miércoles, 9 de noviembre de 2016

Lo que piensa realmente de sus clientes un abogado de divorcios

Foto: Cuando hay una amante, el conflicto se recrudece. (iStock)
Cuando hay una amante, el conflicto se recrudece. (iStock)
la dignidad, solo cuando no hay terceros.
Romper con una pareja estable es uno de los sucesos que más pueden afectarnos. Si además hay propiedades o hijos de por medio, hay que prepararse para el Juicio Final.
Todos lo hemos visto alguna vez: personas buenas, sensatas y fuertes se convierten en sacos de problemas andantes cuando terminan con su pareja. En un mundo ideal, deberíamos seguir queriendo bien al que ha sido compañero íntimo durante años, pero si hay esperanzas truncadas, traiciones, infidelidades... o, lo peor con diferencia, hipotecas, convertirse en una máquina de odio perfecta es un riesgo muy real.
Hay un profesional que se beneficia de estas diferencias irreconciliables y ha visto todos los ángulos de la cuestión: el abogado divorcista. Podríamos pensar que su papel más frecuente es el contrario al de un mediador. No se trata de calmar los ánimos ni hacer que los separados se comprendan. Tampoco suelen airear en público los trapos sucios de sus pagadores. Por eso, este anónimo que ha contado sus conclusiones a 'The Daily Mail' tiene especial interés.
Mientras explicaba a cada cliente los mejores pasos para resultar mejor parado que el otro cónyuge, en su fuero interno estaba, como cualquier otra persona, juzgando y valorando éticamente lo que veía. Esta es su percepción, y te invitamos a que reflexiones sobre ella si estás pensando en vengarte de tu pareja por la vía legal. Contra todo lo suyo
"He visto todas las caras de las rupturas maritales y, aunque algunas parejas me sorprenden por su comportamiento digno, ello sucede generalmente cuando no hay terceros implicados. Si hay amantes, se convierte en un duelo con espadas. Herida, la gente traicionada busca venganza", dice.
"Tengo que decirles que la ley no les va a facilitar esa venganza. Habitualmente, son las mujeres las que quieren hacer daño a través de las posesiones físicas. Una clienta insistió en que no abandonaría hasta que su ex tuviera que vender su adorada colección de vinilos".

"Los hombres furiosos tienden a negarles el dinero. Algunas mujeres están deseando gastar todo lo que tienen en litigios con tal de asegurarse de que el marido que las engañó no se salga con la suya".
"La gente pierde todo su sentido común cuando se enfada, por eso insistimos en la mediación. Pero no se puede forzar a las parejas a que se sienten juntas. He conocido a mujeres que contratan a detectives privados para espiar a sus maridos o ponen micrófonos en el coche, creyendo que, si están viendo a otra, conseguirán una pensión mejor, aunque no haya razón para pensarlo". 
Los más vulnerables
"La parte que más me afecta de mi trabajo es ver a niños atrapados en el fuego cruzado", continúa el abogado. "Una mujer no permitía que su exmarido viera a sus hijos, y les intentó convencer de que dijeran que le tenían miedo. Repetía que estaban 'histéricos'; al verse enredados en esa situación horrible, realmente lo estaban. El padre estaba consternado y perdió miles de euros intentando defenderse en los juzgados, todo porque había tenido una aventura de una noche. No justifico su comportamiento, pero lo que hizo ella fue imperdonable".
Su conclusión final insiste en cargar las tintas sobre la parte femenina de la ecuación: "La gente cree que los abogados de divorcios son crueles, pero ni nos acercamos a la crueldad que puede llegar a tener una esposa despechada".
¿Y qué pasa con ellos? ¿Son siempre ecuánimes? Hemos buceado en busca de consultas de hombres a abogados de familia para intentar equilibrar la balanza. Si el tópico de la mujer despechada y cruel se da en la realidad, el del hombre irresponsable y egoísta también se sostiene: "Mi pareja se ha quedado embarazada y no quiero saber nada del bebé, que ella sí quiere tener. No obstante, está dispuesta a que firmemos un papel liberándome de cualquier cargo del niño que nazca. ¿Podríamos hacerlo?". La respuesta a esta pregunta, planteada al abogado Miguel Á. Pérez, es negativa: si la madre considera en un futuro que no puede mantener al menor, el padre estaría obligado a cumplir con su parte.
Otro cliente potencial pregunta: "¿Puedo reclamar a mi exnovia una indemnización por dejarme plantado una semana antes de la boda?". La respuesta, firmada por el mismo abogado del caso anterior, es que sí podría pedirse resarcimiento por los gastos realizados por razón de los preparativos de la celebración, debidamente acreditados. Abundan también las mujeres desesperadas por exmaridos que no pagan la pensión de alimentos, ni la hipoteca, ni pasan tiempo cuidando de sus hijos. 
¿Qué venden los abogados?
En España, el divorcio está en auge. Según un informe de mayo de este año del Instituto de Política Familiar (IPF), se producen ya casi 7 rupturas por cada 10 matrimonios, un dato superior a la media europea, que está por debajo de 5. 
El dato se debe no solo al fracaso de la institución tal y como se entendía en décadas pasadas, sino también a que cada vez menos gente opta por formalizar legalmente su relación.
Los divorcios 'low cost' son una especie de cadena perpetua. Si el divorcio ha costado 100 o 150 euros, cambiar algo después puede valer 6.000 €
Los abogados buscan hacerse un hueco en el mercado ofreciendo rapidez —una de las búsquedas más habituales en Google sigue siendo 'divorcio exprés'— y haciendo énfasis en el mutuo acuerdo, en línea con el anónimo que hemos visto. Al haber pocas parejas casadas (1 de cada 7 familias con hijos está formada por una pareja de hecho), también tiene un lugar destacado la gestión de separaciones para estos casos.
Otro dato que destacan es el precio, aunque en realidad lo que sale caro no es tanto el divorcio en sí, sino firmar un mal acuerdoEste verano, coincidiendo con la decisión que muchas parejas descontentas toman en vacaciones, al pasar más tiempo juntos y replantearse el futuro, la presidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia (Aeafa), Mª Dolores Lozano, dijo a EFE que "los divorcios 'low cost' son una especie de cadena perpetua para quienes los firman".
Esta jurista recalca que algunos pactos que se hacen al principio no se pueden cambiar: "A la persona que ha pagado 100 o 150 euros por un divorcio y luego tiene que volver a retomar el asunto, puede costarle 6.000 euros, porque tiene mucha dificultad y no le queda más remedio". Si el testimonio anónimo que hemos visto puede desanimar, llevando a firmar cualquier cosa a un cónyuge pacífico, esta abogada aconseja lo contrario: una asesoría profunda, para evitar errores con los que haya que cargar durante años. "Es fácil llegar a acuerdos, pero es difícil mantenerlos cuando sobrevienen nuevas condiciones, como la pérdida del trabajo o una reducción de ingresos", advierte.