viernes, 11 de noviembre de 2016

¿Cuáles son las vías jurídicas más fáciles para afrontar un proceso de divorcio?



Los costes dependerán de la cuantía de bienes a repartir

Iniciar un proceso de divorcio no sólo no es una cuestión agradable sino que, además, puede ser complicada y, depende cómo se afronte, más o menos larga. Los gastos dependerán de los bienes que haya que repartir.

Formato “económico”: el mutuo acuerdo

Si se consigue un divorcio de mutuo acuerdo, los costes serán mínimos. Este tipo de divorcio consiste, como su nombre lo indica, en la conformidad de ambos cónyuges a deshacer su vínculo matrimonial. Esta clase es la más concurrida, ya que el 75,9% de los divorcios españoles efectuados durante el 2015 fueron de mutuo acuerdo en comparación con el 24,1% restante, que fueron contenciosos.

En el caso del mutuo acuerdo, será necesario elaborar un convenio regulador que sistematice algunos aspectos del matrimonio, como es la atribución de guarda y custodia de hijos en común, entre otros. Si también existe conformidad sobre este convenio, no es necesaria la celebración de un juicio y la demanda de divorcio se presentará ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio de los cónyuges para su ratificación.

Contencioso: procedimiento prolongado y costoso

“Si, por el contrario, unos de los cónyuges no está de acuerdo con el divorcio o sus consecuencias, se deberá acudir a la vía judicial, el llamado divorcio contencioso, procedimiento más prolongado y, en consecuencia, más costoso”, explica Ignasi Vives, abogado de Sanahuja Miranda.

En este caso sí que debe celebrarse un juicio a razón de que el juez debe resolver el conflicto y acordar qué medidas adoptar en cada caso.

Ante notario: la vía más rápida

Desde el año pasado existe la modalidad ante notario, como declara Vives: “Este proceso es más rápido (puede tardar 2 días frente a los 2 meses del proceso convencional) pero también es algo más caro”.

Se deben cumplir los siguientes requisitos para optar por esta 3ª vía: que sea de mutuo acuerdo, tener abogado y no tener hijos en común.

Aspectos que pueden complicar el proceso

Otro tema clave es la intervención de expertos y peritos durante juicios en el caso de un divorcio contencioso. Un claro ejemplo sería la necesidad de contar con un psicólogo infantil para evaluar la mejor solución con relación a los hijos menores de la pareja. En este caso, “los costes también se verían incrementados”, precisa Vives.

Una de las cuestiones económicas más controvertidas entre padres separados o divorciados es la pensión alimenticia. En el supuesto de que la guarda y custodia sea atribuida a uno de los cónyuges y el otro disfruta de un régimen de visitas, este deberá realizar una aportación mensual de pensión de alimentos.

Existen unos criterios generales en el momento de fijar el importe de dicha pensión, que son la capacidad económica de ambos cónyuge, el nº de hijos en común, los gastos y necesidades que estos tengan, la atribución del uso de la vivienda familiar y otras circunstancias relevantes.

El Consejo del Poder Judicial ha elaborado unas tablas orientadoras para determinar la pensión alimenticia de menores, que en ningún caso pueden vincular al juez, cuyo criterio discrecional primará en la determinación de la aportación.

En caso de que exista una hipoteca, se pagará a medias entre ambos cónyuges, pero los gastos de la vivienda conyugal irán a cargo del cónyuge que la haya obtenido en la sentencia de divorcio.
Para evitar costes extras, siempre se sugiere contar desde un inicio con un buen asesoramiento jurídico y económico.

7 rupturas cada 10 matrimonios

En España se producen casi 7 rupturas por cada 10 matrimonios, lo que supone un ratio muy superior a la media europea, que es menor a 5. A ello contribuye el hecho de que cada vez se celebran menos matrimonios –de 5,4 matrimonios por cada 1.000 habitantes en el 2000 se ha pasado a 3,4 en 2014– y se tramitan más divorcios –la cifra se ha duplicado en los últimos 10 años–, según el último informe sobre la evolución de la familia en España presentado por el Instituto de Política Familiar (IPF).

Según indican datos del INE, durante el 2015 se celebraron 162.571 matrimonios en España. Durante este mismo período, se produjeron 96.562 divorcios, 4.652 separaciones y 144 nulidades, cifras que en su totalidad experimentan un descenso del 4,3% respecto al 2014.

Si bien se aprecia un descenso en esta área, siguen siendo muchas las familias que sufren estas rupturas. En el 2015, se calcula que alrededor de 100.000 niños españoles se vieron afectados por divorcios, aproximadamente 10.000 más que durante el 2014.

En cuanto al año en curso, el nº de divorcios y separaciones ha descendido un 13,2% durante el 1º trimestre en comparación con el mismo período respecto al año anterior. Así lo indican los datos de la Sección de Estadística del Consejo General del Poder Judicial, que calcula un total de 28.728 demandas de divorcio registradas entre enero y marzo de 2016 en contraposición con las 33.015 efectuadas entre los mismos meses de 2015.

También ha habido un cambio en el nº de divorcios según comunidades autónomas: durante el 1º trimestre del 2016, Cataluña y la Comunidad Valenciana eran dónde más divorcios se producían, en contraposición con Cataluña y Andalucía, a la cabeza durante el 2015.