sábado, 19 de septiembre de 2015

El Divorcio y la crisis "económica"

es.finance.yahoo.com/IDNet Noticias– vie, 18 sep 2015

Siempre se ha dicho que cuando hay crisis hay menos divorcios porque mucha gente que quiere romper con su pareja no tiene posibilidades económicas de separarse. No le salen las cuentas.  El último dato sobre el asunto confirma esta percepción ya que se constata una clara reactivación de las rupturas tras muchos años de retroceso o estancamiento en estos últimos años de estrecheces económicas.
Aunque pueda parecer un análisis descarnado y economicista, lo cierto es que a los costes sentimentales y psicológicos de un divorcio se une también un importante desembolso económico y una duplicación de gastos que no todos los matrimonios estaban en situación de afrontar en época de vacas flacas.
Por eso, desde 2007, cuando la crisis se presentó con virulencia, las cifras de separaciones y divorcios han ido decreciendo a nivel nacional. 
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE)  se constata ahora que las rupturas y separaciones suben en nº después de un lustro perdiendo fuelle.
El incremento no es muy grande, pero apunta ese cambio de tendencia. Durante 2014 se produjeron 105.893 sentencias de nulidades, separaciones y divorcios, lo que supuso una tasa de 2,3 por cada 1.000 habitantes. Es un 5,4% más que lo que se registró el año anterior.
El nº de divorcios se incrementó un 5,6%, el de separaciones creció un 2,7% y el de nulidades subió un 2,7%. La mayoría de estas rupturas fue de mutuo acuerdo. Y cabe recordar que ahora el Papa Francisco acaba de decidir un abaratamiento sustancial de los trámites de nulidad de los matrimonios católicos, hecho que puede favorecer el incremento de la cifra de nulidades en los próximos años.
El impacto de la crisis sobre la estructura familiar del país no se ciñe solo a los cabeza de familia. Es un factor determinante en la emancipación de los hijos. Así, la tasa meda de emancipación en España se sitúa en el 46,2%, mientras en Europa se eleva hasta el 60,9%. Al margen de motivaciones culturales y sociales, la principal causa que nos colocas por detrás de nuestros socios europeos en este tema es el elevado desempleo, la precariedad laboral y el elevado cose de acceso a la vivienda.