miércoles, 28 de septiembre de 2016

Me enamoro, me separo, me caso, me divorcio... ¿Por qué?

Isabel Preysler ha rehecho su vida junto a Mario Vargas Llosa. ¿Será su último amor? EL MUNDO
ISABEL SERRANO ROSA |Psicologa |27/09/16.
Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. En el caso del matrimonio y el divorcio, algunas personas tropiezan 2, 3 y hasta 8 veces. Y no con una piedra sino con una montaña entera de bodorrios con banquete, rupturas con lágrimas y abogados. ¿Quién no conoce las vicisitudes sentimentales de Isabel Preysler? ¿Qué les pasa a estas personas? ¿Por qué se someten y nos someten a este 'looping' emocional?
Estos comportamientos huelen a neurosis, esa tendencia tan humana a repetir una y otra vez la misma conducta esperando que el resultado sea diferente. Mi compañera de piso de estudiante y flamante psicóloga en Beverly Hills sostiene que la 1ª vez se casó con un hombre igualito que su padre y la 2ª con una fotocopia emocional de su madre. Ahora, con su 3ª marido, afirma haber superado sus problemas infantiles aunque reconoce que cada divorcio es como "un accidente de tráfico emocional".  
La agenda inconsciente nos pasa factura.
Otro refrán afirma que una mancha de mora con otra se quita pero la estadística no avala esta hipótesis frutal. En Estados Unidos, la mitad de las 1ª uniones se separa; esta cifra asciende a un 67% en los reincidentes y a un 74% en los de 3ª nupcias. Los esposos no sólo no aprenden de los errores del pasado sino que experimentan una menor tolerancia.
La explicación de los sociólogos y economistas es que que nunca se empieza de cero: hay hijos de anteriores relaciones a los que hay que integrar en la nueva situación; economías mermadas por los acuerdos del divorcio o interferencias de los ex que no aceptan la situación. Las 2ª nupcias han de enfrentarse a situaciones más complejas. 
Perfil del reincidente
Hay personas para las que el matrimonio más que un estado civil es el juego de la oca. Diviértase intentando reconocer su perfil, el de su amigo casado 3 veces o el famoso a elegir.
El dependiente emocional. Son personas a las que no les gusta estar solas, se sienten desamparadas. Creen que sólo en pareja pueden ser felices. Tienen prisa por pasar de una relación a la siguiente para darse una nueva oportunidad. Les horroriza el desamor, por eso evitan el duelo que implica la separación y desplazan los conflictos no resueltos a la siguiente pareja. Sugerencia: haga una lista de las cualidades que ha de tener una buena relación y cultívelas 1º en ud mismo. Busque a alguien que se ajuste a lo que desea, no se conforme con menos.
El idealista del amor. Persigue una relación perfecta... ¡la definitiva! Persigue un fantasma que se desvanece cuando está cerca porque las elevadas expectativas sobre la relación y la otra persona chocan siempre con la realidad. No tolera la decepción. Sugerencia: asuma que a pesar de los cambios de la relación se puede ser feliz si sabe ser flexible. Disfrute también de las diferencias, evite ser exigente si el otro no es todo el tiempo como ud desea.
El narcisista. Tienen baja tolerancia a la frustración. Por eso, cuando comienzan las 1ªs dificultades, piensa en encontrar algo mejor y tantea sus posibilidades. Estamos en la era del amor líquido, las comidas rápidas y las soluciones que no compliquen la vida. Si la pareja ya no queda bien en la foto o no cubre sus necesidades, busca otra. Suelen enredarse en divorcios difíciles; pasan del hasta que la muerte nos separe a matarse para separarse. Sugerencia: busque las cosas que su pareja hace para animarle y recuérdelas en las crisis.
El adicto al amor. Personas enganchadas a sentir los escalofríos iniciales del enamoramiento y que, cuando éstos se acaban, pierden el interés y se van a buscar otra borrachera de felicidad. Niegan el dolor de la ruptura saltando a por un chute de nuevas sensaciones con otra persona. Sugerencia: necesita ser consciente de cómo se siente y qué necesita. ¿Se atreve a estar 6 meses sin emparejarse?
El miedoso al compromiso. Personalidades inmaduras que evitan lidiar con las emociones de incertidumbre que produce estar emparejados; antes de sufrir el dolor de la decepción prefieren alejarse. Se abandonan abandonando. Sugerencia: en su fuero interno anhela ser capaz de estabilizarse. Cuando le entren las ganas de abrir la puerta y salir corriendo dese media vuelta y diga ¡hablemos!