martes, 19 de abril de 2016

Feminismo: ¿ Desigualdad y custodia compartida ?

,18.04.2016 |
La custodia compartida ha entrado de forma controvertida en la agenda política, de nuevo y casi por sorpresa, enmascarada en la recuperación de los derechos forales.
Ocurría este miércoles. El Pleno de les Corts aprobaba con los votos del PP, Compromís y PSPV la retirada de los recursos de inconstitucionalidad planteados por el gobierno Zapatero contra leyes de desarrollo del derecho civil foral valenciano
¿En qué espacio estamos? ¿En el de un viaje a través del tiempo para enraizar algo inexistente? o ¿en nuestro siglo XXI en el que la custodia de los y las hijas convive con la violencia de género y sirve de chantaje emocional para alcanzar unos objetivos que nada o poco tienen que ver con el bienestar que se dice pretender? Un poco de lio y un poco alejados nuestros representantes de las reflexiones de las expertas y de lo que se vive en el día a día de las mujeres que se encuentran inmersas en un proceso en el que, con frecuencia descubren a un señor al que se le despierta un deseo ardiente de convivencia con su descendencia no manifestado hasta ese momento, en la mayoría de los casos, y en el que suele aparecer poco lo que debería ser lo más importante: el interés de las hijas e hijos.
Se puede averiguar si se dan las circunstancias favorables para que se lleve a cabo el régimen de custodia compartida que se descubren no solo por el reparto del tiempo y de los gastos sino por compartir, entre otros, una jerarquía de valores éticos, modelo educativo, reglas de convivencia que solo son posibles si lo comparten ambos progenitores.
La aplicación de la custodia compartida en el día a día no es tan sencilla. Quienes defienden su aplicación, dicen pretender la liberación de las mujeres, y que genera más igualdad, que ayuda a la corresponsabilidad. ¿Eso no se puede conseguir antes? ¿Es necesario vivir una ruptura que a simple vista no parece la situación más propicia para conseguir esos objetivos?
La realidad parece contrariar esta afirmación. De entrada porque la liberación de las mujeres debe ser previa y se debe hacer desde la política y con su colaboración. Porque las mujeres fuimos excluidas de la ciudadanía y de los derechos civiles cuando los hombres empezaron a ser ciudadanos y, pese al tiempo transcurrido, a las declaraciones de derechos, las reformas constitucionales, las leyes de igualdad.Todavía queda mucho camino por andar. Un camino en el que hay que escuchar a las mujeres que llevan años conviviendo con ellas en los procesos de separación, de postergación en el trabajo, de discriminación en los ámbitos de poder y en los de convivencia con el maltrato.
Los asesinatos de mujeres en los que media un proceso de separación que, en ocasiones, tienen lugar precisamente en los intercambios, a los que desgraciadamente hay que añadir el de hijos o hijas son, por desgracia, demasiado recientes y reticentes para que minimicemos el riesgo que comportan estos procesos y consideremos la custodia compartida como la solución.
Y todo este debate se ha dado, o asi parece, para que el Tribunal Constitucional no se pronuncie sobre si tenemos o no competencia porque la ley valenciana se esta aplicando, incluso se están revisando casos que ya se habían resuelto. Y además ninguna ley prohíbe que se acuerde la tutela compartida, lo que defendemos es que se permita al juez o jueza que hagan su trabajo, que se permita al ministerio fiscal hacer el suyo en defensa del o la menor. Y estamos de acuerdo en que, como se dijo en el debate «l´interes superior del menor es tindre una familia que l´estima o un pare i una mare que l´estime... i quan es trenca la relació que eixa estima seguix existint». Seguro que esos progenitores se entienden
En fin, la custodia compartida maquilla, de nuevo, un problema y lo traslada a un plano estrictamente judicial y legal, cuando es una cuestión de género y desigualdad. Este es el verdadero debate