pero que nadie se engañe.
No. En este país, por la vía de los hechos consumados, tal principio es continuamente vapuleado sin piedad.
Se podría decir que materialmente no existe.
Que todos somos culpables hasta que, con mucho esfuerzo y suerte, demostremos contundentemente lo contrario.
La llamada presunción de culpabilidad.
Tampoco nos engañemos respecto del valor judicial de la palabra inocente.
Inocente no es el que no ha cometido un delito, sino aquel de quien no se ha podido demostrar "judicialmente" que lo haya cometido.
Lo cual nada tiene que ver con que lo haya cometido o no.
Por eso -dicen algunos- resplandece tanto la inocencia de los poderosos.
Varios son los ámbitos penales en donde el desfase se proyecta con mayor incidencia en nuestro país: terrorismo, drogas, libertad sexual, violencia de género?
Materia esta última, por cierto, que ha provocado una singular discriminación negativa del varón, al convertirlo en una especie de chivo expiatorio por los posibles pecados de sus ancestros del mismo sexo.
Una variante actualizada de la responsabilidad bíblica en cascada: de padres a hijos, y así sucesivamente; o de la Sippenhaftung o responsabilidad por la estirpe del Derecho germánico medieval, según la cual, la responsabilidad de quien había cometido un delito se extendería también a su estirpe (tribus, parientes), aunque estos últimos no hubieran tenido nada que ver con el hecho criminal.
La injusticia de fondo se completa después, en la práctica, con una inversión de la carga de la prueba.
Al denunciado le corresponde demostrar su inocencia frente a, en ocasiones, la simple palabra de la mujer.
No importa que sea precisamente en los conflictos de pareja y en los delitos sexuales donde con mayor descaro se mienta.
¿Se acuerdan del caso ocurrido en Sevilla donde un hombre se pasó 11 meses en la cárcel como autor de malos tratos a su ex esposa, que le había denunciado 8 veces montando incluso un juicio paralelo con repetidas comparecencias en los medios de comunicación dando cuenta de su "calvario", y que luego se demostró judicialmente que todas las denuncias eran falsas?
¿Se acuerdan del inocente que sufrió 380 días de prisión provisional por que 2 menores, una hija de su compañera sentimental y una prima de la anterior, le denunciaron -con un embarazo de por medio- como agresor y abusador sexual y que finalmente fue puesto en libertad por la Audiencia Provincial de Valencia que declaró falsas las denuncias?
¿Se acuerdan del pobre chico canario cuya imagen apareció en los principales diarios de tirada nacional, incluso en portada, con aspecto desaliñado, abandonado y esposado en las dependencias policiales camino del Juzgado, conducido por agentes de la Guardia Civil, barba de varios días y mirada extraviada (en Francia se prohíbe la difusión de imágenes de un detenido esposado antes de ser condenado), considerado responsable de las lesiones, la muerte y agresiones sexuales sobre una niña de 3 años, hija de su compañera sentimental?
Los titulares impactantes:
"Los monstruos sí existen y están entre nosotros", "La mirada del asesino de una niña de tres años"... Más tarde, el Juzgado de Instrucción lo pondría en libertad al constatar, por el informe de los médicos forenses, que los hechos no podían ser calificados, ni siquiera indiciariamente, como constitutivos de delito alguno ¿Se acuerdan?.
Son sólo 3 ejemplos con final feliz de condena anticipada de un inocente, otros acabarán con sus huesos en la cárcel, nadie hablará de ellos, no saldrán a la luz, atrapados en el kafkiano mundo forense se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Alguien dijo que era preferible tener a 100 culpables en la calle que a 1 inocente en la cárcel, y esto debería valer para toda clase de delincuencia.
A otra tela de la misma sastrería.
Desde diversos sectores de opinión se ha dicho que las encuestas revelan que los ciudadanos españoles, y especialmente los medios de comunicación, no respetamos la presunción de inocencia.
Evidente realidad que es contraria a las exigencias constitucionales y pone de manifiesto de qué forma se atenta a diario contra la dignidad de muchas personas sometidas a investigación o a enjuiciamiento penal, o simplemente llamadas a declarar.
Estas personas no son presuntos culpables -en ese mal léxico empleado tanto por los juristas como por los medios de comunicación y consiguiente mala influencia en la mentalidad colectiva- sino presuntamente inocentes, por más que se hallen detenidas, en libertad provisional o en prisión preventiva.
Lo siguen siendo por más que pesen cargos contra ellas, o, abierto el juicio oral, sean acusadas de los más graves delitos.
Nadie es "presunto violador" ni "presunta homicida".
Tampoco "presuntamente integrante de un comando terrorista" ni "autor de un presunto delito de prevaricación", por entresacar algunas expresiones de entre las que estamos habituados a leer y a escuchar diariamente y aceptamos con normalidad, pese a que profanan en lo más profundo el concepto constitucional de la presunción de inocencia.
Mucho menos aún si se trata de un simple imputado, en desafortunada definición del legislador para referirse a personas a las que el juez recibe declaración con la garantía de asistencia letrada.
Entre todos, juristas y comunicadores, deberíamos esforzarnos un poquito por utilizar expresiones acordes con la presunción de inocencia ya que en nuestro sistema constitucional no existen presuntos delincuentes.
Y únicamente cuando, concluido el proceso penal por sentencia firme y definitiva, el fallo del tribunal sea condenatorio, podremos hablar de violadores, homicidas, terroristas o prevaricadores, de todo el catálogo de delincuentes que define y sanciona el Código Penal.
Y es que, con tal mediática manipulación del concepto de presunción de inocencia en presunción de culpabilidad, diariamente nos estamos cargando a un funcionario/a público, la carrera de un/a político/a, el prestigio de un/a profesional, la fama de un/a honrado/a comerciante, la reputación de un/a buen/a progenitor/a, las expectativas de un/a chico/a sano/a que por casualidad se encontraba en el lugar equivocado? Pero nadie rectifica.
Los tiempos están cambiando.
Desgraciadamente, no como auguraba el maestro Bob Dylan, sino como nos lo muestra el gran escritor Cormac MacCarthy en su espléndida novela No es país para viejos, ya saben, en la que está basada la oscarizada película del mismo título de los hermanos Joel y Ethan Cohen, en la que nuestro Javier Barden recibió el Oscar al mejor actor principal.
Siempre ha habido y habrá desatinos judiciales por denuncias o testimonios falsos, por error en la valoración de la prueba o por prejuicios filosóficos o de conciencia del propio juzgador con pérdida de su imparcialidad, pero serán mucho más frecuentes si la presunción de inocencia se sustituye por la presunción de culpabilidad.
Abuelos a tiempo parcial:Sus hijos se han divorciado "por las malas"
http://www.deia.com/2010/02/28/sociedad/euskadi/abuelos-a-tiempo-parcial
Aitites separados de sus nietos cuentan su experiencia
Abuelos a tiempo parcial: Sus hijos se han separado "por las malas" y ahora ellos tienen cronometradas las visitas a sus nietos.
Arantza Rodríguez. Bilbao.Domingo, 28 de Febrero de 2010.
Mari Luz Martín Abuela de 2 niños de 6 y 9 años
Francisca amparo Abuela de 1 niña de 10 años
Consuelo Linares Abuela de 1 niña de 8 meses
Paca ha debido de estar a puntito de deshidratarse de tanto llorar.
"No hay dinero para pagar lo que yo he sufrido", sentencia.
Un hijo encarcelado injustamente. Una nieta arrancada de sus faldas.
Paca tiene razón. No hay dinero.
Menos mal que la pequeña endulza su amargura cada 15 días.
"Mi niña me quita todas las penas", afirma.
Más que los antidepresivos.
Es nombrarla y se le dibuja una sonrisa.
Con su recuerdo alimenta el alma hasta que llega la siguiente cita.
"Yo quisiera tenerla conmigo, pero le digo, sea como sea tu madre, la tienes que querer porque es tu madre, cariño. El día de mañana tú decidirás lo que quieres hacer. ¿Y sabes qué me dice? Que por qué cuando sus padres se separaron nadie le preguntó con quién quería estar".
Paca no sabe qué responder.
Además de confidencias y amor incondicional, abuela y nieta comparten un mismo sueño, poder pasar más tiempo juntas sin tener que estar pendientes del reloj.
"Yo soy partidaria de la custodia compartida y la niña también. Me dice: Abuela, yo veo bien la mitad con mamá y la mitad con papá. Ella sabe que lo estoy pidiendo y está encantada. Le digo: Hija, ¿te parece bien que salga? Sí, abuela. Es que a algunas niñas igual no les parece bien. Porque son tontas, abuela, a mí me parece muy bien que tú vayas a luchar por mí".
Al igual que Paca, también batallan por disfrutar de sus nietos lo mismo que los abuelos maternos Mari Luz y Santi y Consuelo y Francisco, 2 matrimonios distanciados de los niños de sus ojos por procesos de separación cargados de sinrazón y dolor.
Mari Luz Martín y Santi Angulo
"Te dicen: "Jo, me quiero quedar con vosotros". ¿Quién sufre?"
Una denuncia falsa de malos tratos contra su hijo. Amenazas. Desencuentros.
"Un desastre", sintetizan.
Mari Luz y Santi han pasado lo peor. "De lo malo malo ahora vemos a los nietos cada 15 días", se consuelan.
Pero no se resignan. "Mi hijo ha cuidado a los niños, les ha bañado, les ha llevado al colegio, les ha dado de comer... ¿Por qué tienen que estar más tiempo con su madre que con él? Yo no lo entiendo. ¿Cómo se han hecho los niños? ¿No se han hecho con 2? Pues que estén con los 2", clama Mari Luz.
Si hay algo más triste que un parque infantil en un día lluvioso son unos abuelos sin nietos a los que columpiar en él.
Los fines de semana se pasan volando y a las visitas de los martes y jueves han renunciado para evitarles a los pequeños el sufrimiento de las despedidas.
"Les ha metido a hacer extraescolares justo los días que nos toca ir. Salen del colegio a las 6 menos cuarto o 7 y a las 7 y media los tenemos que llevar a casa. Si los niños te dicen: Jo, que yo no quiero ir, que me quiero quedar con vosotros. ¿Quién sufre? ¿Quién mira por esos niños? ¿Los servicios sociales? Nanay de la China. Por los niños no mira nadie, ni los servicios sociales ni los psicólogos ni los jueces ni los políticos. No hay más que intereses creados. Las madres se quedan con el piso, con todo... Hasta con los hijos", se le hincha a Mari Luz la vena reivindicativa.
"Para que no sufran ni los niños ni nosotros, no vamos, porque los niños lo único que hacen es pasarlo mal", explica.
Atento a la conversación, su marido, Santi, da fe de ese mal trago.
"Cuando peor lo pasan es cuando les toca marchar. Les llevamos los lunes por la mañana al colegio. Ya no os veo hasta dentro de 15 días. Ahí lo pasan mal. Por lo demás, estupendo", matiza.
Con 6 y 9 años, los críos apenas aciertan a comprender por qué se cronometran sus idas y venidas.
"El mayor lo entiende hasta cierto punto. El pequeño, menos", dice la abuela.
"Lo que no quiere es marcharse", subraya su marido.
"Date cuenta de que se ha criado con nosotros y es muy duro que te lo quiten así", llora en palabras Mari Luz, quien se siente "abuela de segunda".
"Los abuelos de primera son los padres de ella, no porque tengan más categoría, sino porque tienen más opción de estar con sus nietos que nosotros".
Lejos de echar de menos colmarles de caprichos, que también, lo que más anhelan quienes ejercen de abuelos con cuentagotas es pura cotidianidad.
"Para mí es muy grave y muy triste que ni nosotros ni su aita podamos llevarles a unas clases particulares de inglés, a hacer deporte o a un médico. ¿Cuándo voy a llevar a los niños, un sábado, un domingo, cuándo les llevo?".
Mari Luz mira atrás, piensa en los padres que cambian pañales hoy día y compara.
"Cuando yo tuve a mis hijos, a los hombres les daba vergüenza ir con un carrito por la calle y resulta que ahora que hacen de todo, algo impensable hace 40 años, no les quieren dejar a los niños. Es totalmente contradictorio", remacha.
La falta de acuerdos por las buenas que hagan más soportables las traumáticas separaciones la achaca al rencor.
"No miran por los niños, sólo miran por el odio al que han echado de casa".
Separados de unos niños con los que han llegado a vivir 2 meses seguidos, estos abuelos recuerdan que ellos no son los únicos damnificados por esta rotura de relaciones.
"Tengo más nietos", dice Mari Luz y lo prueba, como buena abuela que es, con una foto que llena de vida su cartera.
"Éstos están como locos para ir con los primos, porque se han criado juntos. Están deseando estar los unos con los otros".
Francisca Amparo:"Lo he pasado muy mal y la niña, pobrecita, también"
Ha perdido sus ahorros y, lo que es mucho peor, la salud en un arduo proceso de separación, salpicado de denuncias falsas y sinsentidos, que culminó con su hijo preso 40 días.
"Me avisó de que lo había denunciado por malos tratos. ¿Ha pasado algo, hijo? No, ama. Cuando el abogado me dijo que se lo llevaban a Basauri, creí que me moría, y sigo en tratamiento, estoy tomando antidepresivos. De la cabeza no se me quita un solo segundo". Es cierto. No se le quita. A cada poco, lo vuelve a padecer de viva voz.
"En mi familia nunca nos habíamos visto en algo así. Si ha pasado, merece su castigo, pero es muy duro tener que ir allí cuando yo sabía fijo que era mentira lo que ella decía".
La justicia vino a darle a Paca la razón.
Generosa hasta rozar la santidad -crió a su nieta hasta los 5 años, buscó trabajo a su nuera, les costeó los gastos y les dejó un piso- a Paca le han pagado una y otra vez los favores con moneda falsa.
Pero ni siquiera cuando más le ha dolido la traición ha dejado de ofrecerse para que reinara la paz.
Incluso estando su hijo en la cárcel, herida en lo más profundo, hizo de tripas corazón, todo sea por su nieta del alma, y tendió su mano. Otra vez. La retiró mordida.
"Bastante paciencia tuve cuando mi hijo estaba preso y le dije a ella que arregláramos las cosas porque la niña viera buen ambiente entre las 2 partes, que yo la ayudaría. En vez de eso, lo volvió a denunciar". Su hijo ganó el juicio y Paca, por fin, puso un punto y final en su desmedida bondad.
A la espera del convenio regulador, su nieta estuvo sin ver a su padre 7 meses.
Su abuela, en cambio, iba a la puerta del colegio todos los días.
"La niña lloraba porque se quería venir conmigo y su madre no la dejaba".
Ahora que la pequeña vive en Tolosa, la ve menos de lo que le gustaría.
"Lo he pasado muy mal y la niña, pobrecita, también porque la sacó de su ambiente, de su colegio, de sus amiguitas. Me dice: Abuela, yo no me quería ir, pero mi madre llora y yo tampoco quiero que sufra. Y yo le digo: Hija, si quieres venirte, te acogemos con los brazos abiertos, ya sabes que la abuela te quiere mucho. Su padre esperará a lo que la niña decida".
Cómplices -"me cuenta cosas de los niños del colegio"-, abuela y nieta se "adoran" cada 15 días y la mitad de las vacaciones.
"La llevo a La Rioja y allí la goza. Tengo una habitación con 2 camitas y me dice: Una noche me acuesto con papá y otra noche contigo, abuela. Su padre la ha llevado a Disney. No ha vuelto a salir ni a bailes ni a fiestas. Me ayuda algo económicamente y yo me ocupo de que a la niña no le falte un detalle. Es la única que tengo y me gusta hacerle trapitos. Ya no quiere porque se va haciendo mayor, se prueba por ahí y prefiere eso mejor que vestidos, pero de pequeñita la he tenido preciosa".
Consuelo linares y Javier Urrutia
"No es justo que los otros abuelos la disfruten a diario"
Resulta difícil de entender, pero Consuelo dice que disfruta más ahora de su nieta de 8 meses que antes de que su hijo se separase.
"Cuando nació la niña ella no me dejaba ni cogerla, que si le daba calor, que si le dolía la tripa...
Y eso que vivían en casa de mis padres".
Diferencias familiares y un problema económico hicieron estallar la relación.
"Cogió un martes y 13 de octubre y se fue. Todavía no han llegado a un convenio", compila esta abuela, a la que las 2 horas de nieta que le corresponden miércoles y jueves le saben a poco.
"No es justo que los otros abuelos la disfruten todos los días y yo tenga que emplear las 2 horas que me la dejan en darle de merendar. No me da tiempo ni de llevarla al parque".
Partidarios de la custodia compartida -"es un beneficio para la niña y para los demás", defiende Javier- estos abuelos temen que la aparten de sus vidas.
"Si el día de mañana ella tiene otra pareja, se marchan y se llevan a la niña, a ver qué pasa. Hasta 900 kilómetros se puede ir". De mientras, la disfrutan.
"Conmigo está contenta, pero a la abuela la busca con la cabeza, a ver dónde anda. Le tengo que decir: Consuelo que te está mirando. Le hace algo y se parte de risa. A mí se me cae la baba".
Genoveva Sáenz y Pedro bajo
"No sabemos dónde vive nuestro nieto ni con quién"
Al borde de la desesperación, Genoveva y Pedro cuentan, desde Barcelona, los días que han pasado desde que vieron a su nieto, de 3 años y medio, por última vez.
Ya han arrancado 4 meses al calendario.
"Estamos como locos con el niño y tener que dejar de verlo de golpe y porrazo", se duelen.
El embrollado proceso judicial en el que está envuelto su hijo, preso en Martutene por un robo, augura una lenta resolución a este drama familiar, con la droga como telón de fondo.
Cansados de tener que rogar para poder abrazar a su nieto, se han armado de valor y han presentado una demanda, admitida a trámite, para obtener las visitas que, como abuelos, les corresponden por ley.
"No sabemos dónde vive nuestro nieto ni con quién. Estamos con un desespero y una impotencia... Como la justicia es tan lenta...", se quejan.
Comienza a chispear. Los abuelos huyen de la melancolía que emana el parque, desierto.
Pero Paca no termina de marchar. Abre su paraguas. Sus ojillos, bañados en llanto mil y una noches de desvelo, centellean.
"Mi nieta es muy cariñosa. Se tumba a mi lado y me dice: Abuela, ráscame la espalda. Que te la rasque tu madre. No, ráscamela tú, abuela, que mi madre no me la rasca".
Aitites separados de sus nietos cuentan su experiencia
Abuelos a tiempo parcial: Sus hijos se han separado "por las malas" y ahora ellos tienen cronometradas las visitas a sus nietos.
Arantza Rodríguez. Bilbao.Domingo, 28 de Febrero de 2010.
Mari Luz Martín Abuela de 2 niños de 6 y 9 años
Francisca amparo Abuela de 1 niña de 10 años
Consuelo Linares Abuela de 1 niña de 8 meses
Paca ha debido de estar a puntito de deshidratarse de tanto llorar.
"No hay dinero para pagar lo que yo he sufrido", sentencia.
Un hijo encarcelado injustamente. Una nieta arrancada de sus faldas.
Paca tiene razón. No hay dinero.
Menos mal que la pequeña endulza su amargura cada 15 días.
"Mi niña me quita todas las penas", afirma.
Más que los antidepresivos.
Es nombrarla y se le dibuja una sonrisa.
Con su recuerdo alimenta el alma hasta que llega la siguiente cita.
"Yo quisiera tenerla conmigo, pero le digo, sea como sea tu madre, la tienes que querer porque es tu madre, cariño. El día de mañana tú decidirás lo que quieres hacer. ¿Y sabes qué me dice? Que por qué cuando sus padres se separaron nadie le preguntó con quién quería estar".
Paca no sabe qué responder.
Además de confidencias y amor incondicional, abuela y nieta comparten un mismo sueño, poder pasar más tiempo juntas sin tener que estar pendientes del reloj.
"Yo soy partidaria de la custodia compartida y la niña también. Me dice: Abuela, yo veo bien la mitad con mamá y la mitad con papá. Ella sabe que lo estoy pidiendo y está encantada. Le digo: Hija, ¿te parece bien que salga? Sí, abuela. Es que a algunas niñas igual no les parece bien. Porque son tontas, abuela, a mí me parece muy bien que tú vayas a luchar por mí".
Al igual que Paca, también batallan por disfrutar de sus nietos lo mismo que los abuelos maternos Mari Luz y Santi y Consuelo y Francisco, 2 matrimonios distanciados de los niños de sus ojos por procesos de separación cargados de sinrazón y dolor.
Mari Luz Martín y Santi Angulo
"Te dicen: "Jo, me quiero quedar con vosotros". ¿Quién sufre?"
Una denuncia falsa de malos tratos contra su hijo. Amenazas. Desencuentros.
"Un desastre", sintetizan.
Mari Luz y Santi han pasado lo peor. "De lo malo malo ahora vemos a los nietos cada 15 días", se consuelan.
Pero no se resignan. "Mi hijo ha cuidado a los niños, les ha bañado, les ha llevado al colegio, les ha dado de comer... ¿Por qué tienen que estar más tiempo con su madre que con él? Yo no lo entiendo. ¿Cómo se han hecho los niños? ¿No se han hecho con 2? Pues que estén con los 2", clama Mari Luz.
Si hay algo más triste que un parque infantil en un día lluvioso son unos abuelos sin nietos a los que columpiar en él.
Los fines de semana se pasan volando y a las visitas de los martes y jueves han renunciado para evitarles a los pequeños el sufrimiento de las despedidas.
"Les ha metido a hacer extraescolares justo los días que nos toca ir. Salen del colegio a las 6 menos cuarto o 7 y a las 7 y media los tenemos que llevar a casa. Si los niños te dicen: Jo, que yo no quiero ir, que me quiero quedar con vosotros. ¿Quién sufre? ¿Quién mira por esos niños? ¿Los servicios sociales? Nanay de la China. Por los niños no mira nadie, ni los servicios sociales ni los psicólogos ni los jueces ni los políticos. No hay más que intereses creados. Las madres se quedan con el piso, con todo... Hasta con los hijos", se le hincha a Mari Luz la vena reivindicativa.
"Para que no sufran ni los niños ni nosotros, no vamos, porque los niños lo único que hacen es pasarlo mal", explica.
Atento a la conversación, su marido, Santi, da fe de ese mal trago.
"Cuando peor lo pasan es cuando les toca marchar. Les llevamos los lunes por la mañana al colegio. Ya no os veo hasta dentro de 15 días. Ahí lo pasan mal. Por lo demás, estupendo", matiza.
Con 6 y 9 años, los críos apenas aciertan a comprender por qué se cronometran sus idas y venidas.
"El mayor lo entiende hasta cierto punto. El pequeño, menos", dice la abuela.
"Lo que no quiere es marcharse", subraya su marido.
"Date cuenta de que se ha criado con nosotros y es muy duro que te lo quiten así", llora en palabras Mari Luz, quien se siente "abuela de segunda".
"Los abuelos de primera son los padres de ella, no porque tengan más categoría, sino porque tienen más opción de estar con sus nietos que nosotros".
Lejos de echar de menos colmarles de caprichos, que también, lo que más anhelan quienes ejercen de abuelos con cuentagotas es pura cotidianidad.
"Para mí es muy grave y muy triste que ni nosotros ni su aita podamos llevarles a unas clases particulares de inglés, a hacer deporte o a un médico. ¿Cuándo voy a llevar a los niños, un sábado, un domingo, cuándo les llevo?".
Mari Luz mira atrás, piensa en los padres que cambian pañales hoy día y compara.
"Cuando yo tuve a mis hijos, a los hombres les daba vergüenza ir con un carrito por la calle y resulta que ahora que hacen de todo, algo impensable hace 40 años, no les quieren dejar a los niños. Es totalmente contradictorio", remacha.
La falta de acuerdos por las buenas que hagan más soportables las traumáticas separaciones la achaca al rencor.
"No miran por los niños, sólo miran por el odio al que han echado de casa".
Separados de unos niños con los que han llegado a vivir 2 meses seguidos, estos abuelos recuerdan que ellos no son los únicos damnificados por esta rotura de relaciones.
"Tengo más nietos", dice Mari Luz y lo prueba, como buena abuela que es, con una foto que llena de vida su cartera.
"Éstos están como locos para ir con los primos, porque se han criado juntos. Están deseando estar los unos con los otros".
Francisca Amparo:"Lo he pasado muy mal y la niña, pobrecita, también"
Ha perdido sus ahorros y, lo que es mucho peor, la salud en un arduo proceso de separación, salpicado de denuncias falsas y sinsentidos, que culminó con su hijo preso 40 días.
"Me avisó de que lo había denunciado por malos tratos. ¿Ha pasado algo, hijo? No, ama. Cuando el abogado me dijo que se lo llevaban a Basauri, creí que me moría, y sigo en tratamiento, estoy tomando antidepresivos. De la cabeza no se me quita un solo segundo". Es cierto. No se le quita. A cada poco, lo vuelve a padecer de viva voz.
"En mi familia nunca nos habíamos visto en algo así. Si ha pasado, merece su castigo, pero es muy duro tener que ir allí cuando yo sabía fijo que era mentira lo que ella decía".
La justicia vino a darle a Paca la razón.
Generosa hasta rozar la santidad -crió a su nieta hasta los 5 años, buscó trabajo a su nuera, les costeó los gastos y les dejó un piso- a Paca le han pagado una y otra vez los favores con moneda falsa.
Pero ni siquiera cuando más le ha dolido la traición ha dejado de ofrecerse para que reinara la paz.
Incluso estando su hijo en la cárcel, herida en lo más profundo, hizo de tripas corazón, todo sea por su nieta del alma, y tendió su mano. Otra vez. La retiró mordida.
"Bastante paciencia tuve cuando mi hijo estaba preso y le dije a ella que arregláramos las cosas porque la niña viera buen ambiente entre las 2 partes, que yo la ayudaría. En vez de eso, lo volvió a denunciar". Su hijo ganó el juicio y Paca, por fin, puso un punto y final en su desmedida bondad.
A la espera del convenio regulador, su nieta estuvo sin ver a su padre 7 meses.
Su abuela, en cambio, iba a la puerta del colegio todos los días.
"La niña lloraba porque se quería venir conmigo y su madre no la dejaba".
Ahora que la pequeña vive en Tolosa, la ve menos de lo que le gustaría.
"Lo he pasado muy mal y la niña, pobrecita, también porque la sacó de su ambiente, de su colegio, de sus amiguitas. Me dice: Abuela, yo no me quería ir, pero mi madre llora y yo tampoco quiero que sufra. Y yo le digo: Hija, si quieres venirte, te acogemos con los brazos abiertos, ya sabes que la abuela te quiere mucho. Su padre esperará a lo que la niña decida".
Cómplices -"me cuenta cosas de los niños del colegio"-, abuela y nieta se "adoran" cada 15 días y la mitad de las vacaciones.
"La llevo a La Rioja y allí la goza. Tengo una habitación con 2 camitas y me dice: Una noche me acuesto con papá y otra noche contigo, abuela. Su padre la ha llevado a Disney. No ha vuelto a salir ni a bailes ni a fiestas. Me ayuda algo económicamente y yo me ocupo de que a la niña no le falte un detalle. Es la única que tengo y me gusta hacerle trapitos. Ya no quiere porque se va haciendo mayor, se prueba por ahí y prefiere eso mejor que vestidos, pero de pequeñita la he tenido preciosa".
Consuelo linares y Javier Urrutia
"No es justo que los otros abuelos la disfruten a diario"
Resulta difícil de entender, pero Consuelo dice que disfruta más ahora de su nieta de 8 meses que antes de que su hijo se separase.
"Cuando nació la niña ella no me dejaba ni cogerla, que si le daba calor, que si le dolía la tripa...
Y eso que vivían en casa de mis padres".
Diferencias familiares y un problema económico hicieron estallar la relación.
"Cogió un martes y 13 de octubre y se fue. Todavía no han llegado a un convenio", compila esta abuela, a la que las 2 horas de nieta que le corresponden miércoles y jueves le saben a poco.
"No es justo que los otros abuelos la disfruten todos los días y yo tenga que emplear las 2 horas que me la dejan en darle de merendar. No me da tiempo ni de llevarla al parque".
Partidarios de la custodia compartida -"es un beneficio para la niña y para los demás", defiende Javier- estos abuelos temen que la aparten de sus vidas.
"Si el día de mañana ella tiene otra pareja, se marchan y se llevan a la niña, a ver qué pasa. Hasta 900 kilómetros se puede ir". De mientras, la disfrutan.
"Conmigo está contenta, pero a la abuela la busca con la cabeza, a ver dónde anda. Le tengo que decir: Consuelo que te está mirando. Le hace algo y se parte de risa. A mí se me cae la baba".
Genoveva Sáenz y Pedro bajo
"No sabemos dónde vive nuestro nieto ni con quién"
Al borde de la desesperación, Genoveva y Pedro cuentan, desde Barcelona, los días que han pasado desde que vieron a su nieto, de 3 años y medio, por última vez.
Ya han arrancado 4 meses al calendario.
"Estamos como locos con el niño y tener que dejar de verlo de golpe y porrazo", se duelen.
El embrollado proceso judicial en el que está envuelto su hijo, preso en Martutene por un robo, augura una lenta resolución a este drama familiar, con la droga como telón de fondo.
Cansados de tener que rogar para poder abrazar a su nieto, se han armado de valor y han presentado una demanda, admitida a trámite, para obtener las visitas que, como abuelos, les corresponden por ley.
"No sabemos dónde vive nuestro nieto ni con quién. Estamos con un desespero y una impotencia... Como la justicia es tan lenta...", se quejan.
Comienza a chispear. Los abuelos huyen de la melancolía que emana el parque, desierto.
Pero Paca no termina de marchar. Abre su paraguas. Sus ojillos, bañados en llanto mil y una noches de desvelo, centellean.
"Mi nieta es muy cariñosa. Se tumba a mi lado y me dice: Abuela, ráscame la espalda. Que te la rasque tu madre. No, ráscamela tú, abuela, que mi madre no me la rasca".
Mostoles entrega 32 pisos por 250 euros de alquiler
http://www.gentedigital.es/mostoles/noticia/201639/el-ayuntamiento-entrega-32-pisos-por-250-euros-de-alquiler/
El Ayuntamiento entrega 32 pisos por 250 euros de alquiler
El Ayuntamiento de Móstoles entregó el martes 32 pisos de alquiler por 250 euros en las calles Estrella Polar y Rigel del nuevo barrio Móstoles Sur.
gentedigital.es /Jaime Domínguez.26/2/2010
Los beneficiados de estas viviendas son principalmente jóvenes con sueldos que rondan los mil euros, aunque también se contemplan cupos para mayores de 65 años, divorciados, familias monoparentales o personas en riesgo de exclusión social.
Con las que se han entregado esta semana, ya son 172 las viviendas de este tipo las que el Ayuntamiento de Móstoles ha puesto a disposición de los vecinos en los últimos meses.
Los afortunados inquilinos podrán vivir en ellas durante 5 años.
Al acabar este período no existirá ninguna opción de compra, por lo que tendrán que abandonar el piso.
TRAMPOLÍN A OTRA CASA
La idea del Equipo de Gobierno es que "durante 5 años, los jóvenes tienen la posibilidad de emanciparse de sus padres y ahorrar durante ese tiempo para después adquirir una vivienda en propiedad", según explicó el alcalde, Esteban Parro, en la entrega de llaves.
Los pisos tienen una superficie de unos 40 m2, plaza de aparcamiento y cocina amueblada con placa vitrocerámica, horno y campana extractora.
Los edificios están dotados de instalaciones para la eficiencia energética y medioambiental mediante un sistema centralizado de calefacción y agua caliente con paneles solares.
"Se trata de una experiencia singular, imaginativa e innovadora, ya que el Ayuntamiento construye estas viviendas en suelo dotacional, que siempre será propiedad del Consistorio, que es lo mismo que decir que es de todos los vecinos", concluyó Parro en su intervención.
El Ayuntamiento entrega 32 pisos por 250 euros de alquiler
El Ayuntamiento de Móstoles entregó el martes 32 pisos de alquiler por 250 euros en las calles Estrella Polar y Rigel del nuevo barrio Móstoles Sur.
gentedigital.es /Jaime Domínguez.26/2/2010
Los beneficiados de estas viviendas son principalmente jóvenes con sueldos que rondan los mil euros, aunque también se contemplan cupos para mayores de 65 años, divorciados, familias monoparentales o personas en riesgo de exclusión social.
Con las que se han entregado esta semana, ya son 172 las viviendas de este tipo las que el Ayuntamiento de Móstoles ha puesto a disposición de los vecinos en los últimos meses.
Los afortunados inquilinos podrán vivir en ellas durante 5 años.
Al acabar este período no existirá ninguna opción de compra, por lo que tendrán que abandonar el piso.
TRAMPOLÍN A OTRA CASA
La idea del Equipo de Gobierno es que "durante 5 años, los jóvenes tienen la posibilidad de emanciparse de sus padres y ahorrar durante ese tiempo para después adquirir una vivienda en propiedad", según explicó el alcalde, Esteban Parro, en la entrega de llaves.
Los pisos tienen una superficie de unos 40 m2, plaza de aparcamiento y cocina amueblada con placa vitrocerámica, horno y campana extractora.
Los edificios están dotados de instalaciones para la eficiencia energética y medioambiental mediante un sistema centralizado de calefacción y agua caliente con paneles solares.
"Se trata de una experiencia singular, imaginativa e innovadora, ya que el Ayuntamiento construye estas viviendas en suelo dotacional, que siempre será propiedad del Consistorio, que es lo mismo que decir que es de todos los vecinos", concluyó Parro en su intervención.
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