sábado, 22 de noviembre de 2008

Las mujeres utilizan la Ley para apartar a los padres de los hijos

http://www.lexfamily.es/revista.php?codigo=500
FRANCISCO SERRANO CASTRO. Magistrado de Sevilla.
"Muchas mujeres usan la Ley para apartar a los padres de los hijos".
María Fresno.
Diario de Avisos. Tenerife.

Francisco de Asís Serrano Castro es magistrado del Juzgado de Primera Instancia Número 7 de Sevilla y, a su vez, un crítico público de la actual Ley Integral de Violencia de Género, que considera "lesiva" para el colectivo que se discrimina, o sea, la mujer.

- ¿Qué es lo que no le gusta de la Ley de Violencia de Género?"
Lo primero es que la Ley parte de un concepto falso de lo que se supone es el maltrato, y en ese planteamiento erróneo también incurre el Tribunal Constitucional cuando manifiesta que existe una situación de subordinación constitucionalmente intolerable de las mujeres en las relaciones sociales (relaciones de pareja).
Pienso que hay situaciones de discriminación, donde las mujeres estáis en desigualdad, que generan miedo y a su vez una situación de maltrato machista.
Pero eso no lo podemos generalizar y decir que la mujer española, por el hecho de ser mujer, en la relación de pareja es inferior al hombre.

Esto me parece humillante, vejatorio y absolutamente injusto de cara a la mujer.
Esto genera que cualquier situación de maltrato que se dé entre la pareja se justifica como manifestación de la situación de discriminación del hombre sobre la mujer.
Esto se podría salvar diciendo en lugar de ’como manifestación de...’ debería indicarse ’cuando sea manifestación de...’".

-¿Niega entonces que existan situaciones de desigualdad y maltrato?
"No. Yo no es que niegue que existan situaciones de maltrato y desigualdad, pero le digo que el 86% de las denuncias, según las estadísticas del Observatorio de Violencia sobre la Mujer, no obedecen a situaciones de maltrato habitual sino a un hecho puntual, como por ejemplo, que un padre le diga a una madre: ’¡Mala madre, déjame ver a mis hijos porque te vas a enterar!’ Y lo denuncia.
En una situación de estrés emocional, de separación matrimonial, de conflicto, de infidelidad, el hombre como la mujer, reaccionan igual.
No podemos pedir que en una situación así, el hombre o la mujer digan: ’¡Bueno cariño, lo nuestro no va bien. Me has engañado. Vamos a separarnos. Nos tomamos una tilita y vamos al juez para que decida sobre nuestros hijas, la casa y la pensión!’.

La situación en este caso es emocionalmente crítica.
Se trata de un tsunami emocional donde, ojo, tanto hombre como mujeres reaccionan igual".

- ¿Cree que las mujeres están utilizando la Ley a su antojo?
"Creo que se están utilizando estrategias, usando la ley, para apartar algunos padres de sus hijos. Pero creo también que si la ley fuera en beneficio de los hombres, éstos también la utilizarían.
Se dan todos los supuestos en estos casos para que las denuncias sean falsas: odio, visceralidad, interés, despecho y resentimiento.

Estas características no se dan en otras denuncias.
Hemos convertido, por desgracia, la política de género en uno de los negocios más boyantes en España, movido por cuantiosas subvenciones que podrían ir dirigidas a mediación, a programas de terapias familiares, a potenciar la jurisdicción de familia y a formar a los profesionales en los Juzgados.
Y además, estamos educando a nuestros hijos en que los hombres y las mujeres, en las relaciones de pareja, somos enemigos. Y esto es incalificable porque no estamos luchando por políticas de igualdad sino de desigualdad".

- Bueno, es ’valiente’ al criticar tan abiertamente esta situación, sabiendo que se le echarán encima algunos colectivos.
"Bueno, sé que no es lo políticamente correcto, pero creo que todavía hay democracia y libertad de expresión y me niego a entrar en la dictadura de lo políticamente correcto que, además, nos marca una pequeñísima minoría, un lobby que yo llamo feminaci, feminismo talibán, hembrista, que tiene los mismos defectos y causa los mismos estragos que, en su momento, provocó el machismo".

- Según usted, entonces, las situaciones de violencia son muchas veces ficticias...
"En muchos casos el peligro no existe. Por supuesto habrá que valorar cada situación. Pero, por ejemplo, calificar al hombre que le dije antes (el de ’¡Te vas a enterar!’) como un maltratador es un disparate.
Este señor ha estado 48 horas en un calabozo con medidas de alejamiento.
Ya no le dejan ver a sus hijos. Los jueces, la fiscalía y todo el sistema judicial se vuelve en su contra.
Y a las que realmente están con miedo, ese 14 %, que realmente sufren el maltrato, no las estamos protegiendo y, como pasa esto, hay otras muchas que también están en una situación de auténtico riesgo que no se atreven a denunciar.

Pero, eso sí, el Ministerio se gasta millones de euros en campañas publicitarias, en fomentar lo que es la guerra de género y las denuncias. Y al final, a ese 14% valiente que ha denunciado, no se le atiende".

- ¿La Ley va en contra de la propia mujer?
"Sí claro. Muchos casos de este tipo, sobre todo los de divorcio y donde no hay situación de riesgo, se resolverían en los juzgados de familia o en mediación. Todos discutimos alguna vez, y las situaciones de conflicto se dan a diario.
Es que hasta una discusión porque mi mujer quiere ver el documental y yo el fútbol es un conflicto.’ ¡Qué pasa, ¿que estoy ningunenado a mi mujer porque no la dejo ver el fútbol?
¿Qué hago, me voy a la mediación?’.
Es que por ese motivo todos los hombres somos maltratadores y la diferencia es que yo no lo soy porque mi mujer no me denuncia.
Mire usted, con todo esto yo creo que estamos apagando el incendio con fuego y al final salimos todos quemados porque tenemos un juzgado de violencia de género colapsado, sin adoptar medidas reales y desprotegiendo a las auténticas mujeres maltratadas.

Tenemos que conseguir llegar a un divorcio sin traumas y, para ello, el Ministerio de Igualdad debe trabajar por la igualdad, y no hacer política de género discriminatoria contra el hombre porque la primera que sale discriminada es la mujer.
Hay que esforzarse por educar en igualdad".

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