sábado, 12 de noviembre de 2016

El divorcio es un proceso de duelo

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Cada persona debe entender que el divorcio es un proceso de duelo, que debe enfrentarse paso a paso.

Giny Cepeda Alba | El Norte Santiago,11.11.2016

Cuando el amor se daña es mejor cambiarlo en vez de repararlo”, reza un dicho popular, pero no todos lo entienden así. Unos quieren dar la batalla, confían con fe en que una nueva oportunidad  recuperará su matrimonio. En otros casos, hay cosas que simplemente no funcionan y que si se extienden harán daños más profundos en quienes atraviesan la situación, por lo que algunas parejas deciden separarse, por el bien de todos los que se involucran.

La separación absoluta comienza cuando hay falta de respeto, desconsideración y abusos reiterados”, expresa el psicólogo Rafael Durán. El especialista entiende que el divorcio es necesario  cuando se han hecho intentos de solucionar el problema y este  persiste. Así como también, cuando la pareja es incapaz de buscar ayuda y no admite su conducta indeseada o cuando “la admite”, pero las repite reiteradamente o al existir peligro de muerte para un miembro de la pareja.

El divorcio es una de las etapas más difíciles de aceptar, afrontar y superar. Hombres y mujeres piensan que no podrán soportar la pena, otros creen que morirán en el intento. Por separado el hombre y la mujer enfrentan el proceso de divorcio de forma diferente. El psicólogo Rafael Durán establece que el que no está de acuerdo con el divorcio, debe tratar de aceptar la situación, enfrentar su dolor y  buscar ayuda profesional que le acompañe en el proceso.

¿Se supera el divorcio? Todo el proceso del divorcio es extremadamente doloroso, porque es empezar a reubicarse como persona individual en todos los sentidos, después de haber vivido años de compartir con esa persona, formar una familia, criar los hijos y emprender proyectos juntos.

“Partiendo de mi experiencia vivida en un divorcio, puedo afirmar que sí se supera la crisis que este provoca y a la que uno se enfrenta”, comenta la consejera cristiana Sunilda Paredes. Aclara que no es fácil, pero aunque tome años, las personas se restauran y se sanan emocionalmente si así lo deciden.  Cada persona debe entender que el divorcio es un proceso de duelo que debe enfrentarse paso a paso, y en el que deben contrarrestar  “la negación, la ira y la autocompasión”, comenta Paredes.

Un proceso menos doloroso
Aunque enfrentó una crisis matrimonial que concluyó en un divorcio, Paredes mantiene una buena relación con su exesposo, lo que asegura hace el proceso menos doloroso. “No estoy de acuerdo con el divorcio, pero si el matrimonio ha llegado a un punto donde la relación casi es insostenible y se han agotado los recursos de conciliación, es preferible separarse y mantener una familiaridad al pasar del tiempo”, asegura.

De su lado, el especialista Durán aconseja que para que la separación sea menos tormentosa, lo mejor es buscar ayuda profesional para cambiar los esquemas irracionales como “decirse querible e insoportable y que no puedo vivir solo o sola”.

La licenciada en Derecho, Ángela del Rosario indica que para que un divorcio sea exitoso y no tenga secuelas negativas, los esposos deben reconocer la imposibilidad de estar juntos debido a la infelicidad y la perturbación existente entre ellos.

Sobrellevando los hijos
Para sobrellevar a los hijos, es imprescindible mantener una apertura o un grado adecuado de diálogo entre los esposos que les permita comunicar adecuadamente la situación. El conocedor del  comportamiento explica que el divorcio hace más daño dependiendo de la edad de los hijos, por lo que los padres cuando hablen a sus hijos del divorcio, “no deben tirar la culpa uno al otro ni tratar sus conflictos personales frente a los hijos”, señala Durán. 

Tips de una divorciada
La consejera cristiana Sunilda Paredes recomienda no involucrarse en otra relación hasta no haber sanado emocionalmente, porque de ser así, lo más probable es que tenga otro fracaso.  Entre otros consejos, puntualiza lo siguiente:  

ï Hacer un esfuerzo sobrehumano para no llamar a la pareja pasada.

ï ¡Preparación para llorar, y mucho! Llorar a solas, con su almohada, con un familiar o amiga de confianza.

ï Dejar de acusarse y crucificarse pensando quién fue el culpable. (.....)