jueves, 12 de mayo de 2016

divorcio en el PSOE: Meritxell Batet se separa tras 11 años de matrimonio




Cuando el divorcio llegó de verdad.
Meritxell Batet. EFE/Quique García 
Innumerables veces hemos visto cómo los medios de comunicación han utilizado la jerga amorosa para hablar de pactos y desacuerdos entre los partidos políticos. Hemos visto flirteos entre líderes en época de pactos, rupturas entre partidos que pensábamos que estaban condenados a entenderse y un divorcio de un matrimonio de izquierdas que nos ha llevado a nuevas elecciones. El lunes, Podemos e Izquierda Unida se dieron la mano e irán juntos a la carrera hacia La Moncloa.
En pocas ocasiones la vida personal y amorosa de nuestros líderes políticos ha ocupado titulares. Las parejas de los rostros más importantes siempre han quedado en un 2º plano, preservando su intimidad. Pero cuando ambos integrantes de la pareja son pesos pesados en la política, la cosa cambia. Que se lo pregunten a Pablo Iglesias y Tania Sánchez.
Tras 11 años de matrimonio, la nº 2 del PSOE y cabeza de lista del PSC en Cataluña, Meritxell Batet, y el secretario de Estado de Cultura del PP, José María Lassalle, se separan. La Vanguardia lo confirmó este lunes. Tienen 2 niñas gemelas.
No sabremos si las diferencias políticas habrán tenido algo que ver con la ruptura. Lo que está claro es que su relación ha sido duradera y curiosa. Ella, nacida en Barcelona. Él, en Santander. Ella, uno de las figuras más importantes y con más proyección del PSOE. Él, afiliado incondicional del PP. Se conocieron en Madrid, como no, trabajando en el Congreso, donde tenían fijada su residencia.
Y así como de cada boda sale otra boda, tras este divorcio tenemos una nueva pareja, la de Alberto Garzón y Pablo Iglesias. Van para boda y lo harán en régimen de separación de bienes. Izquierda Unida se quedará con 1/6 de los diputados que logre la coalición. Sin pareja, de momento, siguen Rajoy y Rivera. No será por las veces que se han lanzado flores, aunque parece más indeciso el líder de Ciudadanos, que no sabe si desea más el azul o el rojo. En el fondo del patio sigue Pedro Sánchez, aún dolido por haberlo dejado con Iglesias a finales de abril.
En junio sabremos cuál de estas parejas se va a llevar las llaves de su nueva casa, la de La Moncloa.