jueves, 3 de septiembre de 2015

Claves para afrontar positivamente un divorcio



Por:  Mª ELENA LÓPEZ  |

La separación es un evento de gran impacto en la vida de la mayoría de las parejas que se ven abocadas a esta decisión. Las personas deben enfrentar una serie de cambios y circunstancias que pueden hacerlos sentir nostalgia, miedo, confusión o rabia entre otras emociones. No hay una receta para un divorcio sin dificultades, así como no la hay para un buen matrimonio. Sin embargo, hay ciertos aspectos que pueden ayudar a afrontar positivamente la separación y que contribuyen a ganar la estabilidad y equilibrio que se requiere para reconstruir el bienestar emocional.
Reconocer y expresar los sentimientos y emociones es válido durante el proceso de duelo.
Avalancha de emociones
Los grandes cambios que trae consigo una separación generan sentimientos fuertes y contradictorios, no solo para la pareja sino para todos los miembros de la familia. Aunque es doloroso, una manera de avanzar en el duelo frente a la pérdida de una relación significativa es reconocer, expresar y aceptar el “ir y venir de las emociones”. Esto no significa abandonarse a ellas, sino permitirse experimentar estos estados sin generar tanta resistencia.
Expectativas realistas
La separación es una realidad compleja que tiene efectos intelectuales, legales, económicos, sociales, familiares y, sobre todo, emocionales. No saber qué hacer o no tener la respuesta a todas las eventualidades es parte de esta dinámica. Muchas parejas se dan cuenta de que un divorcio es mucho más complicado de lo que imaginaron y que no todo lo que se obtiene son ganancias. No es posible considerar todas las opciones y tenerlo todo bajo control. Estar separado de la persona con la que se ha convivido un tiempo y compartido sentimientos profundos requiere un aprendizaje que toma tiempo, que se va construyendo en el camino y que implica revaluar las expectativas de cada uno.
Permitir las dudas
Aunque el divorcio es una decisión que se toma cuando las cosas no marchan bien y se considera que es la única solución, es normal que se presenten cuestionamientos sobre la propia actitud o la del otro, se piense sobre las razones y se experimenten sentimientos encontrados, deseos y añoranzas. Esto evidencia que la separación es una decisión compleja en la que no se tiene la última palabra, que en general no se toma por un pequeño inconveniente en el camino y que involucra una parte importante de las emociones.
Flexibilidad y apertura
Es cierto que muchas cosas cambian con el divorcio. Una de ellas es que aboca a una estructura familiar diferente, llevando a pensar que se pierde la familia. Sin embargo, en este proceso, esta misma puede construir nuevas formas de relacionarse. Podemos entender las crisis como oportunidades para crecer y avanzar personalmente. Aunque hay cosas que no se pueden controlar, hay muchas otras en las que sí se puede intervenir generando acciones concretas. Hacerse cargo de la situación con flexibilidad implica acudir a diversos recursos que permitan actuar para mejorar y/o resolver la situación, de acuerdo con las necesidades propias.
Buscar ayuda
Para muchas personas no es fácil pedir ayuda. Pero buscar el apoyo de amigos, familiares o profesionales es una manera de encontrar diferentes perspectivas para aprender a manejar esta difícil situación, de considerar aspectos que no se tomarían en cuenta aun después de reflexionar sobre la situación, evaluar un problema y ofrecer soluciones inteligentes. Cuando hablamos con alguien es más fácil aclarar lo que se siente y piensa.
La ayuda terapéutica permite tener un espacio para expresar nuestros sentimientos y ser acogidos y contenidos si estamos desbordados y sentimos que no somos capaces de enfrentar la situación.
Vida espiritual
La espiritualidad es un soporte que le da sentido a la vida. Es una forma no solo de combatir la desesperanza y la soledad, sino de encontrase a sí mismo, comprenderse y conectarse con lo que es cada quien en su esencia. Así como es posible reconocer cambios en las emociones, el divorcio también puede llevar a preguntarse por las propias creencias, y por ello el fortalecimiento espiritual pasa también por estar abierto a la reflexión constante sobre sí mismo.