lunes, 5 de septiembre de 2016

¿Existe solución al maltrato machista?



 Emma Goldman decía “Para que la mujer llegue a su verdadera emancipación debe dejar de lado las ridículas nociones de “ser amada”, “estar comprometida”.  
Edmundo Fayanas Escuer /03.09.2016
Todos los problemas tienen solución, pero éste es muy difícil, pues deberían combinarse muchas cosas que implicarían un cambio muy profundo en la sociedad y no sé si los poderes ayudarían a ese cambio.
Desde hace miles de años vivimos en una sociedad patriarcal, donde el papel del hombre siempre ha sido predominante y jugando la mujer un papel subalterno de este. La misoginia ha sido y sigue siendo un mal muy extendido en nuestra sociedad. Veamos algunos ejemplos:
La Iglesia es la típica sociedad donde la misoginia está establecida de forma habitual y como vemos es difícil de cambiar dentro de ella.
Otro ejemplo típico de esta misoginia es la Historia, en la que el papel de la mujer ha estado siempre minusvalorado, cuando no ocultado, de esta forma los historiadores nos hemos olvidado de hacer la historia del 50% de la población.
Si queremos terminar con las prácticas machistas, lo 1º es terminar con la sociedad patriarcal, en la que se desenvuelve la sociedad actual. Como comprenderán es muy difícil, pero sí podemos ir consiguiendo poco a poco cambiar para ir mejorando la situación actual, así conseguir el objetivo de la desaparición de la violencia machista.
Teresa Claramunt decía “Hombres que se apellidan liberales los hay sin cuento. Partidos, lo más avanzado en política, no faltan; pero ni los hombres por sí, ni los partidos políticos avanzados se preocupan lo más mínimo por la dignidad de la mujer”.

¿Se ha avanzado en la lucha contra el maltrato machista?
Evidentemente SI, pero mucho menos de lo que imaginamos. Se tiene más conciencia del grave problema que supone, y se le ha dado visibilidad, que no es poco, pero solo debe ser el inicio de un largo camino de transformación social y mental de todas tanto hombres como mujeres.
Una gran parte de la solución pasa por la propia mujer, reclamando su papel en la sociedad en plano de igualdad con el hombre, tanto en derechos sociales, políticos, laborales…..
Como dice Mary Wollstonecraft “¿Quién ha erigido al hombre en juez si la mujer comparte con él el don de la razón?”

Uno de los principales problemas de la mujer es la propia mujer. El machismo existe en los hombres pero también de forma muy significativa en muchas mujeres. Por ejemplo vemos como muchas de ellas, educan de forma diferente a sus hijos de sus hijas y que esto lo haga una mujer, sí que es grave. Yo que soy profesor de Educación Secundaria debo de hacer frente, día a día en mi labor tutorial, con este problema que generan las propias mujeres, que sólo hacen reproducir el machismo.
Por ello, es la propia mujer la que debe luchar contra el machismo que impregna la sociedad, para liberarse y no reproducir los papeles diseñados para ella en el patriarcado. Es imprescindible que cada mujer haga su propia revolución interior, para después sumarse a nivel social junto a otras mujeres para provocar un cambio tan necesario e imprescindible para acabar con esta lacra machista.

El movimiento feminista ha significado un avance muy importante, así como las grandes figuras del feminismo, la gran Hipatia de Mileto, María Wollstonecraft, Olimpia de Gougues, Susan Anthony, Emma Goldman, o las españolas Teresa Claramunt, Victoria Kent… Entre otras. Sin embargo, debe hacer una profunda reflexión en el sentido de cómo hacer llegar el mensaje de la liberación de la mujer, sin que sean rechazadas estas ideas, como sucede actualmente en amplias capas de la población femenina y masculina.
Un factor fundamental y en la que todos estamos de acuerdo es la educación. Hoy el sistema educativo español no cumple con ese cometido y en un amplio sector de la enseñanza privada van en el sentido contrario con su llamada “educación diferencial”, donde se dan colegios exclusivos de niños o de niñas.
El sistema educativo habla de coeducación en todas las leyes, pero esta sólo tiene un contenido teórico pero nada en la práctica. La coeducación debería ser la base donde la igualdad de sexos se diera en su pleno sentido. Hoy el sistema pedagógico es puramente mixto, donde si existe la convivencia entre chicos/as, pero no se educa en la libertad de sexo ni en la igualdad.
Los profesores no hemos sido preparados para la coeducación y venimos a reproducir fielmente los tics machistas de la sociedad. En los centros educativos sí se han producido avances, como por ejemplo dedicar a profesores para la resolución de conflictos con la implicación del propio alumnado.
Sin embargo, debemos reclamar una verdadera coeducación y además hacer entender que la educación debe preparar para una sociedad plural y en libertad, superando los tabúes sexistas. La educación no debe ser sólo fuente de conocimiento, sino que su finalidad es formar a personas libres y criticas y nada de esto se está haciendo en nuestro sistema educativo.
Es una vergüenza la televisión que se nos está ofreciendo, con programas hedonistas y egocéntricos, que reproducen las más bajas pasiones humanas, todo ello en nombre de la cuenta de resultados de estas cadenas televisivas.
Si analizan estos programas como los de Tele 5, la Cuatro... representan unos modelos machistas y tremendamente conservadores y misóginos, haciendo de la mujer un instrumento al servicio del hombre.
Como vemos, hemos avanzado, pero menos de lo que creemos, porque llevamos camino de que las generaciones futuras reproducirán y ahondaran las practicas machistas actualmente existentes.
Podemos y debemos acabar con el maltrato sexista, pero debemos ir paso a paso, pero sabiendo que el camino es muy largo y la lucha tiene muchos frentes abiertos. Juntos y unidos podremos vencer a la violencia machistas pero luchando y teniendo claros los objetivos que nos marquemos.
Nota: Se le olvida del fracaso de la actual ley de violencia sobre la mujer, herramienta que las feministas piensan que es fundamental para solucionar el tema de la violencia doméstica y una forma de subvencionarlas.