jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Por qué hay más divorcios con la independencia económica de la mujer?

mujer trabajadora
Aunque la igualdad está aún lejos de ser plena, es cierto que la mujer es ahora independiente económicamente y eso podría estar incrementando el número de divorcios ¿Por qué?
El mundo ha cambiado. Es cierto que la igualdad entre hombre y mujer plena no se ha logrado todavía en ningún lugar del mundo, pero no lo es menos que se han hecho grandes avances. Aunque en el caso de países nórdicos se está mucho más cerca de lograrlo, la verdad es que en el nuestro se puede comprobar la evolución si se mira tan solo 40 años atrás. Es cierto que la dictadura franquista también nos obligó a ir con retraso con respecto a otros países, pero hoy queremos analizar este fenómeno en el núcleo familiar. ¿De verdad influye la independencia económica de la mujer en el número de divorcios?
El divorcio es una cuestión mucho más compleja de lo que se plantea en los medios de comunicación. La realidad es que los nº son mucho más altos ahora que hace una década. Pero también hay que recordar que son muchos los nº que han cambiado: el nº de mujeres con trabajo, el nº de hijos que se tienen, el nº de matrimonios…. Es decir, no solo el divorcio es uno de esos fenómenos que se ha modificado en los últimos tiempos. Hay que reinterpretarlo todo desde el punto de vista social.
El divorcio y el matrimonio
Para entender por qué ha aumentado el nº de divorcios desde que la mujer disfruta de una independencia económica gracias a su propio empleo hay que plantearse cómo ha cambiado el concepto de matrimonio desde un tiempo hacia aquí. La realidad es que si hace 50 años el matrimonio se planteaba como única salida para escapar del seno de los padres y crear una propia vida, y eran muchas las mujeres que soñaban con un príncipe azul con el que tener una familia de cuento, ahora no se tienen las mismas percepciones sobre este contrato.
La sociedad es cada vez más consciente de que el cuento de hadas del matrimonio no es tal cosa. La mujer que trabaja y no necesita de un marido que traiga el salario a casa ya no ve con tan buenos ojos aquello de unirse en un matrimonio hasta que la muerte les separe cuando además debe ser ella la que asuma más tareas. Para muchas de ellas el matrimonio limita su libertad y sus decisiones, y es por eso que las parejas de hecho y las uniones sin lazos más allá de la convivencia están en alza. El documento solo comienza a hacerse necesario cuando se entiende que los matrimonios tienen ventajas fiscales, económicas y que podrían ser la mejor opción en caso de tener hijos.
Por último, pero no menos importante, el fenómeno del divorcio no es algo que haya mantenido la vigencia de su significado. Anteriormente una mujer divorciada era prácticamente repudiada por la sociedad. La mujer tenía casi la obligación de mantener ese núcleo familiar aunque fuese literalmente insostenible. Ahora no. No pasa nada por divorciarse. Es más, es mejor un divorcio a tiempo que ser infeliz con la pareja equivocada.
La independencia económica de la mujer
Aunque todo lo que hemos analizado anteriormente es una realidad, no lo es menos el hecho de que la independencia económica de la mujer es otro factor que sí incrementa el nº de divorcios. Imagina por un momento que lo anterior sí se cumple, pero le ocurre a una mujer de hace décadas que no tiene sostén económico alguno más allá del salario de su marido. ¿Qué hace? Podría divorciarse (suponiendo que el divorcio estuviese vigente porque en España llegó con la democracia), pero se vería repudiada por su familia, quedaría con los hijos a su cargo sin dinero alguno, y su incorporación al mercado del trabajo sin experiencia alguna sería toda una odisea.
No es fácil juzgar a una mujer del pasado porque cada época tiene sus propios contextos y cada situación personal es única. Ahora bien, los discursos que pretenden decir que las parejas se rompen porque las mujeres trabajan y tienen una profesión, dejando ese papel de mujer y madre en un plano secundario es un grave error. Las mujeres, además de esposas y madres, son personas con sus propios objetivos y metas. Los hombres también son maridos y padres, y no por eso salen los discursos de todos aquellos que tanto daño han hecho a sus parejas con una presión patriarcal que apenas les permitía respirar. Estamos avanzando y espero que dentro de poco todos estos discursos estén más que superados.