domingo, 17 de mayo de 2015

El bullying escolar. Más traumático incluso que el maltrato infantil

El expreso |  08 de Mayo del 2015 | www.entornointeligente.com 
En el contexto social de América Latina, el 70 % de los niños es directa o indirectamente afectado por el acoso escolar en las escuelas. En lo que respecta a Ecuador, el alcance es similar, pues, según la Encuesta Nacional de la Niñez y la Adolescencia, el 64 % de los menores escolarizados, de entre 8 a 17 años, ha presenciado peleas entre alumnos; un 57 % ha visto cómo sus amigos destruyen las cosas de otros, y un 63 % cómo molestan y abusan de aquellos que son diferentes. La Costa, región en la que recientemente se iniciaron las clases, tiene el mayor nº de casos de bullying: 6 de cada 10 estudiantes son víctimas de él. Y posiblemente, consideran 3 expertos de la ciudad, la cifra irá en aumento; debido a que quienes son hostigados no denuncian. Temen decírselo a sus padres o maestros por temor, culpa o inseguridad. Desencadenando una serie de contratiempos que, entre otras cosas, precisa la psicóloga infantil Evelyn Pérez, altera su conducta y afecta directamente su rendimiento estudiantil. Sobre todo en materias como Matemáticas y Lectura, revela una investigación del año 2011, elaborada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Y no solo eso, pues si antes había indicios de ello, hoy queda demostrado que las secuelas que dejan las humillaciones, los insultos, las burlas y los golpes por parte de los compañeros de clase incluso son peores que las provocadas por el maltrato familiar. Un reciente estudio publicado en The Lancet Psychiatry lo comprueba. Concluye que las víctimas de este tipo de agresión son más susceptibles de padecer problemas de salud mental al llegar al final de la adolescencia que las personas abusadas o vejadas por adultos en el hogar. Tanto que, según el reporte, son 5 veces más propensas a desarrollar ansiedad y depresión, y 2 veces más proclives a hacerse daño a sí mismas que las que fueron maltratadas. Y es que considerando que 1 de cada 3 menores en el mundo reportó ser víctima del acoso escolar, señaló el autor del análisis Dieter Wolke − de la Universidad de Warwicky − es de vital importancia que las escuelas y los servicios de salud a nivel global trabajen en conjunto para detenerlo. "El maltrato es una realidad que se está incorporando cada vez más y con mayor fuerza a la vida cotidiana. El problema está en que muchos adultos aún lo ven como algo natural, como el pase para hacerse mayor", sostiene la psicóloga clínica Carolina Peñafiel, catedrática universitaria de la ciudad, al hacer hincapié en que este tipo de comportamientos que no hace distinciones sociales ni de sexo, puede desencadenar una situación de fracaso escolar, así como la aparición de trastornos fóbicos de difícil resolución; que en el peor de los casos los empuja al suicidio. Y aunque parecería que quienes someten a sus pequeños compañeros a esta tortura lo hacen con malicia, declara la psicóloga clínica Verónica Baque, en su mayoría los provocadores vienen de un hogar disfuncional, "en el que sufren y son maltratados(…), en el que agreden para calmar su dolor". De allí que ambos necesitan ser tratados por igual, porque ambos son propensos a lastimarse. A matarse en un estado de suma depresión. Por ello, maestros, padres y quienes hacen las políticas públicas deben tener presente que lo que pasa en los patios de los centros educativos puede tener repercusiones a largo plazo en los niños, puntualiza Víctor Hugo Yagual, catedrático de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil. "En nuestro país la mayoría de los entes no tienen departamentos de orientación con profesionales 100 % capacitados, y esa es una de las falencias que evita tratemos eficientemente el problema, y nos enfoquemos en programas de prevención".