viernes, 13 de febrero de 2015

El divorcio en Cuba

www.elmundo.es/12.02.2015
 Mi madre decía siempre que uno no debe saber con quién se casa, sino: de quién se divorcia.
Las separaciones en todas partes del mundo suelen ser traumáticas, alteran tu mapa de rituales, te abandonan o abandonas a parte de tus amigos, familia adoptiva, pierdes el capital afectivo, y hasta dudas de tu capacidad de selección, comprensión, entrega y construcción de una relación inteligente y sana.
Dime cómo te divorcias y te diré quién eres.
En cuanto a los asuntos materiales, en esta isla puedes pasar años para -tras un divorcio- volver a adquirir un televisor, un refrigerador, una cocina de gas, un aire acondicionado; y en muy pero muy pocos casos, una casa propia. De una fragmentación matrimonial pocos salen ilesos, pero, pienso que los cubanos de esta isla no tienen nada que perder y es por eso que el trámite se simplifica, aquí casi las 3/4 partes de los divorcios se producen de mutuo acuerdo.
Cuando sales de la isla escuchas los complejos y delicados trances económicos que atraviesan amigos o colegas en sus dramáticos y largos procesos de divorcio. En el resto del mundo, por lo general, se relaciona el divorcio con pérdidas materiales. Del litigio quedan heridas incurables que casi siempre heredan los hijos, rencores pasados que pocas veces sanan, pero sobre todas las cosas, la sensación de ver claramente quién es quién al querer sacar partido de una relación amorosa que ha derivado en el peor escenario posible para 2 amantes: un lamentable campo de batalla bordado de intereses
Las personas se transparentan de un modo insospechado, y por fin conocemos, a fondo, la verdadera naturaleza de quien por años o décadas nos acompañara.
En Cuba hay divorcios terribles, largos. Aquí, como en todas partes, un divorcio puede generar diversos trastornos, desde una discusión acalorada, un ataquito de celos e histeria, hasta un crimen pasional, porque siempre hay excepciones, pero, tal vez por lo poco que se pone sobre la mesa en el momento de los rompimientos, lo más frecuente, lo que ocurre a diario es ponerse de acuerdo sin mucha tragedia.
Superado el trago amargo de los primeros meses, pasamos mucho tiempo con nuestros ex. Nuestros ex suegros, ex cuñados, ex maridos, son parte activa de la vida doméstica cubana. ¿Qué haríamos las cubanas sin nuestros ex? ¿Qué harían nuestros ex sin nosotras?
¿Quiénes son nuestros invitados a las fiestas de fin de año? ¿Quiénes se quedan con nosotros en el hospital cuando estamos enfermos? ¿Quiénes nos acompañan en las vacaciones de verano cuando logramos alquilar, entre todos, una casita en la playa? ¿Quiénes lloran con nosotros la muerte de los padres, los problemas de los hijos, e incluso, nos aconsejan sobre el nuevo desengaño amoroso?
¡Nuestros ex!

Eso lo entienden muy pocos extranjeros, que se quedan helados cuando, al presentarlos, en cualquier fiesta o evento social, decimos: - Este es mi ex y ella su actual esposa, los hijos de la esposa y aquellos son mis hijos con él. 
Ahora veamos cuáles son las reglas legales para un divorcio en este país.
Hay dos formas:
-Ante Notario: Van las 2 personas, juntas, de acuerdo en todos los aspectos y se divorcian. Vale 80 pesos cubanos y 3 sellos de 5 pesos cubanos. (Recordemos que 25 pesos cubanos es equivalente a 1 Cuc)
-Ante el Tribunal: Una de las partes nombra Abogado en Bufete Colectivo, el cual establece una demanda y la presenta en el Tribunal. Vale el convenio 95 pesos cubanos y 10 pesos cubanos en sellos. Si la otra parte muestra su conformidad con el divorcio, entonces tiene que hacer un convenio con otro Abogado de allanamiento, que  vale 45 pesos cubanos el contrato y  10 pesos cubanos en sellos. 
Si no hay acuerdo pues se abre el proceso a prueba, y luego el Tribunal dicta sentencia.
En ambos casos la pensión alimenticia no esta establecida en la Ley, quiero decir, ganas tanto y te toca tanto, no es así, es por acuerdo de las partes, si hay litis el tribunal la fija, teniendo en cuenta los salarios, o si la mujer no trabaja, a la cual también se le puede pasar una pensión o viceversa, pero no hay una regla predeterminada por la Ley.
En los divorcios, cuando hay vivienda en común, también hay que pronunciarse sobre ella y ya sea por sentencia o por escritura notarial, lo que se determine servirá de título de propiedad sobre el inmueble. Cuando hay vivienda el divorcio notarial vale más, porque se cobra el acto de liquidación de la comunidad, constitución de copropiedad por cuotas y cesión de participación, según sea el caso. En fin, que el trámite de divorcio en Cuba con o sin hijos vale 80 pesos cubanos. Tres dólares y un poco.
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